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Listen to Dios es mi sustento - 19 Feb 2023 by IGLESIA DE DIOS PENTEOSTAL MI YEGUADA CAMUY MP3 song. Dios es mi sustento - 19 Feb 2023 song from IGLESIA DE DIOS PENTEOSTAL MI YEGUADA CAMUY is available on Audio.com. The duration of song is 48:52. This high-quality MP3 track has 2116.8 kbps bitrate and was uploaded on 21 Feb 2023. Stream and download Dios es mi sustento - 19 Feb 2023 by IGLESIA DE DIOS PENTEOSTAL MI YEGUADA CAMUY for free on Audio.com – your ultimate destination for MP3 music.










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The pastor is giving a sermon about the importance of seeking God's presence and having a personal relationship with Him. He mentions a spiritual revival happening in Kentucky, where young people are worshiping and experiencing a genuine move of the Holy Spirit. The pastor encourages listeners to draw closer to God and prioritize their relationship with Him. He emphasizes the need for refuge, protection, and provision from God in our lives. The sermon concludes with a reminder to thank God for everything He has given us and to continually seek His guidance and protection. Dios les bendiga, hermanos y amigos, con ustedes la Iglesia de Dios Pentecostal MI, del Barrio Lleguada de Camus, su pastor Luis Gerardo Arroyo, con ustedes una predica dominical. Voy a tomar unos minutos para presentar unas imágenes de algo que está sucediendo a nivel mundial y que quizás no le hemos prestado la atenciĂłn que merece. SĂ© que algunos quizás se han notado. Yo quiero que usted tome este tiempo para escucharlo. En esta mañana, mientras usted busca su Biblia y bendiga, mientras usted busca el libro de los Salmos, el Salmo 54, el tema de esta mañana es Dios es mi sustento. Le agradezco a Joel y al hermano Juan Vega que me dan la mano para presentar en la pantalla lo que nosotros traemos a la Iglesia del Señor. Desde acá arriba se ven hermosos. ¡Oya! Miren quien está a su lado y dĂganle quĂ© bien te ves. SĂ, eso se hace en Oscuro Santo, el respeto. Mientras usted saludĂł a su hermano, vamos a tomar unos minutos de la Palabra del Señor y el libro de los Salmos, el Salmo 54, el versĂculo 1 al versĂculo 4. Lo voy a leer en el nombre del Padre, del Hijo y del EspĂritu Santo. ¡AmĂ©n! ¡Oh Dios, sálvame por tu nombre! Y con poder y con tu poder defiĂ©ndeme. ¡Oh Dios, oye mi oraciĂłn! ¡Escuchas las razones de mi boca! Porque extraños se han levantado contra mĂ y hombres violentos buscan mi vida. No has puesto, no han puesto a Dios delante de Ă©l. El versĂculo 4 donde sostengo el mensaje en esta mañana. He aquĂ, Dios es el que me ayuda. El Señor está con los que sostienen mi vida. Cierre sus ojos, levante la mano y diga gracias Señor por tu Palabra. Y pueden sentarse mis amados. Quiero en esta mañana tomar unos minutos y ver unas imágenes. Las puede ir corriendo mientras voy hablando encima de ella. Nosotros los que servimos al Señor nunca le hemos visto, nunca le hemos tocado, nunca ni siquiera hemos tenido un encuentro asĂ cara a cara con el Señor como en los tiempos que narra la Biblia de aquellos hombres y mujeres que andaron con JesĂşs. Nosotros le servimos al Señor por fe, pero yo voy presentando unas imágenes de lo que está pasando en este momento en el estado de Kentucky. Nos debe llamar la atenciĂłn, nos debe despertar en nosotros de que algo está sucediendo. Yo soy de los que creo que Dios ha estado mirando desde el cielo lo que está pasando en la tierra. Y los hombres, los gobiernos hacen lo que les da la gana. Oiga bien, hay tanta corrupciĂłn, hay tanta maldad sobre el alfaz de la tierra. JesĂşs en un momento dado dijo jamás volverĂ© a destruir la tierra con un diluvio, viendo el pecado y la abominaciĂłn que habĂa en los hombres. Cuando usted se va al libro de Joel, el capĂtulo 2, el versĂculo 28, eso está en el Antiguo Testamento, pero es una profecĂa dada al profeta Joel y dice y despuĂ©s de esto derramarĂ© de mi espĂritu sobre toda carne y profetizarán vuestros hijos, vuestras hijas, vuestros ancianos, soñarán sueños y vuestros jĂłvenes verán visiones. Por años hemos esperado algo similar a eso y aunque el EspĂritu Santo vive en nosotros y nosotros vivimos para Dios. En el estado de Kentucky, en una universidad, lo que se conoce como la GeneraciĂłn Z, este grupo de jĂłvenes estaban adorando a Dios. TerminĂł el tiempo de oraciĂłn, están recogiendo los instrumentos y un grupo de jĂłvenes se quedĂł adorando al Señor, al extremo que provocĂł que los que estaban recogiendo los instrumentos se unieran a ellos a cantar y a adorar. Luego otro grupo de personas, luego otro grupo de personas, eso se extendiĂł durante todo el dĂa, durante dos dĂas, durante tres dĂas, durante cuatro dĂas. Ya se ha formado lo que conocemos nosotros, un mover del EspĂritu Santo de Dios, de una forma extraordinaria. ÂżY por quĂ© usted trae eso, pastor, en la mañana de hoy? Para llamar la atenciĂłn a nosotros de que Dios se está tocando las puertas de nuestros corazones para que avivemos la relaciĂłn con Dios, porque estamos tan muertos en el trabajo, en la faena diaria, en hacer tantas cosas que hemos descuidado el tiempo de Dios. Y Dios ha paralizado la ciudad, ya lleva más de diez dĂas, usted tiene internet, lo puede accesar y puede buscarlo. Estos jĂłvenes empezaron a adorar a Dios, es un mover genuino del EspĂritu, están siendo transformados. ComenzĂł con una confesiĂłn de pecado, comenzĂł con el encontrarse con el Señor, el hacer una confesiĂłn de entregar su corazĂłn a Cristo, y hoy son miles y miles los que están llegando a la universidad, tuvieron que paralizar las clases. DĂa y noche hay miles de personas, entre ellos jĂłvenes, que están adorando a Dios en espĂritu y en verdad. Oiga, no hay una denominaciĂłn, ÂżoyĂł eso? No hay un nombre de una persona reconocida, no hay una banda musical, o sea, todo ha sido un mover genuino del EspĂritu. Y entre las entrevistas que miraba, hay personas que habĂan llegado de ocho, diez horas viajando, y dice que al llegar ya a una hora o dos, se empieza a sentir una atmĂłsfera, ¡guau!, un ambiente diferente. Sin duda alguna es una visitaciĂłn de Dios para aquellos que hoy en dĂa no creen que todavĂa el EspĂritu de Dios está manifestando. El ser humano está viviendo como si Dios no existiera. Yo quiero que usted some un momento, y yo le daba zoom y miraba, y decĂa, impresionante, porque cuando un cantante pega, o sea, hace famoso, llena los estadios, y le dan la cobertura necesaria, alguien puede adorar a Dios. Pero cuando usted ve cientos de jĂłvenes, Ăłyame, con todo tipo de vestimenta, en pantalones cortos, en jacket, o sea, porque allĂ no se está mirando quiĂ©n tĂş eres. La gente que está llegando allĂ es adorar al nombre de Dios. TĂş y yo podemos comenzar a adorar a Dios en nuestra casa, adorar a Dios en el trabajo, adorar a Dios, ¡aleluya!, en todo lugar, para que esa presencia de Dios baje en nuestras vidas. Si eso es asĂ, si eso continĂşa como se está continuando, diez dĂas despuĂ©s, ya hay universidades que están adorando e imitando el mismo modelo de adoraciĂłn al Señor. Y lo que va a permitir esto es un despertar en la naciĂłn americana, un despertar en las naciones del mundo, porque los ojos están hacia ese lugar, porque allĂ no se le está poniendo la mano a nadie. AllĂ no se le está yendo allá a militar del banco, alguien puede adorar a Dios, nada contra eso. AllĂ no se le está pidiendo que vaya y lleve una ofrenda, alguien puede bendecir el nombre del Señor. AllĂ no le está diciendo que llegue a las siete porque hay que empezar el culto, gloria al Señor. La gente ha comenzado a buscar a Dios, ¡aleluya! Y yo quiero en esta mañana llamar tu atenciĂłn. ÂżQuĂ© te impide acercarte a Dios? ÂżQuĂ© te impide tener un tiempo de intimidad con Dios? ÂżQuĂ© te impide tomar un ratito y decirle Señor aquĂ estoy, tĂş sabes que te amo. Quiero entrar a la palabra del Señor en esta mañana, busque eso en internet y lĂ©alo y estĂşdielo. El libro de los Salmos, el Salmo 54, el versĂculo 1 al 4, es una oraciĂłn de David pidiendo el auxilio y el socorro del Señor. Y usted dirá, pero pastor, Âżpor quĂ© le está pidiendo a Dios auxilio y socorro? Esto viene cuando David se enfrenta al gigante y le tumba la cabeza. Ya te sabe la historia, el pequeño David. SaĂşl era el rey y la gente comenzĂł a gritar, SaĂşl matĂł a mil y David matĂł a diez mil. El rey que era en aquel entonces, SaĂşl, no le gustĂł, se enfureciĂł, se molestĂł y mandĂł a que arrestaran y apresuraran a David. David está escapando por su vida, está huyendo por su alma. ÂżSabe que va a ser en algĂşn momento arrestado injustamente? Y es porque nada más y nada menos que el SaĂşl y su ejĂ©rcito lo están buscando. Habrá alguien que en algĂşn momento dado se ha sentido perseguido, que donde quiera que uno separa, mira para otro lado a ver si lo están mirando. Pero oiga bien la oraciĂłn de David, porque Ă©l necesitaba tres cosas muy importantes en la vida de Ă©l. Uno, refugio. Dos, protecciĂłn. Y tres, la provisiĂłn de Dios. Es ahĂ donde usted va a amarrar el texto en esta mañana que dice, Dios es mi sustento. Yo quiero que usted lo repita. Dios... RepĂtalo otra vez. Hágale la pregunta al que está a su lado, ÂżQuiĂ©n te sostiene a ti? ÂżQuiĂ©n te sostiene a ti? Alguien me dijo, pastor, a mĂ me sostiene mi trabajo. No Dios. Sepa usted que Dios te da la fuerza para cada dĂa levantarte y trabajar. Porque cuánta gente joven hay y no pueden trabajar porque están enfermos. Es que Dios venga a ayudarme. Dale gracias a Dios que te ha dado vida, que te ha dado aliento, que te ha dado la fuerza para poder trabajar y tener lo que tĂş tienes. Y una vez dije y lo comparto con ustedes, nadie va a hacer por ti lo que tĂş tienes que hacer. Dios te va a ayudar. Dios te va a dirigir. Dios te va a encaminar. Pero las cosas las tienes que hacer tĂş. A su nombre Gloria. Oiga bien, si Dios es todo, Âżpor quĂ© no lo tenemos a Él? Algunos tienen a Dios a su conveniencia. Hoy tenemos que dar gracias a Dios por todo lo que tenemos, pero no le damos gracias a Dios por lo que tenemos, sino por lo que Él nos ha dado, que es una cosa diferente. Porque lo que tenemos pudo haber sido por herencia, pudo haber sido con el sudor de tu frente, pero Dios ha sido tan bueno que te ha dado aliento de vida para que lo disfrutes. Alguien puede adorar a Dios. Y si Dios te lo ha dado todo. Hay una pregunta que va sobre tu mente en esta mañana. ÂżPor quĂ© no le sirves? ÂżPor quĂ© no le buscas? ÂżPor quĂ© no vas a una iglesia? ÂżPor quĂ© no te sientas un ratito en la mañana a buscar a Dios? Yo venĂa de camino para acá fĂsicamente cansado y esa lloviznita que caĂa y como que el cuerpo te decĂa, espĂ©rate para casa. SĂ© que mucho le pasĂł tambiĂ©n. Pero yo me entendĂ que era estar un dĂa en la casa de Jehová que mil fuera de ello. Este ratito me conectas con Dios. Este ratito me hace sentirme cerca de Dios. Pero oiga bien lo que David decĂa. ImagĂnense yo sin la cobertura de Dios, sin la protecciĂłn de Dios, sin el cuidado de Dios, aĂşn asĂ Ă©l decĂa Señor cuĂdame, guárdame, protĂ©geme. La oraciĂłn que cada uno de nosotros tenemos que hacer diariamente. Señor cuĂdame. Señor guárdame. Señor protĂ©geme. Voy a dejar esto con ustedes porque sĂ© que muchos lo han escuchado, lo han escrito por ahĂ, lo hemos visto en diferentes lugares. El refrán dice con Dios todo y sin Él nada. Pues no tienes nada porque no tienes a Dios. Eso es sencillo. Lo puedo repetir. El refrán dice con Dios todo y sin Él nada. Pues no tienes nada porque no tienes a Dios. Dios es la razĂłn y el motor que hace que tu vida camine. Dios nos lo ha dado todo y nosotros le damos poco o le damos nada. Pastor Âżpor quĂ© usted dice eso? Porque el Señor te regala 24 horas en el dĂa y a veces ni oramos, a veces ni siquiera nos sentamos a la mesa a tener una plática con el Señor. Los que son padres se sientan con sus hijos. ÂżQuĂ© hiciste hoy? ÂżA dĂłnde fuiste? ÂżNo me llamaste? ÂżQuĂ© pasĂł? No sĂ© nada de ti. En el hogar hay esa comunicaciĂłn. ÂżPor quĂ© no la tienes con Dios? ÂżPor quĂ© no sacas un tiempo y le dices Dios yo deseo que tĂş seas parte de mi vida? Hay un matrimonio que tenĂa un apartamento. Ustedes saben que hay condominios que queda con balcĂłn aunque haya una distancia y luego está el espacio hacia abajo. Este matrimonio tenĂa un apartamento y en el apartamento tenĂa un balcĂłn. Ellos acostumbraban a comer adentro y mirar por la ventana hacia el balcĂłn y ver el paisaje. Lo que veĂan eran las casas de los vecinos. Y la esposa le dice al esposo que le están desayunando en ese primer dĂa. Dice, oye mi amor, mira a esa señora. No sabe lavar ropa. Ella habĂa tendido su ropa asĂ en el balcĂłn. Y le dice, mira bien. Pero mi amor, ÂżquĂ© tĂş ves? No ve, la ropa está sucia, está con manchas. No la sabe bien. No sabe lavar bien. No sĂ© si es un detergente barato. No sĂ© si es que no le da el tiempo adecuado. No sĂ© si es que por economizar agua le echa poca agua. Pero su ropa se ve sucia, estrujada. El esposo se quedĂł callado y como que le trabajĂł eso. Al dĂa siguiente, el matrimonio nuevamente se sienta a tomar su desayuno. Y mientras ella está tomando su desayuno, vuelve y mira y dice, pero mi amor, pero esta señora es del segundo dĂa y la ropa sĂ que igual es sucia. LavĂł aquella, la quitĂł y puso esta y tambiĂ©n se ve sucia, dañada. ÂżCĂłmo es posible? El esposo dice, pero mi amor, pero concĂ©ntrate en tu desayuno. Es que no puedo, es que estoy pendiente. AquĂ esta señora hay que orientarla. Mira la ropa de ella, está sucia. Al otro dĂa, que era el tercero, cuando se sentaron a la mesa, aquella esposa comiendo su desayuno lo más contento, se sorprendiĂł y le dijo, oye mi amor. ÂżQuĂ©? Parece que la señora no se escuchĂł. Parece que la señora cambiĂł el detergente, parece que le echĂł un poco más de agua. Mira mi amor, parece que alguien le dijo. El esposo haciĂ©ndose la vĂctima le dice, pero Âżpor quĂ©? La ropa se ve blanca, se ve reluciente, se ve sin mancha. El esposo le dice, no mi amor, es una ropa diferente cada dĂa. Es que hoy yo me levantĂ© más temprano y limpiĂ© las ventanas de la casa. No estĂ©s pendiente a la vida de nadie, vive tu vida. No mi amor, yo me levantĂ© un poquito más temprano porque vi que el estar pendiente a la ropa de la vecina, no te estás alimentando bien. Alguien puede adorar a Dios. Yo quiero que usted busque su Biblia en el libro de Proverbios, el capĂtulo 3, el versĂculo 1 al 10. Si lo tienes completo en la pantalla lo vas poniendo para presentarlo porque quiero escuchar lo que dice ahĂ. Hay una exhortaciĂłn a la obediencia, una exhortaciĂłn a la obediencia. Para los que no tienen Biblia lo tenemos en pantalla. Perdonen que de mi lado para ustedes, para poder mirar a la pantalla. Dice, hijo mĂo, esto es un consejo. Es un consejo para mĂ, para ti. Los consejos son buenos. Claro hay que escruciñarlos todos porque no todas las personas tienen buenas intenciones. Alguien dice a mĂ, hijo mĂo no te olvides de mi ley y tu corazĂłn guarde mis mandamientos. Eso es un consejo, Éxodo 20. Porque la largura de dĂas y años de vida y paz te aumentarán. Otro consejo. ContinĂşo. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad. Oye, átalas a tu cuello. EscrĂbelas en la tabla de tu corazĂłn. VersĂculo 4. Y hallarás gracia y buena opiniĂłn ante los ojos de Dios y de los hombres. VersĂculo 5. Oiga, fĂjate de Jehová de todo tu corazĂłn y no te apoyes en tu propia prudencia. Yo no sĂ© y ahĂ está el mensaje de esta mañana. ÂżQuĂ© consejo nos da el Señor bĂblico? ReconĂłcelo en todos tus caminos y Él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opiniĂłn. Esta me gusta. DĂgalo, dĂgalo. Teme a Jehová. Voy a decirlo, voy a decirlo. Teme a Jehová. Y disimuladamente el que está al lado suyo nadie se va a enterar. TĂłcale la mano o el hombro. Dile, y apártate del mal. ¡Canto! Si le gusta ser más explĂcito, señálelo y dĂgale, apártate del mal. Del mal y de los malos tambiĂ©n. No todos los que parecen ser buenos son buenos. Hay gente que se ven buenos y son malos. ÂżAlguien adora a Dios conmigo? ¡Porque será medicina tu cuerpo! ¡Guau! ¡Medicina! Voy a hacer una pausa ahĂ. Hay medicinas dulces. Hay medicinas agradables al cuerpo. Por lo menos las que yo me he tomado en las Ăşltimas tres semanas, ninguna de esas, ni poniĂ©ndole cherry, saben buenas. ¡Aguanta! Hay unas que te he tenido que cejar mis ojos y tener como una expresiĂłn de como si fuera un limĂłn agrio y tragármelo. Oiga eso. ¡Pero es medicina para cuidar mi salud! Y si tĂş amas tu cuerpo y si tĂş amas tu vida, aquĂ hay una medicina que deberĂas tomar todos los dĂas de tu vida. Alguien que diga conmigo, Dios es mi sustento. ¡Porque la medicina será refrigerio para tus huesos! ¡Honras y honras con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos! Y de la recompensa del cielo. Hay gente que dice, no, no, yo no le doy nada a la iglesia. SĂ, sĂ, dale al Señor lo mejor que tĂş tengas. Porque se lo estás dando a Dios. Y luego versĂculo 10 tiene una recompensa. ¡Mira el consejo! Dice, y serán llenos tus graneros con abundancia y tus lagares rebosarán de bosto. Alguien puede adorar a Dios. Alguien levanta la mano y dice, Dios es mi sustento. Y SeĂas 43, 13 dice, Él me sostiene. SeĂas 43. Dice, porque yo Jehová soy tu Dios. ÂżQuiĂ©n es tu Dios? ÂżEl pastor? ÂżEl nombre de la religiĂłn? ÂżEl nombre de la organizaciĂłn? ÂżTu Dios son tus hermanos? ÂżQuiĂ©n es tu Dios? ÂżEl trabajo? ÂżQuiĂ©n es tu Dios? Yo quiero que usted haga un análisis de verdad porque muchas veces como que no estamos dándonos cuenta de que amamos a Dios pero lo hemos puesto en el Ăşltimo lugar de nuestras vidas. Le hemos fallado constantemente a Dios que muchas veces sin querer, oigan bien lo que voy a decir, sin querer pisoteamos el nombre de Dios. Somos tan y tan buenos que muchas veces nos olvidamos de servirle, de buscarle. Pero Él me sostiene. Dice, porque yo Jehová soy tu Dios. Diga, gracias Señor. ÂżQuiĂ©n te sostiene de tu mano derecha? Y te dice, oye yo a usted me llevarĂa eso para mi casa. No temas, yo te ayudo. Voy a hacer una pausa ahĂ. Tuve la experiencia en un momento dado de una persona que habĂa fallecido. Cinco años despuĂ©s habĂa que removerlo del fĂ©retro donde estaba. El fĂ©retro no, el ataĂşd, el ataĂşd, porque ya el fĂ©retro no está. Y habĂa que estar ahĂ presencialmente porque era un requisito. Pero nos advirtieron y nos hablaron de que lo que Ăbamos a ver era impresionante. PerdĂłneme si alguien es dĂ©bil de estĂłmago, quiero pedir permiso para poder decirlo. El llegar al lugar mentalmente ya tĂş estás preparado. Abren y extraen el ataĂşd. Hay un personal completamente preparado con todo tipo de vestimenta, uno tiene apenas unas mascarillas y cierta distancia. Tienden a abrir el ataĂşd. Lo primero que sale es un mal olor. Lo segundo, la imagen que capta tus ojos quedará grabada para el resto de tu vida en la mente. Luego vas mirando el proceso de cĂłmo extraen el cuerpo para simplemente ponerlo en una cajita y preservarlo el resto de los dĂas. Empiezan a sacar piezas por piezas y es impresionante. Los huesos que ustedes tienen son los mismos que yo tengo. Bien dĂ©biles, chiquitos, pero ya no hay vida ya no hay soplo de vida, ya hay pudriciĂłn cinco años despuĂ©s. ÂżPor quĂ© usted dice eso? Aguántese ahĂ un ratito. Porque ellos lo cogen con una delicadeza porque están enfrente de uno y empiezan a ponerlos en aquella caja cuando de repente uno de los empleados dice, Âżsaben que hay familiares que nunca los hemos podido contactar? Lloraron, hicieron tremenda ceremonia, les regalaron flores, etcĂ©tera, aquello y lo otro. Y muchos de los familiares dicen, cuando les consultamos, ÂżquĂ© hacemos con los restos? Suena gráfico lo que voy a decir, tĂrenselos a los perros. Otros, hagan lo que les dĂ© la gana. Otros maldicen a la existencia de ese ser querido. Yo quedĂ© de una sola pieza, por poco me desmayo, por poco me derrito, porque mira que mucha vanagloria hay en los hombres, que mucho orgullo tiene el ser humano, que mucha prepotencia tenemos, que mucha altivez de espĂritu. Al fin no somos nada, y al fin no nos llevamos nada. Y luego lo ponen todos de una forma pequeña, y lo ponen en una caja, le ponen seis tornillos para que nadie se los jogue, y los meten en otro pedazo hasta el dĂa de la resurrecciĂłn. Impresionante, Âżverdad? Bien, una cosa bien impactante. Hoy usted deberĂa decir en su corazĂłn, Dios, TĂş eres mi sustento. Porque Âżde quĂ© vale que el hombre graciare todo el mundo y al fin perdiere su alma? Y nosotros estamos prestados aquĂ en la tierra, no sabemos el dĂa ni la hora que vamos a fallecer, pero mientras usted vive y tenga aliento de vida, hágale esfuerzo por servir a Dios. AnĂmese por llegar a la casa de Dios. Si va a una iglesia, no deje de congregarse. IsaĂas 41, 13. No temas, yo te ayudo. Hay una seguridad en Dios, cuando vamos al libro de Proverbios, el capĂtulo 19, el versĂculo 21. ÂżQuĂ© dice ahĂ? Muchos pensamientos hay en el corazĂłn del hombre, mas el consejo de Jehová permanecerá. Esto es un consejo bĂblico en la mañana de hoy para nuestras vidas, mas el consejo de Jehová permanecerá en nuestros corazones. PrĂłximo texto bĂblico. Hay una seguridad en Dios. A Jehová he puesto siempre delante de mĂ, porque está a mi diestra y no serĂ© conmovido. Si hay una cosa bonita es que usted todos los dĂas al levantarse, abra sus ojos y le de gracias al Señor, pero al acostarse haga tambiĂ©n lo mismo. Y durante todo el dĂa usted trabaja, usted hace lo que hace desde el hogar. Hay tantas cosas uno hace en un dĂa, Âżverdad? DĂgale Señor, TĂş eres el que me sostiene, yo dependo de Ti. Voy a utilizar esta expresiĂłn. Hay gente que depende del gobierno. Que el gobierno se lo haga todo, que el gobierno lo sostenga. Yo no estoy hablando de las ayudas, usted tiene derecho a recibirlas, amĂ© y recibala. Eso es una bendiciĂłn de Dios. En caso hay otros paĂses que no tienen nada. Mientras estaba en la sala de emergencia el viernes en la noche, ¡quĂ© horribles son esas salas de emergencia! ¡Horribles! Presentaron un documental de los niños en Guatemala, cientos de niños comiendo de la basura. Lo que llaman el basurero de la ciudad, traen millones llenos de todo eso. Y esos muchachos se meten ahĂ a buscar algo para comer. Y entre eso buscan cosas que le pueden sacar provecho, la lata de aluminio, ¡impresionante! El cobre o el hierro y lo separan para vendĂ©rselo a otras personas. Usted lo tiene todo porque Dios ha sido bueno contigo. Usted lo tiene todo porque Dios nos ha dado una isla bendita por Dios, un cien por treinta y cinco, que nuestros padres pusieron este terruño en las manos de Dios. Y hoy nosotros somos una isla bendecida. No somos perfectos, tenemos un montĂłn de problemas, por favor. Pero somos una isla bendita por Dios. AquĂ no falta nada, aquĂ sobra lo que está mal administrado. Yo pensaba que usted se iba a poner de pie, se iba a decir, ¡Gloria a Dios! AsĂ que están envueltos todos ahĂ, de todos los colores, por favor. Toque, toque a alguien, dĂgale, ÂżquiĂ©n sostiene tu vida? El prĂłximo texto bĂblico, la dependencia en Dios, Salmo 31, 11, que dice, en ti, oh Jehová, he confiado, no sea yo confundido jamás, lĂbrame en tu justicia. Yo no sĂ© si usted puede ver la desesperaciĂłn de David. Señor, cuĂdame, guárdame, protĂ©geme, sĂ© mi provisiĂłn, estĂ© conmigo, no me desampares, cĂşbreme. La dependencia de Dios. El escudo, el libro de los Salmos, el 3-3, ÂżquĂ© dice allĂ? ¡Más tĂş, Jehová, eres mi escudo alrededor de mĂ! Quiero hacer una pausa ahĂ. Los que servimos al Señor dĂa y noche, hay un escudo que no vemos, pero está sobre nosotros. No estamos exento a pasar por los mismos problemas que todo el mundo y que todo ser humano pasa, pero muchas veces Dios nos libra de muchas situaciones, porque hemos decidido servir a Dios. Mientras algunos se enferman y mueren, mientras otros pierden la vida de forma inesperada, ÂżsĂ? ¡Wow! Nosotros estamos bajo la sombra omnipotente. Alguien puede adorar a Dios. Hay un escudo que nos está cubriendo de todo peligro y de todo mal. Ahora, si te sales de esa protecciĂłn divina, quedas desprovisto de la cobertura de Dios. Por eso en un momento dado, cuando Dios llama a MoisĂ©s, le dice te puesto para que saques a este pueblo, a mi pueblo, el pueblo es el de Egipto, y lo lleves a la tierra prometida. Él le dice, no hay problema Señor, pero si tĂş no vas conmigo, no me saques de aquĂ. ¡Wow! Si tu presencia no va conmigo, no me dejes ir. QuĂ© muchas decisiones nosotros tomamos sin consultarles a Dios. QuĂ© muchas acciones hacemos constantemente como si fuĂ©ramos los dueños del mundo. A un MoisĂ©s siendo llamado por Dios, le dijo Señor, tĂş me tienes allĂ, muĂ©stramelo. TĂş me vas a llevar allĂ, háblamelo. TĂş me vas a sacar de aquĂ, pues dĂmelo. Al final le dice, muĂ©strame tu gloria. Y el Señor le dijo, sĂłlo verás el resplandor, porque eso está separado para los que me sirven en espĂritu y en verdad, porque algĂşn dĂa le será revelado el misterio, y le veremos cara a cara. Alguien puede adorar. ¡AdiĂłs! ¡Uh! ¡Aleluya! ¡Llevo a la gente viviendo como si Dios no existiera! ¡Llevo a la gente viviendo con un afán! ÂżCuánto han ido al correo aquĂ? ¡La gente se tira a broder en el mismo correo! Si los dejan, te pasan por encima. ¡Se pelean por un parking! Pero si tĂş lo que vas a buscar son biles y cartas. ÂżQuĂ© tĂş vas a buscar en el correo? Los biles, malas noticias, cartas de cobro. ¡Problema! ¡Llevo a la gente apurada! ¡LleguĂ© el jueves! ¡LleguĂ© el jueves! No vaya a un correo antes de las once de la mañana, por favor, no vaya. ¡Llevo a la gente que va todos los dĂas! ¡Dios mĂo, pero por quĂ©! Entonces, no sĂ© quĂ© pasa, que todos los correos siguen en los pueblos. ¡Sáquenlos ya de los pueblos y pĂłngalos en sitios accesibles! Ăšnase conmigo al reclamo. SĂ, porque ya hemos crecido en poblaciĂłn y todos los correos están en los pueblos. Las calles caben dos cajas, uno para delante y otro para atrás, y el que no sabe guiar, pues te va a chocar, ya se sabe cĂłmo es esto. ¡A su nombre Gloria! ¡La gente va al correo a buscar malas noticias! ¡Ah, bueno! Los nenes me enviaron un paquete, pues ya eso es otra cosa. ¡Ah, que comprĂ© algo en Ebay, pues ya eso es otra cosa! ¡ComprĂ© algo en Wisp! Bueno, eso no es problema, ya eso es otra cosa. Pero el paquete te va a llegar. ÂżCuál es el afán? ÂżCuál es el apuro? ÂżCuál es el coje-coje? ÂżCuál es el ajoro? Para buscar una carta que cuando la mire, la rompe y la bota se apaga. Alguien puede adorar al Señor. ¡Wow! ¡Eres escudo alrededor de mĂ! Diga esa Ăşltima parte. ¡Mi Gloria y el que levanta mi cabeza! Si hubiese alguien que en esta mañana necesitara fuerza, yo creo que luego de haber escuchado ese mensaje, gritarĂa a toda voz y dirĂa, ¡Dios, TĂş eres mi sustento! ¡DĂgalo, dĂgalo! ¡Dios, TĂş eres mi sustento! Hay cinco cosas que Dios te da. Cinco cosas que Dios te da. Te da muchas más, pero yo voy a apuntar estas cinco. Y despuĂ©s aĂşn asĂ la gente se pregunta, Âży quĂ© beneficio tengo yo de ir a la iglesia? ÂżY quĂ© saco con ir tres dĂas de culto a la casa del Señor? ¡Wow! Cinco cosas que Dios te da. ¡La primera! ¡Wow! Alguien diga conmigo, ¡vida! ¡Vida! ÂżAlguna vez usted se ha cogido el pulso? A ver si es verdad. ÂżUsted lo ha hecho? ÂżNunca lo ha hecho? Pues hágalo para un momento. A ver si usted tiene vida. Puede ser que estĂ© aquĂ pero estĂ© casi muerto. No, es verdad, mira. AsĂ es. Y mĂrele, mĂrelelo. Pastor, Âżusted está siendo gracioso? No, con el permiso de la visita siempre predico asĂ. Pero lo bueno es que la gente entendiĂł lo que yo querĂa decir. Yo estoy en la sala de emergencia y me cogen el pulso y me ponen la máquina y todas esas cosas. Les voy a ser sincero, yo no sĂ© cuánto hace que yo no voy a un hospital. Y allá el doctor viene y me pone, ÂżcĂłmo que se llama? El tetescopio. Y cuando el doctor me dice, ¡respire! Y yo respiro. Me dice, muchacho, tĂş estás tapado. Tienes ahĂ adentro como un gato que está hablando. Yo, ÂżquĂ©? Me dijo, sĂ, lo primero que te voy a dar es una terapia y eso va a quedar nuevo. Y te voy a sacar sangre y yo no sĂ© quĂ©. Y el doctor, perfecto, wow, ya yo estaba hospitalizado en mi mente. ÂżY no lo quedas en la mente? O sea, yo me sentĂa que ya estaba hospitalizado allĂ, wow, brutal, esto está tremendo. Me dice, ahora los análisis han salido todo bien, no hay problema, te vas para tu casa, estás tranquilo, perfecto. Y el doctor le ha dado un coraje. Pero no fue por culpa mĂa, rápido, rápido, a ver, levantaron las antenitas de vinil a ver quĂ© es lo que estaban captando. Y el doctor se para y cuando va donde a mĂ me dice, ya tĂş estás dado de alta. Y yo, doctor, pero es que a mĂ no me han dado la terapia. ÂżQuĂ©? Pero si eso es lo primero que te tienen que dar. Allá fue molesto y hablĂł con la enfermera, ya te sabes, vine para acá molesto y cuando vine en el pasillo, pobre de la joven que hablĂł, no hubiera hablado, era una paciente. Y la joven le dice al doctor, doctor, era innecesario que me hicieras la prueba de embarazo al frente mĂo y al frente de varios pacientes. Y el doctor la mira asĂ y le dice, tĂş sabes que lo que tĂş me estás diciendo es una falta de respeto. Antes de yo hacerte cualquier tipo de tratamiento, yo tengo que saber si tĂş estás embarazada o no. Porque si yo te hago un CT scan por un dolor abdominal pĂ©lvico que tĂş tienes y tĂş sabes que estás embarazada, tĂş me vas a llevar a la policĂa y me vas a demandar. ÂżVerdad que sĂ? Pues lo primero es que yo te tengo que hacer. Y tĂş no me dices a mĂ como doctor, y yo callado asĂ, como buen hijo del señor, asĂ. No, de verdad. Yo no sĂ© por quĂ© el señor pone a uno unos aprietos. Yo loco por hablar y decir algo, por en la paz, pero imagĂnense. Ay, que siempre en paz, asĂ que se dice asĂ, padre mĂo. Y el doctor le dice, y le voy a decir una cosa, es una falta de respeto que usted me diga a mĂ porque yo soy el doctor y yo tengo que seguir un protocolo establecido. Ah, pero es que usted no sabe si yo estoy activo sexualmente. Y el doctor se aprendiĂł y le dijo, a mĂ no me importa lo que usted haga en su casa. Yo tengo que cuidarla a usted. Cuando usted entra por ahĂ, usted es mi paciente y el que mando aquĂ soy yo. Y ahĂ todo el mundo baja la cabeza y ahĂ yo me convertĂ a Cristo nuevamente. Le dije al señor de misericordia de mĂ. VĂ©ngase conmigo, voy a buscar la terapista para que le dĂ© la terapia. Las cosas que Dios te hace pasar. En fin de cuentas, la joven saliĂł negativo de su embarazo y no sĂ© quiĂ©n es y le pudieron hacer el destino. Y despuĂ©s ella estaba festejando. ¡Eh, yo sabĂa, yo sabĂa, yo sabĂa! Y yo la mirĂ©. ¡Nena, pero cállate con ese bochorno malnado y no lo estuviera celebrando! Cristo amado, cinco cosas que Dios ha hecho contigo. La vida. ¡Eh, es una! ¡Oye, una sola! ¡Una! ¡Aprovechala! ¡Lo dos, lo segundo que Dios te da! ¡La protecciĂłn divina! Porque a Susana les mandará para que estĂ©n alrededor de ti, te guarden todos los dĂas. Voy a hacer una pausa ahĂ en la protecciĂłn y no es que estoy viendo mucho internet, por si acaso. Es que yo busco informaciĂłn. El terremoto de TurquĂa. Rescatan a un niño. ÂżCuántos dĂas despuĂ©s? No sĂ© cuántos dĂas, cuántas horas. Yo lo tengo en el celular. El nene tiene como un golpe aquĂ en el lado izquierdo y le preguntan al niño, oye, pero tĂş no temĂas por tu vida, con la presiĂłn del edificio encima que no podĂas comer. Y el niño dijo, no, porque de vez en cuando venĂa una persona vestida de blanco y me daba de comer y me daba de beber. Y todavĂa hay gente que piensa que Dios no existe. Alguien puede levantar su mano. ¡Aleluya! Alguien puede tocar el que está a su lado y decir, ÂżquiĂ©n sostiene tu vida? Lo tercero, lo tercero, ¡confianza! Wow, en inglĂ©s, ¡chos! Estamos adelantándonos bastante. ¡Confianza! ÂżUsted no confĂa en todo el mundo? Bienaventurado el varĂłn o la mujer, Salmo 44, que en Jehová puso, ÂżquĂ©? ¡Su confianza! No confĂa en los hombres, te van a fallar. ConfĂa en Dios. Lo repito, confĂe en Dios. ¡Cuarto! Son las cinco cosas que Dios te da. ¡Dios te da la fuerza! Hay un texto bĂblico que lo repito constantemente, lo voy a repetir con ustedes. ¡Diga, el dĂ©bil! Wow, y todo aquel que tenga fuerza, levante las dos manos y diga, ¡gracias, Señor! ¡Gracias, Señor! ¡Gracias, Señor! ¡Gracias, Señor! ¡Cierre, cierre los puños! ¡Cierre los puños! ¡Gracias, Señor! ¡Uh! ¡Gracias, Señor! ¡Gracias, Señor! Y lo quinto, ÂżquĂ© es lo que Dios te da? Y esto me gustĂł, ÂżquĂ© es lo quinto que Dios te da? ¡Un equipo! ¡Wow! Un equipo de hermanos que te apoyen en la oraciĂłn, unas herramientas para tu crecimiento espiritual, ora, lee la Biblia, ayuna, congregate, ¡aleluya, gloria sea al Señor! Yo tengo en casa todo el dĂa YouTube, puestos, mĂşsica cristiana, y cuando abro, ¡pop!, abre directo. Estoy todo el dĂa conectado y mientras trabajo, estoy ahĂ conectado con el Señor. No es que me voy a salvar si estoy cantando al Señor, pero estoy conectado con el Señor. Alguien puede adorar a Dios. Termino en esta mañana haciendo una pregunta, ÂżquiĂ©n sostiene tu vida? ÂżQuiĂ©n sostiene tu vida? ÂżQuiĂ©n? ÂżQuiĂ©n sostiene tu vida? ÂżQuiĂ©n? ÂżQuiĂ©n dirige tu vida? ÂżQuiĂ©n te ayuda en las decisiones? ÂżQuiĂ©n va contigo todos los dĂas? ÂżQuiĂ©n te ayuda en las decisiones? ÂżQuiĂ©n te ayuda en las decisiones? ÂżQuiĂ©n te ayuda en las decisiones? ÂżQuiĂ©n te ayuda en las decisiones? ÂżQuiĂ©n te ayuda en las decisiones? ÂżQuiĂ©n te ayuda en las decisiones? ÂżQuiĂ©n te ayuda en las decisiones? ÂżQuiĂ©n te ayuda en las decisiones? ÂżQuiĂ©n te ayuda en las decisiones? ÂżQuiĂ©n te ayuda en las decisiones?
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