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Listen to la china by Diego Ruben Molina MP3 song. la china song from Diego Ruben Molina is available on Audio.com. The duration of song is 03:50. This high-quality MP3 track has 1150.621 kbps bitrate and was uploaded on 22 Jun 2024. Stream and download la china by Diego Ruben Molina for free on Audio.com – your ultimate destination for MP3 music.










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The speaker had never paid attention to China before, but suddenly became interested in the country. They started communicating with someone from China and received support and understanding from them. This made the speaker want to learn more about China and eventually led them to visit the country. However, they are unsure if they are fully accepted by Chinese society. Currently, they are waiting at the airport to get their visa to stay in China because they have fallen in love with the country and don't want to leave. Nunca miré a China. Y no porque es un paÃs que no me guste o me llame la atención. Es más, es un paÃs del cual ni siquiera lo tenÃa en cuenta. Porque es un paÃs polÃticamente complicado. Por una vez, no sé cómo, China empezó a llamarme la atención. Yo venÃa en mi mundo y ella entraba y salÃa de su placar que la comunicaba con radio. Como si nada, arrancamos a entablar una comunicación de bajada en bajada. Hasta ese momento nuestras charlas eran de lo más común. ¿Vos cómo estás? ¿Qué comida hiciste ayer? ¿Te trajiste para comer? Cosas normales o comunes y corrientes, pero un dÃa de la nada, mi vida por canchero o por idiota quiso aún hacer una argentinada. Y cuando conocà mi horror en busca de comprensión, encontré un puentecito chino. Eso de cuando éramos chicos, caminábamos sabiendo que Ãbamos a recibir todos los golpes sabidos y por haber. Hasta éramos conscientes que siempre habÃa un hijo de puta que te pegaba además, porque te tenÃa en bronca. Sin importar en ese castigo, me maté. Todo, o mejor dicho casi todo, me castigaron duro y parejo. Menos esa, con sus ojitos chinos y su mirada tierna. Solo tuvo para mà un abrazo. Y una frase que pegó en el medio del cora. Nadie jamás puede decir que no comete un error. Y atrás de eso, un abrazo. Quiero decir que yo ya venÃa quebrado, con ataques de pánico de los que venÃa controlando, con una angustia que sabÃa que iba a tener problemas por el error cometido. Pero justo en ese momento, y exclusivamente en ese momento, ese abrazo, que para ella no significó nada, deduzco, a mà me armó de una, donde una energÃa, algo que me trajo a la realidad. Ahà levanté la mirada. Y me encontré con un paÃs que ignoré durante mucho tiempo. Como si la tecnologÃa de un paÃs asiático me pegara una cachetada de realidad. En ese momento solo quise conocer China. Sus gustos, quien era el presidente, qué leyes predominaba, y por sobre todo, si cometÃa un delito en sus tierras, si el castigo serÃa cadena perpetua, o saldrÃa como si nada, como si fuese un hurto. Y en Argentina, con esas cosas salà sin nombres. El tiempo pasó y las ganas de ir a China fueron más. Escribà cartas, hablé con la embajada y un dÃa aceptaron mi estadÃa. A partir de ahà comenzó mi tour. Aprendà su cultura, reconocà sus calles y fui ahondándome en su mundo. Pero, amigo, no es todo escolar de arroz. China tiene sus mambos, y aún no está seguro si me aceptan. Dice que me quiere como turista, pero que no gusta. Que le dé tiempo para que se amolde mi presencia. Hoy espero en el aeropuerto, esperando que me sellen la visa para quedarme en ese paÃs. Porque, sin pensarlo y por desconocimiento, un dÃa conocà a China. Y nunca más me quise ir. SubtÃtulos por la comunidad de Amara.org
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