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Listen to Ayax yayy by Alguien querespira MP3 song. Ayax yayy song from Alguien querespira is available on Audio.com. The duration of song is 04:23. This high-quality MP3 track has 2116.8 kbps bitrate and was uploaded on 30 May 2024. Stream and download Ayax yayy by Alguien querespira for free on Audio.com â your ultimate destination for MP3 music.










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Ajax Telamonio, a great warrior, meets a tragic fate. After losing a battle, he becomes enraged when his fellow soldiers award Achilles' armor to another. Ajax vows to reclaim what he believes is rightfully his. However, the goddess Athena punishes him by driving him into madness, causing him to mistakenly kill a flock of sheep. Ajax's wife tries to reason with him, but he continues his rampage. Eventually, Ajax realizes the consequences of his actions and the weight of his insanity. Overwhelmed, he takes his own life. El funesto destino de Ajax Telamonio. Teucro, el maestro de Ajax, en la cumbre de una cima. A la luz de la luna junto al cadĂĄver del guerrero Akeu. ÂżAcaso morarĂĄ el alma de Ajax Telamonio, Hirakundo en la isla de los bienaventurados? Ora, maestro mĂo, ilustre, servidor de Ares. ÂżPor quĂŠ te encuentro junto a esta espada que ha penetrado tu piel y te arrematĂł la vida? No te verĂŠ nunca mĂĄs luchar. No gozarĂŠ ya jamĂĄs de tu compaĂąĂa. ÂżQuĂŠ serĂĄ de mĂ sin mi fiel compaĂąero? AquĂ veo el ingenioso deseo que viene con ĂĄnimo pesado. El alma de Ajax se halla en helados. ÂżPor quĂŠ tuvo este final? DĂmelo, la enteada, te lo imploro. En efecto, debido a los actos cometidos por la propia mano de Ajax, el del escudo inquebrantable, ÂżcuĂĄles fueron dichas hazaĂąas? ÂżPor quĂŠ caen de gracia? SucumbiĂł a su humedad insania por cometer tal infamia. ProcederĂŠ a relatar su trĂĄgica historia. Una vez muerto en batalla, el peri de Aquiles, disputaron sus preciosas armas fabricadas por el ilustre artĂfice Efecto. Fueron fuentes los hermanos Atrias AgamelĂłn y Menelao. Por la injerencia, correspondieronse las armas al mĂĄs visto ahora en batalla, Ajax Telamonio. GanĂł el que en estos momentos habla, gracias a mi lucho ingenio. En esos momentos, Ajax, encolarizado, dirigiĂł su rumbo camino a los campamentos a la orilla del litoral. Pongo la mano en el pecho y me asegurarĂŠ de que recuperarĂŠ lo que me pertenece, la reluciente armadura y la sada de Aquiles. Ese es el legado que ĂŠl dejĂł, y que me pertenece, pues bien he arraigado mi propia piel en innumerables batallas de las que he salido victorioso. ÂżAcaso yo lo merezco menos que ese criado de la peraĂtaca? ÂżAcaso ĂŠl ha derramado basuros en batallas que yo? Tengo la certeza de que no es asĂ, pues al contrario, y pienso reclamar lo que me pertenece. Y si no se me ha dado, habrĂŠ obtenido por la fuerza. Ese astuto zorro no merece portar mĂĄs honor que yo, por mi vida misma juro hacer de la astrobelia lo que pertenece a mĂ, pues buen merecedor de ella soy. Ajax no legaliza plegarios a Atenea, la de los ojos de lechuza, durante la lucha, hecho que empurecerĂĄ a la diosa. ÂżCĂłmo osas a no obedecer a la hermana de tal forma? ÂżPa' lo que vas a decir? ArrodĂllate ante mi y haz dichas y merecidos plegarios ante tu diosa. Ni tĂş ni ningĂşn alma tan soberbia me obligarĂĄ a arrodillarme ante ti. Ante esto, Ajax hace consumiso de la orden de Atenea, marchĂĄndose. Por ello, Atenea hizo entrar en trance a Ajax, creyendo que estaba matando a sus compaĂąeros, cuando en su lugar eran ovejas. Te arrepentirĂĄs de haber hecho tal actividad ante mĂ. Atenea mueve sus desgraciadas manos haciendo su magia e induce a Ajax al trance. AsĂ aprenderĂĄ la lecciĂłn, insensato de mĂ. No habrĂĄ otra oportunidad para el que se haya desombrado por los dioses. Venid aquĂ, cobardes guerreros, que el brazo de Ajax os demostrarĂĄ que han nacido, y se harĂĄ mejor soldado en materia tranquila. ÂżQuerĂŠis que me deis cena? Soy el hijo del ilustre Telamus, y por ello aquĂ, y ahora, os arrodillareis ante mĂ. Tras eso, os matarĂŠ, y despellejarĂŠ como el galĂĄn infectado. Y tĂş, asqueroso rĂo ausente de Asperaida, caodiceo, tĂş tendrĂĄs el peor castigo de todos. Ajax comienza a manatear la oveja mĂĄs grande y opulenta al poste de la tienda, y con un lĂĄtigo, torturĂĄndole hasta que sus espadas se tornan sangrientas, su locura se apodera de toda la tienda. Mientras tanto, la concubina de Ajax, Temesa, entra en la tienda y descubre la locura del guerrero. La joven, en reiterados intentos, usĂł palabras de desesperaciĂłn para sacarlo de la insania, pero sus intentos fueron fallidos, la avaricia le estaba consumiendo. Ajax, Âżes verdaderamente tu corazĂłn el que habla? ÂżO es la amargura que ha consumido tu ser la que realmente estĂĄ soltando tales palabras infames? ÂżEs acaso tu familia, menos relevante que una simple arma? ÂżEs la guerra, el dolor y la sangre mĂĄs importantes que el cuidado de tu hijo, EurĂzofe? Mujer, me acusas algo de parecer ser tĂş quien lo padece. ÂżUna simple arma? ÂżHas perdido la cabeza? Tras escuchar los llantos de su esposa Temesa, Ajax mandĂłla callar y prosiguiĂł con su hazaĂąa. Su locura desnublaba el entendimiento. A pesar de toda la insanidad que se apoderaba del gran guerrero, poco a poco fue disminuyendo hasta comprender lo que sus ciudadanos humanos le habĂan llevado a fin. Toda su demencia la habĂan pagado de las ovejas, sacrificadas en vano. Por favor, Zeus, castigadme, torturadme, pero no me dejĂŠis vivir con una atrocidad como esta. El gran castigo divino de Atenea, protectora de la ciudad de Atenas, se habĂa realizado. Ajax habĂa sucumbido al desequilibrio mental y ahora se encontraba en tal ilusiĂłn fijada. Tras verte atrapado, no encontrĂł mejor salida que la muerte. Ajax, el antemuro de los saqueos, clavĂł su espada en el suelo y con gran martillo y tormento, se precipitĂł sobre ella, acabando con su vida de lleno.
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