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Listen to Romanos 4 La Fe Introduccion Domingo 05 de Febrero 2023 by OLIVO VERDE COSTA RICA MP3 song. Romanos 4 La Fe Introduccion Domingo 05 de Febrero 2023 song from OLIVO VERDE COSTA RICA is available on Audio.com. The duration of song is 46:47. This high-quality MP3 track has 149.213 kbps bitrate and was uploaded on 6 Feb 2023. Stream and download Romanos 4 La Fe Introduccion Domingo 05 de Febrero 2023 by OLIVO VERDE COSTA RICA for free on Audio.com – your ultimate destination for MP3 music.










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The speaker is part of a community in Costa Rica that focuses on studying the book of Romans verse by verse. They are discussing the introduction to chapter 4 of Romans, which focuses on the illustrations of Abraham and David. The speaker emphasizes that religious labels and practices do not justify anything, and that the law does not save anyone. They discuss the importance of understanding that the problem lies in personal laws and beliefs. The speaker also distinguishes between personal faith and biblical faith, highlighting that biblical faith is based on the word of God and not personal experiences. La siguiente es una producciĂ³n de la Comunidad Olivo Verde, Costa Rica. Estamos tratando de caminar, de aprender, de estudiar, de profundizar el libro de Romanos verso a verso. Somos una comunidad que trata de enfocarse en el estudio verso a verso. No me gusta usar la palabra estudio porque suena arrogante. Prefiero usar la palabra Estamos intentando reflexionar en la palabra. Estamos intentando pensar, usar la cabeza, usar el cerebro. Y hoy nos toca la introducciĂ³n al capĂtulo 4 del libro de Romanos. Nos toca introducirnos al capĂtulo 4 del libro de Romanos. Pero el capĂtulo 4 del libro de Romanos es un capĂtulo bastante simple, es un capĂtulo muy simple. Y al referirme a simple, es que Pablo de una vez entra, despuĂ©s del capĂtulo 1, el capĂtulo 2, el capĂtulo 3, el 4 es la ilustraciĂ³n. El capĂtulo 4 es la ilustraciĂ³n de lo que Ă©l viene hablando. Y de alguna manera lo que Pablo pretende es decirle a la gente que hay una persona, hay alguien, realmente se refiere a dos personas. Va a hablar de dos personas. Una se llama Abraham y la otra se llama David. Va a hablar de dos personas. Y es muy importante que cuando Pablo escribe la carta, por mano de Tercio, creo que fue, Tercio, Chico fue, ese mismo Chico, por mano de Tercio escribe la carta a los romanos. Cuando la carta estĂ¡ escrita, ya Pablo da por repasado y por entendido las partes anteriores. Y Pablo lo que viene diciendo en los capĂtulos anteriores es ni la religiĂ³n, ni el hecho de llamarse usted cristiano, o llamarse usted evangĂ©lico, o llamarse usted Asamblea de Dios, o llamarse usted de la Pentecostal Unida, o llamarse usted de la Pentecostal... Nada, nada, no justifica absolutamente nada. Hace ocho dĂas, tratando de introducirlos en el tema del capĂtulo 4, les hice entender que el versĂculo 31 claramente nos habla sobre la ley. Y les mostrĂ© que la ley, me traje las 613 leyes, y les mostrĂ© que las 613 leyes, no todas las leĂmos, leĂmos 30 o 40 aquĂ, las hice leĂdas rĂ¡pido porque es cansado. Pero les mostrĂ© cosas interesantes con respecto a la ley, y les mostrĂ© que la ley es inteligente, les mostrĂ© que la ley es oportuna, les mostrĂ© que la ley es sumamente efectiva, les mostrĂ© que la ley tiene cosas impresionantes que tienen que ver con la agricultura, que tienen que ver con la propiedad civil, que tienen que ver con el derecho penal, que tienen que ver con el derecho legislativo, pero con el derecho... bueno, se me fue, pero lo importante es que usted entienda que la ley es bastante, bastante inteligente, y la Palabra de Dios dice que quien estĂ¡ bajo la ley estĂ¡ bajo maldiciĂ³n. Pero la semana pasada yo le estaba hablando de la ley de MoisĂ©s, porque la ley de MoisĂ©s, como ya le expliquĂ©, tiene cosas mĂ¡s buenas que malas, y lo mĂ¡s importante es que la ley fue dada hace 4.000 años. No habĂa papel higiĂ©nico, no habĂan relojes, no habĂa luz elĂ©ctrica, no habĂa agua potable, pero tenĂan la ley. Era una sociedad impresionantemente avanzada, impresionantemente avanzada, con sistemas de regulaciĂ³n que nadie tenĂa en el mundo. Y cuando usted se imagina cĂ³mo un Dios tan sabio pudo haberle dado a un pueblo nĂ³mada en el desierto, la forma en que escribĂan es una forma... no, no habĂa papel, no habĂa lapicero, no habĂa nada. Les dije hace ocho dĂas que la ley no sirve para salvar a nadie, y por mĂ¡s inteligente y buena que sea, el mismo Dios que la enseĂ±Ă³ dijo, la ley no sirve porque la gente cree que es buena por lo que ya cumpliĂ³. Entonces yo les dije hace ocho dĂas que el problema no es la ley de MoisĂ©s, el problema son las leyes de nosotros. El problema es tener mi ley de cuando yo me congrego, el problema es tener mi ley de cĂ³mo yo adoro a Dios. Alguien me contaba esta semana, me dijo, son de las personas que dicen que ellos leen la Biblia en la casa y lloran en la casa. PerdĂ³neme, no se puede ser hijo de Dios sin ser cuerpo de Cristo. Si usted es hijo de Dios, es cuerpo de Cristo. Si usted no es cuerpo de Cristo, no es hijo de Dios. SĂ me estoy dando a entender. No existe tal cosa de que yo ahora me alimento por YouTube, como dijo aquel YouTube. No existe tal cosa como yo veo mi forma, ya no hay cara, ya no hay... la iglesia estĂ¡ llena de hipĂ³critas, por eso no voy a la iglesia. Dicen, el gimnasio estĂ¡ lleno de gordos y la gente baja en la vara. Hoy hace ocho dĂas les dije que no podĂa entrar hasta que usted no entendiera que el problema son las leyes que usted y yo tenemos. La iglesia deberĂa ser la excusa que usted tiene para faltar a todo, pero siempre estamos buscando una excusa para faltar a la iglesia. Ahora, yo no paso lista, gente. Yo no paso lista. Cuando yo tenĂa una semana o quince dĂas de estar en este lugar, hace 18 años. Si alguien no me iba a venir un fin de semana, me llamaba por telĂ©fono, me pasaba un mensaje y me decĂa, no puedo llegar, esta semana no voy a llegar. Y yo decĂa, ¿para quĂ© serĂ¡ que me dice que no voy a llegar? Yo necesito que usted me entienda que el Dios lo tiene a usted en un proceso de vida. Dios lo tiene a usted en un proceso de vida y a mĂ en un proceso de vida. Y ese proceso no termina hasta el dĂa que usted se muera. Algunos estamos buscando ser entretenidos en estos lugares. Y lo que estamos buscando es entretenimiento. Pero usted no entiende que usted es un monstruo y que yo soy un monstruo. Y que la gente que vive con nosotros sufre lo monstruosos que somos. No me digan amĂ©n. Algunos pensamos que con bajar la panza y sacar las nalgas ya estamos bien. Pero hay un famoso versĂculo que siempre me lo recitaba mi mamĂ¡, que es un versĂculo que jamĂ¡s se me olvidĂ³, aunque la mona se vista de seda, mona, se queda. ¿Y en cuĂ¡l Biblia estĂ¡ eso? No se preocupe, de por sĂ. Entonces me toca a mĂ entrar hoy a Romanos 4. Y al entrar a Romanos 4, ya Pablo dio por entendido que usted entendiĂ³ lo que los hermanos en la iglesia en Roma entendieron. Cuando la carta llega en el año 54, la carta es transportada por Febe, una muchacha yaconiza de la iglesia en Éfeso, que lleva la carta a Roma. Roma estĂ¡ en un hervidero sociopolĂtico, al año siguiente, dos años despuĂ©s, entra NerĂ³n, muere el emperador que estaba. NerĂ³n estĂ¡ loco, el loco es un artista. Y la gente empieza a entender que, lamentablemente, como ellos eran augustos, o sea, eran dioses, empiezan a ver a NerĂ³n como tal, y NerĂ³n le caen mal los cristianos, y los cristianos empezan una matazĂ³n terrible, y en el año 70 destruyen JerusalĂ©n, y a eso lo hemos hablado un montĂ³n de veces. Al entrar al capĂtulo 4, dijimos la semana pasada, que finalmente lo que necesitamos es entender que somos una sola fe, o dependemos de una sola fe, una sola Escritura, solo por gracia, solo por Cristo, y solo para la gloria de Dios. Ahora, esta palabra es, es una palabra de dos letras y no se tilda, yo no sĂ© por quĂ© la mĂ¡quina me la tildĂ³, fe, fe. Todo el mundo tiene fe, todo el mundo tiene fe. Usted se mete chingo al baño, ¿verdad?, estĂ¡ chingo y hace asĂ, usted tiene fe de que le va a caer agua, ¿sĂ o no? Usted se monta al carro, cuando se monta al carro y le hace asĂ, usted tiene fe de que el carro va a arrancar. Todo el mundo tiene fe. Usted se siente en una soda, en un restaurante, y usted dice ahĂ, ahĂ dice, usted dice ahĂ, ahĂ dice, bistequen cebollados con papas, y usted... Y usted no sabe si las papas son de ayer, de antier, de hace un mes, de hace quince dĂas, si el bisteque es de caballo, si es de... Usted tiene fe de que lo que usted estĂ¡ diciendo, que le van a vender, usted se lo va a comer. EscĂºcheme, por favor, todo el mundo tiene fe. Para comprar por Amazon hay que tener una fe, pero hay un problema, de esta fe no estamos hablando. Porque esto es lo mĂ¡s fĂ¡cil, esta es la fe, que yo tengo que decirle a usted, que si usted ora bastante, y usted llora, y usted brinca, y usted trae, si usted trae sus diezmos y sus ofrendas, y usted trae su dinero, entonces Dios le va a dar a usted lo que usted le estĂ¡ pidiendo a Dios. Yo no estoy hablando de eso. TĂ©cnicamente, esta mañana quisiera empezar diciendo que la fe, hay dos tipos de fe, yo quiero que usted me entienda, que asĂ es, hay dos tipos de fe. La primera fe que hay es la suya. Y la fe de nosotros, para lo que nos sirve es, bueno, yo ya no soy catĂ³lico, bueno, yo ya no soy como muy pentecostal, yo ya no quiero esas cosas, porque a mĂ no me gusta eso. Tanto alboroto, y ahora son apĂ³stoles, son profetas, reyes magos, ya no hay indios, todos son soldados, son caciques. EstĂ¡ la fe para presentarse el domingo, para llegar, para cantar canciones, es la fe. Y hay otra cosa que la gente no conoce, la gente no sabe que existe, se llama la fe bĂblica. Fe bĂblica. La fe bĂblica, lo que quiero que usted me entienda, es que la fe bĂblica, la fe bĂblica, lo que quiero que usted me entienda, es que la fe bĂblica, lo que estoy tratando de esta mañana compartir con usted, es que la fe bĂblica se basa en la palabra de Dios. No se basa en las experiencias de nadie, no se basa en la experiencia que yo pueda tener, o que yo quisiera tener. Un dĂa estaba aquĂ, hablando, y tenĂa un filo, un hambre. Y no se por quĂ© razĂ³n dije, no, no lo dije, no lo dije, dije, que hambre tengo. Estaba pensando en que tenĂa mucha hambre, y que dije, no puedo hablar mucho, yo me estoy muriendo de hambre, y si yo me estoy muriendo de hambre, la gente estĂ¡ muriendo de hambre. QuĂ© rico, oye carne. Bueno, eso fue, pensĂ©. Ese dĂa, al final del servicio, un hermano se acercĂ³, me dice, jale almorzar, a la casa. Le digo, ve, jale, y adivinen quĂ© habĂa. Oye carne, me extraĂ±Ă¡s, joyita de carne. PerdĂ³neme, yo no le estoy hablando de la fe basada en experiencias, porque la fe no se basa en experiencias. Las experiencias son buenĂsimas de cada uno. Y gracias a Dios, por las experiencias de cada uno. Ahora que lleguĂ©, don JosĂ© me estaba contando algunas cosas que ha vivido, y son experiencias personales de Ă©l, bellĂsimas. BellĂsimas. Pero, las experiencias no fundamentan la fe, segĂºn la Biblia. La fe, mis amados hermanos, en esta introducciĂ³n. MĂ¡s fĂ¡cil, voy a decirlo asĂ. Lo contrario a fe, no es incredulidad. Lo contrario a fe, no es incredulidad. Lo contrario a fe, no es ser incrĂ©dulo. Lo contrario a fe, es ser inteligente. Lo contrario a fe, es ser astuto. Lo contrario a fe, es ser disciplinado. ¿Lo entendĂ? Eso es malo, ¿no? No. No, pero esta es la razĂ³n por la cual usted cuando pone hoy, pone en la radio, pone en la televisiĂ³n, usted se encuentra el montĂ³n de grupos religiosos, ponga YouTube, mĂ©tase a Facebook, mĂ©tase a las redes sociales, y usted oye el montĂ³n de grupos diciĂ©ndole que usted es un hijo del rey, que usted es una hija del rey, que usted es una reina, una princesa, y que Dios la quiere a usted viviendo como una reina, como una princesa, que Dios lo quiere a usted en lugares celestiales, que Dios lo quiere a usted siempre prĂ³spero, que Dios lo quiere a usted con unciĂ³n de reino. Y eso suena muy bien. Pero hay un problema con la fe. Hay un problema con la fe. Viene el primer enredo con la fe. Enredo nĂºmero uno. Enredo nĂºmero uno. La gente confunde fe con simpatĂa, o con estar de acuerdo con algo. SĂ, sĂ, quĂ© bueno eso, quĂ© bueno, quĂ© bueno. Enredo nĂºmero dos. Dios nos va a llevar en el mes de febrero a mejores lugares. Dios nos va a llevar a un punto en donde vamos a ver, wow, sĂ, sĂ, quĂ© bueno, quĂ© bueno. Simplemente es acuerdo, simpatĂa. ¿Por quĂ©? Primer enredo con la fe. La gente se corriĂ³. Usted cree que cree lo que hay que creer porque ya no cree lo que creĂa. Primer enredo. ¿QuĂ© cree usted de lo que hay que creer? Porque usted ya no cree lo que creĂa. ¿Y quĂ© es lo que creĂa? Bueno, yo no creo lo que creĂa antes, pero ahora sĂ creo lo que hay que creer. ¿Y quĂ© es lo que cree? ¿Le creĂ³ que no creĂa lo que creĂa? Primer enredo. Nadie sabe lo que cree, pero cree en algo. ¿Yo le pregunto en quĂ©? NĂºmero uno, yo no soy catĂ³lico. NĂºmero dos, si yo no doy plata en la iglesia, entonces Dios me cierra los negocios. NĂºmero tres, yo tengo que portarme bien, porque si no me porto bien, estoy feo para la foto. NĂºmero cuatro, hay que ir a la iglesia. Y nĂºmero cinco, hay que cantar bonito. Segundo enredo. Ahora ya no hace lo que hacĂa por hacer lo que otros hacen. ¿QuĂ© es lo que usted hace? De mĂ me traen aquĂ, porque si no me dan, en la casa es un tanate. No me dejan ver tele ni nada, se imagina. No me prestan el play. Me quitan el internet. Ahora Drubal decĂa algo. Cuando Drubal decĂa no, presionen a los hijos. Nunca obligue a un hijo suyo a ir a la iglesia. Nunca lo haga. Nunca. No sirve. Es un problema de ellos y Dios. Le toca a usted orar por ellos y derramar lĂ¡grimas por ellos. ¿QuĂ© es mĂ¡s fĂ¡cil? PegĂ¡rselos una buena grita de amenazarlos de que les va a quitar el internet, el telĂ©fono, les va a quitar el Wii, el U, el P, les va a quitar el Netflix, todo lo que les va a quitar, que decirle mi amor, voy a orar por vos. ¿QuĂ© es mĂ¡s fĂ¡cil? De quitarles el botĂ³n de chuches. Tercer enredo con la fe. Mientras me suceda lo que yo espero, usted cree que lo que cree es lo que hay que creer. Lo que hay que creer. Yo estaba orando porque estaba trabajando mucho y entonces me enfermĂ© y yo caĂ en una enfermedad, una depresiĂ³n, una enfermedad terrible y entonces llorĂ© al Señor para que me quitara con fe, llorĂ© con fe para que me quitara esa enfermedad y Dios me la quitĂ³. ¿Y quĂ© aprendiĂ³? ¿Y quĂ© aprendiĂ³ de la enfermedad? ¿QuĂ©? No, no, llorĂ©, llorĂ© y le pedĂ a Dios que me quitara la enfermedad y Dios me la quitĂ³. ¿QuĂ© aprendiĂ³ mientras estuvo enfermo? ¿QuĂ© aprendiĂ³ del proceso que viviĂ³? No, no, nada, o sea, yo, yo, yo, no, no has entendido. Hermanos, solo existe una fe y la fe lo que hace es esto. Sin fe es imposible agradar a Dios con mayĂºscula. Sin fe, o sea, que el objeto de la fe no es, es Dios. Muy bien, entonces usted se curĂ³ de la enfermedad y seguramente Dios si lo curĂ³, pero si usted no aprendiĂ³ porque usted estuvo enfermo y porque usted cruzĂ³ por ese puente en ese momento, usted no ha entendido quĂ© hace en esta tierra. ¿PodrĂan acompañarme a decirlo conmigo? Sin, duro, duro sin fe es imposible agradar a Dios, imposible. Ahora sĂ, hay un problema. ¿CuĂ¡l fe? La fe tiene cinco reglas, la fe tiene cinco reglas. Si no estĂ¡n, no es fe. Cinco, regla nĂºmero uno. Si la fe no reconoce la voluntad de Dios, no es fe. No es fe. Es ambiciĂ³n, sueños, deseos, pero no es fe. NĂºmero uno, la fe reconoce la voluntad de Dios primero. ¿Por quĂ© estoy enfermo? ¿Por quĂ© estoy enfermo? Porque algo estĂ¡ haciendo Dios conmigo mientras estoy pasando por esto. SĂ, pero es que los hijos de Dios no sufren. ¿A dĂ³nde dice eso? Sufren es bĂblica. La palabra de Dios dice que en este mundo vamos a tener aflicciĂ³n. ¿Le puedo pedir un aviĂ³n a Dios? Si estĂ¡ en su voluntad, producto de la comprensiĂ³n de la palabra en su corazĂ³n, yo no veo por quĂ© no. Pero nadie que estĂ© caminando en la voluntad de Dios estĂ¡ pensando en pedirle a Dios un aviĂ³n, tĂ©ngalo por seguro. NĂºmero dos, la fe sĂ es fe. Reconoce que Dios es soberano y Dios hace lo que Él quiera, como Él quiera, cuando Él quiera. Dios hace las cosas no por complacerme a mĂ. Dios es soberano. Dios es soberano. Dios es soberano. Dios es soberano. Y cuando yo entiendo que Dios es soberano, tengo que descansar en el hecho de que lo que Dios estĂ¡ haciendo es inteligente, es lĂ³gico y es lo que tiene que suceder. Dios es soberano. Adrubal perdiĂ³ un hijo, grande. Ale perdiĂ³ un hijo, hace poco. Y la Ăºnica palabra que yo tengo para ellos es, Dios es soberano. Dios no hace, es que Dios hace las cosas buenas y las cosas perfectas. No, Dios no hace las cosas en funciĂ³n de lo bueno y lo perfecto, lo que Él hace es bueno y perfecto. NĂºmero tres, si es fe, no busca mi beneficio, no busca mi bienestar, busca la gloria de Dios. Me guiarĂ¡, me guiarĂ¡ por sendas de justicia, por amor, por amor de su nombre. Nosotros caminamos en la senda de Dios para que el que quede bien es Él, no nosotros. ¿Me estĂ¡ escuchando? Por la gloria de Dios, no por nosotros. QuĂ© raro habla ese muchacho, ves que le estoy leyendo lo que dice la palabra, es rarĂsimo. Porque como usted tiene que estar en un lugar y tiene que tener unciĂ³n del Rey, pedir lo que Dios se lo va a dar. Cuarta ley de la fe, la respuesta de Dios puede ser no y tiene que estar agradecido. La respuesta de Dios puede ser despuĂ©s y tiene que estar agradecido. O la respuesta de Dios va a ser nunca y tiene que estar agradecido. Toda persona que tiene fe, respeta el tiempo. Cuando usted no tiene fe, usted dice Señor, declaro en este momento, declaro en este momento decreto. Siga declarando y siga decretando, pero no es fe. Quinta regla de la fe, si la fe no se basa en la palabra escrita, son experiencias, son experiencias. Ahora sĂ, ¿de dĂ³nde viene la fe? Ya lo dije, ¿de dĂ³nde viene la fe? ¿CuĂ¡l es el origen de la fe? De hecho, Él, de hecho en Él, en Él, Evangelio se revela la verdad de Dios, el orden de Dios, la voluntad de Dios, la justicia, se revela la justicia. Se revela la justicia que proviene de Dios, la cual, la cual es por fe, la cual es por fe de principio a fin, la cual es por fe de principio a fin, tal como estĂ¡ escrito, tal como estĂ¡ escrito. El justo, tres pasos, tres pasos, paso uno, el justo, justo no es cualquiera, solo el que el Señor justifica, el justo, paso uno, paso dos, el justo, dos, paso dos, vivirĂ¡ por la licenciatura. Licenciatura, me hice pelado aquĂ, no es pelado que me hice aquĂ que toque, no es, aquĂ, me voy a poner fe de aquĂ, para que me, que por lo guapo, por lo linda, por lo joven, por lo hĂ¡bil que soy, que bueno soy hablando, que bueno soy. El justo no vive por los criterios que el resto de la gente vive, vive por la fe, creyendo que las cosas de Dios son superiores a cualquier otra cosa. Entonces es malo estudiar, no, lo que es malo es pensar que usted es alguien porque estudiĂ³, el origen de la fe, de donde viene la fe, la fe viene de la palabra, porque la fe viene del oĂr y el oĂr por la palabra de Cristo. ¿Por quĂ© la fe viene de la palabra? Pablo, porque Dios no quiere que vos te perdĂ¡s ni a la derecha ni a la izquierda, Dios quiere que sepas para donde vas. Cuando a uno le dicen que la fe viene de la Biblia, entonces uno verdaderamente lo que se le viene a la cabeza es, uno dice, claro, entonces hay que aprender algo, sĂ, sĂ, claro que hay que aprender algo, entonces hay que creer en eso. Eh, sĂ, pero estĂ¡ en rojo, porque no es suficiente, usted tiene que creer, aprender, creer, y aquĂ viene lo que a usted no le han dicho, y yo se lo voy a decir esta mañana, no porque Dios se encarga y porque sea simpĂ¡tico y cachetĂ³n. La Biblia dice, esposas, esposas sujetas a sus maridos, entonces aquĂ viene la broca y dice, es que a mĂ me cuesta creer en eso, no, no solamente eso, la Biblia dice, la Biblia dice que hay que creer que eso es. No hay otra cosa. Honre a padre y a madre para que dure mĂ¡s sobre esta tierra, dice la Biblia. Honre a papĂ¡ y a mamĂ¡. ¿QuĂ© se podrĂa quedar ahĂ? Ah, que hay que creer en eso, sĂ, no, no sirve, hay que creer que eso es, y no termina ahĂ, hay un nivel mĂ¡s. ¿CuĂ¡l es ese nivel? Vivir de eso. Esto es lo que tiene que pasar si la Palabra fundamenta nuestra fe. Tengo que aprender, tengo que creer en lo que aprendĂ, tengo que creer que eso que aprendĂ es lo Ăºnico que hay, y tengo que vivir de eso, porque la Biblia dice que el justo vive de la fe. Ahora, la definiciĂ³n de fe yo no la puedo dar porque la tiene que dar la Palabra. Si la fe no es esto, no es fe. ¿CuĂ¡l es la definiciĂ³n de la Biblia de la fe? Dice la Biblia, ahora bien, tener fe es estar, nĂºmero uno, estar seguro de lo que se espera, es estar convencido de lo que no se ve. Si usted analiza este texto, este texto dice que la fe no se basa en las emociones, que la fe, es que yo le decĂa, yo sentĂ una fe, y un juerzĂ³n, y un juerzĂ³n, y ahĂ. No, la fe se basa en las convicciones, y las convicciones nos enseña la Palabra de Dios que vamos a orar por un enfermo, escĂºcheme, que vamos a orar por un enfermo y que el Señor lo va a sanar. Si Él quiere, o es probable que no lo sane, pero vamos a orar con fe, y vamos a ser muy respetuosos, y vamos a decirle al Señor, Señor, quisiĂ©ramos que por favor escuches nuestra peticiĂ³n, quisiĂ©ramos que lo sane, pero entendemos que Tu Palabra nos enseña que no todo el mundo por el que oremos se va a sanar. Hace algunos años conocĂ un caso de una situaciĂ³n de una persona que tenĂa un problema con una tarjeta de crĂ©dito, y tenĂa, debĂa no sĂ© cuĂ¡nto, en ese tiempo debĂa como seis o siete millones de pesos de la tarjeta de crĂ©dito. Y me dice, oremos, ayĂºdeme a orar por favor, para que, para que ver quĂ© pasa con eso. Y oramos, oramos, y le digo al Señor, ayĂºdalo Señor, que Él salga adelante con esa deuda, con ese problema, y un primo le regala un pedazo de loterĂa. Y el pedazo de loterĂa eran dos millones mĂ¡s de la plata que debĂa. Pasaron dos años y me vuelvo a enterar que estĂ¡ dos veces mĂ¡s enredado en platas y cosas con el asunto de la tarjeta. Ya no era un asunto solamente de tarjetas, sino que negocios y cosas, oremos y oramos, y adivinen quĂ©, Dios lo sacĂ³. Pasaron seis meses, y a los seis meses estaba otra vez, tres veces peor de como estuvo las Ăºltimas dos veces. Y adivinen quĂ©, la tercera vez Dios no lo sacĂ³, porque Él tenĂa que aprender otra cosa. ¿Alguien me estĂ¡ escuchando? Hermanos, entonces no nos engañemos, Dios no es ajeno a toda la realidad que estamos viviendo. La fe es certeza y seguridad de lo que la Palabra dice que va a pasar en mi vida. Ahora, yo quisiera que usted me entienda, como le acabo de decir, que lo contrario a la fe es su actitud, es su inteligencia, son sus capacidades, es, vuĂ©lvame a ver, su esfuerzo personal. Un par de ejemplos, porque es enorme esto, un par de ejemplos, un par de ejemplos y nos vamos, permĂtanme. Fue por la fe que Abel presentĂ³ a Dios una ofrenda mĂ¡s aceptable que la que presentĂ³ CaĂn. La ofrenda de Abel demostrĂ³ que era un hombre justo y Dios aprobĂ³ sus ofrendas. Aunque Abel muriĂ³ hace mucho tiempo, todavĂa nos habla por su ejemplo de fe. Youtube y libros estĂ¡n llenos de este texto, diciendo que la ofrenda de Abel se basaba en la calidad de los corderitos que Ă©l presentĂ³, porque usted tiene que darle la ofrenda al Señor de la mejor manera. Usted no puede darle al Señor lo que le sobra, vean que fĂ¡cil, este es el versĂculo que mĂ¡s se usa para manipular a la gente. ¿Por quĂ©? Porque al dar, yo le puedo decir a usted, si usted es lo que le va a dar a Dios. TodavĂa ayer escuchĂ© a un hombre, que yo siempre lo he visto como una persona, la he respetado, y yo dije, no puedo creerlo. Cuando usted le da a Dios, tiene que darle lo mejor, Dios no es un limonero, Dios no estĂ¡ esperando que usted le dĂ© una ofrenda, una limonda. PerdĂ³neme, aquĂ no estĂ¡ hablando de esto, ¿sabe de quĂ© estĂ¡ hablando? De que cuando habĂa que presentarle la ofrenda a Dios, escĂºcheme por favor, CaĂn se fue por toda su parcela y sacĂ³ las mejores zanahorias, los mejores tomates, el mejor culantro, trajo cestas de los mejores frutos, para impresionar a Dios. ¿Y saben quĂ© hizo Ă©l? ¿Quieren saber quĂ© hizo Abel? Abel hizo asĂ, ¿QuĂ© le voy yo a dar a un Dios que todo lo tiene, siendo yo tan pecador y tan sucio? Lo mĂ¡s que yo puedo hacer, es sacrificar dos corderitos por mi pecado y presentar mi corazĂ³n delante de Dios, porque eso es lo que yo tengo. Y esa fue la ofrenda que le dio Abel a Dios. ¿Y adivinen quĂ© dijo Dios? Y Dios dijo, se los dijo ahĂ mismo, CaĂn se reventĂ³, se enojĂ³, se encachimĂ³, dijo mi mamĂ¡. Fue por la fe que Abel presentĂ³ a Dios una ofrenda mĂ¡s aceptable que la que presentĂ³ CaĂn. La ofrenda de Abel demostrĂ³ que era un hombre justo, porque Ă©l le dijo a Dios, ¿QuĂ© le voy yo a dar a Dios? Entonces, si hay fe, la fe reconoce el corazĂ³n de cada uno de nosotros, y hay cosas que pedimos que no merecemos. Gracias. ¿Por quĂ© no las merecemos? ¿Porque somos malos? No, porque queremos lo bueno, pero no queremos el proceso. ¿Lo escuchĂ³? Fue por la fe que NoĂ©, NoĂ©, construyĂ³ un barco grande para salvar a su familia del diluvio en obediencia a Dios. ¿Sabe cuĂ¡nto tiempo tenĂa no llover en ese lugar? Veinte años. El palo de madera mĂ¡s cercano estaba en PĂ©rez CeledĂ³n. El lugar estaba en alto. ¿EstĂ¡ loco? ¿EstĂ¡ loco? ¿CĂ³mo se va a poder hacer un barco aquĂ? ¿EstĂ¡n haciendo un barco? Quien le advirtiĂ³ de cosas que nunca antes habĂan sucedido. Por su fe, NoĂ© condenĂ³ al resto del mundo y recibiĂ³ la justicia que viene por la fe. Hermanos, cuando una persona sufre, y usted le pregunta por quĂ© estĂ¡ sufriendo, la persona va a decir, porque mi vida es una sal, porque yo soy un desgraciado, porque a mĂ no me sale pero ni el diablo, porque yo estoy maldito. Cuando un hijo de Dios sufre, Ă©l dice, la tristeza de este mundo produce en mĂ mayor peso de gloria y me hace ser lo que Dios quiere que yo sea. Hay dos diferencias muy grandes. ¿Por quĂ©? Porque el hijo de Dios no se rige por el mismo sistema que el resto de gente se rige. Es atĂpico. Por eso se llama fe. Ahora, y ahora sigue el Ăºltimo. ¿Por quĂ© el Ăºltimo? Porque este es Abraham, y este es el que va a hablar Pablo, y esta es mi introducciĂ³n en el capĂtulo 4. Que fue por la fe que Abraham obedeciĂ³ cuando Dios lo llamĂ³ para que dejara su tierra y fuera otra que Ă©l le darĂa por herencia. Se fue sin haber ido donde iba. Se fue sin saber dĂ³nde iba. Se fue sin saber dĂ³nde iba. Hebreos 11.8. Abraham obedeciĂ³ por adoraciĂ³n, no por beneficio. Incluso cuando llegĂ³ a la tierra que Dios le habĂa prometido, viviĂ³ allĂ por fe, pues era como un extranjero que vive en carpas. Lo mismo hicieron Isaac y Jacob, quienes heredaron la misma promesa. AsĂ que una naciĂ³n entera provino de este solo hombre, quien estaba casi muerto en cuanto a tener hijos. Una naciĂ³n con tantos habitantes y como las estrellas de los cielos y la arena de la orilla del mar. Es imposible contar. Abraham dejĂ³ todo, todo, todo lo que Ă©l podĂa tener siendo de una familia noble para seguir. Voces que oĂa que le hablaban. Mi tata, ¿quĂ© le pasa? Dios me estĂ¡ hablando. Mami, me voy de aquĂ. ¿Para dĂ³nde? Me voy para un desierto, porque Dios me pidiĂ³ que me fuera. EstĂ¡ loco. No, me voy. Ese mismo Dios le dijo que el Ăºnico hijo que tenĂa, que lo tuvo casi a los 100 años, mĂ¡telo, sacrifĂquelo. Y dijo que sĂ. Dijo que sĂ. Fue por la fe que Abraham ofreciĂ³ en sacrificio cuando Dios lo puso a prueba. Abraham, quien habĂa recibido las promesas de Dios, estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo Ăºnico. El versĂculo 11.17, el 11.18 dice, Abraham estaba seguro de que si Ă©l mataba al hijo, Dios se lo resucitaba. Pero esto que les estoy mostrando de la fe, no es lo que quiero mostrarles. Quiero mostrarles cuĂ¡l es la fe que agrada a Dios, porque nosotros no tenemos fe. AhĂ sigue esto, ahĂ sigue. CapĂtulo 11 del libro de Hebreos estĂ¡ hablando sobre la fe. Se los dejo de tarea, no nos vamos a leer aquĂ larguĂsimos. Hubo mujeres que recibieron otra vez con vida a sus seres queridos que habĂan muerto. Dios se los devolviĂ³. No se distraigan, pĂ³nganme atenciĂ³n que esto es lo mĂ¡s importante, porque la palabra dice que sin fe es imposible agradar a Dios. Sin embargo, atenciĂ³n iglesia, sin embargo, otros fueron... Sin embargo, los hijos de Dios recibieron la casa cuando hicieron la siembra de sus diadmos y sus ofrendas, y recibieron las ganancias. Note lo que dice la Biblia, dice, sin embargo, otros fueron torturados porque rechazaron negar a Dios a cambio de la libertad. Ellos pusieron su esperanza en una vida mejor que viene despuĂ©s de la resurrecciĂ³n. Algunos fueron ridiculizados, hermanos, algunos fueron ridiculizados. Y a veces nosotros, la gente ni cuenta, se da que somos cristianos. Porque hablamos exactamente igual que todo el mundo. Y algunos fueron ridiculizados, y sus espaldas fueron laceradas con lĂ¡tigos. Otros fueron encadenados en prisiones. Algunos murieron apedreados, a otros les cortaron por la mitad con una sierra, y a otros los mataron a espada. Algunos anduvieron vestidos con la mejor ropa que habĂan, con los mejores zapatos y los mejores carros. AhĂ no dice eso, ahĂ dice, con pieles de ovejas y cabras, desposeĂdos y oprimidos y maltratados. Sigo, este mundo no era digno de la gente que tiene la fe que agrada a Dios. ¿Me estĂ¡ escuchando? ¿Alguien me estĂ¡ escuchando? La fe que agrada a Dios no es digna para el mundo. Y le estoy leyendo Biblia. Vagaron por desiertos y montañas, se escondieron en cuevas y hoyos de la tierra, debido a su fe. Todas esas personas gozaron de una buena reputaciĂ³n. Conmigo, vamos, aunque ninguno recibiĂ³ todo lo que Dios le habĂa prometido. Ninguno recibiĂ³. ¿Usted alguna vez ha estado en una iglesia donde le dicen que tenga fe, pero que a lo mejor... LlegĂ³ ese dĂa. Para que usted entienda que sin fe es imposible agradar a Dios, pero solo hay una fe. En donde Dios es todo, todo. ¿Ven la diferencia entre la fe de nosotros y la fe que estĂ¡ en la Biblia? Y sĂ, hay muchas cosas a las que tenemos que denunciar. Porque algunos pensamos que... No lo leĂ, pero dice que JosĂ©, por fe, siempre supo que los israelitas iban a salir de Egipto. Pero lo mĂ¡s impresionante de JosĂ© es que JosĂ© nunca valorĂ³ ni su anillo ni su cadena. Ni su puesto por encima de la promesa de ser la naciĂ³n y el pueblo de Dios. Amados hermanos, estamos en el mismo marco, hermanos. Si ustedes me preguntan a mĂ cuĂ¡ntas cosas deberĂa yo dejar para que esto que estoy hablando sea del... Bueno, pero por favor vĂ¡yase de aquĂ entendiendo que si la fe no agrada a Dios, no es fe. Punto. VĂ¡yase de aquĂ entendiendo que la fe se basa en la Palabra. Y que si no hay Palabra, usted lo que cree es en que Dios es Aladino y la lĂ¡mpara maravillosa. AquĂ empieza el capĂtulo 4. La explicaciĂ³n de... No lo vamos a leer. Romanos 4.1. Pensemos lo que pasĂ³ y empieza Pablo a hablar en el capĂtulo 4. Yo no puedo entrar al capĂtulo 4 hasta que usted lo entienda. Que la fe que Dios dice que hay que tener no se parece a lo que nos estĂ¡n enseñando hoy. Señor, te doy gracias en este mañana.
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