
Historias Frente a la Hogera Educación (EdicĆon de Audio)
Listen to Historia Seis by FRANCISCO FERNANDO CAMPOS CORTES MP3 song. Historia Seis song from FRANCISCO FERNANDO CAMPOS CORTES is available on Audio.com. The duration of song is 21:36. This high-quality MP3 track has 2116.8 kbps bitrate and was uploaded on 5 Oct 2022. Stream and download Historia Seis by FRANCISCO FERNANDO CAMPOS CORTES for free on Audio.com ā your ultimate destination for MP3 music.










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A group of tenth grade students from Ana Josefa Morrea de TucumĆ”n school in Santander de Quilchao, Colombia have created a podcast called "Historias Frente a la Hoguera" to revive the tradition of storytelling. The podcast features various stories and legends, such as the legend of the four dragons and the story of Orpheus from Greek mythology. The podcast also includes a story called "Mundo de Piedra" about a police officer named Carlos and a tragic love story. The podcast aims to entertain and share stories with the audience. Reciban todos un cordial saludo. Este podcast es realizado con un proyecto de los estudiantes de grado dĆ©cimo de la Joraja de la Tarde, de la institución educativa Ana Josefa Morrea de TucumĆ”n, de Santander de Quilchao. Mi nombre es Francisco Sampos. Soy docente de tecnologĆa y informĆ”tica de la institución educativa Ana Josefa Morrea de TucumĆ”n. Historias Frente a la Hoguera es un proyecto para recuperar esa antigua tradición de las familias colombianas, de contar historias frente al fuego de un fogón, en Ć©pocas donde los medios de comunicación y las tecnologĆas no eran parte de la vida cotidiana de muchos. No hay una temĆ”tica especial en el contenido de estos audios, solo historias contadas por parte de los estudiantes, esperamos que sean de su agrado. No habiendo dicho mĆ”s, empecemos. Historias Frente a la Hoguera. Buenas, hoy vamos a estar hablando sobre varios temas como cuentos, leyendas y historias. Mi nombre es Albert Jean Ortiz RodrĆguez y les voy a estar hablando sobre la leyenda de los cuatro dragones. Mi nombre es Jonathan Riasco y hoy hablaremos sobre la leyenda de Corfeos. Mi nombre es Joan SebastiĆ”n y les voy a contar sobre mundos de piedra y una estĆŗpida historia de amor. Bueno, iniciemos. Leyenda de los cuatro dragones. Esta es una leyenda china que explica cómo surgieron los cuatro rĆos principales de este inmenso paĆs. Hace muchos, muchos aƱos no habĆa rĆo ni lago sobre la tierra, solo el mar del este donde vivĆan cuatro dragones, el dragón largo, el dragón amarillo, el dragón negro y el dragón perla. Un dĆa los cuatro dragones salieron a la superficie del mar y decidieron ir a darse una vuelta por el cielo. AllĆ jugaron al escondite entre las nubes esponjosas, volaron y planearon, saltaron y rieron. De repente el dragón perla gritó, Ā”Venid aquĆ rĆ”pido! ĀæQuĆ© ocurre? preguntaron los tres mirando hacia donde seƱalaba el dragón perla. Sobre la tierra vieron a mucha gente sacando frutas y tartas y quemando varitas de incienso estaban rezando. Una mujer joven arrodillada en el suelo con un niƱo delgado sobre la espalda imploraba, Ā”Por favor Dios del cielo envĆanos lluvia rĆ”pido o no tendremos nada para comer! No habĆa llovido desde hace mucho tiempo, los cultivos se marchitaban, la hierba se volvĆa de color amarillo y los campos se secaban bajo el sol abrazador. Ā”Pobre gente! Ā”QuĆ© pena me dan! dijo muy triste el dragón amarillo. Si no llueve pronto no tendrĆ”n nada para comer y morirĆan, dijo el dragón negro. Los cuatro dragones se quedaron muy pensativos buscando alguna solución para ayudar a la gente de la tierra. Y si fuĆ©ramos a ver al emperador Jade y le pidiĆ©ramos que enviara lluvia a la tierra, propuso el dragón perla. Ā”Muy buena idea! contestó el dragón amarillo. Ā”SĆ, seguro que Ć©l podrĆ” ayudar a esa pobre gente! contestó el dragón negro. AsĆ que los cuatro dragones se dispusieron a visitar al poderoso emperador Jade que vivĆa en el palacio celestial. El emperador Jade era muy poderoso ya que se encargaba de los asuntos del cielo, de la tierra y del mar. Los cuatro dragones entraron corriendo en el palacio celestial. El problema que les traĆa era realmente urgente pero el emperador Jade no le gustaron aquellas prisas ya que estaba en un concierto de hadas. ĀæQuĆ© estĆ”is haciendo aquĆ vosotros? les preguntó enfadado. ĀæNo deberĆ”is estar en vuestro mar? El dragón largo se acercó al emperador y le dijo. Majestad, hemos venido a pedirle que envĆe un poco de lluvia a la tierra. Los cultivos de la tierra se estĆ”n secando por falta de lluvia y pronto la gente no tendrĆ” nada para comer. EstĆ” bien, dijo el emperador Jade. Iros tranquilos, maƱana enviarĆ© la lluvia y siguió escuchando tranquilamente las canciones de las hadas. Muchas gracias, majestad, contestaron felizmente los cuatro dragones. Pero pasaron diez dĆas y todavĆa no habĆa caĆdo una gota de agua sobre la tierra. La gente pasaba hambre, comĆan cortezas de Ć”rbol o raĆces de plantas y cuando esto se acabó comieron incluso arcilla. Viendo esto los cuatro dragones se sintieron muy mal y se dieron cuenta que el emperador Jade solo se preocupaba de pasarlo bien sin tomar en serio los problemas de la gente. Solo podĆan confiar en ellos mismos para ayudar a la gente de la tierra. ĀæPero cómo iban a hacerlo? Mirando hacia el mar el dragón negro dijo que habĆa tenido una gran idea. ĀæQuĆ© es? Vengan rĆ”pido, cuĆ©ntanoslo, gritaron los otros dragones. Mirad, Āæno veis que hay muchĆsima agua en el mar en el que vivimos? PodrĆamos llenar nuestras bocas de agua y luego rociarlas sobre la tierra. SerĆa como la lluvia, explicó el dragón negro. Es una idea fantĆ”stica, dijo el dragón amarillo. Los campos se regarĆ”n y la gente podrĆ” recoger las cosechas y no morirĆ”n de hambre. Vamos chicos, no hay tiempo que perder. Espera un momento, dijo el dragón perla, muy pensativo. ĀæQuĆ© ocurre ahora? ĀæNo ves que tenemos prisa? contestó el dragón largo. La gente de la tierra estĆ” esperando la lluvia. ĀæNo habĆ©is pensado en el emperador Jade? Nos castigarĆ” si se da cuenta. A mĆ no me importa, contestó el dragón largo, con determinación. HarĆa lo que fuera para ayudar a esa gente. Pues a mĆ tampoco me importa, contestó el dragón perla. El dragón amarillo y el negro se miraron y dijeron a la vez, a nosotros tampoco. Entonces manos a la obra, pase lo que pase, nunca arrepentiremos de esto, exclamó el dragón negro. AsĆ que volaron hacia el mar, abrieron bien sus bocas y las llenaron de agua. Volvieron a lanzar el vuelo y revolotearon por el cielo produciendo viento. Sus alas taparon el sol y la gente miró al cielo creyendo que en verdad se adecinaba a una gran tormenta. Entonces los cuatro dragones empezaron a pulverizar el agua sobre la tierra. Cuando habĆan vaciado sus bocas, volvĆan a llenarla en el mar y subĆan al cielo otra vez. Y asĆ lo hicieron una vez y otra hasta que habĆa caĆdo una buena lluvia sobre la tierra. La gente salió de sus casas mirando hacia el cielo y gritando con alegrĆa, estĆ” lloviendo, estĆ” lloviendo, salvaremos la cosecha. El agua cayó sobre la tierra y los campos reverdecieron. La gente cantaba para agradecer al Dios del cielo, la lluvia y los niƱos bailaban y saltaban sobre los charcos de agua. Cuando el emperador Yates se dio cuenta que estaba lloviendo se puso furioso. ĀæCómo se habĆ©is atrevido a llevar lluvia a la tierra sin su permiso? Ordenó que sus soldados fueran a buscar a los cuatro dragones y los trajeran ante Ć©l. Estaba dispuesto a castigarlo muy duramente por haberlo desobedecido. Cuando los dragones estuvieron en el palacio celestial el emperador Yates llamó al Dios de la montaƱa y le ordenó que trajera cuatro montaƱas para encerrar a los cuatro dragones. El Dios de la montaƱa trajo volando cuatro montaƱas y las colocó sobre los cuatro dragones que quedaron atrapados sin poder moverse. AĆŗn asĆ los cuatro dragones nunca se arrepintieron de lo que habĆan hecho porque habĆan ayudado a la gente que lo necesitaba. Convencido de que era hacer siempre buenas acciones para ayudar a los hombres los cuatro dragones se convirtieron en cuatro rĆos que fluyeron a lo largo de las altas montaƱas y profundos valles, cruzando la tierra y ofreciendo su agua a la gente para llegar finalmente al mar. Y de esta manera se formaron los cuatro grandes rĆos de China, el Joli Yam, el dragón negro, el norte, el Wang Ei, el dragón amarillo, el centro con Chaoyang, La, el rĆo largo, el sur y el Qixiang Perla en el lejano sur. Eso es todo. Fin. Hola, mi nombre es Jonathan Riasco y hoy les traerĆ© un poco sobre la mitologĆa griega y hablaremos sobre Orfeo. AsĆ que empecemos. Caliope, la musa de la poesĆa heroica, tuvo dos amores. Uno era Eagro, rey de Tracia y el otro fue Apolo. Ambos se encontraron con ella y el fruto de su unión fue Orfeo. Eagro le dio la vida y Apolo sus maravillosos dones. Desde muy pequeƱo Orfeo fue un devoto seguidor de Dionisio. Como correspondĆa a un buen tracio, adicto a la magia y a toda la suerte de sabidurĆa. Cuando alcanzó la edad adulta recibió la lira de Apolo y llegó a ser un mĆŗsico tan excelente que no tuvo rival entre los mortales. De todos era conocido su dulce canto, que acompaƱado por la lira cantaba no solo a los hombres, sino tambiĆ©n a los Ć”rboles y las rocas, que le seguĆan para escucharle. Amanzaba las sierras y hasta los rĆos cesaban de correr en respuesta a su melodĆa. DespuĆ©s de terminar su aventura en la expedición de los arconautas, Orfeo se enamoró de la hermosa Euridice, pero su vida conyugal serĆa muy breve. En las bodas de Orfeo y Euridice hubo pronósticos infaustos acerca de su futuro juntos. Y Meneo fue invitado para derramar sus bendiciones sobre los novios y acudió con sus antorchas, pero entonces el humo de las antorchas se entendió entre los asistentes y provocó lĆ”grimas en sus ojos. En efecto, unos dĆas despuĆ©s cuando Euridice paseaba por el campo en compaƱĆa de otras ninfas, Aristeo, hijo de Apolo, quiso obligarla que le prestara atención a sus calanteos amorosos, y ella al huir de Ć©l fue mordida por una vĆbora en el talón, a causa de cuya mordedura falleció. Abrumado por el dolor, Orfeo decidió rescatarla y para ello descendió al reino de Hades, escapando de todos los peligros gracias a su mĆŗsica, llegando en columne hasta la presencia de los reyes del mundo subterrĆ”neo. Decidió, se paró frente a ellos y con su mĆŗsica conmovió hasta el extremo a todas las sombras y al propio Hades y Perfecione, que le fue concedido lo que pedĆa. Euridice podĆa regresar con Ć©l al mundo de los vivos tomado de la mano de Orfeo, cuando a la condición de que Ć©l no volviera la cabeza hacia atrĆ”s para mirarla hasta que hubieran llegado al mundo superior. Los esposos partieron en silencio, pero Orfeo al no oĆr los pasos de Euridice tras de sĆ, no pudo dominar su ansiedad y cuando alcanzó la luz del dĆa, quebrantó la condición mirando hacia atrĆ”s, por lo que Euridice se desvaneció para siempre en la religión de los muertos. Pese a los ruegos y llantos de Orfeo, esta vez los dioses infernales se mostraron inflexibles y sus particiones fueron denegadas. Desesperado por la pĆ©rdida de Euridice, Orfeo quedó inconsolable y decidió alejarse de todas las mujeres, rodeĆ”ndose solo de muchachos, inventando asĆ el amor homosexual. Finalmente terminó renunciando a toda compaƱĆa humana y anduvo errante y solitario en los montes de Tracia, tocando su mĆŗsica para las rocas, los Ć”rboles y los rĆos. Afrodita, enojada, alcanzó una maldición, la cual se cumplió cuando un violento grupo de jóvenes tracĆas que trataron de conquistar su amor. Cautivados por la mĆŗsica de Orfeo, muy enloquecidas debido a que Ć©l las despreciaba, se arrojaron sobre Ć©l durante una orgĆa dionisiaca y le despedazaron, arrojando su cabeza cortada y su lira al rĆo Ebro, y aunque Ć©ste continuó llamando a Euridice hasta que llegó finalmente a la costa de Lesbos, donde las musas se sopultaron y sobre la tumba nunca dejó de cantar un ris seƱor. Aquellas mujeres fueron marcadas con tatuajes como castigo y seƱal de infamia por sus maridos, y desde ahĆ procede la costumbre de que todas las mujeres tracĆas tuvieran tatuadas. Zeus tomó la lira de Orfeo y la elevó al firmamento, haciendo de ella la constelación Lyra. Mundo de Piedra. Joan SebastiĆ”n. Es un 3 de abril a las 2 de la maƱana cuando Carlos debe patrullar de noche toda la semana. Tiene un hijo que ama y una esposa que empieza a amarla, los cuales viven en un mundo de piedra. Carlos se viste y se va a su patrulla policial a los hizo placa y matracarĆ” a todo el que pasa. Una hora pasa y consigue juntar una paca que seguramente gastarĆ” con mujeres en una taza. Ya hace las 3 y cuarto, Carlos se acerra al paso, pasa por una esquina y escucha a un muchacho gritando. Lo estaban asaltando, el suelo ha hecho un corto vistazo, sin embargo no hizo caso y siguió manejando. Rumbo a Mordeno, donde siempre se dirigĆa, mientras conducĆa, no sacudĆa si de cerca o seguĆa. Antes se baƱanĆa, dijo mientras sonreĆa, ya llega pago por la mejor mujer que habĆa. Era una rubia de infarto, la mete para el cuarto y entre sus piernas pruebe tato y comienza el acto. Pero en menos de un minuto escucha unos pasos de entrar y movió Carlos en su afarto. Es 3 de abril y se para a las 2 de la maƱana, es la noche de la esposa de Carlos a que le prepara algo de comer y deja su rojo planchada. Media hora despuĆ©s Ć©l se va, luego en un beso sin ganas. Comienza el drama, los hĆ©roes, la paranoia casi. Sigue despacio esa patrulla, ella dijo a Tassio. Luego estuvieron buscĆ”ndolo con sigilo, luego siguiĆ©ndolo con dirección hacia un frustĆbulo. A tos seguidos suena el telĆ©fono, era su hijo al que le dijo ahora no puedo y le colgó. No pudo hablar por la ira de saber lo que verĆa. Luego entró y preguntó por Carlos, el policĆa, pago. Le dio las llaves que abrirĆa el cerrojo, ademĆ”s dijo que se unirĆa a la rubia con su esposo. Abrió inmediata, ciega por el enojo de su boso sacunarmas y a Carlos entre sus ojos. Es 3 de abril, 2.30 de la maƱana, hora que comienza la noche del hijo en el son Muala. Esconde una marihuana que fuma siempre y se despierta y se da cuenta de que en su casa no hay gente. AsĆ que llama al que le vende y cuadra un trueno a las 3 y cuarto en la esquina a Diversi para abastecerse. El joven llega fortuamente y de repente siente un cañón en su frente de Jibaro que trapa a la entienda. Le dice, dame la guisera, la cartera y las prendas. Cuando ve pasar una patrulla en plena contienda, era el padre del joven que sigue en el arco mientras Jibaro le suelta disparos al pecho y a la pierna. Solamente el telĆ©fono logra esconder y llama a su madre para que le vaya a socorrer, pero al atender fue el Ćŗltimo que escuchó la voz de ella diciendo, no puedo y le colgó. Un funcionario de la policĆa nacional, identificado como Carlos Camacaro de 46 aƱos de edad, fue asesinado por su esposa, la ciudadana MarĆa HernĆ”ndez de Camacaro, en un reconocido local nocturno de la ciudad de Caracas. La mujer de 43 aƱos de edad se encuentra en la orden de la fila de Calia. En otras noticias, un joven de 17 aƱos fue hallado sin vida esta madrugada en la parroquia de Antimano. El juez fue encontrado sin pertenencia. Sin embargo, autoridades no descartan el ajuste de cuentas. EstĆŗpida historia de amor. Joan SebastiĆ”n. Detesto cuando pasa esto. Tener un sueƱo y sentir que fue cierto, y aun cuando ya estĆ” despierto, te veĆas igual de linda, por supuesto. Una vez sentĆ el olor de tu cabello en mi pecho. QuĆ© malo que lo recuerde despuĆ©s de tanto tiempo. Es como si aun mi cerebro, viven en esos momentos, congelado hasta que sin consentimiento salen a hacer travesura sin mesura con mis sentimientos. Estaban los ciertos nuestros allegados. Aun no he muerto de amor a pesar que asĆ pensamos. No, al menos asĆ lo pensĆ© yo. Te hubiera asesinado para recuperar tus ojos de ellos. Me ubico en el cuello, veo tu red social. Cada foto supera a lo anterior en lo que vi que sales. Vale. Por ello no me sale, o sea, no me nace escribirte, siquiera pensar en molestar lo que construiste, despuĆ©s de que te fuiste sabiamente. Obviamente eso lo vi despuĆ©s de irte topermente. Al fin y a cabo, ser feliz es lo que debo exigirte. Y si ya eres feliz en mĆ, no debo contradecirte. Anoche mientras dormĆa, bajo Dios, me dijo que vos ya te olvidaste de mĆ. Y sĆ, gracias a Dios que ya ni creo en Dios, asĆ que olvidĆ© su voz y me dormĆ para soƱarte a ti. SerĆa igual de linda, por supuesto, juro haber sentido el olor de tu cabello en mi pecho. Y de hecho, el cigarrillo en tu recuerdo amargo es todo lo que dejo siempre y regresa sin embargo. Te esperarĆ©, asĆ no lo sepas, asĆ tenga que hacer, en forma de te quiero, si miren de careta las harĆ©, y la lucerĆ© cuando debas, ante cualquier mujer que no se merezca mi cara seca. Y no me importa cuantos aƱos pases, cuantos hijos tengas, yo estarĆ© esperĆ”ndote. Y no me importa cuanto tiempo sea, ni como te veas, yo estarĆ© esperĆ”ndote. Y no importa cual sea nuestra edad, yo estarĆ© esperĆ”ndote para pedirte otra oportunidad. Cuarenta y pico aƱos despuĆ©s y aun te pienso, y comienzo a pensar que es tiempo de olvidarme de tus besos, a menos no perdĆ el sentido de humor, pues mi sentido en el amor sin ti es mi sentido por supuesto. Y mientras estaba viva, y mientras no estĆ”s muerta, y mientras estĆ©s viva y mientras no estĆ©s muerta, aunque no sepas, te irĆ© esperĆ”ndote en el momento perfecto. Aun conservo la tarjeta que hiciste esta navidad para mostrartela, o si ya nos une otra oportunidad, aunque quizĆ”s prefieras antes estar sola, pero si en tu foto ya no estĆ”s feliz, me verĆ”s en otra. Aun conservo la tarjeta que hiciste esta navidad para mostrartela, o si ya nos une otra oportunidad, aunque quizĆ”s prefieras antes estar sola, pero si en tu foto ya no estĆ”s feliz, me verĆ”s en persona. Porque no me importa cuĆ”ntos aƱos pasen, cuĆ”ntos hijos tengas, yo estarĆ© esperĆ”ndote. Era una nublada maƱana, una anciana lloraba desconsolada y en mi epitafio que rezaba, que aquĆ ya hacĆa alguien que amó a una mujer que perdió y esperó hasta el Ćŗltimo suspiro que le quedaba. Pero Ć©l nunca pensó lo que ella pensaba y es que durante aƱos ella tambiĆ©n esperaba, nunca se acercó porque su foto feliz se desnotaba y al fin y al cabo eso era lo que ella decĆa bastante.
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