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Listen to Rom 9 del 30 al 33 Sem 53 Hamas, Israel y Nosotros Dom 5 Noviembre 2023 by OLIVO VERDE COSTA RICA MP3 song. Rom 9 del 30 al 33 Sem 53 Hamas, Israel y Nosotros Dom 5 Noviembre 2023 song from OLIVO VERDE COSTA RICA is available on Audio.com. The duration of song is 37:31. This high-quality MP3 track has 145.907 kbps bitrate and was uploaded on 7 Nov 2023. Stream and download Rom 9 del 30 al 33 Sem 53 Hamas, Israel y Nosotros Dom 5 Noviembre 2023 by OLIVO VERDE COSTA RICA for free on Audio.com â your ultimate destination for MP3 music.










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Olivo Verde is a community focused on the systematic and respectful study of the Word of God. They base their content on a verse-by-verse analysis of the biblical text. The speaker discusses the concept of "remnant" in relation to Israel and the importance of Israel's acceptance of the Messiah. They also mention the current state of Israel and the different groups within the Jewish community. The speaker references prophecies and the significance of Jerusalem in relation to the coming of the Messiah. They discuss the sin of blasphemy against the Holy Spirit and how it relates to Israel's rejection of Jesus. The speaker concludes by mentioning a prophecy in Leviticus about Israel confessing their sins and facing the consequences of their hostility. Olivo Verde es una comunidad enfocada en el estudio sistemĂĄtico y respetuoso de la Palabra de Dios. El contenido de su producciĂłn se basa en el trabajo verso a verso del texto bĂblico. Este es el canal de subtĂtulos en español de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ăltimos dĂas. Este es el canal de subtĂtulos en español de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ăltimos dĂas. Este es el canal de subtĂtulos en español de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ăltimos dĂas. Cuando se refiere Pablo a este Israel, se refiere al Israel Ă©tnico. ÂżQuĂ© significa Ă©tnico? Al pueblo, a la gente de Israel, a los israelitos. ÂżPor quĂ©? Porque en el capĂtulo 11 de Romanos vamos a hablar del permanente de Israel que somos nosotros, el pueblo de Dios. Para Dios el pueblo de Israel, para Dios el Israel es uno, nosotros, la Iglesia, y los judĂos que quieran entregarle su vida a Cristo. Porque es lo que la Palabra dice, de los dos pueblos es uno. Con respecto a Israel, el profeta IsaĂas clamĂł, aunque los hijos de Israel son tan numerosos como la arena de la playa, solo un remanente se salvarĂĄ. O sea, en lo que venimos estudiando, lo que venimos leyendo, lo que venimos juntos tratando de avanzar, Pablo dice que en este momento hay nueve millones de judĂos en territorio israelĂ. No en el mundo, no en el mundo. Hay nueve millones de judĂos. Puede usted entender la cantidad de gente que hay en 24 mil kilĂłmetros cuadrados. Tienen el cuarto ejĂ©rcito mĂĄs poderoso del mundo. Y es poderoso no por tamaño, solamente tienen 150 mil soldados. Es poderoso por la tecnologĂa que tienen. Sigue Pablo diciendo, y pongan atenciĂłn a la letrita en rojo, pues el Señor ejecutarĂĄ su sentencia. Noten que dice primero, que solamente un remanente se salvarĂĄ. Ok, un remanente, nueve millones, pĂłngale, divĂdalo en la mitad, son cuatro millones y medio. Divididos a mitad, en otra mitad, son dos millones y pico. Entonces, dejĂ©mosle que van a quedar, ese remanente van a quedar tal vez dos millones, digamos. Para decirlo asĂ, para que usted entienda como nĂșmeros. ÂżY por quĂ©? ÂżPor quĂ© va a pasar eso? Porque el Señor ejecutarĂĄ su sentencia sobre la tierra sin demora y de manera terminante. Entonces, note por favor que estĂĄ hablando de un remanente, de un grupo de personas que va a quedar. Paso al verso 29, y lo vuelve a decir explicando, como diciendo, como diciendo, que dicha, y lo mismo dijo IsaĂas en otro lugar, si el Señor de los ejĂ©rcitos celestiales no hubiera perdonado la vida de unos, la vida a unos cuantos de nuestros hijos, habrĂamos sido exterminados. Noten que, en el verso 29, ya ni siquiera se usa remanente, sino dice unos cuantos. De nuestros hijos se refiere a Israel. ÂżQuĂ© significa esto? Todo este proceso con Israel, hermanos, en este momento Israel, en este momento Israel no es tierra santa. Es el segundo paĂs con el movimiento LGTB mĂĄs grande que hay en el mundo. Israel estĂĄ pervertido, Israel estĂĄ completamente echado del mundo, totalmente. Hay de cuatro a cinco grupos diferentes de judĂos. Los que ustedes han visto con unas trencitas aquĂ muy bonitas, Âżverdad? Con sombrerito negro, son los judĂos ortodoxos. Ellos son los que, de alguna forma, se han considerado los mĂĄs, los que se han mantenido mĂĄs, mĂĄs, por decirlo asĂ, fieles a la Torah. Pero exactamente son los mĂĄs fieles los que la palabra de Dios dice, eso para nada sirve. Luego estĂĄn los judĂos conservadores, que guardan el sĂĄbado, no trabajan el sĂĄbado, no hacen negocios los sĂĄbados, estĂĄn los conservadores, eso son, guardan las fiestas. Luego estĂĄn nosotros que son la gente que son, van a la casa en la pascua para ver a la familia, y ahĂ van. EstĂĄn por grupos y estĂĄn por ese tipo de cosas. Entonces, Âżpor quĂ©? Porque la palabra de Dios dice que la clave, amados hermanos, somos usted y yo. Que Dios lo que estĂĄ haciendo, lo estĂĄ haciendo por su salvaciĂłn y mi salvaciĂłn. Pero que Dios comprometiĂł su palabra con Abraham, Isaac y Jacob. Dios se comprometiĂł con ellos. Cuando Israel tuvo la oportunidad de aceptar al MesĂas y de reconocer que era el MesĂas, ÂżquĂ© hizo? Lo rechazĂł. JesĂșs, viendo a JerusalĂ©n, parado en el monte, viendo a JerusalĂ©n, dice, JerusalĂ©n, JerusalĂ©n, la ciudad que mata a los profetas y apedrea a los mensajeros de Dios. ÂżCuĂĄntas veces quise juntar a tus hijos como la gallina protege a sus pollitos debajo de sus alas? Pero no me dejaste. No me dejaste. QuĂ© interesante, Âżverdad? Que la palabra de Dios diga que fue Israel que no lo dejĂł. Ahora mira, tu casa estĂĄ abandonada y no volverĂĄs a verme, no volverĂĄs a verme. ÂżHasta quĂ©? Hasta que Israel diga. Por ejemplo, esta mañana ustedes lo que van a ver son las profecĂas, pero por el otro lado, por detrĂĄs. ÂżQuĂ© va a hacer que el MesĂas venga? ÂżQuĂ© va a hacer que Cristo venga? Cuando Israel diga, bendito el que viene, en el nombre del Señor. Entonces la gente dice, Âży quĂ© significa eso? Es el momento en que Israel diga, uy, ÂżquĂ© hicimos? Y van a llamar al MesĂas. Entonces usted dirĂĄ, bueno, pero es que tambiĂ©n hay que entender una cosa. Bendito el que viene, en el nombre del Señor. Pero eso ya lo dijeron. Eso lo dijeron el dĂa de las palmas. El dĂa de las palmas no entraron con el asunto de las palmas y el burro y el asunto de aquĂ. Bendito el que viene, en el nombre del Señor. VeĂĄmoslo. Recordemos que Lucas 19.37 es el cumplimiento de la profecĂa de Daniel en dĂas exactos. Daniel dice, tantos dĂas habrĂĄ al momento en que el MesĂas entre a JerusalĂ©n. O sea, es irracional. Solo por la profecĂa de Daniel, no aceptar a JesĂșs como MesĂas, cuando lo que estĂĄ pasando es que en ese momento se estĂĄ cumpliendo la profecĂa del libro de Daniel. AquĂ, en este momento. Una profecĂa dos mil y pico, dos mil y medio, tres mil años atrĂĄs. Cuando ya se acercaba a la bajada del monte de los olivos, pongan atenciĂłn a eso del monte de los olivos. Toda la multitud de los discĂpulos, toda la multitud de los discĂpulos, gozĂĄndose, comenzĂł a alabar a Dios a grandes voces. Por todas las maravillas que habĂan visto. Y decĂan, bendito el Rey que viene, en el nombre del Señor. Pasa en el cielo y glorie en las alturas. AhĂ estĂĄ, se llama la invocaciĂłn mesiĂĄnica, asĂ se llama. No hay un judĂo en el mundo que no se sepa de memoria ese salmo. Tiene que sabĂ©rselo. Porque eso es invocaciĂłn mesiĂĄnica. Noten que en ese momento lo estĂĄn haciendo. Pero vean lo que pasa. Verso treinta y nueve. Algunos de los fariseos que estaban entre la multitud decĂan. Maestro, reprende a tus seguidores por decir estas cosas. Entonces noten que tenemos a quienes. Tenemos a toda la multitud de sus discĂpulos. Quienes lo estaban aclamando y le estaban diciendo bendito el que viene en el nombre del Señor. No era el pueblo. Eran quienes? Los discĂpulos. De hecho, la escena anterior a esta es el momento en que se comete el pecado sin perdĂłn. Dice la Biblia que todo pecado que el hombre cometa le serĂĄ perdonado. Pero hay un pecado que nunca se le va a perdonar al hombre. Que es el pecado de la blasfemia contra el EspĂritu Santo. Ya lo habĂan cometido. El pecado, la blasfemia contra el EspĂritu Santo, solo se puede cometer una vez. Y lo puede Ășnicamente juzgar Dios. Y fue JesĂșs quien lo juzgĂł. Y JesĂșs dijo. JesĂșs dijo, ustedes estĂĄn blasfemando en contra del EspĂritu Santo. Por eso es que ese pecado solamente una vez se cometiĂł. Y nadie mĂĄs lo puede volver a cometer. No, no, pero como usted va a decir eso. Una persona que maldice a Dios y que dice cosas feas en contra de Dios no estĂĄ blasfemando. Dice, pero no va para el infierno. O sea, la blasfemia contra el EspĂritu Santo solo se pudo haber cometido una vez. Y ya se cometiĂł. Fue el pecado de Israel. Y el pecado de Israel fue por decir que las cosas que JesĂșs hacĂa, las hacĂa por el demonio. Y JesĂșs se los dijo, lo que ustedes estĂĄn haciendo es blasfemando en contra del EspĂritu Santo. AhĂ se cometiĂł el pecado. Y de ahĂ venĂan. JesĂșs les dijo. A ver, Âżde quĂ© viene hablando Pablo en los manos? Del corazĂłn endurecido, Âżcierto? Del endurecimiento, ok. JesĂșs les respondiĂł, si ellos se callaran, las piedras son mĂĄs suaves que ustedes. Eso es lo que les dice. Si ellos se callaran, las piedras a lo largo del camino se pondrĂan a aclamar. Y entonces lo que JesĂșs les dice, miren, no hay nadie mĂĄs duro que ustedes. Hasta las mismas piedras me aclamarĂan. Entonces, claro, aquĂ estamos, nos pegamos, se pegĂł. ÂżPor quĂ© se pegĂł? Porque estamos tratando de entender cĂłmo la Biblia dice que Israel va a ser salva. Porque una de las profecĂas mĂĄs claras es lo que pueda suceder con Israel, pero con el remanente de Israel, no con este Israel, con el Israel Ă©tnico. Entonces, aquĂ estĂĄ la profecĂa en LevĂtico. LevĂtico, vean. GĂ©nesis, Ăxodo, LevĂtico. O sea, quiere decir que esto es viejo. Y dice la palabra LevĂtico 26.40. Sin embargo, al final mi pueblo confesarĂĄ sus pecados. Y los pecados de sus antepasados. PerdĂłn, ÂżcuĂĄles antepasados? Si estaban en LevĂtico. ÂżMe voy a entender? O sea, esta es una profecĂa a futuro. Y los pecados de sus antepasados por traicionarme y por ser hostiles a mĂ. AquĂ estĂĄ la profecĂa que dice que el pueblo de Israel va a confesar. Cuando yo haga que su hostilidad se vuelva en contra de ellos y los lleve a la tierra de sus enemigos. Oigan, los lleve a la tierra de sus enemigos. O sea, no crean que, miren, me impresiona ver cuatrocientos mil. Bueno, hay doscientos ochenta mil soldados entrando en un territorio como Gaza. Eso es una bomba de tiempo. A los ĂĄrabes no les importa matar a sus hermanos con tal de inmolarse. ÂżQuĂ© les importa matar trescientos mil israelitas junto con ellos mismos? A mĂ me llama poderosamente la atenciĂłn cĂłmo se estĂĄn moviendo. Cuando yo haga que su hostilidad se vuelva en contra de ellos y los lleve a la tierra de sus enemigos. Entonces por fin su obstinado corazĂłn serĂĄ humillado. Y pagarĂĄn por sus pecados. Y noten que la Biblia no dice que les va a ir bien en estas batallas. Porque en la mayorĂa de estas batallas de 1948, inclusive despuĂ©s de la Segunda Guerra Mundial, en casi cada una de las batallas han salido adelante. Entonces, Âżme acordarĂ© de quĂ©? De mi pacto con Jacob. De mi pacto con Isaac. Y de mi pacto con Abraham. ÂżY me acordarĂ© de quĂ©? De la tierra. Entonces el conflicto que hay en este momento entre jamĂĄs palestinos e israeles por tierra. NĂșmero uno. El conflicto que hay entre Israel, jamĂĄs, palestinas, los ĂĄrabes. NĂșmero uno es por la existencia del pueblo de Israel. Como lo dijo claramente el portavoz de jamĂĄs. El portavoz de jamĂĄs dice nosotros queremos ver exterminados a Israel. Dos. Segunda causa de la guerra. La segunda causa de la guerra es por tierra. Y la tercera es religiosa. FĂjense entonces. ÂżQuĂ© necesitamos? Bueno, por el lado del Nuevo Testamento, por el lado del desarrollo de la iglesia, que se manifieste el anticristo, que se manifieste la apostasĂa, que se manifiesten los cristianos adorando Ădolos y adorando gente, la apostasĂa, que se manifieste todo lo raro y todo eso. Por el lado de la iglesia se habla de la tribulaciĂłn, se habla de la gran tribulaciĂłn, se habla del anticristo, se habla del arrebatamiento de la iglesia por el lado de la iglesia. Pero por el lado de Israel necesitamos que Israel confiese. Son dos procesos simultĂĄneos. ÂżY a quĂ© tenemos que llevar esto? ÂżQuĂ© va a hacer que Israel... ÂżQuĂ© va a hacer que los israelitas confiesen a Cristo y confiesen su pecado? Una gran guerra. A nosotros nos dijeron chiquillos que se referĂa a la guerra de ArmagedĂłn, pero hay que tener un poquito de cuidado al afirmar que es la guerra de ArmagedĂłn simplemente por las caracterĂsticas de las cosas, pero sĂ es una gran guerra. ÂżQuĂ© es la guerra de ArmagedĂłn? La guerra donde el Señor va a manifestarse, va a mostrar su poder a todas las naciones y la gente se va a dar cuenta que Dios es Dios. ÂżQuĂ© caracterĂsticas tiene esta guerra contra HamĂĄs? Muy parecidas, por eso que estamos conversando de esto. ÂżQuĂ© va a hacer que Israel deje su cabezonada, su orgullo, su homosexualidad, su porquerĂa y confiese en el Señor? Una guerra. Una gran guerra. Vamos. O sea, 5, 14 y 15. El mismo Dios va a atacar a Israel y a JudĂĄ con la misma furia de un leĂłn. Los agarrarĂ© y los harĂ© pedazos y no habrĂĄ quien los salve. Luego los dejarĂ© por un tiempo, oigan. Los dejarĂ© por un tiempo y esperarĂ© a que se arrepientan. Cuando reconozcan que me han ofendido, se llenarĂĄn de angustia y me buscarĂĄn. O sea, la misma Biblia dice que Dios quien va a hacer que Israel pierda, que Israel quede humillada, que Israel quede arrasada. ZacarĂas, otro profeta. UnirĂ© a todas las naciones para que peleen contra JerusalĂ©n. Joel, otro profeta. 3.11. Vengan pronto naciones de todas partes. ReĂșnanse en el valle y ahora, oh Señor, llama a tus guerreros. Joel 3.12. Que las naciones se movilicen para la guerra. Que marchen hacia el Valle de Josafat. El Valle de Josafat es el espacio que hay ahora entre el Monte de los Olivos y el Monte Calvario. En este momento en JerusalĂ©n. Este es el Valle de Josafat. Pero es muy pequeño. Dice, allĂ el Señor me sentarĂ© para pronunciar juicio contra todas ellas. VĂ©anlo, ahĂ estĂĄ. AquĂ estĂĄ el Monte Moria. El Monte Moria es el monte del sacrificio de Cristo. Verdad. El Monte Moria es el monte del sacrificio de Cristo. Y el Monte Moria es el lugar donde Abraham iba a sacrificar a Isaac. ÂżSe acuerdan? El mismo monte, el Monte Moria. AhĂ Cristo tenĂa que morir porque tenĂa que cumplirse la profecĂa de lo que estaba pasando. ÂżQuĂ© era lo importante? Que Abraham no matĂł al chiquito. No. Que estaban mostrĂĄndonos a Cristo. Eso es lo que nos importa a nosotros. Encontrar a Cristo en la Palabra de Dios. Que es lo que los judĂos no logran aceptar y que no quieren hacer. Entonces, ahĂ estĂĄ el Monte de los Olivos a la derecha. El Monte Moria. Y por aquĂ, por aquĂ arriba, para que ustedes me entiendan, a 40 kilĂłmetros estĂĄ Gaza. ÂżQuĂ© va a decir CNN en ese momento? Lo va a decir asĂ. Porque asĂ lo dice la Biblia. ZacarĂas 14-W. UnirĂ© todas las naciones para que peleen contra JerusalĂ©n. La ciudad serĂĄ tomada. Las casas saqueadas. Las mujeres violadas. La mitad de la poblaciĂłn serĂĄ llevada al cautiverio. Y al resto la dejarĂĄn entre ruinas de la ciudad. Vean quĂ© interesante esta profecĂa de 14-12. Es una profecĂa que nos muestra, que nos enseña un poquito de algo parecido a lo que se estĂĄ dando ahora. ÂżQuĂ© es lo que nos estĂĄn diciendo? Que Israel no va a ganar. Usted no se estĂĄ fijando en si Israel le va bien. Es el dĂa que Israel no gane, algo estĂĄ pasando. Vean la claridad de esta profecĂa. ZacarĂas 13-8. Dos tercios de los habitantes del paĂs serĂĄn cortados y morirĂĄn. Dice el Señor. Pero quedarĂĄ un tercio en el paĂs. Un tercio. Entonces regresarĂ© a mi lugar hasta que reconozcan su culpa y se vuelvan a mĂ. Cuando Dios vea que ya los dos tercios estĂĄn muertos. El Señor se va a quedar inquieto por decirlo asĂ. Porque lo que sigue, lo que necesita... Al ver ellos que ya no tienen el poder, que ya no tienen la capacidad, que ya algo estĂĄ pasando. Pues tan pronto lleguen las dificultades, me buscarĂĄn de todo corazĂłn. Entonces llega el momento de la reacciĂłn de Israel. Israel va a reaccionar. Paso al versĂculo 9, siguiendo la profecĂa anterior. VersĂculo 9. A este Ășltimo, hablando de ese tercio, lo pasarĂ©. O sea, queda un tercio. Pero ese tercio lo pasarĂ© por fuego. Y los harĂ© puros. Los refinarĂ© como se refina la plata y los purificarĂ© como se purifica el oro. InvocarĂĄn mi nombre y yo les responderĂ©. A ese tercio, no a todos, a ese poquito. Les dirĂ© esto es mi pueblo y dirĂĄn el Señor es nuestro Dios. Dios ahĂ los va a escuchar. EstĂĄn humillados porque saben que ya el poder de ellos no estĂĄ en las armas ni en su tecnologĂa. Entonces aquĂ viene la profecĂa de ZacarĂas diciendo que es lo que Dios va a hacer. Cuando las naciones vecinas quieran atacar a JerusalĂ©n y a las ciudades de JudĂĄ, yo las harĂ© fracasar. Su ataque serĂĄ tan torpe que mi pueblo pensarĂĄ que estĂĄn borrachos. Cuando llegue ese dĂa todas las naciones se unirĂĄn para acabar con JerusalĂ©n. Pero yo harĂ© que JerusalĂ©n sea como una piedra enorme. Todo el que trate de moverla serĂĄ aplastado por ella. La palabra piedra aquĂ es la misma palabra que se utiliza para referirse a Cristo. Esta expresiĂłn de piedra tiene los dos propĂłsitos. Hablar, que ellos sigan entendiendo que estĂĄ hablando de que la piedra es Cristo y estĂĄ diciendo JerusalĂ©n serĂĄ como una piedra. En aquel dĂa dice el Señor, harĂ© que todos los caballos se espanten y que todos los jinetes pierdan el valor. VigilarĂ© a la gente de JudĂĄ pero cegarĂ© los caballos de sus enemigos. Vean aquĂ el cambio al corazĂłn de Israel. Los clanes de JudĂĄ se dirĂĄn a sĂ mismos. El pueblo de JerusalĂ©n ha encontrado fuerzas en su Dios, el Señor de los Ejercitos Celestiales. En aquel dĂa el Señor defenderĂĄ al pueblo de JerusalĂ©n. El mĂĄs dĂ©bil entre ellos serĂĄn tan poderosos como el rey David. Y los descendientes reales serĂĄn como Dios mismo, como el ĂĄngel del Señor que va delante de ellos. Pues en aquel dĂa comenzarĂ© a destruir a todas las naciones que ataquen a Israel. Pero ponga atenciĂłn que ese es el momento en que Israel estĂĄ en ruinas, saqueadas, disminuidas. Ahora sĂ, 14.3. Luego el Señor saldrĂĄ a pelear contra las naciones. Recuerdan que les dije que la forma en que Dios endurece el corazĂłn de FaraĂłn es dĂĄndole las oportunidades de forma abierta, pĂșblica y clara. Diez oportunidades le dio. Luego el Señor saldrĂĄ a pelear contra las naciones como lo hizo en tiempos pasados. En aquel dĂa sus pies estarĂĄn sobre el Monte de los Olivos, el oriente de JerusalĂ©n. Entonces el Monte de los Olivos se partirĂĄ. Recuerden que les dije que el monte es muy pequeño en comparaciĂłn del Monte Moria, que es un pedazo pequeño, vean. Entonces el Monte de los Olivos se partirĂĄ formando un extenso valle al oriente y al occidente. La mitad del monte se desplazarĂĄ hacia el norte y la otra mitad hacia el sur. Se va a hacer un soberano boquete enorme ahĂ. ÂżQuĂ© es lo que el Señor quiere que vean que es parte de lo que se estĂĄ haciendo? Dios las cortarĂĄ como el trigo cuando estĂĄ listo para cosecha y las aplastarĂĄ como las uvas cuando estĂĄn listas para hacer vino. Ya demasiada su maldad. EstĂĄ hablando de las naciones que pelean en contra de Israel. Ahora sĂ, estamos hablando de guerra. Estamos hablando de que esta guerra, hermanos, estĂĄ llevando a la gente a un punto en donde lo que quedan son muy pocos. Dios empieza a pelear con ellos. Ellos empiezan a ver a Dios actuando. El monte se separa. Pero viene lo mĂĄs importante, el cumplimiento de la promesa de Dios con relaciĂłn a su pacto. Entonces derramarĂ© un espĂritu de gracia sobre la familia de David. Noten, por favor, que aquĂ no dice sobre la tribu de ZabulĂłn, sobre la tribu de RubĂ©n, sobre la tribu... lo estĂĄn viendo. Por eso es que las tribus en este momento no tienen mayor fuerza ni importancia. Entonces derramarĂ© un espĂritu de gracia y oraciĂłn sobre la familia de David, sobre los habitantes de JerusalĂ©n. Me mirarĂĄn a mĂ, a quien traspasaron y harĂĄn duelo. ÂżQuiĂ©n es ese? Cristo. ÂżA quiĂ©n van a volver la mirada esta gente? Este es el momento en que cuando Dios les abra los ojos, ellos van a ser asĂ. QuĂ© clase de estupidez hemos hecho. Y harĂĄn duelo por Ă©l, como por un hijo Ășnico. Se lamentarĂĄn amargamente como quien llora la muerte de un primer hijo varĂłn. ZacarĂas 12, 11. El dolor y el luto en JerusalĂ©n serĂĄn tan grandes como el duelo por Adad RimĂłn, en el Valle de Mejidu. ZacarĂas 12, 2. Todo Israel harĂĄ duelo. ÂżTodo Israel? Son los cuatro gatos con los cuales estamos hablando. ÂżCada? ÂżCada tribu? No. ÂżCada clan? Por su lado, los esposos separados de sus esposas. El clan de David llorarĂĄ solo como lo harĂĄ el clan de NatĂĄn. ÂżQuĂ© es eso? David, el clan de NatĂĄn. El clan de Levi. Pero eran 12 tribus. ÂżNo serĂa mejor decir que entonces cada una de las tribus va a buscarse sus representantes y van a... No. No. ÂżCada clan sobreviviente? Sobreviviente de JudĂĄ se lamentarĂĄ por separado. Los esposos separados de sus esposas. Cuando JesĂșs vino. JesĂșs vino. ÂżY JesĂșs es quiĂ©n? Dios. JesĂșs es la tierra prometida. JesĂșs es el templo. JesĂșs es la palabra. JesĂșs es todo. Por favor noten que les dije que en el momento en que JesĂșs va en el burro, entrando a JerusalĂ©n, le tiraron palmas. Bendito es el que viene en nombre del Señor. Los discĂpulos. Pero el pueblo... ÂżQuiĂ©nes estaban? La casa de David. El clan de David. La casa de NatĂĄn. La casa de Levi. Ahora sĂ estĂĄ raro. ÂżPor quĂ©? Bueno, primero porque hay que entender una cosa. Cuando JesĂșs vino a esta tierra. SĂ. Ăl vino como MesĂas. Pero tambiĂ©n vino como Rey. Ăl es el Rey. JesĂșs vino como profeta. Y JesĂșs vino como sacerdote. AcuĂ©rdense que en Cristo se cumplen los tres oficios. El de Rey, el de profeta y el de sacerdote. AcuĂ©rdense. Porque esto no se trata de Israel. Se trata de usted y de mĂ. Se trata de la salvaciĂłn. Pero tambiĂ©n note que ese dĂa, en Israel, los que estĂ©n... AcuĂ©rdense que ellos estĂĄn haciendo luto. EstĂĄn contundidos. EstĂĄn llorando. Ustedes no saben que los que quedaron, por la voluntad de Dios, son exactamente los Ășltimos representantes del linaje de cada una de las casas. Y claro, fĂjense que falta una casa aquĂ. Falta una casa. ÂżCuĂĄl? Tenemos la casa de Simei. ÂżQuĂ©? ÂżQuiĂ©n es Simei? AhĂ estĂĄ la cita. Segunda vez Samuel 16, 5 a 13. Simei es un hombre que cuando David entra a JerusalĂ©n, montado en su caballo blanco, montado en su caballo blanco como rey, 40 años despuĂ©s de que lo ungen como rey, y David entra cabalgando. Hay un hombre que empieza a correr, a tirarle piedras y tierra a David. Y le dice, ÂĄTanguinario! ÂĄAdĂșltelo! Simei. Hable. El general del ejĂ©rcito le dice a David, le corto la cabeza a ese perro. Y David le dice estas palabras, dĂ©jelo, que me insulte. Por algo Dios lo tiene haciĂ©ndome eso. Entonces, ÂżquiĂ©nes estaban? Estaban los profetas, los sacerdotes, los reyes y el pueblo. Son 130. ÂżQuĂ© van a hacer esos 130? AhĂ lo tengo todo junto, ahĂ estĂĄ. La casa de Simei representa el pueblo, la calle que negĂł al maestro. UbĂquese. ÂżEstĂĄn en una guerra? ÂżEstĂĄn peleando? Y en ese momento, en ese preciso momento, ÂżestĂĄn haciendo duelo? Dicen, entonces serĂĄ verdad lo de Jesucristo. JesĂșs es verdad. Ellos empiezan a entender el asunto, ÂżquĂ© van a hacer en ese momento? Algunos teĂłlogos dicen que es el momento del arrebatamiento, cuando ellos llaman al MesĂas. Pero es interesante, Âżno? Ellos van juntos, como pueblo. Aunque me rodearon naciones. Noten quĂ© interesante este salmo. Aunque me rodearon naciones hostiles, las destruĂ a todas con la autoridad del Señor. AsĂ fue que me rodearon y me atacaron, pero las destruĂ a todas con la autoridad del Señor. Me rodearon como un enjambre de abejas, se enardecieron contra mĂ como un fuego crepitante, pero las destruĂ a todas con la autoridad del Señor. Mis enemigos hicieron todo lo posible para matarme. El Señor es mi fuerza y mi canciĂłn. Mi canciĂłn me ha dado la victoria. Y noten exactamente lo que tienen que decir. Bendito el que viene en el nombre del Señor. Desde la casa del Señor. ÂżDesde dĂłnde? Desde la casa del Señor lo bendecimos. ÂżQuĂ© pasa en ese momento? Ustedes huirĂĄn por ese valle porque llegarĂĄ a sal. AsĂ es, huirĂĄn como los hicieron durante el terremoto, los 10 de JustĂas, Rey de JudĂĄ. Entonces vendrĂĄ el Señor mi Dios y todos sus santos con Ăl. Ese es el momento en el cual inicia el final de esto. Porque el Señor viene ahora sĂ. Israel lo estĂĄ llamando. Claro, entiendan una cosa. Lo que estĂĄ haciendo que ellos crean es lo que los va a salvar. Este es ese preciso momento. Y claro, fĂjense ustedes que Pablo lo explica como un misterio. Mis amados hermanos, quiero que entiendan este misterio para que no se vuelvan orgullosos de ustedes mismos. Parte del pueblo de Israel tiene el corazĂłn endurecido, pero eso solo durarĂĄ hasta que se complete el nĂșmero de gentiles que aceptarĂĄn al Señor. Voy a decir una cosa muy tonta, pero ustedes me van a entender. Mientras allĂĄ estĂĄn en guerra, aquĂ estamos contando. Mil millones doscientos veintitrĂ©s mil, millones doscientos veinticuatro, veinticinco, veintisĂ©is, el Ășltimo. Y empieza en Israel a pasar esto. Esto es lo que Pablo estĂĄ explicando. Y esto es lo importante de entender por quĂ© llama la atenciĂłn simplemente el tema del avance de Israel. Porque lo que estĂĄn haciendo es masacrando a la gente en Gaza. Lo que estĂĄn haciendo es duro, es difĂcil. Pero lo han hecho dos veces. Y cada vez que dejan vestigios de ĂĄrabes cerca de los israelitas, lo que tratan es de matarlos. Entonces yo le pregunto a usted, ÂżUsted estĂĄ entendiendo todo lo que Dios hace para poder salvarlo a usted, salvarme a mĂ? O sea, que definitivamente tuvo que haber sido el EspĂritu Santo quien le quitĂł a usted el velo para creer en Cristo. ÂżUsted no entiende eso? O sea, para que Israel se salve. Bueno, acuĂ©rdese que cuando yo digo Israel me refiero a los cuatro gatos que quedan. Para que Israel se salve. Va a morir muchĂsima gente. MuchĂsima gente. Y entonces Pablo, Romanos 11, 26. Me voy para el capĂtulo 11 para aclararlo. DespuĂ©s lo vamos a ver porque tenemos que pasar por ahĂ. Y entonces todo Israel serĂĄ salvo. ÂżTodo? ÂżCuĂĄl todo? De los 130 a los cuatro gatos que estaban ahĂ. Como dicen las Escrituras, El que rescata vendrĂĄ de JerusalĂ©n y apartarĂĄ a Israel de la maldad. Y mi pacto con ellos es que quitarĂ© sus pecados. No que los voy a hacer ganar una guerra. Si no, termina aquĂ. No. Los siguientes versĂculos los vamos a ver de hoy en noche. Si Dios quiere y usted se apersona en este lugar, va a terminar entendiendo cĂłmo dio vuelta todo esto. Pero estĂĄ claro. Esta es la forma, viendo desde el punto de vista de los judĂos, de cĂłmo va a ser el desenlace. Y porque es importante ponerle atenciĂłn. Es que Israel es el pueblo de Dios. El pueblo de Dios somos nosotros. El pueblo de Dios somos nosotros y los judĂos convertidos. Una de las cosas que hay que entender, hermanos, es esta. Si ustedes estĂĄn entendiendo lo que estamos haciendo en esta congregaciĂłn, es entendiendo que Dios elige las personas que van a ser salvas. Nadie se le va a perder. Tantas millones de personas han muerto. A mĂ me hace gracia que los palestinos estĂĄn diciendo que ya llevan 8 mil muertos. En 1946 mataron 6 millones y medio de judĂos. Hermanos, la cantidad de gente que usted va a ver morir y vivir en su periodo de vida es la mĂnima en comparaciĂłn con toda la gente que Dios va a salvar. Yo quiero que usted me entienda que el peor error y el Ă©xito del diablo, el diablo ha sido una estratega excelente. ÂżPor quĂ©? Porque el diablo nos hizo creer a todos que esto era religiĂłn. Entonces, si usted tenĂa una buena religiĂłn, si usted era bien portado, usted iba para el cielo. Y es mentira. Porque Dios estĂĄ hablando de que la vida aquĂ, la vida aquĂ son 70 años y el resto de la vida es con Ăl. Esto es bien interesante, hermanos. Y lo mĂĄs interesante, por decirlo asĂ, es que usted y yo estamos en ese plan. Su nombre y el mĂo. AcuĂ©rdense que su nombre y el mĂo estĂĄn siendo escritos, pero la gente que Dios ha salvado y va a salvar. Porque yo creo lo que Grebin dice. A nosotros no nos va a tocar ver esto. Porque lo que estĂĄ pasando en este momento es que se estĂĄ subiendo la tensiĂłn de los paĂses ĂĄrabes para que odien Israel. Los chiquitos de la edad de ella que estĂĄn viendo a sus papĂĄs morir por causa de esta guerra van a odiar a Israel. Entonces, en menos de 20 años, 30 años, se va a armar un zaperoco enorme. O sea, no hay manera que si todos los paĂses ĂĄrabes en este momento se unen, ataquen a Israel. No hay manera. Y logren vencer porque estĂĄ Estados Unidos. Porque estĂĄ Francia, estĂĄ Inglaterra. Inglaterra engañó. Inglaterra engañó a los judĂos, engañó a los ĂĄrabes. DespuĂ©s de la guerra les dijo, yo les voy a dar una tierra, yo les voy a dar una tierra. Y se vino un alboroto y no pudieron cumplir con eso. Y los sacaron de Palestina. PĂłngale atenciĂłn a estas cosas, pero pĂłngale atenciĂłn a todo lo que Dios ha hecho para salvarlo, para tenerlo aquĂ y que usted sea parte del pueblo escogido de Dios. Señor bendito, todos gracias. Agradecemos su atenciĂłn. Si este material ha sido Ăștil para usted, le rogamos que lo pueda compartir. Somos Olivo Verde Costa Rica.
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