
Track plays, engagement, audience growth, and performance across your audio.
Try now
Listen to Evita La Ruta Hacia El Sufrimiento - Jueces - No. 139 by Iglesia biba MP3 song. Evita La Ruta Hacia El Sufrimiento - Jueces - No. 139 song from Iglesia biba is available on Audio.com. The duration of song is 01:15:47. This high-quality MP3 track has 256 kbps bitrate and was uploaded on 18 Jun 2024. Stream and download Evita La Ruta Hacia El Sufrimiento - Jueces - No. 139 by Iglesia biba for free on Audio.com â your ultimate destination for MP3 music.










Creator Music & SFX Bundle
Making videos, streaming, podcasting, or building the next viral clip?
The Content Creator Music & SFX Bundle delivers 70 packs of hard-hitting tracks and sound effects to give your projects the fresh, pro edge they deserve.










Comment
Loading comments...
The speaker encourages listeners to read the book of Psalms, chapter 9, verses 19-20. The psalmist calls on God to judge and reveal his power against those who rebel and do evil. The psalmist acknowledges human limitations and the need for God's provision and care. The speaker then introduces a new series on the book of Judges, which tells the story of Israel's cycle of disobedience and suffering. The speaker emphasizes the importance of maintaining and growing in faith to avoid the path of suffering. The period of the judges in Israel's history is discussed, highlighting the generations after Moses who took possession of the promised land. Quiero animarles, por favor, a buscar en sus Biblias Salmos, capĂtulo 9, versos 19 al 20, Âżvale? Salmos, capĂtulo 9, versos 19 al 20. Dice... El salmista, levĂĄntate, oh Señor, no permitas que simples mortales te desafĂen. Juzga a las naciones, haz que tiemblen de miedo, oh Señor, que las naciones sepan que no son mĂĄs que seres humanos. Es un llamado del salmista a que Dios haga juicio. No sabemos quĂ© estaba pasando en ese momento, no sabemos cuĂĄl era la situaciĂłn que estaban viviendo, pero el salmista le clama al Señor porque Ă©l revele y deje que sea evidente su poder en contra de aquellos que se les rebelan, en contra de aquellos que hacen el mal, en contra de aquellos que lo niegan, que viven apartados de Dios. Pero hay una frase muy especial al final, y el salmista dice... Haz que las naciones sepan que no son mĂĄs que hombres, que no son mĂĄs que seres humanos. Yo creo que todos nos enfrentamos diariamente a las limitaciones de ser seres humanos. ÂżQuiĂ©n necesita ir al baño todos los dĂas? Muy bien, eso ya habla mucho de nuestras limitaciones y de quĂ© somos, y de quiĂ©nes somos. Y Dios es totalmente superior a nosotros. Ăl tiene una naturaleza muy diferente de nuestra. Y nosotros hacemos bien al entender que no somos mĂĄs que seres humanos, que hombres, que necesitan, necesitan, dependen de la provisiĂłn de Dios, del amor de Dios, del cuidado de Dios, de la sabidurĂa de Dios. Y por eso venimos hoy, por eso nos acercamos todos alrededor de la palabra de Dios, buscando de Dios, porque entendemos muchas veces que somos seres humanos, muy frĂĄgiles, dependientes, que necesitamos de Ăl. AsĂ que yo quiero animarte para que arranquemos este tiempo de predicaciĂłn, que hagamos una oraciĂłn, que cada uno de nosotros, de manera individual y personal, haga una oraciĂłn y dĂgale al Señor, Señor, hazme entender quiĂ©n soy, hazme entender quiĂ©n soy, y ayĂșdame a entender que te necesito. Hagamos esas dos oraciones, Señor, hazme entender quiĂ©n soy, y ayĂșdame a entender que te necesito. Hagamos esa oraciĂłn. Señor, gracias, gracias porque Tu Palabra nos deja entender quiĂ©nes somos, Tu Palabra nos ayuda a entender claramente quiĂ©nes somos, Tu Palabra es como un espejo, dice Santiago, que es un espejo en el que nos podemos ver, pero es un espejo que no solamente revela el exterior de nosotros, sino que revela el interior, lo que hay en nuestro corazĂłn. Es un espejo al que muchas veces no nos gusta mirarnos, pero es un espejo que tambiĂ©n, cuando somos Tus hijos, no solamente refleja quiĂ©nes somos, tambiĂ©n te refleja a Ti, Señor JesĂșs, y podemos vernos a travĂ©s de Ti. Es mĂĄs, nuestro Padre nos ve a travĂ©s de Ti, Señor JesĂșs, y por eso es que necesitamos venir continuamente a Tu Palabra para entender no solamente quiĂ©nes somos nosotros, sino tambiĂ©n quiĂ©n eres TĂș. ÂżQuiĂ©n eres TĂș, Padre Santo, y quiĂ©n eres TĂș, Señor JesĂșs? Para poder disfrutar, disfrutar de todas las promesas que tienes para nosotros, de todo Tu amor, de todo lo que has hecho para que nosotros podamos ser declarados hijos Tuyos, y para poder disfrutar del SeñorĂo, del Rey mĂĄs amoroso y compasivo y tierno y sensible que hay, que eres TĂș, Señor. Te amamos. AyĂșdanos, por favor, a enamorarnos de Ti, a entender que TĂș eres lo mejor para nosotros, porque no somos mĂĄs que hombres, que seres humanos. En nombre de JesĂșs. AmĂ©n y AmĂ©n. Muy bien. Bueno... ÂżQuiĂ©nes estĂĄn felices de que hace ocho dĂas terminamos nuestra primera serie sobre o siguiendo la armonĂa de los Evangelios? Sean sinceros, levanten la mano, no me voy a sentir mal si alguien de pronto dice sĂ, ya por fin terminamos esa serie. ÂżAlguien? ÂżPor ahĂ hubo alguien que levanta la mano? ÂżEso estĂĄ bien? Pues ya hace ocho dĂas terminamos justamente la serie, la primera serie de el estudio que hemos estado haciendo de la armonĂa de los Evangelios, siguiendo la armonĂa de los Evangelios. Y hemos querido arrancar una nueva serie, un nuevo estudio. Y ese estudio lo vamos a estar haciendo a travĂ©s del libro de Jueces, en el Antiguo Testamento. Jueces en el Antiguo Testamento. Es un libro muy especial, es un libro bastante... su tipo de literatura es de narraciĂłn, porque nos cuenta la historia del pueblo de Israel en un periodo especĂfico. Una historia que tiene mucho que ver contigo y conmigo, por mĂĄs de que haya sucedido hace muchos años, el ser humano y la maldad del ser humano es igual, no importa el tiempo en el que lo veamos, porque nuestro corazĂłn de continuo piensa el mal, nuestro corazĂłn nunca busca a Dios, nuestro corazĂłn nunca quiere estar cerca de Dios. Es una obra de Dios que nosotros le conozcamos, es una obra de Dios que nosotros podamos entender quiĂ©n es Ăl. Y este libro de los Jueces tiene mucho que enseñarnos, y yo estoy muy contento y con mucha esperanza de que el mensaje que este libro tiene sea de mucha bendiciĂłn para ti y para mĂ. Sea de gran bendiciĂłn para ti y para mĂ. Y vamos a ir viendo en el transcurso de los domingos que tiene mucho que ver en nuestro dĂa a dĂa, con nuestra cotidianidad, con las cosas que tĂș y yo vivimos constantemente. Y hemos querido llamar esta serie Evita la ruta hacia el sufrimiento. Evita la ruta hacia el sufrimiento. ÂżPor quĂ© existe Waze? ÂżPor quĂ© existen los GPS? Porque no nos gusta sufrir, no nos gusta esperar, no nos gusta quedarnos en un trancĂłn. Y Waze, los GPS, Google Maps, Âża quĂ© nos ayudan? Pues a evitar los trancones, evitar los accidentes, las cosas que hay que puedan hacernos esperar o quitar tiempo o hacernos sufrir. ÂżQuiĂ©n es paciente en medio de los trancones? ÂżHay asĂ alguien tan santo que sea paciente en los trancones? ÂżHay alguien aquĂ? ÂżAsĂ? SĂ, por ahĂ mĂĄs o menos levantan la mano uno que otro. Levanta la mano, ok. Bueno, pues si ustedes supieran que van directo hacia el sufrimiento, hacia un camino, un lugar que les llevarĂĄ a sufrir, Âżustedes lo evitarĂan o no? Claro que lo evitarĂamos, Âżverdad? Porque una de las cosas que menos nos gusta es sufrir. Pues bien, este libro lo que nos va a mostrar es el camino que siempre se sigue cuando nos alejamos de Dios. El destino donde siempre llegamos si nos alejamos de Dios. ÂżOk? Y lo vamos a ver porque este libro tiene una caracterĂstica, es que parece un libro circular, como que arranca una situaciĂłn, pasa por otra, pasa por otra, pasa por otra y termina en una cosa. Listo. Y uno dice, ok, ya, se acabĂł ese ciclo, no va a volver a pasar. Y uno pasa la pĂĄgina y resulta que otras personas del mismo pueblo vuelven y viven exactamente el mismo ciclo. ÂżY vuelven a terminar en dĂłnde? En el mismo punto. Y uno dice, ÂżcĂłmo asĂ? ÂżQuĂ© es esto? Ahora ustedes dirĂĄn, no, pero entonces 10 domingos exactamente lo mismo. ÂżNo serĂĄ aburridĂsimo? No. Vamos a ir dĂĄndonos cuenta que esto tiene mucho, mucho, mucho que podemos obtener y que va a bendecir nuestro corazĂłn. ÂżOk? AsĂ que en el mundo hay una cosa que es comĂșn y es que todo tiende al caos. Todo tiende al desorden. ÂżAlguien alguna vez se ha preguntado por quĂ© se hizo aseo ayer en su apartamento o en su casa? Y se esforzĂł tanto para que todo quedara perfecto, todo quedara lindo, todo quedara bonito. Usted se levanta al siguiente dĂa y ve polvo por aquĂ, polvo por allĂĄ, que por aquĂ cayĂł una florecita o una matica, que por aquĂ saliĂł una telaraña. Y uno dice, pero a ver si ayer limpie, ayer organice, ayer cuide. Hoy otra vez todo estĂĄ como si no hubiese hecho nada de mantenimiento ayer. Esa es una realidad en el mundo. Cuando usted va a campos donde se siembran diferentes cosas, ademĂĄs de brotar la semilla, de germinar la semilla que se sembrĂł, ÂżquĂ© mĂĄs suele germinar o quĂ© mĂĄs suele salir? Maleza. ÂżY quiĂ©n sembrĂł la maleza? ÂżAlguien? ÂżAlguien malo sembrĂł la maleza? ÂżQuiĂ©n sembrĂł la maleza? ÂĄNadie! ÂżY entonces por quĂ© sale maleza? Porque en el mundo todo tiende al desorden, al caos, al sufrimiento. Y tĂș y yo tenemos que hacer un esfuerzo constante por cuidar todo, por hacer crecer todo, y que no se nos vayan todos nuestros esfuerzos a la caneca de la basura. Esa es una triste realidad en la que vivimos, Âżno? ÂżY digo esto por quĂ©? Porque nuestra fe tambiĂ©n es susceptible a la realidad que vivimos en la tierra. Si tu fe y mi fe no crece, no es mantenida con cuidado, no es trabajada con cuidado, no es labrada una vez ya existe nuestro corazĂłn puesta por Dios, entonces lo mĂĄs seguro es que nuestra fe va a ir perdiendo fuego, va a ir perdiendo brillo, va a ir perdiendo fuerza. Y entonces tĂș y yo, sin darnos cuenta, vamos a terminar emprendiendo rumbo hacia el... ÂżHacia el quĂ©? ÂżHacia el quĂ©? ÂĄHacia el sufrimiento! ÂĄHacia el sufrimiento! Entonces, por eso quiero hacer esta introducciĂłn al libro de los jueces, y vamos a considerar el periodo en el que se desarrolla la historia de los jueces. ÂżQuĂ© periodo vamos a considerar? Bueno, pues vamos a considerar un periodo, que es el que la Biblia denomina como los jueces, un periodo de mĂĄs o menos 350, 400 años en la historia de Israel. AcĂĄ hay cuenta que estamos hablando de Colombia de 1900 a 2200, 2300. Esos van a mucho tiempo, Âżverdad? A nosotros nos tocan 80 años, 90 años, 100 años, Dios permita, Âżcierto? Y ver nuestra vida en un contexto de 300, 400 años, como que nos perdemos un poco. Pero eso deberĂa hablarnos de lo importante que es para ti y para mĂ vivir, y vivir bien hoy. Porque lo que vivamos, lo que hagamos hoy, va a tener repercusiones en el futuro. Lo que nuestros padres hicieron tiene repercusiones sobre nosotros. Pues algo asĂ es lo que pasĂł con los israelitas en este periodo de 350, 400 años. Fue el periodo en el que los israelitas tomaron la tierra prometida, la tierra que Dios les habĂa prometido. Ellos ya la habĂan tomado militarmente, ya la estaban disfrutando, era una tierra que producĂa leche y miel, era una tierra donde habĂa grandes, grandes cosechas de mucha bendiciĂłn, y ellos ya estaban disfrutando de esa tierra. Pero este periodo de los jueces es un periodo en el que tuvo como protagonistas a las generaciones que vinieron despuĂ©s de MoisĂ©s, Âżalguien sabe de MoisĂ©s? Levanta la mano. ÂżAlguien sabe de MoisĂ©s? Muy bien, ok. Y tuvo y vino este periodo despuĂ©s de JosuĂ©. JosuĂ© fue el sucesor de MoisĂ©s, Âżverdad? Les estoy queriendo poner en contexto de la historia, ok. Y las personas que vinieron despuĂ©s de ellos son los protagonistas de todo este libro de los jueces, de este periodo. Un periodo en el que la fe y la obediencia de los israelitas fue puesta a prueba. Un periodo de prueba para los israelitas. Un periodo de prueba porque ellos tenĂan que seguir con el plan de Dios. El plan que Dios habĂa dispuesto para los israelitas, esta generaciĂłn, estas generaciones tenĂan que llevarlo a cabo. TenĂan que seguir adelante. TenĂan que vivir dentro de ese plan que Dios habĂa dispuesto para ellos. Un plan que debieron cumplir a cabalidad. Pero, ÂżserĂĄ que lo cumplieron o no? ÂżQuiĂ©n me dice? ÂżNo? ÂżPor quĂ© creen que no? ÂżUstedes ya saben que no lo cumplieron o suponen que no? Suponemos que no. ÂżPor quĂ©? ÂżPorque somos muy negativos? Es la realidad. Normalmente nos cuesta obedecer a Dios. Y no es porque las leyes de Dios para los israelitas en su momento, pero tambiĂ©n la ley moral que nosotros como cristianos estamos llamados a seguir, sea difĂcil de obedecer. O sea, una carga para nosotros. No. Es porque nuestro corazĂłn tiende al mal. Nuestro corazĂłn es por naturaleza pecaminoso. Y efectivamente ellos no cumplieron a cabalidad el plan de Dios, la voluntad de Dios, y entonces terminaron viviendo siete, ojo, siete grandes ciclos de sufrimiento y liberaciĂłn. Siete grandes ciclos de sufrimiento. Sinceramente dudĂ© en poner la palabra liberaciĂłn, porque querĂa generar un ambiente mĂĄs dramĂĄtico. Porque ustedes dirĂĄn, ah bueno, hubo liberaciĂłn. Entonces, ah, no pasĂł nada, al final hubo liberaciĂłn, estuvo bien. SĂ, hubo liberaciĂłn por la misericordia continua y repetitiva de nuestro Dios. Pero, ojo, hubo siete grandes periodos de profundo sufrimiento. Y cada ciclo estaba marcado porque cada vez ellos iban yendo mĂĄs y mĂĄs y mĂĄs abajo. Cada vez los israelitas se corrompĂan mĂĄs, se alejaban mĂĄs de Dios. Su fe se debilitaba cada vez mĂĄs. Y el hombre que fue el gran libertador al principio, en el primer ciclo, es muy diferente, en cuanto a su carĂĄcter, al hombre que Dios terminĂł usando en el sĂ©ptimo ciclo. Hay una gran diferencia. El primer hombre era un hombre, bueno, con caracterĂsticas especiales. El Ășltimo hombre era un hombre, en serio, bastante carnal. Bueno, pues muy bien, ese sufrimiento lo vivieron porque se alejaron de Dios por ir tras los dioses de los cananeos. Los cananeos eran las personas que vivĂan en CanadĂĄ, en la tierra prometida. Y ellos no adoraban a Dios, ellos no seguĂan a Dios. ÂżY quĂ© terminĂł pasando con los israelitas? ÂżLlamando a los cananeos a adorar a Dios? No. ÂżQuĂ© terminĂł pasando? Que los israelitas terminaron adorando a quienes? A los dioses falsos, dioses, entre comillas, falsos de los cananeos. ÂżLo cual los llevĂł a quĂ©? A la desobediencia a Dios y a la idolatrĂa. Y como resultado terminaron siendo entonces los israelitas disciplinados por Dios. Disciplina que obviamente involucrĂł periodos de largos sufrimientos. ÂżAl final, ese sufrimiento quĂ© hacĂa? Que ellos entendieran que habĂan pecado contra Dios. Los llevĂł al arrepentimiento. Una y otra vez ese sufrimiento los terminĂł llevando al arrepentimiento de sus pecados. Y con su arrepentimiento un clamor a Dios de que los librara de semejante sufrimiento y semejante opresiĂłn. ÂżY Dios quĂ© hacĂa? Dios escuchaba. Su clamor veĂa su arrepentimiento y respondĂa y los liberaba. Y una vez los liberaba, ya, por fin, listo, todo perfecto, todo maravilloso. ÂżQuĂ© creen? Otra vez, volvĂan a apartarse de Dios. Y una vez mĂĄs el ciclo comenzaba. Pero bueno, vamos a recordar la historia que nos trae hasta aquĂ. O la historia que llevĂł a los israelitas a este periodo que vamos a estudiar de los jueces. Los que han estado con nosotros desde el principio, hace cuatro años, nos han seguido en la historia de Ham, nos han seguido en la historia de Isaac, nos han seguido en la historia de Jacob. Llegamos hasta Jacob. ÂżSe acuerdan? ÂżSe acuerdan por ahĂ? Listo. Vamos a dar un salto grande, un salto gigante de Jacob a los jueces. Pero vamos a recordar un poquito la historia. ÂżAlguien sabe del diluvio universal? Claro, sabemos del diluvio universal. Muy bien. Luego del diluvio, la tierra fue poblada por los tres hijos de NoĂ©. ÂżOk? Y sus esposos, obviamente. Uno de esos tres hijos se llamaba Sem. Y de Sem es que vino Abraham. Abraham. Levanten la mano. Abraham. Identifico a Abraham. Tengo una foto imaginaria en mi mente de Abraham. Ok. Muy bien. Listo. De Sem vino Abraham. Y Abraham fue llamado por Dios a dejar su tierra, a dejar su familia y a seguir a Dios. ÂżA dĂłnde? ÂżAlguien sabĂa? ÂżA dĂłnde marcaba el GPS de la Ă©poca? Hacia donde Dios quisiera. Era un camino donde usted, bueno, Abraham, se levantaba cada mañana y decĂa, bueno, estoy... un poco, Âżno? Ustedes me entienden. Se levantaba y decĂa, Âżahora quĂ©? Y Dios le decĂa, vamos. Y lo llevaba hasta donde Ă©l querĂa. Pero Abraham no tenĂa un destino muy claro, no tenĂa un destino asĂ como muy especĂfico. No es que, listo, nos vamos para Cartagena. Arranque al listeto que nos fuimos para Cartagena. ÂżNo? ÂżCĂłmo es la ruta para Cartagena, Mario? ÂżAlgĂșn... tĂș que sabes mucho de rutas para Cartagena, un punto intermedio? Dios decĂa, nos vamos. Para Huachica. Dios sabĂa para dĂłnde se iba. Dios sabĂa dĂłnde estaba llevando a Abraham. Pero Dios le daba a Abraham instrucciones casi que diarias o semanales o mensuales de hacia dĂłnde tenĂa que ir, quĂ© tenĂa que hacer. Eso fue algo muy importante. Abraham dejĂł todo por seguir al Señor. Y eso demostrĂł una gran fe en Dios de parte de Abraham. ÂżOk? En una Ă©poca en la que la gente no adoraba a Dios. ÂżListo? AsĂ que Dios le prometiĂł a Abraham que por medio suyo harĂa una gran naciĂłn. HarĂa un pueblo, una gran naciĂłn. Una naciĂłn que estarĂa apartada para Dios y por medio de la cual Dios se revelarĂa a todo el mundo. ÂżCuĂĄl serĂa? Israel, Âżverdad? Iba a ser de Abraham una gran naciĂłn. ÂżQuĂ© se necesita para que de un hombre surja una gran naciĂłn? Alguien que me diga. Hijos. ÂżCuĂĄntos? Muchos. Muchos hijos. ÂżCuĂĄntos hijos tenĂa Abraham? Ninguno. Para ese momento ninguno. ÂżPor quĂ©? Porque su esposa era estĂ©ril. Cuando Dios le dijo a Abraham, te voy a dar una gran multitud de hijos. Voy a decirle a ti una gran naciĂłn. Abraham no tenĂa hijos. Era viejo. Y su esposa era estĂ©ril. Y Abraham decĂa, ÂżquĂ©? Pero Abraham creyĂł en Dios. Y siguiĂł adelante. Efectivamente, Dios le concediĂł a Abraham un hijo en la promesa. Abraham tuvo dos hijos inicialmente. Pero uno era el de la promesa. Que era Isaac. Fue el hijo que Abraham tuvo con Sara, su esposa la que era estĂ©ril. Por milagro de Dios. Y muy bien. Efectivamente, Isaac naciĂł. Ăl era el hijo escogido por Dios para cumplir en Ă©l la promesa que Dios le habĂa dicho a Abraham. Y luego Isaac tenĂa hijos. Dos. Jacob y EsaĂș. PerdĂłn. EsaĂș que era el mayor. Y Jacob que era el menor. Aunque eran gemelos, los dos no podĂan salir al mismo tiempo. AsĂ que EsaĂș saliĂł primero. EsaĂș saliĂł primero. Luego saliĂł Jacob. El vidente que mataron. Cuando todo el mundo veĂa a EsaĂș. Un hombre fornido, elegante, buen mozo, especial. Pensaban que EsaĂș era el escogido por Dios para seguir la promesa. Pero. Adivinen cuantos creen que Dios escogiĂł a Jacob. Hombre de casa. Tranquilo. Miedoso. IncrĂ©dulo. Jaquito. Hasta pronto chiquito. Y Dios escogiĂł a Jacob. Porque desde esa Ă©poca nos estaba enseñando algo a Dios. Y es que nadie se gana la salvaciĂłn de Dios. La salvaciĂłn y las promesas de Dios son por gracia. Gracias. LecciĂłn de Ăl. Y bien. Jacob efectivamente naciĂł. Bueno. CriĂł. Tuvo su pelea con su hermano. Tuvo que salir a trabajar. Y cuando se fue a la tierra de su tĂo muy lejos. AllĂ vio a una mujer. Y quedĂł enamorado. Flechado de ella. Pero instantĂĄneamente. Y cuando fue a hablar con su tĂo acerca de la posibilidad de tenerla a ella como su esposa. Porque obviamente ella era hija de su tĂo. Ăl le dijo. Ok. Trabaja por ella 7 años. Llegaron al acuerdo de trabajar por ella 7 años. Listo. Pero cuando llegaron los 7 años. Se cumplieron los 7 años. Resulta que ella. ÂżCĂłmo se llamaba? Raquel. No. Rebeca. Rebeca. Rebeca. Cuando llegĂł el momento. El tĂo de Jacob. Que era peor de mentiroso que Jacob. Se llamaba LabĂĄn. Le hace una jugadita a Jacob. Y entonces. El dĂa del matrimonio. Resulta que le dan matrimonio. No a Rebeca. Es Raquel. PerdĂłn. SĂ es Raquel. No a Raquel. No a Raquel. Sino a Lea. Que era la mayor. Pero Lea no era tan agraciada como Rebeca. No como Raquel. Era mĂĄs sencilla. No se veĂa. No deslumbraba mucho cuando andaba por la calle. Y se la dio a Jacob. Antes que a Raquel. ÂżPor quĂ©? Porque LabĂĄn querĂa que Jacob le trabajara. ÂżCuĂĄnto? Otros 7 años. Por Raquel. Pero Jacob estaba tan enamorado de Raquel. Que no le parĂł bolas. Y le trabajĂł otros 7 años. Pues se quedĂł con ambas. Le tocĂł. ÂżY cuĂĄntos hijos tuvo Jacob? 12. Bueno. Ya con 12 hijos. Esto ya pinta a pueblo. A naciĂłn. ÂżSĂ o no? Esto ya pinta que listo. Esto ya va tomando camino. Ya va tomando forma. ÂżCuĂĄnto tiempo pasĂł? ÂżHasta cuĂĄndo Jacob tuvo 12 hijos? Cientos de años. Cientos de años. Bueno. El caso es que. Efectivamente. Ăl tuvo 12 hijos. No solamente con Raquel y Lea. Sino con otras mujeres. Ahora. No estoy. Ojo. No. Hombre. No estoy queriendo. SĂ. Porque es que yo me los conozco. Es que yo ya sĂ©. Que cuando. Me toca aclarar. Entonces Dios permite. La. La poligamia. No es que Dios permite. Que tengan mĂĄs de una. Esposa. Nada de esas cosas. Dios. No. EstĂĄ de acuerdo con eso. Ok. Listo. Pero. Bueno. Los 12 hijos de Jacob. A quien tambiĂ©n. Se llamĂł. Se le llamĂł. Israel. Porque. El ĂĄngel del señor. Le cambiĂł el nombre a Jacob. Y le puso por nombre. Israel. De ahĂ. Que hoy hablamos de. Israelitos. Bien. Pues bien. Una gran hambruna. Jacob. Y todos sus hijos. Tuvieron que irse. A Egipto. Por orden de Dios. Dios habĂa ya. Hecho provisiĂłn. Para que ellos estuvieran. En Egipto. Mientras. Mientras pasaba la hambruna. Y allĂ. Los israelitos. Se multiplicaron. Y se multiplicaron. Y se multiplicaron. Porque ya eso fue exponencial. Ya de 12 hijos. Para allĂĄ. Eso ahĂ sĂ. Se creciĂł. Ese pueblo. En parapatadas. Y. Ese era el lugar. Que Dios habĂa destinado. Para que el pueblo israelita. Creciera. Egipto. Pero. Pasaron unas cuantas. Generaciones. Egipcias. Y. Los israelitas. Pasaron de ser un pueblo invitado. De mucho honor. A ser un pueblo subyugado. Por los egipcios. Esclavizados. Por los egipcios. Ok. Y fue tal el sufrimiento. Y la esclavitud. De los israelitos. En Egipto. Que empezaron a aclamar a Dios. Por una. SalvaciĂłn. Por liberaciĂłn. Por algo. Dios les escuchĂł. Y Dios les enviĂł a MoisĂ©s. MoisĂ©s llegĂł. Como enviado de Dios. Para liberar al pueblo. De Egipto. Efectivamente. Dios. A travĂ©s de MoisĂ©s. Saca al pueblo. Que ya no eran doce. Ya no eran ochenta. Ya eran cientos. De miles. De personas. Israelitas. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y. Y.
There are no comments yet.
Be the first! Share your thoughts.
