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Listen to Entrevista con Josue Matute seminarista by ana ma villalobos MP3 song. Entrevista con Josue Matute seminarista song from ana ma villalobos is available on Audio.com. The duration of song is 15:49. This high-quality MP3 track has 1536 kbps bitrate and was uploaded on 1 Sep 2023. Stream and download Entrevista con Josue Matute seminarista by ana ma villalobos for free on Audio.com – your ultimate destination for MP3 music.










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JosuĂ©, a missionary, shares his story of being part of the Congregation of the Most Holy Redeemer and their mission to bring redemption to the poor and abandoned. He talks about his upbringing in a Catholic family, his love for serving God, and his journey to becoming a missionary. He explains that being a missionary means living in accordance with the teachings of Jesus and spreading the good news of the Gospel. JosuĂ© also emphasizes the importance of mission for the Church, stating that it is the Church's duty to propagate the faith and proclaim the salvation of Christ to the world. He highlights the role of laity in being missionaries, emphasizing the need for a sense of belonging to the Church and spreading the light of the Gospel in everyday life, on social media, in families, and in communities. He urges laity to bring back values and communication within families and to reach out to those on the peripheries of society. Hoy estamos aquĂ con JosuĂ©, misionero. Tiene aproximadamente 4 años a lo que anteriormente estuvimos conversando. Sin embargo, no hay nada mejor que escuchar la historia de quien la vive. JosuĂ©, bienvenido y gracias por estar aquĂ con nosotros el dĂa de hoy en el podcast BoletĂn Parroquial. CuĂ©ntanos acerca de tu historia, JosuĂ©. ÂżQuiĂ©n eres, de dĂłnde eres y quiĂ©n nos viene hoy a contar su historia en este maravilloso servicio? Muchas gracias, Paula. Bueno, sĂ, mi nombre es JosuĂ© Matute. Yo soy misionero redentorista. Ahorita, actualmente, tengo 3 años siendo postulante y 4 años en formaciĂłn. Yo estoy en una congregaciĂłn religiosa que se llama CongregaciĂłn del SantĂsimo Redentor, fundada por San Alfonso MarĂa Ligorio. Y bueno, lo que me ha llamado la atenciĂłn de esta congregaciĂłn es precisamente su carisma misionero, llevar esa abundante redenciĂłn a las personas más pobres y abandonadas. Eso es lo que me ha llamado la atenciĂłn. Y bueno, mi historia, pues yo soy de Nicaragua, de Managua, Nicaragua, y yo nacĂ, gracias a Dios, en una familia catĂłlica y posteriormente, en el 2015, yo entro a Pastoral Cueni. En Pastoral Cueni conozco a Dios, al Señor, a la iglesia, más profundamente. Y bueno, me termino enamorando completamente del servicio a nuestro Señor y me nace la inquietud en el 2017, estando ya en la universidad, estudiando arquitectura, hasta que posteriormente, bueno, se me da la oportunidad, gracias a Dios, de acceder a esta congregaciĂłn. Y bueno, aquĂ estoy sirviĂ©ndole a Dios, Âżverdad? Y tambiĂ©n a ustedes, Âżverdad? Y ahorita actualmente estoy haciendo servicio pastoral en la parroquia de San JoaquĂn de Flores, con las pequeñas comunidades, junto con mi cobrermano Stanley Gadea. Perfecto, JosĂ©. Y ahora sĂ, bueno, vamos a lo que vinimos, como dicen. La primera pregunta que te tengo para el dĂa de hoy es, ÂżquĂ© significa el ser misionero? Perfecto. Ser misionero. Muy bien, si nos vamos a la raĂz etimolĂłgica de la palabra misiĂłn, nos podemos dar cuenta que viene del latĂn misio, que significa envĂo o acciĂłn de enviar. Es curioso que esta misma palabra sea en griego apĂłstolos, de donde viene apĂłstol, por lo que podemos deducir que Dios envĂa a sus apĂłstoles a una misiĂłn. Entonces, el ser misionero, precisamente es, el ser misionero, para mĂ, es cumplir el mandato de JesĂşs. ÂżPero cumplirlo de quĂ© manera? Bueno, más que eso es vivir cumpliendo con el mandato de JesĂşs. Esto significa llevar una vida coherente con el Evangelio, una vida que se manifieste en la alegrĂa de la buena noticia. Es decir, que manifieste la buena noticia anunciada por la palabra de Dios. Y la palabra de Dios, es verdad, no entendida solamente como las Sagradas Escrituras, que tambiĂ©n son palabra de Dios, sino tambiĂ©n como la palabra de Dios hecha carne. Es decir, la palabra de Dios que se ha encarnado para venir en pos de nosotros, en pos de sus hijos, y presentarnos al Padre y revelarnos su intimidad. Por lo tanto, el ser misionero es eso, cumplir, vivir cumpliendo esa palabra de Dios, vivir cumpliendo ese mandato de JesĂşs, de ir y hacer discĂpulos a los pueblos. La segunda pregunta que tenemos para hoy es, Âżcuál es la importancia de la misiĂłn para la iglesia? Muy bien. Bueno, para empezar, yo dirĂa que la misiĂłn en la iglesia es una caracterĂstica esencial de la misma iglesia, es decir, la iglesia es misionera por naturaleza. En un documento del Vaticano II, llamado Agentes Divinitus, nos presentan que en el numeral 2, nos dice, la iglesia peregrinante es misionera por su naturaleza, puesto que procede de la misiĂłn del Hijo y de la misiĂłn del EspĂritu Santo, segĂşn el designio de Dios Padre. Por lo tanto, es importante la misiĂłn dentro de la iglesia en cuanto que es su deber propagar la fe y anunciar la salvaciĂłn de Cristo a toda la tierra. Es deber, puesto que Cristo asĂ lo ha querido y lo ha mandado por destino del Padre Jesucristo. Al venir, su misiĂłn fue mostrarnos al Padre y nuestra misiĂłn como iglesia es precisamente ir y anunciar a los pueblos esa buena noticia que JesĂşs nos ha dado y esa buena noticia que implica una alegrĂa en el Evangelio, es decir, que implica que con nuestra vida nosotros vamos a manifestar ese gozo de sentirnos amados, de sentirnos hijos. El Señor vino a manifestarnos su amor, el Señor vino a manifestarnos su intimidad. Entonces nosotros debemos de precisamente dar a conocer ese amor, esa misiĂłn de Dios, Âżverdad? Dar a conocer a Cristo y por medio de Cristo salernos hijos amados del Padre. Entonces, la importancia es esa, la importancia es cumplir con el mandato de nuestro Señor, pero hacerlo más que todo por amor. AsĂ lo resumirĂa yo. Esas dos palabras, JosĂ©, y complementando esto que acabas de decirnos, ÂżquĂ© refiere o quĂ© requiere un laico hoy en dĂa para ser misionero? Muy bien. Bueno, para ser misionero, más que requerir algo, yo creo que necesitamos tener sentido de pertenencia, es decir, sabernos pertenecientes de la iglesia, porque como hemos dicho en la pregunta anterior, el ser misionero o la vida misionera es natural, es naturaleza de la misma iglesia. Por lo tanto, el sentirnos parte de la misma iglesia es precisamente que estamos siendo misioneros. ÂżDe quĂ© forma? Bueno, siendo parte de esa misma iglesia. Puesto que si decimos que la iglesia es misionera por naturaleza, entonces cualquier laico comprometido por anunciar el evangelio, no solo de palabras, sino tambiĂ©n con testimonio de vida, está siendo misionero, ya que está llevando el evangelio a su propia carne a los demás. Y esto lo podemos ver nosotros en la vida de los santos, en la vida de los mártires, que ellos dieron ese testimonio de amor por Cristo. Ok, y ahora, gracias por este ejemplo, por esta explicaciĂłn tan bonita. Y ahora, pensando en lugares, JosĂ©, Âżen quĂ© tipo de lugares estamos los laicos llamados hoy para hacer misiĂłn? Muy bien, pues, considerando, Âżverdad?, que la misiĂłn no solamente se trata de un evento una vez al año, Âżverdad?, sino que se trata de una vida. La iglesia es misiĂłn, la vida de la iglesia es misionera, la vida del laico debe ser igualmente misionera. Por lo tanto, yo opino que primordialmente el laico está llamado a hacer misiĂłn en su propia vida, es decir, en la vida cotidiana. Y, bueno, luego, Âżverdad?, en las redes sociales que vemos hoy están minadas de mucha informaciĂłn, o mucha, más bien, desinformaciĂłn, Âżverdad?, entonces debemos de acudir, Âżverdad?, a, precisamente, a hacer luz. Dios nos manda a hacer luz y a hacer sal de la tierra. Precisamente, entonces, todo cristiano tiene el deber de hacer luz en esos espacios, Âżno?, donde hoy se requiere tanto la luz del EspĂritu Santo y tanto la luz de un cristiano bien formado, Âżverdad?, por la doctrina catĂłlica, bien formado por la iglesia. Todos esos espacios necesitan, de verdad, pues ser formados, Âżno?, pues ser iluminados desde la palabra de Dios y ser iluminados desde la vida del mismo cristiano. Luego, en su familia, Âżverdad?, hoy vemos en la sociedad como, lamentablemente, se están perdiendo muchos valores en la familia. Y estos valores, por ejemplo, una de las desventajas que tenemos hoy en un fenĂłmeno que se está dando, que se ha dado en los Ăşltimos, en estos dos Ăşltimos siglos, que se llama la globalizaciĂłn. Una de las desventajas de esta globalizaciĂłn es la tecnologĂa y el acceso a tanta desinformaciĂłn, como yo lo venĂa diciendo. Pues, bien, entonces, estas tecnologĂas, muchas veces, bueno, son un arma doble filo. Nos ayudan, pero tambiĂ©n nos limitan a otras cosas. Nos unen a otras, a personas que tal vez están lejos de nosotros. Por ejemplo, la pandemia nos ayudĂł mucho, pero tambiĂ©n nos aleja de las personas que están cerca de nosotros. Entonces, yo creo que en la familia, bueno, muchas de estas cosas, muchos de estos valores, el hablar, la comunicaciĂłn, el diálogo, el padre con el hijo, el hijo con la madre, con los hermanos, el pasar el rato en familia, yo creo que esos valores principales se están perdiendo. Y bueno, otra cosa que tambiĂ©n se está perdiendo es orar como familia, orar juntos como familia. SĂ© que muchas familias, gracias, bendito sea el Señor, lo están haciendo, pero muchas otras, pues, muchas otras no lo hacen. Sus hijos no rezan con sus abuelos. Los abuelos están rezando solitos y todo. Y no hay un ambiente de comunidad en la misma casa, porque cada uno está con su aparato tecnolĂłgico en cada habitaciĂłn. Y eso es una desventaja que nosotros, pues, tenemos que superar, que superar. Entonces, en la familia, además que en la familia como nĂşcleo de la sociedad, la familia precisamente es donde nace, donde nacen los valores, es donde nace la persona que mañana va a llegar a ser un ciudadano, un buen ciudadano, Âżverdad? Y no necesariamente un buen ciudadano. Los cristianos estamos llegados, llamados a ser santos, Âżverdad? Estamos llamados a santificar nuestro entorno. Entonces, otro ambiente donde estamos llamados a ser misiĂłn es en la comunidad, en nuestra comunidad. Ahorita que estamos trabajando en las pequeñas comunidades, bueno, unas cosas de las que nosotros hemos enterado y la gente nos ha dicho y todo eso, es que antes, antes de la pandemia, mucha gente se conocĂa esto y lo otro, pero despuĂ©s de la pandemia, y no solo, y esto no solo en las pequeñas comunidades, sino tambiĂ©n en toda la iglesia y en todas partes del mundo, se está dando una especie de individualismo, Âżverdad? El concepto burbuja que en la pandemia la hemos asimilado, el concepto burbuja se ha quedado con nosotros, somos unas burbujas sociales, no nos atrevemos a ir más adelante. Entonces, yo creo que en la comunidad se debe tambiĂ©n evangelizar, en la comunidad tambiĂ©n se debe misionar, y sobre todo en las periferias, Âżverdad? Como dice el Papa Francisco, en las periferias, no solamente las periferias geográficas, sino tambiĂ©n en las periferias existenciales, es decir, en aquellos ambientes donde hay jĂłvenes, por ejemplo, que se encuentran en una periferia existencial, es decir, alejado totalmente de una sociedad, Âżverdad? Alejado totalmente de los ambientes comunes donde ellos se han hecho su propio confort, Âżverdad? Alejados de las drogas, alejados lamentablemente en el alcohol, en la pornografĂa, alejados en muchas situaciones que lamentablemente ellos mismos, pues, en muchas situaciones ellos mismos se van perdiendo y ellos mismos sienten, pues, o sea, sienten esa falta, sienten ese sin sentido de la vida. Entonces, creo que es importante evangelizar esos ambientes, esos lugares, Âżverdad? Y sobre todo, bueno, me faltaron ambientes y todo, pero yo creo que en esos lugares especialmente se puede ir a evangelizar, se puede ir, se puede misionar. QuĂ© entrevista tan completa, JosĂ©, y ya, por Dios es con su espĂritu. Definitivamente, gracias por acompañarnos en este ratito, y antes de cerrar... Con muchĂsimo gusto, gracias a ustedes, y tambiĂ©n a todos los que nos escuchan. Antes de cerrar, nos gustarĂa que escuchen la frase, y nunca olviden, hermanos, que llevemos el evangelio, estamos llamados a misionar y a dejarnos guiar por la voluntad de Dios. AsĂ que para cerrar, escuchemos esta frase, y gracias a todos los que hoy nos escuchan. Perfecto, muy bien. Bueno, la frase que me ha motivado a mĂ a seguir adelante en este estilo de vida es la cita bĂblica de JeremĂas. Recordar antes de decir la frase que todos estamos llamados por Dios a un plan, a un proyecto, un proyecto de vida, a ser precisamente, a ser misioneros de esa abundante redenciĂłn que el Señor nos da. Entonces, por eso, esta frase quiero dedicársela a toda la audiencia que nos escucha, y que esa audiencia haga propia esta frase. JeremĂas 1, versĂculo 4. Me llegĂł una palabra de YahvĂ©. Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocĂa. Antes de que tĂş nacieras, yo te consagrĂ© y te destinĂ© a ser profeta de las naciones. El 4 al 5. Entonces, esa es la frase que a mĂ me mueve, sinceramente, me mueve las entrañas. Saber que Dios nos ha amado desde la eternidad, y que antes de que nos formáramos en el bien de nuestra madre, Él ya nos conocĂa, ya tenĂa un plan para nosotros. Él nos habĂa llamado y nos habĂa destinado a ser profeta de las naciones. Eso es, a ir y anunciar esa abundante redenciĂłn, ese abundante amor que el Señor nos tiene y por la cual se ha hecho hombre, para mostrarnos al Padre y sabernos hijos de Dios. Muchas gracias, Gusuela, de verdad, y gracias a todos los que nos escuchan. Hemos llegado al final de este episodio y nos vemos en el siguiente. Gracias. Muchas gracias.
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