
Que haces cuando sientes presiĂ³n? Hacia donde corre tu corazĂ³n cuando te encuentras desesperada? El Dios eterno es tu refugio, y sus brazos eternos te sostienen. Deuteronomio 33:27 Dios permite que venga la presiĂ³n a nuestras vidas para que los idolos queden expuestos y podamos arrepentirnos de ellos y ser libres.
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The speaker begins by thanking God for the opportunity to hear His word and asks for guidance and understanding. The topic of the discussion is about discovering the vulnerabilities of the heart and why God allows pressures in our lives to expose our idols. The speaker explains that when we are under pressure, we tend to run to earthly things for comfort instead of relying on God. These pressures can come from the devil, our own sin, other people, physical illnesses, and external pressures. The speaker emphasizes the need to be alert and vigilant against the enemy's attacks and to not neglect gathering together with other believers. Señor, gracias por esta noche, gracias porque nos permites estar aquĂ escuchando una vez de tu palabra, una vez mĂ¡s. Te pido que abras nuestros corazones, que abras nuestra mente, que nos traigas entendimiento. Te pido que tu EspĂritu Santo hable a nuestra vida y que guardes nuestros corazones lo que tĂº nos quieres hablar hoy, en esta noche. Te pido que por favor nos des la sabidurĂa de poner en prĂ¡ctica lo aprendido, que podamos ser sabias al aplicar tu palabra. Te ruego que nos guĂes en esta noche y que podamos poner atenciĂ³n, que podamos abrir nuestros corazones. Señor, que a veces, aunque no nos gusta, sabemos que tu palabra es viva y eficaz y que va a hablar a nosotras esta noche. Te lo pido en el nombre de tu Hijo JesĂºs. AmĂ©n. Listo. Vamos a empezar. El tema de hoy... Ay, no les he compartido la presentaciĂ³n, perdĂ³n. El tema de hoy se llama... AhĂ se los paso... Acabado. Nunca les he puesto el tema, pero ahorita les comparto el versĂculo. Empezamos. Bueno, empieza... Ya es el... ¿QuĂ© viene siendo este? Creo que es el diez. Ya nos faltan dos nada mĂ¡s. Se llama descubre dĂ³nde es mĂ¡s vulnerable tu corazĂ³n. ¿Verdad? Y ¿por quĂ©? Dios permite que cuando viene la presiĂ³n en nuestra vida, va a pasar para que nuestros Ădolos queden expuestos y podamos arrepentirlos y ser libres. ¿Verdad? ¿Por quĂ©? O sea, Dios... Bueno, a travĂ©s de este libro, el escritor nos estĂ¡ diciendo por quĂ© nos atoramos siempre en el mismo pecado. ¿Por quĂ© caemos? O como dice el dicho, ¿no? ¿Por quĂ© tropezamos siempre con la misma piedra? ¿Verdad? Y el miĂ©rcoles pasado vimos que nuestro corazĂ³n es el centro del mando. Y ahora vamos a ver hacia dĂ³nde corre nuestro corazĂ³n cuando estĂ¡ bajo presiĂ³n. ¿Verdad? ¿Hacia dĂ³nde corro cuando estoy bajo presiĂ³n? Y les voy a leer este versĂculo. EstĂ¡ en 1 Corintios 10, 13, 14. Dice, las tentaciones que enfrentan en su vida no son distintas de las que otros atraviesan. Y Dios es fiel, no permitirĂ¡ que la tentaciĂ³n sea mayor de lo que pueden soportar. Cuando sean tentados, Él les mostrarĂ¡ una salida para que puedan resistir. Pero luego fĂjense lo que dice el versĂculo 14. Por lo tanto, mis queridos amigos, huyan de la adoraciĂ³n a los Ădolos. En 1 Corintios lo escribiĂ³ Pablo. ¿Por quĂ© Pablo salta de la nada? EstĂ¡ hablando de las tentaciones y el siguiente versĂculo dice, huyan de la adoraciĂ³n de los Ădolos. Porque Ă©l estaba entendiendo algo inspirado por su EspĂritu Santo y sabĂa que cuando la apreciamos llega. Cuando estamos siendo tentadas, queremos buscar una salida, queremos buscar un alivio, un lugar de refugio, algo fĂ¡cil. Por eso es que de la nada salta de las tentaciones a huyan de la adoraciĂ³n de los Ădolos. Y Él nos estĂ¡ diciendo, si no estamos en guardia, si no estamos listas, si no estamos nosotros bien paradas y refugiadas en Dios, nuestro primer pensamiento o nuestra primera inclinaciĂ³n es correr a algo terrenal. Cuando estamos en problemas, cuando estamos estresadas, desesperadas, tristes, corremos a algo terrenal. ¿QuĂ© puede ser? Nuestros esposos. ¿Por quĂ©? Porque le exigimos que nos llene de nuestras necesidades. Creemos que Él cumple nuestras necesidades. Puede ser que nos acudamos a nuestro trabajo y que nos llenemos de trabajo. Hay personas que recurren al alcohol, a las drogas, televisiĂ³n, hay tantas cosas. Hay mujeres que recurren a la comida. Estoy triste, deprimida y se la pasan. Come, come, come. Otras que duermen todo el dĂa. Hay otras que ni eso ni lo otro, pero se van al gym o de compras. O sea, acudimos a las cosas de regalos en lugar de Dios. ¿CuĂ¡ndo estamos en presiĂ³n? ¿Por quĂ©? Porque son mĂ¡s fĂ¡ciles, porque es mĂ¡s rĂ¡pido, porque me dan placer y porque son visibles. Creemos a la mejor edad. Yo me siento triste que alguien me abrace y corro y busque a mi esposo y todo. ¿Por quĂ©? Porque piensan que Dios no me va a abrazar, Dios no me va a comprender, Dios no estĂ¡ ahĂ. Y es eso. Las tentaciones, ¿recuerdan? Lo vimos el miĂ©rcoles pasado, pero no anteriormente, que las tentaciones vienen de nuestros propios deseos, que los cuales nos seducen, nos arrastran, se acuerdan. Porque vienen las tentaciones con nuestros deseos y todo empieza en nuestros pensamientos. Eso hablaba de las tentaciones. Por eso, como ya lo habĂamos visto, no me quiero enfocar en eso, sino me voy a enfocar en el versĂculo 14, que dice, por lo tanto, mis queridas amigas, huyan de la adoraciĂ³n de los Ădolos. ¿Y por quĂ© me quiero enfocar? Bueno, en esto porque no solo vamos a ser tentadas por nuestros deseos, ahorita vamos a ver eso, no vamos a ser tentadas, vamos a tener presiones que nos van a llegar por todos lados y son las que vamos a ver ahorita. Te repito las seis, te digo estas seis y luego ya pongo un versĂculo como ejemplo de cada una. FĂjate, la primera. Vamos a ser tentadas por el diablo y todo su ejĂ©rcito. ¿Por quĂ© vamos a ser tentadas? Porque simplemente sufrimos porque vivimos en un mundo caĂdo. Vamos a sufrir tambiĂ©n por nuestro propio pecado porque nos sigue haciendo tropezar. Vamos a sufrir porque otras personas siguen pecando contra nosotras. Vamos a sufrir por las enfermedades fĂsicas y tambiĂ©n por las presiones externas. AquĂ se lo puse en la imagen. Ahora sĂ me voy a ir asĂ una por una. ¿Por quĂ© primero? Vamos a subir la primerita, ¿no? Por el diablo y todo su ejĂ©rcito. Anoten ahĂ si tienen sus apuntes, ustedes anoten porque son muchos versĂculos, por eso ya no alcancĂ© a ponerlos acĂ¡. Pues se los digo, en primera de Pedro 5.8 dice, estĂ©n alerta, cuĂdense de su gran enemigo el diablo porque anda al acecho como un leĂ³n rugiente buscando a quien devorar. JesĂºs, este es un versĂculo, ahora te comparto otro en donde JesĂºs estaba hablando con Pedro y le estaba diciendo, oye, SatanĂ¡s ha pedido zarandear a cada uno de ustedes como si fueran trigo, pero yo he rogado en oraciĂ³n por ti, SimĂ³n, para que tu fe no falle, de modo que cuando te arrepientas y vuelvas a mĂ, fortalezcas a tus hermanos. Cuando los trabajadores en los tiempos del Nuevo Testamento zarandeaban, no sĂ© si conocen esta palabra, yo en MĂ©xico sĂ la he escuchado, zarandeaban el trigo, es decir, lo agitaban violentamente para separar el trigo de la paja, o sea, eso es lo que le estaba pidiendo SatanĂ¡s a JesĂºs, yo quiero zarandearlo, yo los quiero agitar, los quiero mover de un lado a otro violentamente. En Juan 10.10 dice, el ladrĂ³n solo viene a robar, matar y destruir, y yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia. ¿A quiĂ©n se refiere como el ladrĂ³n? Pues al diablo, ¿no? AsĂ que ya nos dimos cuenta que no solo nuestros deseos, no solo nuestras tentaciones son los que nos van a hacer tropezar, tambiĂ©n el enemigo va a hacer todo, Ă©l va a hacer todo lo que pueda para hacernos caer, para destruir nuestro matrimonio, como dice, Ă©l viene como ladrĂ³n a destruir un matrimonio, a matar nuestras esperanzas, a robar nuestra paz, a poner mentiras en nuestra mente, para traer dudas, para desconfiar en Dios. Y es eso, es otra presiĂ³n en nuestra vida, en nuestro enemigo, que no estĂ¡ contento porque buscamos mĂ¡s y mĂ¡s de Dios. No sĂ© si a ustedes ya les ha pasado o se han dado cuenta que cuando quieren ponerse a leer su Biblia, vas a tener todas las distracciones que nunca hayas tenido. En el momento que tĂº vas a buscar tener tu momento con Dios, te entra una llamada, tu esposo te invita a salir, o tu hijo no se quiere dormir, o esto y lo otro. ¿Por quĂ©? Porque el enemigo no estĂ¡ contento de que busquemos a Dios. Y les cuento algo, a Gabriel y a mĂ nos pasĂ³ que varios domingos discutĂamos en la mañana. ¿Por quĂ©? Porque el domingo en la mañana es cuando vamos a la iglesia, y claro que Ă©l no estaba contento con eso. Por eso, te repito lo que estaba diciendo Pedro, en Primera de Pedro 5-8, Por eso nos estĂ¡ diciendo, estĂ©n alerta, necesitas estar vigilando. Un vigilante, por decir un vigilante de las casetas, pues tiene que estar con los ojos abiertos todo el tiempo. AsĂ nos estĂ¡ diciendo Pedro en este versĂculo, oye, necesitas estar alerta, con los ojos abiertos, porque tenemos un adversario y es muy peligroso. Porque hay una historia que se me viene ahorita en la mente, creo que estĂ¡ en Mateo, en donde el diablo mismo estaba usando la Biblia, estaba usando la palabra de Dios para atacar a JesĂºs. Y Ă©l se defendiĂ³ con la verdad, JesĂºs mismo se defendiĂ³ con la verdad, con la verdad de Dios, que era su palabra. Entonces, muchas veces el enemigo tambiĂ©n puede usar la palabra de Dios para mentirnos, para distorsionar las cosas. Pero en cuanto a los hechos, necesitamos como estar listos, saber cuando realmente el enemigo estĂ¡ presente para mantenernos firmes, porque sabemos que Dios tiene el control y Él escucha nuestras oraciones. Y te pongo este ejemplo con Gabriel y yo, porque yo se me pude dar cuenta, porque sĂ, de la nada dices, ¿Por quĂ© estamos discutiendo? ¿QuiĂ©n empezĂ³? Ni yo empecĂ©, ni tĂº empecĂ©, y ahorita no se trata de ganar una pelea, simplemente yo me quedaba, o sea, ahĂ sĂ como que, la verdad te digo, sĂ estaba atenta y yo decĂa, esto ni es de Gabriel, ni es mĂo, y es el enemigo que nos quiere como no dejarnos en paz, para que no podamos ir a la iglesia, para que estemos, sĂ me explico, porque pues se siente la tensiĂ³n en familia, con nuestros hijos, y entonces yo lo que hacĂa en ese momento simplemente era pues me callaba y oraba en mi mente, porque en ese momento pues ya no te vas corriendo al baño para orar a sola, simplemente en tu mente le dices, Dios toma el control de esta situaciĂ³n, no permitas que el enemigo haga de las suyas. Y ya, y vas a ver como, o sea, como sĂ Dios toma el control de las situaciones. Pero este es un ejemplo que lo uso de recordatorio para que estemos alerta, ¿Por quĂ©? Porque Dios me hablĂ³ esta mañana justo este versĂculo en Hebreos 10, 25, dice, y no dejemos de congregarnos como lo hacen algunos, sino animĂ©monos unos a otros, sobre todo ahora que el dĂa de su regreso se acerca. No dejemos de congregarnos, si nosotros creemos en Ă©l, deberĂamos de estar viendo a su iglesia, porque es una forma en donde tambiĂ©n lo adoramos y le obedecemos, ¿verdad? Por eso necesitamos estar alerta, ¿Por quĂ©? Porque si hemos dejado de ir a la iglesia, necesitamos estar alertas, porque es algo que el enemigo estĂ¡ usando en nuestra contra, y necesitamos estar alertas hasta en nuestras conversaciones con nuestros esposos. Es algo que a mĂ tambiĂ©n se me quedĂ³ bien grabado con este versĂculo, estĂ¡ alerta porque el enemigo es muy inteligente y va a usar todo lo que tĂº hagas en tu contra, aĂºn las bromas que hagas con tus esposos, sĂ, aĂºn las bromas, asĂ por decir, ay, que pues, ¿por quĂ© te vas a ir con la otra? No sĂ©, es algo que se mire en la mente, creo que nunca le he dicho eso a Gabriel, pero es algo que realmente a veces hacemos bromas, quiĂ©n sabe por quĂ©, pero estas bromas y bromas y luego despuĂ©s empiezan a pelear porque empezaste con la broma, ¿verdad? Porque todo, todo lo va a usar nuestro enemigo para hacer de las suyas. AsĂ que estemos alertas y atentos. Bueno, esta fue la primera y era la mĂ¡s larga, no sĂ© por quĂ©. La segunda, sufrimos porque vivimos en un mundo caĂdo. En Juan, ¿te acuerdas de Juan 16, 33? JesĂºs nos estĂ¡ diciendo, estas cosas les he hablado para que me tengan paz. En el mundo tienen tribulaciĂ³n, pero confĂen, yo he vencido al mundo, ¿no? En el mundo tienen tribulaciĂ³n, ¿no lo dijo JesĂºs? La buena nueva de esto es que si somos cristianos vamos a estar en Cristo, pero la mala noticia es que aunque estemos en Cristo, tambiĂ©n estamos en el mundo y en el mundo tendremos aflicciones. AsĂ de simple, vamos a sufrir porque seguimos aquĂ, ¿no? Y es algo de lo que hablĂ¡bamos hace poquito en un grupo de la familia que creo que temblĂ³ en una parte de MĂ©xico, en Chihuahua, para el paso. SĂ, algo, temblĂ³ por allĂ¡, ¿no? Entonces una prima dijo, ¿no? Es como que ya el fin del mundo se acerca, ¿verdad? Es como los dolores de parto. Es algo que dice JesĂºs a travĂ©s de su palabra. Es como los dolores de parto. O sea, cuando JesĂºs venga van a ser como los dolores de parto. TĂº que tienes hijos, te recuerdo. ¿Te acuerdas cuando empezaron las contracciones y eran cada 30 minutos? Y te dijeron, no vengas al hospital hasta que las contracciones sean casi cada minuto. ¿QuĂ© quiere decir? O sea, que peores cosas vendrĂ¡n. Y es lo que estĂ¡ en su palabra, ¿no? A lo mejor es esto. Ya pasĂ³ que la guerra acĂ¡, que temblĂ³ en Acapulco, perdĂ³n, que ahora temblĂ³ acĂ¡, que era acĂ¡, que era acĂ¡. O sea, ya van a ser mĂ¡s continuas las guerras, las peleas, todo esto, ¿no? ¿QuĂ© pasa en el mundo? Porque su venida estĂ¡ pronto. Y es por eso que tambiĂ©n les recordaba este versĂculo en Hebreos 10.25. No dejemos de congregarnos, ¿verdad? AnimĂ©monos porque ahora que el dĂa de su regreso se acerca. No sabemos cuĂ¡ndo, no es para alarmarnos. Simplemente es para animarnos y seguir haciendo mejor las cosas, ¿no? El nĂºmero tres. Nuestro propio pecado nos sigue haciendo tropezar. EstĂ¡ en Proverbios 5.22. Dice, un hombre malvado queda preso por sus propios pecados. Son cuerdas que lo atrapan y no lo sueltan. Y otro en Hebreos 12.1. Dice, por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la fe, quitĂ©monos todo peso que nos impida correr. Especialmente el pecado. Que tan fĂ¡cil nos hace tropezar. O sea, nos estĂ¡ diciendo, quĂtate en el pecado. O sea, date cuenta de tu pecado que te hace tropezar una y otra vez. Para que podamos entregĂ¡rtelo a Dios. Porque sabemos que Él con Su misericordia nos va a ayudar a seguir. Para no seguir tropezando en lo mismo una y otra vez. Y luego, ¿a quĂ© se refiere esta parte? En donde estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la fe. Esas somos nosotras. Somos testigos de nosotras. TĂº eres testigo de lo que yo hago y eres testigo de lo que tĂº haces. Para animarnos, como te lo decĂa en el otro versĂculo, ¿verdad? AsĂ que, cuando despuĂ©s de que tĂº ya te lo hayas contado a Dios, y tĂº crees que te va a hacer mejor o que te vas a sentir mejor contĂ¡ndoselo a una amiga, lo puedes hacer. O sea, puedes contĂ¡rtelo a una amiga que tĂº sepas que sabe de Dios, que conoce a Dios, porque te va a apoyar en oraciĂ³n. Entonces, a eso se refiere tambiĂ©n este versĂculo en Hebreos 12, 1. A nosotros que somos testigos de la fe. AsĂ que, si nos va a ayudar a sentirnos mejor, mĂ¡s libres, hay que hablarlo, ¿verdad? El nĂºmero cuatro, otras personas siguen pecando contra ti. No solo nuestro pecado, el que estĂ¡ tratando de atraparnos, sino tambiĂ©n el de las personas que nos rodean. ¿Por quĂ©? Porque vivimos con esposos que son pecadores. Porque estamos tratando de criar a nuestros hijos pecadores. Trabajamos para un jefe que es pecador y vivimos junto a vecinos pecadores. Porque sĂ, creo que muchas veces se nos olvida que el pecado iniciĂ³ desde AdĂ¡n y Eva, claro, y estamos rodeados de pecadores. Sin duda, nosotros fallamos todo el tiempo. AĂºn las personas que asisten cada domingo a la iglesia, aĂºn el pastor, aĂºn todas esas personas fallan, porque aquĂ el Ăºnico perfecto es Dios. Por lo tanto, mientras sigamos confiando demasiado en esas personas, sabemos que nos van a fallar. Y eso estĂ¡ en el Salmo 118, 8-9. Dice, es mejor refugiarse en el Señor que confiar en la gente. Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en prĂncipes. Y te leo una parte, un ejemplo que nos puso el escritor en esta parte, de por quĂ© no debemos confiar en las personas. Y esto va para nosotras, esposas, escuchemos. Digamos que hemos tenido un matrimonio complicado, pero gracias a la consejerĂa estamos comenzando a mejorar. Tu esposo ha empezado a arrepentirse, pero no pongas toda tu confianza en tu matrimonio para toda tu felicidad. Sigue, ahĂ estĂ¡, sigue confiando en Dios y agradecele por lo que estĂ¡ haciendo en tu esposo. Pero no apartes tu confianza de Dios. Cuando tu matrimonio estaba en problemas, cuando estabas desesperada, clamaste a Dios confiando en Ă©l. Y a medida que tu matrimonio mejora, si no eres cuidadosa, puedes lamentarte de dejar de confiar en Dios para confiar en tu cĂ³nyuge. Esto es idolatrĂa. Y Dios te va a frustrar y te va a sorprender con un fresco recordatorio de la pecaminosidad de tu esposo. AhĂ nos estĂ¡ diciendo que por eso no es bueno que confiemos en las personas. Simplemente nos estĂ¡ diciendo, mĂ¡s bien nos estĂ¡ diciendo no es malo confiar en las personas, claro que no. Yo confĂo totalmente en mi esposo, confĂo mucho en Ă©l, pero no debemos poner toda nuestra felicidad en Ă©l. Y creo que esto habla mucho para nosotras mujeres que tenemos esposos que no debemos idolatrar a nuestros esposos. ¿CĂ³mo te das cuenta si tĂº estĂ¡s idolatrando a tu esposo? Es porque Ă©l te estĂ¡ moviendo con sus emociones. Si Ă©l estĂ¡ enojado, tĂº tambiĂ©n te enojas y te frustras y esto te da miedo cĂ³mo Ă©l se comporta y todo. ¿Por quĂ©? Porque no estĂ¡s confiando, porque no te estĂ¡s refugiando en el Señor. Es una forma en la que podemos ver nosotros esposos. Si nuestro esposo es nuestro... pues sĂ, que lo estamos idolatrando, que le estamos como que dando mĂ¡s importancia a Ă©l que a Dios. TambiĂ©n a lo mejor yo creo que a mĂ inconscientemente me llegĂ³ a pasar, no sĂ©, en situaciones econĂ³micas. No es que la empresa no va bien, no es que nos va a faltar dinero, es que esto... y si Ă©l estaba asĂ enojado o frustrado y a lo mejor yo tambiĂ©n me ponĂa enojada o frustrada, pero no, yo aprendĂ a que Dios es Dios y Dios es mi Dios y a mĂ me va a proveer y a mĂ no me va a faltar nada. Y eso es lo que tenemos que ir aprendiendo poco a poco. No es para que dejemos de amarnos, no es para que dejemos de respetarnos, sino de aprender a que Dios sea Dios y nuestro Señor y refugiarnos en el primero. Y luego, claro, nuestros esposos, porque por eso Dios los puso en nuestro camino, porque son y deben de ser nuestros mejores amigos. Y es, lo hemos visto, es la relaciĂ³n mĂ¡s importante de nuestra tierra. MĂ¡s que mi relaciĂ³n con mis amigas, mĂ¡s que mi relaciĂ³n con mis hijos, mi esposo es la relaciĂ³n mĂ¡s importante y que sĂ debemos de cuidarla. Era un punto de aparte, chicas, pero ahora vamos con el siguiente. El nĂºmero cinco, la enfermedad fĂsica. Esta es otra, porque claro que la enfermedad llega a nuestra vida cuando menos lo esperamos. De repente estamos bien y ya de la nada estamos enfermas, porque nuestro cuerpo antes aguantaba. Aunque durmiĂ©ramos cinco horas diarias, ahora sĂ, ya no podemos dormir cinco horas. Ya necesitamos dormir siete, ocho horas. Necesitamos alimentarnos bien, hacer de vez en cuando ejercicio, tratar de cuidarnos, porque seguimos creciendo. Creo que sĂ es algo que no vamos a poder detener. Que aun cuando hay la tecnologĂa y todo esto, que hay cosas que avanzan y estĂ¡ impresionante, pero nuestro cuerpo va a seguir, mĂ¡s bien nosotros vamos a seguir creciendo en edad y nuestro cuerpo se va a ir envejeciendo. Entonces, lo que nos estĂ¡n enseñando tambiĂ©n en esta parte es que esto no lo vamos a poder detener y que no nos podemos obsesionar con esto, porque si hay personas que a lo mejor se pueden obsesionar con esto y cirugĂas y operaciones y cremas, entonces no aceptamos lo que Dios ha permitido en nuestra evoluciĂ³n, en nuestro envejecimiento. Por eso es esto, que no nos encontremos en una situaciĂ³n frustrante o depresiva o que queramos como refugiarnos en cosas para no envejecer. No es malo que nos pintemos el pelo por nuestras carnas, claro que no, que nos pongamos nuestras cremas de noche, eso no, nos estamos cuidando pero sin frustrarnos, sin obsesionarnos con esta parte. Y por Ăºltimo, las presiones externas. Segunda de Corintios 7.5 dice, lo estaba diciendo, creo que era Segunda de Corintios Pablo, cuando llegamos a Macedonia no hubo descanso para nosotros, enfrentamos conflictos de todos lados con batallas por fuera y temores por dentro. ¿QuĂ© batallas o quĂ© presiones externas nosotras podemos estar sufriendo tambiĂ©n? Puede ser las presiones de los problemas de nuestra familia, porque a lo mejor si mi hermano estĂ¡ pasando por una mala situaciĂ³n, claro que a mĂ tambiĂ©n, pues sĂ, me entristece. Las presiones de las dificultades a lo mejor por las que pasan nuestras amigas, son presiones externas que estĂ¡n en el mundo, todo lo que nos rodea, todo lo que estĂ¡ pasando en Israel, todo esto. Y es lo que estamos viendo, que no basta con nuestros temores internos, que no basta a lo mejor con nuestro pecado, tambiĂ©n alguien peca contra nosotros, la enfermedad, sufrimos porque vivimos en un mundo caĂdo, presiones por todos lados. Por eso es lo que me querĂa enfocar en este versĂculo. Por lo tanto, mis queridos amigos, huyan de la adoraciĂ³n de los Ădolos. ¿Por quĂ©? Porque ya vimos que por todos lados vamos a tener afecciones, ¿verdad? Y una cosa que sĂ tenemos bien clara, que tambiĂ©n no lo mencionĂ© en este libro, es que la prisiĂ³n va a revelar a nuestros Ădolos, y va a ser difĂcil que nosotras veamos nuestros propios Ădolos, ¿Te lo digo por quĂ©? Porque va a ser mĂ¡s fĂ¡cil que tĂº empieces a ver el Ădolo de otra persona. ¿Por quĂ©? Porque creo que a mĂ me pasĂ³, yo empecĂ© a detectar, segĂºn yo, Ădolos en la vida de Gabriel. No, es que Gabriel es un idolatra al trabajo. Yo creo que yo estoy mal, la verdad, yo no soy nadie para juzgar, y te lo comparto a ti para que no te pase, como esposas o mamĂ¡s, de que no, es que mi esposo tiene este Ădolo, o es que mi hijo esto, o es que la amiga del trabajo tiene esto. No, creo que Dios nos ha enseñado siempre que veamos primero nuestro corazĂ³n. Entonces, es eso, va a ser difĂcil, no difĂcil, sino que va a ser un proceso con el tiempo, no nos frustremos ahorita por decir, ay, quĂ© Ădolo tengo. No, es algo que Dios nos va a ir enseñando con el tiempo. ¿Por quĂ©? Porque Dios diseña exactamente lo que se necesita para descubrirlo, no todo a su ritmo. El autor menciona, por las presiones que Ă©l estaba pasando en su vida, tenĂa a su esposa, tenĂa a sus hijos, vivĂan en una casa pequeña, Ă©l estaba en un seminario, dirigĂa una iglesia, tenĂa tantas cosas, pero Ă©l seguĂa pensando que tenĂa que hacerlo todo, Ă©l podĂa con todo. Y aun cuando tenĂa problemas con su matrimonio, Ă©l se refugiĂ³ en la iglesia, porque lo que Ă©l pensaba era que tenĂa que trabajar mĂ¡s y mĂ¡s y mĂ¡s duro, aun cuando su matrimonio no iba bien, no se dio el tiempo para resolverlo. ¿Por quĂ©? Porque Ă©l lo que descubriĂ³, ya despuĂ©s de todo el desastre que hizo con su familia, Ă©l descubriĂ³ que su Ădolo era el tener la atenciĂ³n, el agradar a la gente, Ă©l querĂa recibir admiraciĂ³n. Y en la iglesia, pues eso es lo que obtenĂa, ¿no? Al pastor, muchas gracias, es el mejor pastor que he tenido y no sĂ© quĂ©, y por eso Ă©l se refugiĂ³ en la iglesia. Pero la presiĂ³n en su matrimonio y en su familia tuvo que aumentar mĂ¡s y mĂ¡s para que Ă©l pudiera descubrir eso, ¿no? Y fue doloroso, pero a la vez fue lo que Dios permitiĂ³ para que Ă©l pudiera darte cuenta y recuperar su matrimonio, ¿no? Por eso la pregunta para nosotros es, ¿cuĂ¡ndo estamos bajo presiĂ³n? ¿En quĂ©? ¿En quĂ© nos refugiamos? Él en ese caso se refugiĂ³ en la iglesia, que es su trabajo, ¿no? Yo lo veo como que es la iglesia, la iglesia tal cual, ¿no? Es su trabajo, no me refiero a Dios, es en la iglesia. Entonces, ¿nosotros en quĂ© nos refugiamos? Por decir, a lo mejor puede ser tambiĂ©n en el trabajo, a lo mejor nos refugiamos en la comida, en el internet, ay, es que estoy tan estresada y no sĂ© quĂ© hacer y todo, pero bueno, me meto en las redes sociales a ver quĂ© veo, a ver quĂ© encuentro, y ahĂ pasamos las horas, ¿no? O en el gym, hay mujeres, yo tenĂa una conocida que me dijo, o sea, estaba tan triste, estaba pasando como por aflicciones en su vida, igual este que se casĂ³ y las dificultades en el matrimonio, pero ella pues no, no conoce a Dios, no conoce a Dios, y se refugiĂ³ en el gym, ¿no? Hay mujeres que se pueden refugiar en las compras, ¿por quĂ©? Por lo que vimos hace rato, o sea, queremos placeres momentĂ¡neos, ¿no? Y la verdad es esta, digo, aunque no nos guste a Dios, no ayuda a los que lo abandonan, y es un versĂculo que vimos, creo que en septiembre a inicios, y que aplicaba para esto, asĂ que lo voy a repetir, estĂ¡ en IsaĂas 57.13, dice, veamos si sus Ădolos pueden salvarlos cuando clamen a ellos por ayuda, o sea, estĂ¡ fuerte, realmente es algo, es uno de los versĂculos mĂ¡s retadores que he leĂdo, veamos si sus Ădolos pueden salvarlos cuando clamen a ellos por ayuda, o sea, que Dios nos estĂ¡ diciendo esto, con esto, o sea, a ver si cuando te sientes triste o con dificultades, como no clamaste a mĂ, veamos a ver si tu trabajo te saca de apuros, a ver si el gym te ayuda de algo, clĂ¡male a esos Ădolos en los que tĂº te refugiaste por ayuda a ver si te salvan. Dios no estĂ¡ ayudando, Dios no dice, bueno, ay, si yo te cumplo todo lo que quieras mientras tĂº estĂ¡s sirviendo a tus Ădolos, claro que no, queremos recibir todo lo que pedimos, pero no nos gusta obedecerle, el Señor, por favor, ayĂºdame, Ă¡ndale, contesta mis oraciones, por favor, te lo ruego, pero cuando Él nos pide algo a cambio, o sea, cuando nos pide que simplemente lo amemos, que simplemente lo busquemos a Él, que decimos, bueno, al rato, es que tengo que trabajar, y digo, ay, si mis hijos me esperan, la comida, la cocina, y no, y ay, no te lleguen a mi esposo, porque pues claro que le tengo que dar tiempo a mi esposo, se dan cuenta cĂ³mo somos, muchas veces nos comportamos asĂ, y es una realidad triste, porque sabemos que Él estĂ¡ ahĂ, Él es fiel, Él no nos abandona, aunque nosotros fallemos una y otra vez, Él no nos abandona, pero entonces, ¿por quĂ© preferimos refugiarnos en otras cosas? Cuando tenemos problemas, rogamos y oramos, y Él nos contesta, y tambiĂ©n, ¿quĂ© pasa? A veces se nos olvida hasta agradecerle, porque contestĂ³ nuestras oraciones. En JonĂ¡s 2.8 dice, los que rinden culto a dioses falsos, le dan la espalda a todas las misericordias de Dios. Pero, siempre me encanta el pero, no hay una salida, hay una salida para cada problema que tenemos. Y sĂ, como lo decĂa ahorita, Dios es fiel, Dios no cambia de parecer, Dios no cambia, hay un versĂculo que dice, Él no cambia de parecer, nosotros podemos cambiar de opiniĂ³n, de parecer, pero Él no cambia. Y es ese pero, en el que debemos quedarnos ahorita, con el pero, y estĂ¡ en este mismo versĂculo de Italias 57.13, perdĂ³n, aquĂ era sĂ³lo 13, dice, Pero el que confĂe en mĂ, heredarĂ¡ la tierra, y poseerĂ¡ mi monte santo. Escuchad, pero el que confĂe en mĂ, el que se refugie en mĂ. Entonces Dios nos estĂ¡ diciendo, pero la mujer que confĂe en Dios, heredarĂ¡ la tierra, la mujer que prefiera refugiarse en Dios, encontrarĂ¡ paz, sanarĂ¡ su corazĂ³n, la mujer que se refugie en el Señor, serĂ¡ libre, tendrĂ¡ gozo, felicidad, esa mujer prosperarĂ¡ en todo lo que haga, porque ha decidido confiar y refugiarse en su Señor. Y es algo que nos debe animar, que Dios es bueno, sobrepasa su bondad, sobre su ira. Por eso es lo que debemos preguntarnos y reflexionar, cuando llegan las presiones, no debemos de recurrir a los placeres momentĂ¡neos o terrenales. Necesitamos recurrir y refugiarnos en Dios. Te lo comparto en este Ăºltimo versĂculo, bueno, te lo digo, porque no lo anotĂ©. Ah, sĂ, aquĂ estĂ¡, perdĂ³n de tu horonomio, 33, 27. El Dios eterno es tu refugio, y sus brazos eternos te sostienen. ¿No es hermoso escuchar esto? Él es nuestro refugio, y sus brazos eternos te sostienen. Cada mañana, lo dice en palabras, cada mañana su misericordia se renueva. ¿Para quiĂ©n? Para las que deciden refugiarse en Él cada dĂa. Sin importar cĂ³mo nos sentimos, sin importar cuĂ¡les sean las circunstancias en donde nos encontremos, si nos han dañado, si alguien mĂ¡s estĂ¡ pecando contra nosotras, si es nuestro mismo pecado, si son las afecciones, si es el enemigo que nos ataca, ya lo vimos ahorita, por todos lados, siempre somos responsables nosotras de nuestra respuesta a las pruebas que Dios pone en nuestra vida. Porque o nos refugiamos en Dios, o nos refugiamos en las cosas terrenales. Y esto es una decisiĂ³n que tenemos que tomar diariamente, ¿verdad?, de refugiarnos en Él, de decidir buscarlo a Él. AsĂ que esto es una tarea que nos dejĂ³ el libro, simplemente de memorizar y meditar estos versĂculos. Este es el primero, en Deuteronomio 33.27. El Dios eterno es tu refugio y sus brazos eternos te sostienen. Te comparto otro para que lo anotes, Salmo 46.1. Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza. Siempre, siempre, escĂºchalo, Él siempre estĂ¡ dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad. ¿QuĂ© es lo que quiere Él? Que vengamos a Él, que nos refugiemos a Él. Él estĂ¡ dispuesto a hacer de todo, sĂ. Él estĂ¡ dispuesto a darte paz, a ayudarte. ¿QuĂ© es lo que tenemos que hacer? Simplemente entregĂ¡rselo todo primero a Él.
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