
Hace un año desde que apareciĂł una extraña plaga que se propagĂł por todo el mundo. Casi toda la humanidad ha sucumbido y se ha "unido" a ella. Solo unos pocos afortunados han sobrevivido y cuatro de ellos viven en un almacĂ©n cercano a una ciudad española. Su dĂa a dĂa, vicisitudes, alegrĂas y convivencia durante trece meses donde la densidad de zombies está bajando inexplicablemente. (Parte: 1 de 2) Year of the Undead es un pequeño juego de rol para 1 a 4 jugadores.
Listen to Episodio 3a. Zombies by AloneInTheROL MP3 song. Episodio 3a. Zombies song from AloneInTheROL is available on Audio.com. The duration of song is 23:40. This high-quality MP3 track has 151.094 kbps bitrate and was uploaded on 28 Mar 2023. Stream and download Episodio 3a. Zombies by AloneInTheROL for free on Audio.com – your ultimate destination for MP3 music.










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A year has passed since the infection began. It started in China and quickly spread to the rest of the world. In Spain, authorities initially underestimated the severity of the virus. The infected become aggressive and eventually die from heart attacks. Two days later, they come back to life as zombies. Four survivors, Cristian, Paki, Sara, and Migue, live in a warehouse and have specific roles. They search for resources and try to maintain unity. The group faces challenges and finds a stash of supplies, but they are all expired. They also deal with an infected survivor and must find a cure. Despite the difficulties, they remain hopeful and continue to survive together. En pocos dĂas se cumplirá un año desde que la placa sobrĂł el paĂs. Unos meses antes, informaciones fugaces llegaban desde China. Una extraña infecciĂłn producĂa que los enfermos cayeran en un aire irrefrenable. La informaciĂłn era escasa, pero la infecciĂłn se iba extendiendo. Primero por toda China y paĂses asiáticos, y luego por el resto del mundo. A España entrĂł a travĂ©s de Italia. Los vuelos internacionales hacĂan la propagaciĂłn muy fácil. Con los primeros casos, las autoridades subestimaron la gravedad y se limitaron a aislar a los enfermos. Sostuvieron durante meses que el contagio local era poco preocupante, y que todos los casos eran de extranjeros que viajaban al paĂs. Al inicio pudiera ser asĂ, pero el periodo de incubaciĂłn era de varios dĂas, y cualquier infectado podĂa extenderlo sin saberlo antes de tener los primeros sĂntomas. La ira y la violencia era la más llamativa, pero no la más peligrosa. Los infectados, despuĂ©s de varios dĂas bajo la ira, sucumbĂan por un paro cardĂaco. El corazĂłn explotaba por el estrĂ©s sometido al continuo bombardeo de adrenalina. DespuĂ©s de esto, llegaba lo peor. Dos dĂas despuĂ©s, los cuerpos volvĂan a la vida, extendiendo su ira ahora irrefrenable. Ahora el paĂs, y el resto del mundo, es un páramo de zombies que solo buscan nuevas vĂctimas para intentar reprimir su ira. Desde hace unas semanas, habĂ©is observado que la densidad de zombies ha bajado mucho. Parece que algo ha cambiado. Situado en un polĂgono industrial cercano a una ciudad de tamaño medio, un almacĂ©n hace las veces de hogar de cuatro supervivientes. El hogar posee dos plantas y un pequeño sĂłtano. Tiene dos entradas principales y una pequeña lateral. Las principales están cerradas y reforzadas. En la planta alta se encuentran los colchones para dormir y hace las veces de despensa y cocina. La planta principal es donde se guardan y arreglan los Ăştiles, herramientas y armas. El sĂłtano está creado como un Ăşltimo inexpugnable refugio ante un ataque inabarcable. El almacĂ©n está rodeado de un terreno libre que facilita vigilancia. Ahora vamos a definir a los cuatro protagonistas de esta aventura. El primero de ellos se llama Cristian. Lleva una vestimenta de un pantalĂłn vaquero, camiseta negra y gorra. Sus motivaciones las indica la P.I.C.A., que se define por actuar rápidamente con ingenio e intelecto para superar los problemas. Las tres palabras que definen su personalidad es cauto, bromista y hábil. Antes del holocausto zombie vivĂa en un piso en la misma ciudad del almacĂ©n. Tiene 43 años y abandonĂł su casa por la gran cantidad de zombies que tenĂa en la zona. Ahora es uno de los encargados de la vigilancia nocturna. Mantiene los Ăştiles en funcionamiento y a veces acompaña a otro protagonista en sus salidas. Tiene tres metas. Buscar un lugar alejado y seguro, mantener unido al grupo y conseguir Ăştiles. Ahora vamos a concretar los puntos de supervivencia que tiene con la tirada de un dado de 6. La segunda protagonista se llama Paki. Su vestimenta es mallas, camiseta de tiranta y bota. Su motivaciĂłn es la de diamante. Aprovecha los recursos que tiene para adquirir los que no posee. Administra los recursos muy eficientemente. Su personalidad es dispuesta, seca y avispada. Antes del apocalipsis vivĂa en un piso de una gran ciudad. Era cocinera, tiene 52 años y llegĂł a esta ciudad con un grupo que huĂa de la gran ciudad. Solo llegĂł ella. Actualmente en el refugio se encarga de la comida y las raciones que tienen que comer cada uno. Es la actual pareja de Christian. Sus tres metas son alimentar, crear hogar y encontrar más supervivientes. Para concretar sus puntos de supervivencia tiramos un dado de 6 y tiene 3. La tercera protagonista de esta aventura se llama Sara. Tiene una vestimenta de un vestido de colores. Y su motivaciĂłn es corazĂłn. Sus interacciones dependen de las conexiones y sentimientos con los demás. Unen al grupo y se centran en la cohesiĂłn. Su personalidad en tres palabras es quejica, habladora y obediente. Antes del apocalipsis vivĂa en una casa familiar en un pueblo pequeño. Tiene 13 años. Viajaron en coche al poco del inicio del apocalipsis y llegaron a esta ciudad. Es hija del cuarto protagonista, Migue. Ayuda a Paqui en la cocina y tambiĂ©n en las vigilancias diurnas. Sus metas son encontrar otros niños y divertirse. Y tiene de puntos de supervivencia 4. El cuarto y Ăşltimo protagonista es Migue. Lleva un pantalĂłn corto, camiseta y deportivas. Su motivaciĂłn es trĂ©bol. ConfĂa en las armas para ayudarse. Su personalidad en tres palabras es hablador, en forma y despistado. Antes vivĂa en una casa unifamiliar en un pueblo pequeño junto con Sara. Tiene 55 años y era oficinista en una multinacional. Actualmente es uno de los encargados de las vigilancias nocturnas. Y hace salidas en busca de Ăştiles. Sus tres metas son proteger a Sara, tener armas y asegurar la zona. Y tiene de puntos de supervivencia 1. En el juego para representar el paso del tiempo se utiliza una baraja francesa de 52 naipes. En el que cada naipe representa una semana de supervivencia. Pero para no alargar la partida mucho con las 52 cartas voy a seleccionar 13 cartas. Donde cada carta va a representar un mes. En estas 13 cartas voy a introducir un as, que es una horda, para asegurar que haya una horda en el juego. Porque tanto los 4 como los ases son hordas. Pero como no estamos seguros si va a aparecer alguno en las 13 seleccionadas aleatoriamente, introduzco un as. Comenzamos la aventura en el primer mes de supervivencia. Y para saber que ocurre sacamos una carta del mazo. Y sale el rey de diamantes. Por ser rey es un problema de suministros. El grupo descubre un alijo de suministros que necesitan urgentemente. ÂżCĂłmo lo encuentran? ÂżCĂłmo le ayudan? Un año conviviendo en tan pocos metros cuadrados no ha mermado la convivencia entre los 4. La dura realidad hace minimizar cualquier discrepancia aunque no las elimina totalmente. La mañana ha despertado luminosa y despejada, un tĂpico dĂa de junio. La natura agradable desde hace unos meses ha hecho olvidar a los 4 el frĂo invierno pasado, sobre todo a Sara. El invierno, aunque duro, se ha sobrellevado con las provisiones acumuladas. Ahora comienzan a mermar y se necesita aumentarlas para el verano como para el siguiente invierno. Migue juega las cartas con su hija Sara en el colchĂłn de Edgar. Paqui prepara un espartano desayuno basado en cereales y zumo. Mientras Christian en la planta baja revisa las puertas y ventanas. Yotea los alrededores desde la seguridad del almacĂ©n. Migue ha decidido esta mañana salir a por recursos. Las zonas cercanas están más que peinadas, por lo que va a dirigirse a una urbanizaciĂłn cercana a la que todavĂa no habĂa ido. Le pide un arma a Christian y se dirige a paso ligero hacia allĂ. 45 minutos de carrera suave le ha costado a Migue llegar a la urbanizaciĂłn. No parece muy grande, pero sĂ prometedor. En la primera calle encuentra un edificio diferente a los duples que puebla la zona. Migue grita de jĂşbilo. Se trata de un almacĂ©n de barrio desde el que se reparte a las diferentes tiendas de la zona. Está intacto y el barrio parece vacĂo. No se ven zombies ni destrozos significativos. Cautelosamente entra en el almacĂ©n. Está toda oscura, pero se distingue en palĂ©s de lata de comidas varias. Sin pararse Migue coge varias de ellas, unas diez, y las mete en la mochila. La vuelta al refugio le costĂł un poco más de tiempo. El peso añadido influĂa. Ya en el refugio le contĂł al grupo el enorme suministro que habĂa descubierto y sacĂł las latas de la mochila. Guisos, albĂłndigas, garbanzos y una lata de melocotones que apartĂł para subir. La alegrĂa durĂł poco. Paqui abriĂł la primera lata de albĂłndigas y estaba mala. Todas estaban caducadas y deshacĂa mucho. El alijo encontrado fue un fallo total, pero la urbanizaciĂłn seguĂa intacta. Vamos a ver quĂ© ocurre en el segundo mes. Sacamos una nueva carta, que es el 5. La infecciĂłn. Un superviviente ha sido mordido y la infecciĂłn se propaga. Tarda 24 horas en pasar de la mordida al resto del cuerpo. El grupo debe interactuar para encontrar alguna cura antes de esas 24 horas, o amputar el miembro en la primera hora y evitar la propagaciĂłn del mismo. Para determinar el grado de Ă©xito, vamos a tirar el grado de 6, saliendo 5, que nos determina un Ă©xito parcial. El Ă©xito parcial determina que el superviviente ha superado la infecciĂłn, pero que debe pagar un precio por ella. Empieza a anochecer y la temperatura al fin baja algo. El aire en el almacĂ©n está estancado y la sensaciĂłn de calor aumenta. Está siendo un duro mes de julio. Paqui le comenta a Cristian la posibilidad de abrir la puerta lateral para ventilar antes de que anochezca y el peligro sea mayor. Cristian se niega. El riesgo de eliminar una barrera ante una posible horda la atemoriza. Migue escucha la conversaciĂłn e intenta de convencer a Cristian tambiĂ©n. Tras unos minutos cede. Pone solo una condiciĂłn y es que Migue vigile el área mientras dure la apertura. Este acepta. La persiana metálica hace un ruido sordo al ser levantada. Todos gotean los alrededores por si el sonido hubiera atraĂdo algĂşn zombi, pero parece todo tranquilo. El aire fresco que entra es un alivio instantáneo para todos. Sara da saltos de alegrĂa. Todos más contentos siguen a sus quehaceres. Paqui sube con Cristian a la parte alta para preparar la cena. Aunque las provisiones siguen siendo escasas, aĂşn hay algunas. Migue se sienta en una silla en el lateral de la puerta y vigila antes de volver a cerrar el refugio en unos minutos. Sara juega al otro lado. El frescor le ha evadido de la situaciĂłn y juega sin preocuparse por nada. Migue vigila con un arma en la mano. Un machete encontrado hace unos meses. Comienza a afilarlo. Mientras, Sara ve algo en el lateral del edificio. Algo de color rojo. Mira a su padre distraĂdo y se opesa a salir. Sabe que no debe hacerlo. Se lo tienen prohibido, pero ÂżquĂ© será eso rojo? Sin hacer ruido sale y se pega a la pared. Asegura que su padre no lo ha visto y se aproxima entre la hierba alta al objeto rojo. Es una pelota. Una pelota roja. Se pone muy contenta. Al fin algo con lo que jugar y encima algo con lo que tambiĂ©n podrá jugar con los demás. Baja la mano para coger la pelota cuando siente algo que le agarra al tobillo. Un grito sale de su boca. La mitad superior de un torso se arrastra con un brazo y con el otro agarra a Sara. Lo que antes era una niña ahora es un amasijo de carne putrefacta que intenta recuperar su antigua pelota. El grito ha puesto a todos en alerta. Migue llega a la altura de Sara y de un golpe seco secciona el brazo de la niña zombi. Agarra a Sara y se la lleva adentro. Christian se cruza con Ă©l intercambiando el machete. Remata a la bestia y todos vuelven al interior. Christian se lamenta de la imprudencia de haber levantado a la persiana. En un colchĂłn la niña llora por su herida en el pie. Todos la rodean y miran con preocupaciĂłn. Migue se lamenta y autoculpa por su distracciĂłn. Paqui corta rápidamente las quejas. Va por un barreño con agua para lavar la herida. Todos saben que como haya sido mordida su futuro está escrito. La herida está muy sucia. Hierba, barro y sangre la tapan. Cuidadosamente Paqui va limpiando la herida mientras el padre intenta decalmarla. Christian no quita ojo a la herida esperando no ver marcas de dientes. Al retirar toda la suciedad los tres respiran tranquilos. No hay bocado, aunque el fuerte agarre le ha producido a Sara una herida y lo que parece un pequeño esguince. Un par de semanas de inmovilizaciĂłn y todo habrá pasado. Aunque Sara tendrá pesadillas garantizadas por un tiempo más prolongado. Avanzamos un nuevo mes y para saber que ocurre sacamos una nueva carta que es un 8 que es de comerciante. Un grupo nĂłmada desea comerciar. Determina que tienen y que quieren. Para ver el grado de Ă©xito que tenemos en esta acciĂłn tiramos el dado y sacamos un 6 que es un Ă©xito total. Principios de agosto y el calor que lleváis sufriendo durante meses parece que no va a disminuir. Incluso algunas noches son insoportables. Desde el incidente con Sara, Christian no ha permitido abrir más la puerta principal. Solo se abre las ventanas de la planta superior y es más que insuficiente para el piso de abajo. Sara ya se encuentra bien de su herida. Ha cicatrizado sin problemas pero el esguince le ha dejado algo de secuela y se le resiente el tobillo. Ahora está en la planta superior vigilando por si surgiera algĂşn zombie que pudiera causar problemas. De golpe comienza a llamar a su padre. Ha visto algo y se inquieta. Desde el incidente está muy atemorizada por todo y cualquier ruido le perturba. Migue corre hacia ella y con ayuda de unos prismáticos mira lo que parece una pequeña horda de no muertos que se acerca. Llama a Christian y Paki y los prismáticos pasan de mano a mano. Paki es la primera en darse cuenta. El andar de la horda no es la que corresponde a los zombies. Son personas. Personas vivas. El grupo se acerca al refugio y los cuatro permanecen a la espera a cautos para ver en quĂ© condiciones vienen. Son unos 15, incluido varios niños. El jefe se acerca y comienza a parlamentar. Son un grupo que se traslada a un lugar lejano de la ciudad cerca de la sierra. Se mueven con todas sus posesiones pero buscan un lugar de descanso antes de proseguir y cosas para comerciar. Paki se frota las manos. Al fin van a poder reponer las provisiones. El grupo no posee armas eficaces algo que le sobra a nuestros cuatro protagonistas. Las negociaciones no son fáciles pero Paki consigue provisiones que durarán varios meses. Por contra pierden algunas armas fabricadas por Christian. El resto del dĂa pasa heladamente. Paki y Miguel hablan con los nuevos. Christian bromea con otros y Sarah por fin juega con niños de su edad. Antes de partir, Christian habla con el jefe. Quiere informarse de la direcciĂłn que van a tomar por si en un futuro ellos se aventuran a hacerlo. Llegamos al mes cuarto, que es septiembre y para ver quĂ© sucede sacamos una nueva carta. Y es un 2. Que es el sacrificio. Una situaciĂłn donde un superviviente tiene que renunciar a algo para poder salvar a otro. Para ver el grado de Ă©xito tiramos al lado. Sacamos un 2, que es un fallo parcial. Vamos a hacer uso de los puntos de supervivencia para poder llegar a un Ă©xito parcial. Vamos a usar dos. Uno de Christian y otro de Miguel. Por lo que el fallo parcial pasa a ser un Ă©xito parcial. Septiembre está siendo un mes tranquilo. La herida de Sarah está completamente curada y la convivencia con los niños de los comerciantes parece que le ha ayudado. Los vĂveres se han repuesto y el otoño está saldado. Christian y Miguel han salido en busca de cualquier cosa Ăştil. El comercio con el grupo ha dejado mermado las reservas. Un almacĂ©n cercano del mismo polĂgono será el objetivo esta vez. Una antigua carpinterĂa metálica dará los Ăştiles para cualquier cosa necesaria en el refugio. La planta principal ya está trillada por ellos por lo que deciden bajar al sĂłtano. La puerta está cerrada y parece reforzada. Miguel con su hacha tira bajo la puerta. El sĂłtano está totalmente oscuro. No se ve más allá de un paso. Miguel se apresura a entrar y cuando da un paso cae en la oscuridad. Christian rápidamente se abalanza sobre Ă©l y le agarra por el cuello una camiseta. Las escaleras metálicas del sĂłtano han sido cortadas y Ă©stas han caĂdo al suelo. Miguel cuelga de unos tres metros. Mal agarrado, Christian necesita un asilero para poder levantar a Miguel y subirlo. Con una mano agarrada y la otra con el hacha Miguel no puede aguantar mucho más cuando de repente oye un sonido en el sĂłtano. Gira la cabeza y deduce, porque no puede ver nada, que un zombi está allĂ y se acerca. Christian le grita que tire el hacha para que pueda cogerle las dos manos y elevarlo. Al regañadiente deja caer el hacha. Christian agarra las dos manos y comienza a levantar a Miguel. La diferencia de peso se siente mucho, pero finalmente lo consigue. El lento zombi no le ha dado tiempo a llegar a la entrada por lo que no ha habido un peligro elevado. Cabizbajos por lo sucedido, ambos vuelven al almacĂ©n sin nada. Llegamos al quinto mes de supervivencia, octubre, y para ver los sucesos de este mes sacamos una nueva carta que es un rey. El grupo descubre un alejo de suministro que necesitan urgentemente. Tiramos el dado para ver el grado de Ă©xito y sale un 4, Ă©xito parcial. Octubre está siendo un mes suave respecto a temperaturas, un mes tranquilo. Los suministros comerciados con el grupo se han prolongado lo suficiente hasta hoy. Se hace necesario salir a buscar para el prĂłximo invierno. Pac y Miguel van a salir a buscar provisiones a la organizaciĂłn que meses antes habĂa sido un fracaso en primera instancia. Le llevará un poco más de tiempo ya que a Carrera no pueden ir. El estado de forma no es el mismo. Una larga hora de caminata los lleva a la organizaciĂłn. Una vez allĂ, eligen una calle y se la reparten por aceras. Con el tiempo que les queda de luz podrán ojear unas cuatro viviendas cada uno. Ya como habĂa supuesto Miguel en la primera visita al barrio, este está completamente vacĂo de zombis y las casas no están saqueadas. DespuĂ©s de unas horas, Pac y Miguel se juntan al inicio de la calle para juntar el botĂn y volver al refugio. Aunque ambos han conseguido suministros, sobre todo Pac ha recopilado diferentes tipos de alimentos que podrán extenderlo durante unos dos meses. Por contra Miguel no ha encontrado mucho. Vuelven a paso ligero al refugio con un buen botĂn, aunque escaso, que solo les servirá hasta el inicio de lo más duro del invierno. Nos adentramos en noviembre, el sexto mes de supervivencia, y para ver quĂ© sucede sacamos una nueva carta que es un Ash, que es una horda. Para ver el tamaño de la horda primero tiramos el dado y sacamos dos, por lo que es una horda pequeña de menos de 10 zombis, que es fácil de manejar. Al ser fácil de manejar, añade más uno a la tirada de Ă©xito. Tiramos la tirada de Ă©xito y sale un Ă©xito parcial, 4 más 1, 5, que sigue siendo un Ă©xito parcial. Una horda se acerca. Aunque no es muy numerosa, unos 10 zombis, estos se dirigen directamente hacia el refugio. Rápidamente Christian y Miguel supervisan la consistencia de puertas y barricadas, mientras Paki se dirige al sĂłtano para poner a salvo a Sara. La tranquiliza, le cierra la puerta y dice que no haga mucho ruido. Atemorizada, asiente y se sienta en un sillĂłn a leer evadiĂ©ndose de la realidad mientras dure el ataque. La horda sigue acercándose. No se sabe por quĂ© se dirigen hacia el refugio, no ha habido ruido o señal que atrajera su atenciĂłn, pero parece que estos seres poseen un sexto sentido. Algo les dirige. Lo mejor de todo es el pequeño nĂşmero de ellos. Entre los tres se podrán encargar de todos sin problema. Los zombies, aunque muy deteriorados, son resistentes a los daños y lo más eficiente para matarlos es destrozarles el cráneo. Desde la primera planta, Paki llama la atenciĂłn al grupo que se sitĂşa bajo la ventana intentando alcanzarla. Algo imposible a la altura de un segundo piso, pero estos seres no se distinguen por su inteligencia. Mientras, Christian, desde la puerta lateral intenta que varios de los zombies vayan hacia Ă©l. Dividirlo es la mejor táctica. Algunos de ellos han picado. Se separan del grupo mientras el resto sigue con su intento de alcanzar a Paki. Cuando están cerca de la puerta, Miguel, vestido con unos ropajes gruesos a modo de armadura, sale con un arma larga fabricada por Christian y comienza a golpearlos en la cabeza. El sonido al que escagan los cráneos suenan como los de una nuez a romperse. Los tres primeros zombies caen rápido. La lucha llama la atenciĂłn a los cuatro restantes que se dirigen hacia la figura de Miguel, pero la atenciĂłn los espera. La atenciĂłn del momento no les ha permitido verlos con tranquilidad, pero uno de ellos fue antaño un motorista. Lleva casco y ropa de cloro y protecciĂłn. Miguel grita a Christian la situaciĂłn y Ă©ste rápidamente cierra la puerta y se dirige al taller a buscar algo para luchar contra este contratiempo. Paki tambiĂ©n grita a Miguel que retroceda, que no va a poder con los cuatro. Ella no puede moverse, sino los tres que se entretienen al ataque. Miguel va retrocediendo poco a poco y gracias al gancho porra mantiene a distancia a los lentos zombies. En ese retroceso ha conseguido eliminar a dos, pero quedan otros dos y uno de ellos el motorista. Christian sale del almacĂ©n con un sulfatador a sus espaldas y se dirige a paso ligero hacia donde está Miguel. Por la espalda de los zombies comienza a rociarlo con lo que parece gasolina. Cuando termina de rociarle le grita a Miguel que corra hacia el almacĂ©n Este, describiendo una gran curva para alejar más a los zombies facilita la carrera a Miguel y Christian. A unos escasos cinco metros Miguel cae al suelo por el peso de la ropa que lleva. Es incapaz de levantarse. Parece que se ha lesionado. Christian se quita la mochila del sulfatador y coge de los brazos a Miguel intentando ayudarlo para levantarse, pero no puede. Los zombies se acercan cada vez más y más. Tras varios intentos Christian comienza a dudar y le dice a Miguel entrar en el almacĂ©n. Los zombies cada vez están más cerca. Cinco metros. Cuatro metros. Tres metros. Se les ve como se preparan para balanzarse. Cuando de repente un fugonazo deslumbra a los dos supervivientes. Paki grita de jĂşbilo. Ha lanzado un mechero encendido desde la ventana y ha acertado de pleno. Los cuatro zombies se retuercen mientras caen al suelo y se consumen. Sin el estrĂ©s Miguel por fin se levanta y ayudados por Christian llegan a la seguridad del refugio. Paki baja a ver cĂłmo se encuentra Miguel. Sin ya la distracciĂłn de Paki, los dos zombies que quedan giran sobre sus pies y se dirigen hacia las fogatas que son sus antiguos cuatro compañeros y miran inmutables. Ya dentro del almacĂ©n Miguel y Christian se recuperan. Han perdido el sulfatador que arde con los zombies y la poca gasolina que les quedaba. Paki coge una tuberĂa y sale afuera para arrematar a los dos seres que miran impasibles el fuego.
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