
Nothing to say, yet
Listen to DOMINGO 05/02/2024 - SEMILLAS DE ETERNIDAD by Pstr. Kevin Gragirena MP3 song. DOMINGO 05/02/2024 - SEMILLAS DE ETERNIDAD song from Pstr. Kevin Gragirena is available on Audio.com. The duration of song is 01:16:58. This high-quality MP3 track has 811.468 kbps bitrate and was uploaded on 5 Feb 2024. Stream and download DOMINGO 05/02/2024 - SEMILLAS DE ETERNIDAD by Pstr. Kevin Gragirena for free on Audio.com – your ultimate destination for MP3 music.










Creator Music & SFX Bundle
Making videos, streaming, podcasting, or building the next viral clip?
The Content Creator Music & SFX Bundle delivers 70 packs of hard-hitting tracks and sound effects to give your projects the fresh, pro edge they deserve.










Comment
Loading comments...
porque el primer amor fue por ti, Señor, vino de ti. El primer te amo, Señor, fuiste tĂº en la cruz, oh Dios. El segundo te amo fue al formarme en el vientre de mi madre. El tercer te amo fue al haberme escogido para ser parte en Cristo JesĂºs, Señor. Gracias, Señor. Gracias, Dios. Porque este mundo no entiende las cosas espirituales, las cosas eternas. Enséñanos, Señor, a conocer eternidad, a caminar en eternidad, a ser parte de un pueblo diferente, Señor, a ser parte de un pueblo que te ama, un pueblo que se rinde a ti completamente, de un pueblo que no tiene temor de abrir sus labios y de decir que te amamos, Señor. AquĂ hay un pueblo que puede decir que te ama con todo su corazĂ³n, con toda su mente y con todas sus fuerzas. Te amamos porque hemos dejado este mundo, te amamos porque hemos rechazado este mundo, te amamos porque decimos que no a este mundo, Señor, y anhelamos conocerte. Creemos, oh Dios, lo que estĂ¡s haciendo. Creemos en tu amor y en tu fidelidad, oh Dios. Creemos que tu buena voluntad es agradable y perfecta, Señor. Creemos, oh Dios, que todo estĂ¡ bajo tu control. Creemos que nada nos puede separar de tu amor, ni lo alto, ni lo profundo, ni lo presente y ni lo porvenir, y ninguna cosa creada me puede apartar de tu amor. AsĂ, Señor, es tu amor por mĂ. Un amor que va y me persigue, un amor que va y me busca, no importa a cuĂ¡n alto pueda correr, Señor. Si subiera a los cielos, ahĂ estĂ¡s tĂº. Si bajarĂa a las profundidades, Señor, ahĂ te encontrarĂ©. ¿De dĂ³nde huirĂ© de tu presencia, Señor? ¿A dĂ³nde huirĂ©, Señor? ¿A dĂ³nde iremos, oh Dios, si solo tĂº tienes palabras de vida eterna? ¿A quiĂ©n iremos y a quiĂ©n preguntaremos? ¿A quiĂ©n correremos por soluciones si solo tĂº tienes la respuesta? Solo tĂº eres la respuesta. Solo JesĂºs en ti estĂ¡ escondida, mi vida, Señor. Ora en esta mañana y dile, Señor, enséñame a caminar la nueva vida que me has dado en Cristo, JesĂºs. En el nombre de Cristo, JesĂºs. Te doy gracias, Señor. Te doy gracias, oh Dios. Gracias, JesĂºs, gracias. Gracias, Señor. Puedo ver el EspĂritu de Dios moviĂ©ndose en este lugar, obrando con poder y gran gloria. Hebreos capĂtulo 12, versĂculo 3, dice, considerad aquel que sufriĂ³ tal contradicciĂ³n de pecadores contra sĂ mismo para que nuestro Ă¡nimo no se canse hasta desmayar. Todos tenemos fallas y todos tenemos circunstancias. Todos vivimos momentos buenos y momentos que no son tan buenos. ¿Y cuĂ¡l es la respuesta de la Biblia ante esos momentos, ante esas circunstancias? ¿CuĂ¡les son los momentos que Dios mira y dice, Señor, cĂ³mo respondes tĂº ante estas circunstancias? ¿Usted no se ha preguntado eso? ¿CĂ³mo JesĂºs puede obrar en cualquier circunstancia que vivimos? ¿Hoy estĂ¡s viviendo una situaciĂ³n difĂcil o estĂ¡s viviendo una situaciĂ³n muy buena? ¿Y cĂ³mo Dios, cĂ³mo orarle a Dios por esa circunstancia? ¿O cĂ³mo escuchar la voz de Dios en esa circunstancia? ¿Usted no se ha preguntado eso? Tal vez hoy en su vida usted se siente bien y se siente tranquilo, se siente que Dios ha orado y que hay paz de Dios, pero de momento puede venir una situaciĂ³n. ¿Y cĂ³mo orarĂas a Dios ante esa situaciĂ³n? Para escuchar su voz. Porque ¿sabes cuĂ¡l es la diferencia en hablar y tener una conversaciĂ³n? Que cuando tĂº hablas, la otra persona responde. Que cuando tĂº oras, Dios estĂ¡ listo para responderte. ¿Pero cuĂ¡l es el problema de muchas oraciones vacĂas? ¿CuĂ¡l es el problema de muchas oraciones sin respuestas? Oraciones que no señalan a Cristo JesĂºs. Por eso les decĂa temprano. El Padre afirmĂ³ dos veces. Este es mi Hijo amado. Este. No mi situaciĂ³n. No yo atravesando el valle de sombra y de muerte. Es Cristo en el Calvario. El sacrificio que el Padre aceptĂ³. Pastor, pero yo dejĂ© a mi novio. Pastor, pero yo dejĂ© esto. Pastor, pero yo dejĂ© lo otro. EstĂ¡ bien. Porque si Cristo no estuviera en ti, todavĂa siguieras ahĂ. Pastor, pero usted no sabe todos los sacrificios que yo hago. Por la gracia y la misericordia que estĂ¡ en Cristo, es que tĂº puedes hacer esas cosas. Porque de lo contrario, eres tĂº viviendo una vida de apariencias. Por eso Pablo afirmĂ³ y dijo, ya no vivo yo. MĂ¡s Cristo vive en mĂ. Y lo que ahora vivo, ¿quĂ© quiere decir? Que todo lo que yo pueda hacer, que todas las cĂ¡rceles por las cuales yo pueda pasar, que todos los sufrimientos, que todos los latigazos, que todos los azotes que yo pueda vivir, no son en las fuerzas de Pablo, sino que son en Cristo, en nosotros, la esperanza de gloria. Y el problema es que el cristiano siempre le gusta ser reconocido en su sacrificio. ¿TĂº sabes quiĂ©n te va a reconocer a ti tu esfuerzo? Tenemos que leer mĂ¡s allĂ¡ de solamente las lĂneas tempranas. Él dice, yo soy galardonador de los que me buscan en otras palabras, yo soy el que recompensa tu bĂºsqueda. Cuando tĂº me buscas, yo soy el que se va a encargar de recompensarte. Cuando tĂº me buscas, yo soy el que va a recompensar esa bĂºsqueda. Entonces, viene la intenciĂ³n que cuando obremos en Dios y caminemos en Dios, hay una recompensa. Cuando usted lee la llegada de la iglesia al cielo, dice que ellos adoraron y lanzaron sus coronas. ¿Por quĂ© lanzaron coronas? Si es una iglesia que viene de ser tomada de estas circunstancias. Pues Dios mismo coronĂ³ a aquellos que permanecieron firmes. Pues Dios mismo coronĂ³ la obra de aquellos que dijeron, Dios mismo coronĂ³ la obra de aquellos que dijeron, Señor, yo no quiero vivir para mis propios deseos, yo quiero vivir para Ti, asĂ mi vida se desgaste. Porque ya no vivo yo, mĂ¡s Cristo vive en mĂ. ¿Y tĂº sabes cuĂ¡l es la realidad? Que el poder de la fuerza de Dios es mĂ¡s que tus propias fuerzas. Y yo mismo lo he experimentado en esta semana. No te estoy hablando algo que no viva, te estoy hablando algo que me estĂ¡ pasando justamente en este momento. Venimos de una semana extremadamente fuerte, en trabajo, en responsabilidades, en preocupaciones, en labores. Y sĂ³lo mi oraciĂ³n era, Señor, si soy yo, ya mis fuerzas se agotaron. Pero si eres tĂº, puedo dar una milla mĂ¡s y no sĂ³lo una, sino tres mĂ¡s. El problema es que siempre nos vemos desde nuestro viejo hombre. Y el problema es que no hemos aprendido a ver desde Cristo JesĂºs. ¿Desde dĂ³nde te estĂ¡s viendo? Antes o despuĂ©s de Cristo. ¿Desde dĂ³nde ves la enfermedad? Antes o despuĂ©s de Cristo. ¿Desde dĂ³nde ves el problema? Antes o despuĂ©s de Cristo. Si la historia se partiĂ³ en dos, para que tĂº entendieras que fue marcada la historia en un antes y un despuĂ©s, ¿por quĂ© no consideras ese sacrificio en cada circunstancia que tĂº vivas? Necesitamos arrancar de nosotros la lĂ¡stima y el autoconsuelo. El autoconsuelo siempre te va a dejar estancado. El autoconsuelo siempre te va a dejar estĂ¡tico. Pero la vida del cielo va a decir, yo voy, asĂ me estĂ© muriendo, porque hay una palabra de Dios para mi vida. Yo voy porque hay un fuego que arde en mi corazĂ³n por pasiĂ³n por Cristo JesĂºs. Esta realidad, hermanos, siempre va a llegar a tu mente una justificaciĂ³n. No, lo que pasa es que yo. Por eso dice, llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia. ¿De quiĂ©n? De Dios. Llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia. ¿De quiĂ©n? De Dios. ¿A la obediencia de quiĂ©n? De nosotros. A la obediencia del pasor, que es muy obediente, todos los domingos estĂ¡ ahĂ. A la obediencia de Cristo, ni siquiera un hombre temporal, un hombre eterno. Llevar todo pensamiento a la obediencia de Cristo. Alza tus manos. No es que estoy cansado. Lleva cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo. Danza. No, me da pena. Lleva cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo. Joven, ¿por quĂ© no cantas? Joven, ¿por quĂ© no danzas? Porque no te ven a ti. AdoraciĂ³n no es que te vean a ti. AdoraciĂ³n no es esplendor con un traje o con un micrĂ³fono o una tarima. AdoraciĂ³n es saber que tu corazĂ³n estĂ¡ rendido a Dios. EstĂ©s o no estĂ©s en una tarima. EstĂ©s o no estĂ©s al frente. Pero estamos acostumbrados a estar al frente para poder adorar. AhĂ sĂ cierro mis ojos. AhĂ sĂ canto para que me vean. ¿Y sabes una cosa? A Dios no le interesa nada de nosotros. Y esto es durĂsimo. No. Azor, ¿por quĂ© usted dice eso? MuĂ©stremelo en la Biblia. Gracias por preguntarme. ¿Por quĂ© el Romano 6 habla de la vida del hombre y el viejo hombre muriendo en la cruz? ¿Por quĂ© el Romano 6 habla de dĂa a dĂa crucificarnos y morir a nosotros mismos? Porque a Dios no le interesa maquillarnos. A Dios no le interesa esconder nuestros defectos. A Dios no le interesa barrer bajo la alfombra. ¿TĂº sabes quĂ© quiere hacer Dios contigo? Establecer la vida de su Hijo en ti. Pero si tĂº sigues consintiendo tus mismos pensamientos, ¡Ay, es que no! ¡Ay, es que a mĂ! ¡Ay, es que esto! ¡Ay, es que esto! ¡Es que siempre! Mira, puedes venir a la Iglesia mil ochocientas veces al dĂa. Si no entiendes esto por el EspĂritu, nunca vas a conocer al Dios por el cual vienes a la Iglesia. La Iglesia eres tĂº mismo. Es un eufemismo para decir que somos la Iglesia. Pero la Iglesia es cada uno de nosotros. Pero es tan importante que nos congreguemos. ¿Sabe por quĂ©? Porque cada Iglesia es una piedra que conforma un altar. Pasor, es que yo estoy viviendo un proceso ahorita y por eso me estoy ausentando. Y con mĂ¡s razones que tĂº tienes que hacerte presente, es que yo estoy pasando por una situaciĂ³n familiar y por eso me he ausentado. El diablo estĂ¡ metiendo pensamientos para separarte y poder destruirte. Porque cada piedra viva, ¿sabe quĂ© dice la Biblia? Enciende un fuego en nosotros. Tal vez hoy tĂº te sientes medio tibio, pero te pegas de alguien que estĂ¡ caliente, que estĂ¡ hirviendo, y tu llama arde y la llama del otro arde. AsĂ que dile a la persona que estĂ¡ a tu lado, ora por mĂ, no te canses de orar por mĂ, no te canses de interceder por mĂ, no te canses. ¿Ya se lo dijiste? Porque el primer paso para la siembra en eternidad, es entender la responsabilidad que yo tengo con mi hermano. TĂº sabes que es el primer paso para entender eternidad, la responsabilidad que yo tengo de orar con mi hermano. Si yo no entiendo eso, ¿sabes quĂ© pasa? Yo estoy desmembrando el cuerpo de Cristo. ArrĂ¡ncale un dedo a tu cuerpo, porque no es tan importante que tĂº estĂ©s aquĂ. Porque no es tan importante que lo tengas. Y vas a saber lo que te estoy diciendo. ¿CuĂ¡l dedo te serĂa el menos importante? Con estos cuatro puedes vivir, agarrar todo, ¿sĂ o no? ¿Pero te gustarĂa estar sin tu dedo, meñique? ¿CĂ³mo te rascan los oĂdos? ¿Es importante cada punto de nuestro cuerpo? ArrĂ¡ncate una oreja, ya tienes otra. ¿Para quĂ© quieres dos? Si eres goloso, tienes que tener dos. ¡Ajuro! ¿Por quĂ© nos gusta separarnos? ¿Por quĂ© nos gusta desmembrarnos? ¿Por quĂ© nos gusta decir, ay, yo mejor me quedo aquĂ, porque Dios sabe lo que yo estoy pasando? ¿SĂ o no? Yo mejor me quedo aquĂ porque cuando ven ese pensamiento a tu mente de SatanĂ¡s, te identifique. Mire, yo no estoy dando puntas a nadie, yo no tengo micrĂ³fono, yo no tengo nada, y eso no es mi intro. Mire, yo estoy diciendo eso porque el EspĂritu me estĂ¡ llevando a decir eso. Si usted lo quiere creer y recibir en parte de Dios, y decir, Señor, esa era la palabra que yo necesitaba para poder salir de esta cĂ¡rcel, recibalo. Y si usted se quiere ir de aquĂ enyucado, diciendo, el pastor me estĂ¡ echando punta, entonces, sigue en ese estancamiento. Pero yo vine a hablarle hoy a una iglesia viva, a una iglesia de verdad. GĂ¡latas, capĂtulo 6, verso 1. Y es impresionante que la congregaciĂ³n tambiĂ©n tiene una parte fundamental en todo este proceso. Porque acabo de hablar a aquellos que no someten sus pensamientos a Cristo. Pero ahora voy a hablar a aquellos que estĂ¡n dentro y no someten sus pensamientos a Cristo. Porque cuando ocurre este caso, hay personas que se distancian lo que estĂ¡n adentro en vez de entenderlo. Cuando otros quieren acercarse, no porque tĂº tienes mucho tiempo que no vienes. No porque tĂº no eres mi amiguito, ahora ella es mi amiguita. Entonces, como ella es mi amiguita ahora, entonces, ya va, que no tenemos temas de conversaciĂ³n contigo. AlĂ³. Eso es una realidad. ¿Y a quĂ© nos ha llamado Dios? A decir, mire, hermanos, si alguno fuera sorprendido en alguna falta, ahora le hablo a los espirituales, a los santos que caminan con el cielo en los pies, que no visten de Nain ni de Adidas, sino que se ponen nubes en los pies. Les estoy hablando a ustedes, espirituales, que se la tiran de que son supersantos porque estĂ¡n en la iglesia metidos. Y cuando alguien falta, en vez de, les hablo a ustedes, la orden es restaurarle con espĂritu de mansedumbre considerĂ¡ndote a ti mismo, no sea que tĂº tambiĂ©n seas. Y el problema estĂ¡ que cuando vemos que un hermano se ausenta, o falla, o titubea, yo te dije que andaba en algo raro. Deja que el pastor se entere, que eso lo va a predicar. Cuando es nuestra labor empezar a orar, empezar a interceder, empezar a buscar. Porque, ¿sabes quĂ© pasa en las cĂ©lulas del cuerpo cuando un miembro se desprende? Corren una serie de cĂ©lulas hacia ese miembro y lo empiezan a jalar y empiezan a crear una resistencia. ¿SĂ o no? O es que usted no se ha cortado nunca y enseguida sale sangre y enseguida cuando usted ve, ya tiene una costra. Cuando pasa un filo por algĂºn Ă¡rea de su cuerpo, cuando pasa el filo de la prueba por algĂºn Ă¡rea de su cuerpo, ¿sabes quĂ© hace la congregaciĂ³n? No hace, Ă©chate para allĂ¡ que ya estĂ¡s cortado, no sirve. La congregaciĂ³n corre. Diga conmigo, corre. Persigue, busca. La iglesia comienza a interceder. La iglesia comienza a orar. La iglesia comienza a perdonar. Porque si nosotros no aprendemos a perdonar, a sanar nuestros corazones, vamos a hacer de este lugar un club social. Donde solo llega la Ă©lite de Madre MarĂa, dĂgame. Eso no tenĂa que ser yo tenĂa que decirle amĂ©n, pero porque usted es asĂ. No en ese lugar solo se reĂºne la Ă©lite. Él los ve, mira, los ve. AhĂ nada mĂ¡s del Agobo uno va, es la Ă©lite. Y esto no es un club social. Esto es un club de personas que nos consideramos a nosotros mismos y decimos yo tambiĂ©n puedo estar fallando. Yo tambiĂ©n puedo caer en eso mismo que tiene Ă©l. Yo sin Cristo soy tan dĂ©bil. Yo sin Cristo soy nada. Es por la gracia, es por la misericordia, es porque ya no vivo yo, que Cristo vive en mĂ, que yo estoy aquĂ. Señor, exprĂ©sate en Ă©l. Señor, intercedo por Ă©l. Señor, oro por Ă©l, Padre, que toda circunstancia, que todo lo que estĂ© viviendo en el nombre de JesĂºs es para llevar sus pensamientos a la obediencia de Cristo. Señor, te pido para que me ayudes a mĂ a tener esa fortaleza. Y eso ocurre en todo lugar. Eso ocurre en la familia. La familia no es un lugar para desmembrarse. La familia tambiĂ©n es un cuerpo y es un lugar para unirse. Si usted no aprende a unirse con su familia, usted nunca va a poder disfrutar de esas bendiciones de estar en familia. Una cosa es saber que alguien lleva tu apellido y otra cosa es saber que puedes tener un corazĂ³n sano con esa persona. Y eso es tremendo porque muchas veces Ă©l no me habla, yo no le hablo. Cada uno para su cuerpo. Y esas realidades destruyen y desmiembran la estructura familiar. Pastor, yo quiero emplearlo en mi familia. Primero comienza a creerlo. Si no lo crees, no vas a orar por los tuyos. Siempre vas a ver tu propio interĂ©s. Siempre vas a ver tus propias circunstancias. Siempre vas a ver que tĂº fuiste el afectado. Siempre vas a ver que tĂº fuiste el afectado. Y ese es el problema que nos tiene estancados. Que nosotros mismos consideramos nuestra propia circunstancia y no consideramos que aquel fue humillado, fue pisado, fue muerto en una cruz para darnos vida a nosotros. Y nosotros Ă©ramos aquellos que le latigaban, aquellos Ă©ramos nosotros el que le clavĂ³ en la cruz. Y cuando yo considero que Él recibiendo mi pecado no me juzgĂ³ sino que me perdonĂ³, ¿quiĂ©n soy yo para en esa situaciĂ³n juzgar a esta persona y no perdonarla? Escucha bien, si Cristo recibiendo toda tu maldad te perdonĂ³, ¿quiĂ©n eres tĂº para en esta circunstancia vivir? ¿Esto es una realidad? ¿Vas a vivir con un corazĂ³n endurecido porque tĂº todavĂa estĂ¡s viviendo? ¿CuĂ¡ndo vas a aprender a morir? La Iglesia o el cristiano que no ha muerto no puede vivir. La suerte se volviĂ³ loco. ¿CĂ³mo voy a morir? Morir a mi deseo, morir a mi voluntad, morir a lo que yo pienso y que sea Cristo en mĂ. Esto, hermanos, es la vida cristiana. Lo demĂ¡s, este es el año que Dios te va a entregar. Abre negocios, abre. ¿CĂ³mo vas a abrir negocios si tĂº no sabes tener un corazĂ³n sano? ¿CĂ³mo vas a tener un carro y tu carro lo vas a convertir en el mismo caos que estĂ¡ la casa? ¿Para quĂ© horas por una casa mĂ¡s grande si no sabes convivir en las cuatro paredes que Dios te entregĂ³? Mire, yo lo he aprendido con mi esposa. Mi esposa, hemos vivido en lugares y hemos dormido en lugares donde yo tengo que hacerme asĂ chiquito y ella duerme mitad de cuerpo encima y hemos dormido en espacios grandes y cuando dormimos en los espacios chiquitos que peleĂ¡bamos, tenĂamos que arreglarnos al dormir porque ajuro nos Ăbamos a conseguir. Pero cuando uno tiene un espacio mĂ¡s grande uno puede tomar la decisiĂ³n ¡ay, me voy para el otro cuarto! Por eso Dios nos dejĂ³ el aire acondicionado y esa circunstancia se vive a diario. Yo le estoy hablando de algo que yo vivo y que todos caminamos y que todos pasamos. Por eso es que usted puede identificarse porque yo no hablo de cosas que no haya vivido y de cosas que no experimente. Si nosotros no aprendemos a reconciliarnos en Cristo siempre vamos a vivir cargando un peso en nuestros hombros. Y esa responsabilidad no estĂ¡ en la otra persona, esa responsabilidad estĂ¡ en mĂ. Es que Él me tiene que pedir perdĂ³n ¿por quĂ© no vas tĂº? ¿Por quĂ© no pones tu otra mejilla tan bonita que la tienes? Esto estĂ¡ fuerte, ¿verdad? Esto no le gusta. Vamos a ver si el otro versĂculo le gusta. Lo que pasa es que esto no lo escribĂ yo, esto lo escribiĂ³ Pablo. ¿Usted quiere quejarse? Hermano, mire, vĂ¡yase al cielo, ¿verdad? Llega al cielo. Pablo, ¿por quĂ© usted escribiĂ³ eso? Si usted no ve que... Oye, ¿ah? Si habla con Él, con el Señor, ¿por quĂ© usted inspirĂ³ a Pablo a escribir eso? Pero no lo agarre conmigo, a mĂ no. Conmigo no. Yo estoy aquĂ leyendo, vamos a seguir leyendo. Punto dos. AyĂºdense. PerdĂ³n. Estos puntos que estamos tocando es sembrar en el amor a otros. El verso uno que tocamos es para restauraciĂ³n. ¿Por quĂ© tenemos que sembrar y por quĂ© tenemos que ser restaurados? FĂjese que yo hablo tantas cosas y se me olvidan los temas que yo tengo que decir. Cuando nosotros aprendemos que las plantas vienen de una semilla ¿y quĂ© le pasa a esa semilla en tierra? La semilla, si no muere, no nace. ¿SabĂa usted eso? Si usted no es enterrado y usted no muere, no puede nacer Cristo. Ay, pastor, pero yo creĂ que podĂamos turnarnos de vez en cuando, eso se llama bipolaridad. JesĂºs no trabaja con bipolaridad. O es Él o es nadie. Porque usted un dĂa no va a estar ay, el amor de Dios, hermana Karen, y despuĂ©s del otro dĂa se bajĂ³ de la cruz. No existe el bajarte de la cruz. No existe. Si usted sigue consintiendo esos pensamientos, te va a vivir mĂ¡s abajo que arriba, ¿ya? Te va a vivir abajo, tranquilo. Para sostener, segundo punto, verso dos. El primero era para restauraciĂ³n. El segundo, para sostener. Verso dos de GĂ¡latas, capĂtulo seis. Sobrellevad los unos a los otros. ¿QuĂ© dice? ¿Las quĂ©? ¿De quiĂ©nes? ¿De quiĂ©nes? ¿Se estĂ¡ viendo? Cualquier queja usted se pone ahora, se lo dejo ahĂ. ¿Sabe por quĂ© nos manda a llevar la carga de otro? Porque cuando tĂº piensas en la circunstancia de otro, la tuya no es tuya. Ejemplo vivo fue cuando fuimos a entregar las arepas. Los que estuvieron experimentaron la necesidad de otros. Fuimos a cuartelito y aĂºn en cuartelito los mismos policĂas tenĂan necesidad, los mismos funcionarios. No habĂamos terminado de salir cuando ya estaban. Tenemos que aprender a poner nuestras circunstancias en la cruz. Porque cuando ponemos nuestras circunstancias en la cruz, Dios se encarga de obrar y esto es lo que yo siempre le he dicho. Dios se encarga de tu situaciĂ³n cuando tĂº mueres a tu situaciĂ³n. Y cuando es Cristo que Cristo vino a dar la vida por otros, entonces tĂº entiendes que tu vida no es para ti sino para otros. Tu vida es para otros. ¿Por quĂ© yo tengo que hacer estas arepas si no me estĂ¡n pagando? Responda, porque mi vida es. ¿Por quĂ© yo tengo que dar la harina que tenĂa en mi casa? Porque mi vida es. ImagĂnese el profeta ElĂas, el profeta mĂ¡s top del Antiguo Testamento, donde Ă©l llegaba le daban todo, mejor hotel, mejor posada, todo. El hombre era el profeta al que hablaba de parte de Dios cuando Ă©l llegaba. Dios mismo lo acababa de hacer en el arroyo. Y un dĂa le seca el arroyo, le seca la provisiĂ³n y le dice, ¡Ey, tĂº! ¡Sal y ve a Sarepta! AjĂ¡, señor, ¿y quĂ© voy a hacer en Sarepta? ¿DĂ³nde estĂ¡? ¿A quiĂ©n le toco? ¿CĂ³mo se llama el mĂ¡s rico de ahĂ? No, no es un rico, es una viuda pobre que estĂ¡ a punto de morirse. Oye, pero señor, tĂº sabes que el Eurobuilding, no, aquella viuda que no tiene jabĂ³n para lavar las sĂ¡banas desde hace cuatro dĂas, usted se va a ir para allĂ¡. Cuando llega la viuda pensando que serĂa sustentado, oye, aunque sea esta viuda seguramente el esposo se muriĂ³ recientemente, seguro me queda una franelita por ahĂ. Consigue una mujer que dice, mire, yo estoy a punto ya. Como esto y muero. Esto es lo Ăºltimo que me queda. ¿Y el profeta va y le dice? Oye, no. Bueno, yo voy a ver si toco en otro lado. Yo voy a ver si el vecino al lado es el que me va a sustentar. El profeta le dice, ok, estĂ¡s a punto de morirte, prepĂ¡rame esa Ăºltima comida a mĂ porque yo tengo hambre. Y ahĂ es cuando Dios te va a aprobar. Dios va a poner circunstancias en tu vida donde tĂº tienes que agarrar lo Ăºltimo que tĂº tienes o lo que mĂ¡s te gusta y se lo tienes que entregar a Dios. El profeta era el reflejo de Dios y era Dios mismo el que le estaba diciendo a la viuda, hey, ¿quĂ© vas a hacer con tu tiempo? ¿QuĂ© vas a hacer con tus oportunidades? ¿QuĂ© vas a hacer con lo que tienes? ¿Vas a responder a tu circunstancia de muerte o vas a creer lo que yo tengo para ti? Cuando la viuda dio su Ăºltimo ofrenda que era lo Ăºltimo que tenĂa, por eso es que Dios no mira, ah, cuando yo tenga mucho, doy. Muchas personas que piensan, ah, cuando yo tenga le doy al Señor. Hermano, si tĂº no aprendes a dar cuando eres viudo, ¿tĂº crees que tĂº vas a dar cuando tengas? El corazĂ³n se entrena cuando no tenemos. El corazĂ³n se entrega cuando tĂº no tienes tiempo. No tengo tiempo porque estoy muy ocupado aquĂ, allĂ¡, tantas cosas. Perfecto, entrĂ©nate. EntrĂ©nate. Es que estoy en esto, ¿quĂ© estoy haciendo? EntrĂ©nate. Porque si esa es tu viudez, entrĂ©gasela al Señor. Que tremendo, ¿no? Ay, pastor, yo creĂ que usted iba a hablar de los dĂ³lares, que iba a abrir con esto para... No, a mĂ no me interesa su dinero. Ofrenda es lo que usted da con un corazĂ³n alegre, no por presiĂ³n. Si yo lo induzco ahorita y tuerzo la palabra de Dios al dinero temporal, mi vida se convierte en un vacĂo temporal porque es lo que estoy contemplando. Pero yo no vine aquĂ a que usted contemplara conmigo las cosas temporales. Por eso es que el dinero es lo de menos. Por eso, esta historia habla sobre una arepa, sobre una comida, sobre el Ăºltimo plato de comida. Ay, ¿no es que yo lo Ăºltimo que tengo es dinero? ¿O es que yo lo Ăºltimo que tengo es esta harina? No se la puedo dar. TĂº no estĂ¡s entendiendo lo que Dios te estĂ¡ diciendo. Es que yo lo Ăºnico que tengo hoy es este tiempito para descansar porque mañana tengo que hacer otras cosas. ¿SĂ o quĂ©? ¿SĂ o quĂ©? No, es que yo lo Ăºnico que tengo es este tiempito, pastor, porque mañana tengo una prueba. Ay, se acabaron los amenos. Es que yo lo Ăºnico que tengo es este tiempito, pastor, porque mañana tengo otros asuntos. Perfecto. Cada vez ahora que se te vuelva una situaciĂ³n, yo oro para que el EspĂritu de Dios te diga, eres una viuda. Lleva todo pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo y levĂ¡ntate. ¿Sabe quĂ© pasĂ³ con la viuda? Te lo dejo de tarea para que usted vea lo que le va a pasar a usted cada vez que estĂ© esa viuda. Si yo fuera usted, estarĂa dando gloria a Dios. Espero que no se estĂ© durmiendo. Humildad, punto 3. Verso 3. Porque el que se cree ser algo no siendo nada a sĂ mismo se engaña. ¿SĂ o quĂ©? Usted ya entendiĂ³. Se lo voy a decir. Usted ya sabe. Ay, pastor, que yo estuve allĂ¡ en la vigilia y de intercesor. Ya yo sĂ©, soy el que mĂ¡s ora. Ay, cuidado. Pastor, que me dijeron que fuera a orar por un endemoniado. Hermano, camine bajo sujeciĂ³n. Ah, no, el caso incorrecto serĂa este. Pastor, ¿sabe quĂ©? Fui a orar por un endemoniado. Este es el caso incorrecto. Cuando tĂº caminas fuera de la sujeciĂ³n, cuando tĂº caminas fuera de autoridad, ¿sabes quĂ© va a pasar? Nunca vas a ver bendiciĂ³n. Todo eso. Por eso es que la Biblia habla. Honren a sus pastores. Entiendan la labor pastoral porque la persona que no entiende la labor pastoral siempre va a creer que tiene un paso adelante. Y siempre va a ver, mire, no soy yo que soy joven y usted me ve asĂ joven. Usted se va a una iglesia con un pastor que tenga 45 años y ese espĂritu lo va a acompañar y le va a decir, ese pastor estĂ¡ desactualizado. Ese pastor no tiene los cĂ³digos de ese tiempo. Ese es el espĂritu de SatanĂ¡s. El espĂritu de SatanĂ¡s es aquel que le dijo, que dijo a sĂ mismo, ey, yo puedo subir mi trono a las alturas. ¿Por quĂ© usted cree que SatanĂ¡s fue desterrado del cielo? Porque al hombre se le ocurriĂ³ decir, yo puedo ser como Dios y subir mi trono a las alturas. Y cuando bajĂ³ a la tierra que fue desterrado o desechado del cielo, le dice a la mujer, come, no vas a morir, sino que vas a ser como Dios. Y la mujer que vio, enseguida vio, wow, como Dios, yo. Y no sabĂa la misma mujer que ella era como Dios. Pero cuando dijo, yo serĂ© como Dios al comer y comiĂ³, y el problema estĂ¡ cuando estamos en la iglesia, ay, yo puedo ser como el pastor, yo puedo ser como el lĂder, yo puedo ser como aquel, yo puedo ser como ese, yo puedo ser como esa danzarina, yo puedo ser como esa cantante. No busques gloria de otro porque Dios tiene una gloria para ti. AmĂ©n. Y cuando aprendemos a caminar en sujeciĂ³n, es que esa gloria se siembra y en su tiempo se cosecha. Porque yo he visto personas estando con pastores que tienen 40 años ministrando y es el mismo queja, no, este pastor no sabe hacer, este pastor es muy y eso me lo dijo el señor porque yo vivĂa, mire, mis dos primeros años como pastor yo me sentĂa acomplejado y le decĂa, señor, pero es que yo soy muy joven para que tĂº me llamaste, porque tĂº me pusiste, porque yo soy tanta gente que tiene sus cosas, ¿por quĂ© tengo que ser yo si todo el mundo ve en mĂ? Ah, este muchacho, ¿por quĂ© estos pensamientos que comenzaron a llegar a mi mente? ¿Por quĂ© ese muchacho me tiene que decir a mĂ lo que yo tengo que hacer? Y yo le decĂa, señor, ¿por quĂ© yo tengo que decirle a Ă©l lo que Ă©l tiene que hacer? ¿Por quĂ© yo tengo que decirle a ella lo que tiene que hacer? No es que se quedan conmigo. Y el señor me ha dicho en todo ese tiempo, ¿quiĂ©n estĂ¡ viviendo, tĂº o yo? ¿QuiĂ©n estĂ¡ caminando, cuando aprendemos a entender que es Ă©l en nosotros? Hermano, mire, yo sĂ© que a veces caigo mal, pero todos los dĂas hacemos el proceso de morir para que sea Cristo en nosotros. Y esa realidad, cuando la vivimos en la iglesia, entonces yo empiezo a entender, hey, yo necesito ser sujeto no a la persona, sino a Cristo que lo puso. Y eso me empezĂ³ a venir cuando estuve con los pastores de ciudad y Dios mismo me empezĂ³ a poner sin yo tocar. Yo estaba sentado en la gran vigilia. EntrĂ© a la secciĂ³n de pastores porque uno lo llama a estar ahĂ en la secciĂ³n de pastores. Y enseguida los pastores que tenĂa al lado me dijeron, ¿usted no va a orar? QuĂ©date aquĂ. Y buscaron la organizaciĂ³n. Venga, usted va a orar por tal, usted estĂ¡ en el protocolo, usted esto, usted lo otro. Y Dios me honrĂ³ orando delante de la gobernadora del Estado, permitiendo que Ă©l fluyera a travĂ©s de mĂ. Ay, yo vengo a orar, pero un dĂa pĂ¡rtense que orĂ© con la gobernadora. Y yo le dije, hermano, eso no es mĂo. Eso proviene de la vida de Cristo. Pero si yo persigo un lugar, si yo persigo estar, si yo persigo, ¿sabes quĂ© va a pasar? ¿QuiĂ©n por mucho que se afana puede añadir? Pastor, pero yo no veo que salgamos a buscar la gente. ¿CĂ³mo llegĂ³ usted? ¿QuiĂ©n le predicĂ³ a los Ă¡ngeles? Yo no me acuerdo de quiĂ©n le dijo a los Ă¡ngeles. Ah, fĂjese. Él sĂ tocĂ³ la puerta un dĂa. Los Ă¡ngeles creo que trajo hasta ahĂ, ¿verdad? Mira, ¿y quiĂ©n hizo eso? Y decĂa yo le daba, ya. Pero ¿quiĂ©n le ha convencido para que usted permanezca si yo soy tan feo? Es mismo Cristo que le hace permanecer. Es el mismo Cristo que le ha llamado a estar en este lugar. ¿SĂ entiende cĂ³mo funciona? Yo no tengo la necesidad de ir a perseguir a nadie. Por favor, crea lo que voy a hacer ahora en adelante con todo este combo que estamos aquĂ a orar por usted. Eso es lo que vamos a hacer. Meterlo en oraciĂ³n. Los brujos lo meten en una olla, nosotros lo metemos en oraciĂ³n. Y de que oramos por usted, bueno, hasta que el sol nazca. Pero de que usted entiende su realidad en Cristo JesĂºs, ahĂ estĂ¡ todo. ¿SĂ o no? Entonces, para yo poder entender todo este tipo de cosas, yo necesito que sea Cristo en mĂ. El Ăºnico deseo en tu vida no tiene que ser, miren muchachos, ustedes que van a entrar en la universidad y ya estĂ¡n en la universidad. EstĂ¡ bien que estĂ©s estudiando para una profesiĂ³n, pero tu prioridad es conocer a Cristo. Pero pierdes tu comuniĂ³n con Cristo. Tu examen en la universidad pudiste haber sacado 100 sobre 100, pudiste ser el mejor de la clase, pero no tienes lugar de honra que mereces. Padres, ustedes son responsables, se los repito nuevamente. Es que ellos no hacen mi vida, mi vido, le digo hoy, usted es responsable de esa criatura que Dios le entregĂ³. Usted no necesita que Él sea su mejor amigo, usted necesita que Él lo respete, ya se lo comentĂ© una vez. Pastor, que mi hijo tiene muchos problemas, tranquilo, usted necesita que Él lo respete. De ahora en adelante en esta casa te ora, eso es respeto. Cuando tenemos ese principio fundamental, entonces sabemos que todo, mire, su hijo va a sacar no 100, 200 va a sacar, pero ¿cuĂ¡ndo? Cuando la prioridad sea Cristo. Miren, la vida en Cristo se transforma por completo, no solamente, mire, la mente de Cristo es mejor que nuestra mente natural. El problema es que nosotros estamos acostumbrados en nuestra propia mente y ¿sabe cuĂ¡l es nuestra propia mente? La mente del pecado que dijo yo quiero ser como Dios. Por eso hoy te digo, ten cuidado con andar en tu propia vida y en tus propios deseos porque todos estos propios deseos siempre quieren una superaciĂ³n porque usted cree que el venezolano siempre quiere que si me coman un tigre en la selva del DariĂ©n yo tengo que llegar a Estados Unidos porque yo aquĂ no encuentro soluciĂ³n, porque yo aquĂ no encuentro. ¿Soy yo el Ăºnico que ha escuchado eso en las personas? Si tĂº no entiendes que superaciĂ³n es morir a ti para que sea Cristo en ti, yo voy a verte escaso porque Dios es fiel para proveerte en Estados Unidos y para proveerte en Venezuela porque Dios es el Dios de las naciones. Ahora alguien tenĂa pensado irse para Estados Unidos. Por eso es que caigo mal y pocos se congregan. Yo tengo mĂ¡s puntos aquĂ que darle, denme dos minutos para cada punto. Sembrar en mi propia conducta y aquĂ le voy a hablar sobre algo que hablĂ© hace dos años. Una de mis primeras enseñanzas fue reconocer, humillarse y amar y este punto me recordĂ³ esa enseñanza y por eso lo coloquĂ© porque cuando yo estaba en Estados Unidos yo tenĂa una enseñanza y por eso lo coloquĂ© porque me gustĂ³ mucho esa frase que Dios me dio en ese tiempo Kevin, para poder caminar en la vida de Cristo tĂº tienes que reconocer, tĂº tienes que humillarte y tĂº tienes que caminar por amor. Y el verso 4 dice cada cual perdĂ³n, ¿tiene la Biblia nueva versiĂ³n internacional ahĂ? Reconocer, humillarse y amar y el otro punto es sembrar en mi propia conducta. Verso 4 cada cual examine su propia conducta y si tiene algo de quĂ© presumir que no se compare con nadie. Que cada uno cargue su propia responsabilidad y esto parece contradictorio hasta aquĂ porque le acabo de decir que usted tiene que orar por otros y cargar por otros. En este punto no se refiere a las circunstancias como tal sino que se refiere a la responsabilidad de esto que viene a continuaciĂ³n. El que recibe instrucciĂ³n en la palabra de Dios comparta todo lo bueno con quien le enseña. La responsabilidad que nosotros tenemos no es el deseo personal de superaciĂ³n sino como mi vida se convierte en una humillaciĂ³n constante para poder que sea Cristo en mi vida. El verso 4 es decir, yo debo examinarme y ver quĂ© es lo que yo estoy haciendo. Yo estoy reconociendo yo me estoy humillando yo estoy amando o lo estoy haciendo en mi deseo en mi circunstancia y en no voy a torcer porque no me voy a dar por vencido. Pero quĂ© pasa cuando yo examino mi propia conducta yo estoy reconociendo sĂ, es cierto me humillo no quiero tener la razĂ³n quiero unirme y amar porque te amo. ¿QuĂ© va a pasar ahĂ? Pastor, ¿pero cĂ³mo uno hace eso cuando en un momento de calentura tranquilo que no eres tĂº ¿quiĂ©n es? Es Cristo. ¿Por quĂ© te preocupas en hacerlo tĂº si es la vida de Cristo? ¿Por quĂ© te preocupas tanto en cĂ³mo te van a salir las palabras si es Cristo? ¿Por quĂ© te preocupas tanto de cĂ³mo vas a responder si es Cristo? ¿SĂ³lo lleva todo pensamiento cautivo? Se sale de hoy dĂa aquĂ bueno, pues con la cuerdita corta, ¿yo? Hoy Dios le tiene la cuerdita corta Vamos al punto siete, que es sembrar en eternidad y dice ahora, fĂjese todo lo que le he hablado y empĂ¡lmelo con esto fĂjese cĂ³mo Pablo habla en GĂ¡latas, capĂtulo seis siete, perdĂ³n capĂtulo seis, versĂculo seis siete no se engañen a Dios, de Dios nadie se puede burlar cada uno cosecha pastor, yo estoy llorando pastor, yo estoy le voy a decir algo solamente se estĂ¡ engañando usted mismo solamente usted mismo estĂ¡ haciĂ©ndose esas mentiras para quedarse en el lugar donde estĂ¡ todos los dĂas me paro cuando usted manda el devocional lo mando mĂ¡s tardecito sĂ³lo la persona que entiende la prioridad de una vida devocional a Dios entiende lo que tiene que hacer puede que un dĂa puede que un dĂa se te pasĂ³ pero toda la semana seas mentiroso alta respeto usted tiene que decir oye, mi vida tiene que ser una vida devocional una vida de entrega a Dios porque yo siempre tengo que poner otros asuntos primero en que Dios porque todo lo demĂ¡s si vale la pena y Dios no porque mi jefe no me puede esperar y Dios si tiene que esperar por mĂ ay Dios le voy a seguir señor porque estoy demasiado candela aquĂ se estĂ¡n quebrantando estructuras hermanos y por eso es que pega porque el viejo hombre que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ que estĂ¡ aquĂ
There are no comments yet.
Be the first! Share your thoughts.
