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Listen to Aprovechando bien el tiempo Dom 27 de Agosto 2023 by OLIVO VERDE COSTA RICA MP3 song. Aprovechando bien el tiempo Dom 27 de Agosto 2023 song from OLIVO VERDE COSTA RICA is available on Audio.com. The duration of song is 28:55. This high-quality MP3 track has 151.275 kbps bitrate and was uploaded on 29 Aug 2023. Stream and download Aprovechando bien el tiempo Dom 27 de Agosto 2023 by OLIVO VERDE COSTA RICA for free on Audio.com ā your ultimate destination for MP3 music.










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Olivo Verde is a community focused on the systematic and respectful study of the Word of God. They emphasize the importance of prioritizing the Word and not mixing it with other philosophies or thoughts. The speaker warns against becoming too self-reliant and prioritizing our own desires over God's will. They mention the story of King David as an example of someone who prioritized his own desires over God's Word. They also discuss the importance of serving and seeing it as a privilege rather than a burden. They reference the story of Nehemiah as an example of someone who served God's people with dedication and integrity. Olivo Verde es una comunidad enfocada en el estudio sistemĆ”tico y respetuoso de la Palabra de Dios. El contenido de su producción se basa en el trabajo verso a verso del texto bĆblico. La Iglesia, aparte de celebrar y gozarse y agradecer, tiene desafĆos por delante. Muchos, muchos. Yo quisiera enfocarme en cuatro, y los vamos a ver rĆ”pidamente. El primero, ya lo he mencionado otras veces, es darle el lugar a la Palabra de Dios, priorizar la Palabra. O sea, ĀæquĆ© quiero decir? Esto estĆ” por encima de cualquier cosa. Y usted me dice, uy esta seƱora, y usted siempre dice lo mismo, siempre dice lo mismo. No, hermano, es que yo no tengo nada nuevo que decir. Es que aprendemos cosas nuevas todos los dĆas, si nos disponemos. Pero la Palabra del SeƱor estĆ” establecida, y no hay nada nuevo que decir. Salvo reafirmar y aprender lo que ya estĆ” establecido. Esto es como los niƱos, los bebĆ©s, cuando ven la pibe, son pequeƱos, y empieza a llover, y los sacamos a que vean la lluvia. Ellos se asombran, y ellos no consiguen cómo cae agua de arriba y demĆ”s. Es la primera vez para ellos, estĆ”n aprendiendo algo nuevo, pero eso no quiere decir que la lluvia es la primera vez que caiga. AhĆ estĆ”, no ha cambiado de color, no ha cambiado la forma en que cae, no ha cambiado nada. AsĆ es la Palabra del SeƱor, no ha cambiado, es la esencia es la misma, la Palabra se mantiene. Paula advierte y dice, ojo, cuidado cuando alguien llegue con algo nuevo, porque hay cosas nuevas. Hay nuevo aprendizaje, porque yo no conozco todo y tengo que aprender. Pero la Palabra es la misma, se mantiene, porque esa es la voluntad del SeƱor. Que trascienda tiempos y Ć©pocas en perfecto orden, en perfecta conservación. Ahora, cuando yo le digo, llegó el tiempo de darle a la Palabra la prioridad, que sea lo principal, que sea lo que marque nuestra vida, yo quiero una vez mĆ”s decirle, hermanos, llegó el tiempo de dejar de hacer mezclas. No podemos seguir haciendo las mezclas que tanto nos gustan, que tanto seducen. Pensamiento positivo, pensamientos de superación personal, filosofĆas de moda. No mĆ”s, hermanos, no podemos seguir dĆ”ndole chance a hacer esas mezclas, esas fusiones. No son sanas, no son correctas. Y usted me dice, Giselle, pero son bonitas. SĆ, son bonitas, son interesantes, son pensamientos interesantĆsimos, agradables. Y usted puede decir, y hasta lo llenan a uno de fuerza y de todo. Y yo le digo, sĆ. Entonces, Āædónde estĆ” lo malo? ĀæCuĆ”l es el problema? Yo le voy a decir cuĆ”l es el problema. El problema radica, hermanos y hermanas, en que cuando usted y yo empezamos a darle cabida a ese tipo de pensamientos, cuando empezamos a familiarizarnos con ese tipo de pensamientos, usted y yo cada vez nos sentimos probablemente mĆ”s seguros, mĆ”s firmes, pero menos necesitados de Dios. Empezamos a alejarnos y empezamos a sentirnos que estamos muy bien capacitados nosotros para vivir la vida, que estamos muy bien afianzados. Y entonces empezamos a necesitar menos a Dios. Entonces llega un punto donde usted y yo nos volvemos la ley. Y usted y yo nos volvemos prioridad. Y usted y yo empezamos a probar ciertas cosas y a desaprobar ciertas cosas en función de nuestros intereses, de nuestras necesidades. Y eso es muy peligroso, hermano, eso es muy peligroso. Y esa no es la voluntad del SeƱor. Entonces llegó el tiempo de dejar de hacer mezcla. Llegó el tiempo de abrazar la Palabra pura tal cual y vivir a travĆ©s de ella. ĀæSabe quiĆ©n cayó en este problema en un momento en su vida? El Rey David. En el libro de segunda de Samuel se nos cuenta la historia, que ya la hemos analizado otras veces, y esta va a ser una vez mĆ”s, donde el Rey David cae en pecado con BezabĆ©. Cuando pasa, todos conocemos, yo creo que la mayorĆa conocemos la historia, cuando viene NatĆ”n y confronta al Rey David le dice, lo llama y lo expone, le expone todo lo que ha hecho y le dice, asĆ dice el SeƱor, ĀæPor quĆ© tuviste en poco la Palabra de JehovĆ” para hacer lo que a mĆ no me agrada? Nunca el SeƱor le dijo a David, ĀæPor quĆ© no creĆste? Ćl creĆa. ĀæPor quĆ© no la tomaste en cuenta? La tomó en cuenta. Pero cuando llegó el momento de escoger quĆ© era lo que iba a marcar pauta, Ć©l escogió por Ć©l. Ćl escogió por saciar su deseo, por cumplir lo que Ć©l querĆa. Estuvo Ć©l. Ćl encarnó la ley. Ćl se hizo la ley. Ćl aprobó lo que Ć©l querĆa aprobar para sĆ. Fue el error del Rey David. La puso, la puso a la misma lĆnea de la Palabra. Y ese es el problema con este tipo de pensamientos. Los pone a la altura de la Palabra. Los validamos. Hoy posteamos. Yo no uso redes sociales, pero algunas veces veo, uso WhatsApp, y algunas veces veo que la gente, en grupos en los que estoy incluida, postea un dĆa pasajes bĆblicos y al otro dĆa pensamientos de diferentes pensadores. La ponemos a la misma altura. La emparejamos. Y la Palabra de Dios estĆ” por sobre cualquier cosa, por encima de cualquier cosa. El Rey David tomó en cuenta. Ćl creĆa en la Palabra. Ćl creĆa. Era un hombre que conocĆa la Biblia. ConocĆa la ley de Dios. Y la tomaba en cuenta. Cuando el gran problema de David fue que Ć©l se asumió ser Ć©l la ley y se puso por encima de la Palabra. Ćl sabĆa que era Rey y que tenĆa derecho a hacer prĆ”cticamente lo que le daba la gana. Ćl sabĆa que Ć©l no se le negaba a nada, en buena teorĆa. Y entonces David decidió ser Ć©l la ley y aprobar lo que iba a suplir y a saciar su deseo. Y cuando le digo que Ć©l conocĆa la ley, conocĆa la ley, hermano. Ćl sabĆa que Ć©l podĆa casarse con una viuda, pero no con una mujer que tuviese marido. ĀæQuĆ© hizo entonces? A partir de que Ć©l conocĆa la ley, mató al marido. Vaya solución le dio. Ćl fue la ley. Ćl no solo, Ć©l se hizo la ley a sĆ mismo. Ćl no solo tomó la mujer de un hombre, sino que tomó la vida del hombre. ImagĆnense el nivel de confianza en sĆ mismo que tenĆa David de llegar al punto de no solo tomar una mujer ajena, sino de matar al marido para poder con libertad tener la mujer de aquel hombre. Eso es lo que pasa, hermanos. Cuando nosotros empezamos a hacer mezcla, Ā”Uy, pero uno no llega tan lejos, quĆ© barbaridad! No, no llegamos tan lejos, hermanos. Pero empezamos a creernos a nosotros mismos y a asumir la vida como si fuera nuestra. Y entonces, ya la prioridad somos nosotros. Ya Dios no es prioridad, ya Dios puede esperar. Ya la familia puede esperar, ya mi esposa y mi esposo pueden esperar, y mis hijos tambiĆ©n pueden esperar. Tengo cosas que hacer, tengo sueƱos que cumplir, tengo metas que alcanzar. ĀæEstĆ” mal? No, no estĆ” mal. No estĆ” mal siempre y cuando yo tenga muy en claro que nunca nada ni nadie va a estar por encima de la Palabra del SeƱor, que ya va a marcar mi vida, va a marcar la pauta, y que es innegociable, innegociable. El segundo desafĆo que tenemos es el del servicio, hermanos. Es el del servicio. Dieciocho aƱos de estar en Olivo Verde para muchos de ustedes, quĆ© bendición. Y dieciocho aƱos de servir, hermano, es la pregunta. Cada quien tendrĆ” la respuesta. El punto, hermano, el punto real en esto es hasta que yo tenga claro, hasta que usted tenga claro, hasta que entendamos que servir es un privilegio, lo vamos a ver, como un contratiempo y como una carga. Hasta el dĆa que usted y yo entendamos que Dios usa a quien quiera usar, pero servirle sólo al pueblo de Dios, sólo a sus hijos. Servir en el contexto que Dios quiere, con la trascendencia y el impacto que Dios quiere, eso sólo lo hace el pueblo de Dios. Eso estĆ”. Eso es un privilegio, hermano, para el pueblo de Dios, para sus hijos. Y hasta el dĆa que usted y yo tengamos claro eso, vamos a seguir dejando pasar las oportunidades que a diario el SeƱor nos da y nos pone adelante para servirle. EnseƱar a otros, aconsejar a muchos, acompaƱar a otros, involucrarnos en diferentes cosas. Es tiempo, hermano, es tiempo que usted y yo entendamos que servir es el honor mĆ”s grande que tiene un hijo y una hija de Dios. Ser parte de la obra de Dios, entender que a mĆ Dios me capacitó y a usted y a cada hijo suyo, porque lo dice Primera de Pedro, el apóstol Pedro lo enseƱa, entender que Ćl nos dio dones, que Ćl puso dones en cada uno de nosotros con el fin Ćŗnico, entiĆ©ndame, Ćŗnico, hermano y hermana, de que usted me bendiga a mĆ y yo lo bendiga a usted. Ese es el Ćŗnico fin. No es que usted se compare con el otro y piense que lo que usted hace es mejor o mĆ”s valioso, que estar aquĆ es mĆ”s importante que servir allĆ”. No. Es con la idea, Dios lo dota y lo pone a usted y a mĆ, nos da dones, para que nosotros entendamos que la Ćŗnica razón por la que eso estĆ” puesto en su vida y en mi vida es para bendecirnos mutuamente y que el nombre del SeƱor sea glorificado. Si logramos entender eso, hermanos, nuestra vida va a tener sentido. Nehemiah, el libro de Nehemiah es un libro interesantĆsimo, interesantĆsimo. Nos habla de lo que es la solidaridad, nos habla tambiĆ©n de compaƱĆa, nos habla de compromiso, nos habla de un montón de cosas. Nos muestra un hombre con un sentido de compromiso y una entrega al servicio del pueblo de Dios y de la obra de Dios maravillosa. Nehemiah era un hombre que habĆa sido llevado cautivo a Babilonia. Cuando Babilonia invade JerusalĆ©n, la saquea, se lleva dentro de las cosas que se llevan como copas y cosas valiosas del templo, se lleva mucha gente, en su mayorĆa muchachos muy jóvenes, muy jóvenes, para usarlos en las cortes y al servicio del pueblo al cual eran cautivos. Nehemiah era uno de esos muchachos, era joven cuando sale. Y Nehemiah va a servir como copero del rey. El copero del rey era el hombre que servĆa el vino en la copa, lo probaba antes y despuĆ©s se lo daba al rey. Por aquello que estuviera envenenado, el que se iba en la tira era el copero. Pero no era un puesto cualquiera, era un puesto de privilegio, de altĆsimo honor, porque era escogido una persona Ćntegra, con un nivel de integridad increĆble, porque podĆa ser sobornado para envenenar al rey. La integridad era increĆble, aĆŗn dicen los comentaristas que la apariencia era agradable, no podĆa ser una persona no atractiva fĆsicamente, aĆŗn eso cuidaban. Era un hombre joven, de buen aspecto, muy educado, tenĆa condiciones especĆficas. Y Nehemiah habĆa llegado jovencito a Babilonia y empieza a servir. AhĆ Nehemiah tenĆa un puesto, le digo, de privilegio, de mucho honor en la corte. TenĆa la confianza absoluta del rey. Pocas personas estaban en presencia del rey tan constantemente como el copero. La esposa no, ni aĆŗn la esposa. La esposa venĆa si ella lo pedĆa o si el rey la pedĆa, y si era ella la que pedĆa visitar al rey, Ć©l se daba el lujo o de rechazar la petición o de aceptarla. Pero el copero estaba siempre delante del rey, siempre se mantenĆa cerca del rey, tenĆa su confianza. Y en ese contexto de privilegios, de muchas ventajas, estĆ” Nehemiah. Y a Ć©l le llega el aviso y pregunta que cómo estaba el pueblo de JerusalĆ©n. Estaban, dice, las puertas caĆdas, los muros destruidos. Y eso no sólo los exponĆa a que fuesen atacados por los enemigos, sino que representaba una vergüenza extrema para el pueblo. Hablaba de desprotección, hablaba de que estaban expuestos de su vulnerabilidad. Y cuando JeremĆah se escucha la condición del pueblo, dice que se entristece profundamente, tanto que el rey mira a su rostro y le dice, ĀæquĆ© es lo que te tiene tan triste? Ćl le cuenta la historia, pide el permiso y Nehemiah se va, junto con otros, a reconstruir los muros de JerusalĆ©n. ĀæQuĆ© le quiero decir con esto, hermanos? Que JeremĆah no escatimó su posición, no vio que se iba a incomodar, no vio que tenĆa que viajar mil kilómetros, estaban a mil kilómetros de distancia. Y ahora en ese momento usted agarra un vuelo, pero imagĆnese en ese momento cómo serĆa, cuĆ”nto tardarĆa, cómo serĆa aquel viaje para este hombre. JeremĆah no escatimó, Ć©l dijo, voy a servir, tengo un propósito y tengo muy claro, muy definido, que mi vida estĆ” en función del servicio a Dios y a su pueblo. Eso se llama tener claro el concepto del servicio. No se midió, no lo detuvo, ni la comodidad que tenĆa, ni las ventajas y los privilegios que tenĆa. No le importó incomodarse, repito, no le importó poner ciertas condiciones que tenĆa, con tal de servirle al SeƱor y de servir al pueblo de Dios. Servir, repito, es un privilegio, hermano. Servir es el honor mĆ”s grande que un hijo y una hija de Dios puede tener. Y hasta el dĆa que usted y yo entendamos eso, vamos a seguir, repito, como dije antes, desperdiciando oportunidades para servirle. Como tercer punto. En Efesios 5.6, le dice el apóstol Pablo a la iglesia de Ćfeso, aprovechen bien el tiempo, dice, nadie los engaƱa con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. Por tanto, no seĆ”is insensatos si no entendidos de cuĆ”l sea la voluntad del SeƱor. El apóstol Pablo le dice a la iglesia de Ćfeso, Miren, llegó el momento, les dice. En el 5.16 dice, aprovechen cada oportunidad que tengan de hacer el bien, porque estamos viviendo tiempos muy malos. No sean tontos si no tratan de averiguar quĆ© es lo que Dios quiere que hagan. Aprovechando bien el tiempo, dice la versión de la reina Valera, porque los dĆas son malos. Usted y yo tenemos un tercer desafĆo, hermano, y es entender los tiempos que vivimos. Vivimos tiempos sin precedentes, y nosotros muchas veces nos vemos viviendo como si tuviĆ©semos mil aƱos por delante, como si todo lo tuviĆ©semos seguro, como si nada importara. DistraĆdos, hermanos, muchas veces en cosas que son pasajeras, que no trascienden y que no estĆ”n valiosas para Dios. ĀæSon malos? No. ĀæHacer planes de quĆ© estoy hablando yo, de que el mundo se va a acabar? No, yo no estoy diciendo eso. Yo no estoy diciendo ni que esto se nos va a acabar, ni que nos quedan cinco dĆas. Yo no estoy diciendo nada semejante. Yo estoy diciendo, hermano, que los tiempos que vivimos son sin precedentes, son tiempos malos, muy malos, muy complejos, muy confusos, de mucha inestabilidad social, de mucha inestabilidad polĆtica, de mucha inestabilidad en el Ć”rea de salud, de mucha inestabilidad económica. Es inestable, hay una vulnerabilidad absoluta. Son tiempos malos y los dĆas se acortan. Y tenemos el desafĆo de entender las Ć©pocas, los tiempos que estamos viviendo, porque si no, vamos a seguir distrayĆ©ndonos pensando que tenemos mil aƱos por delante, que nada precisa, que podemos dar tiempo, que no importa que despuĆ©s, que mĆ”s adelante me involucro. Pero no estamos conscientes muchas veces, hermanos, de la fragilidad de la vida. No estamos conscientes de lo fugaz que es esto. Hace poco mĆ”s de tres meses, nosotros pasamos por una situación muy compleja con mi esposo. Se enfermó feo, muy grave. Y le damos gracias a la iglesia porque ha estado y nos ha apoyado en oración. No tenemos con quĆ© agradecerles. No nos daban esperanza, hubo un momento en que no nos daban esperanza. Nos volvimos al SeƱor y Ćl nos escuchó, y escuchó al pueblo de Dios y en su misericordia, y todavĆa estĆ” aquĆ con nosotros. Por su misericordia, por su amor, por su gracia. Pero, hermanos, la vida es fugaz, es inestable. No hay garantĆas de nada, hermano. AquĆ dice Pedro, entiendan, el apóstol Pedro llama a la iglesia y le dice, por favor entiendan que aquĆ vamos como peregrinos y extranjeros. Que aquĆ vamos de paso tan solo. No se aferren. No echen anclas aquĆ. Porque su fin y el mĆo son eternos. No estĆ”n aquĆ. Nos engaƱamos muchas veces y nos dejamos seducir por el ronron y por las tantas cosas que nos agobian y que se agolpan contra nosotros. Pero, hermano, esto es fugaz, esto es pasajero. Un forastero, el apóstol Pedro usa dos palabras, dos adjetivos. Forasteros y peregrinos. Ninguno de los dos tiene nada de sĆ. Un forastero no tiene lugar, nada le pertenece. Y un peregrino es igual. No tiene nada suyo. No tiene por quĆ© anclarse ni por quĆ© aferrarse. Porque no tiene patria, no tiene casa, no tiene nada. Y el apóstol Pedro le dice, entiendan por favor. Entiendan. En su carta le dice, entiendan por favor que nosotros somos peregrinos y somos extranjeros. Que la vida es fugaz. Que hoy estamos y maƱana no. Y si yo no tengo claro esa fugacidad y ese transitorio tan corto, voy a vivir como si yo tuviese mil aƱos por delante. Sin aprovechar los tiempos. Porque los dĆas son malos y los tiempos son cortos. Se me va a ir el tiempo, hermanos. Se me va a ir el tiempo. Y cuando yo me dĆ© cuenta, van a haber pasado mil oportunidades para servir. Mil oportunidades para alabar al SeƱor. Mil oportunidades para el Ćŗltimo y cuarto desafĆo que voy a mencionar en esta maƱana. Para marcarle la vida y marcar nuestro entorno. Y marcarle la vida a las generaciones que vienen detrĆ”s de nosotros. Ese es el cuarto desafĆo que tiene la Iglesia del SeƱor. Cuando yo meditaba en esto, estamos siendo desafiados. No solo sostenernos nosotros. No solo hacerlo bien nosotros. Estamos siendo desafiados a marcarle la vida a las generaciones que vienen detrĆ”s de nosotros. Cuando yo meditaba en este punto, me acordĆ© y me fui a GĆ©nesis 49. Es un capĆtulo hermosĆsimo. EstĆ” allĆ” Jacob, anciano, muy anciano, muy viejito. Y llama a sus doce hijos. Les dice que se arrimen, que se acerquen. Y Ćl les dice, los voy a bendecir. Y les voy a decir, voy a hablar sobre el futuro de cada uno de ustedes. Y los reĆŗne y empieza a bendecir a cada uno de sus hijos. A partir de su individualidad. Porque ninguno era igual al otro. Era completamente diferente uno del otro. Como sabemos todos los que tenemos mĆ”s de un hijo, no hay uno igual al otro. Y empieza Jacob a bendecir a esos hombres, eran hombres. Y empieza a bendecirlos. Repito, a partir de la individualidad de cada uno. Y los bendice y habla sobre sus futuros. Y habla sobre lo que va a pasar a tiempo venidero. Y es hermosĆsimo, es hermosĆsimo. Es capĆtulo 49 de GĆ©nesis. Ćl marcó, dice la Biblia, que dicho, bendecido, habiendo bendecido a sus hijos. Dice que da las instrucciones, porque dice, ya yo estoy listo. Da las instrucciones de cómo lo entierren y dónde lo entierren y ahĆ mismo muere. Y uno dice, quĆ© cosa mĆ”s linda, quĆ© pasaje mĆ”s bonito, mĆ”s interesante. Marcó la vida de esa gente. Lo que aquel hombre dijo y bendijo, las palabras que usó, marcó la vida de aquellos hombres. Y yo creo que usted y yo tenemos un enorme desafĆo. Algunos tenemos hijos ya adultos, igual les seguimos marcando la vida. Nunca se termina, hermano. Algunos tenemos nietos, que son la cosa mĆ”s espectacular que alguien puede imaginar. Algunos tal vez no tendrĆ”n hijos, pero tienen sobrinos. Algunos ni hijos ni sobrinos, pero tienen amiguitos, amigos, amigas. Hermano, el punto es que usted y yo estamos puestos aquĆ para trascender, para marcar, para impactar nuestro entorno. David, ahora la historia que mencionaba al inicio, David tambiĆ©n marcó la pauta en su familia. Cuando NatĆ”n lo confronta y le dice, quĆ© has hecho, quĆ© has hecho. Tuviste en poco la palabra del SeƱor, hiciste lo malo delante de Ćl. Y le dice, uf, esa parte de ese, es interesante, la historia es dramĆ”tica. Yo no sĆ© si usted la ha leĆdo completa, pero es impresionante. Y uno se queda, y yo la leo y la releo, y yo, uf, quĆ© terrible. NatĆ”n lo confronta y le dice, por cuanto esto hiciste, le dice, nunca, es un absoluto, dos absolutos, nunca, jamĆ”s, le dice, se apartarĆ” el mal de tu casa. Esos son dos absolutos. Le dice, nunca jamĆ”s se apartarĆ” el mal de tu casa. De aquĆ en mĆ”s, le dice, antes se levantaba el mal desde afuera, ahora se va a levantar dentro de los tuyos. Va a haber espada siempre, va a haber muerte siempre. Es dramĆ”tico, hermano, lo que el SeƱor le dice a David. Antes el mal se levantaba de afuera, ahora se va a levantar dentro de tu familia, dentro de los tuyos. Lo que hiciste en secreto, en oscuro, yo voy a permitir que se haga la luz del dĆa y que todo el mundo lo vea. Y entonces sufra las consecuencias. David tambiĆ©n marcó el entorno, tambiĆ©n marcó pauta en sus generaciones. De ahĆ en adelante, si usted sigue leyendo las historias, si usted sigue en una lĆnea de tiempo, la vida de David es una tragedia, hermano. David tambiĆ©n marcó, porque hermano, tenemos que tener claro algo. Usted y yo vamos a marcar nuestro entorno, vamos a marcar nuestras generaciones, las que vienen detrĆ”s. ĀæCómo la marquemos? Porque siempre, siempre vamos a dar lo que tenemos. La pregunta del millón es, ĀæquĆ© tenemos para dar? ĀæQuĆ© tengo yo para dar? ĀæQuĆ© tengo yo para heredar? Porque sólo lo propio se hereda. Nadie hereda nada ajeno, hermano. Eso es un principio. Usted no puede heredar lo ajeno, usted sólo hereda lo propio. Por mĆ”s que usted quiera, por mĆ”s que a usted le impacte, por mĆ”s que usted quiera que se parezca, no, se van a parecer a lo que usted y yo modelamos, hermano. Esa es una verdad absoluta. Heredamos lo que tenemos, no otra cosa. David heredó tragedia, drama, violencia, vergüenza, a partir de su error, de su pecado. No fue un error, fue un pecado lo de David. OjalĆ” que el SeƱor nos dĆ© la sabidurĆa, la valentĆa, la decisión, la disposición para marcar la vida de los que vienen detrĆ”s de nosotros. Eso es un privilegio, hermano, poder modelarle a nuestros hijos, a nuestros nietos, que Dios nos ayude y nos haga entender que marcamos la vida de los que estĆ”n. Que eso es un privilegio y una enorme responsabilidad. Recapitulo cuatro desafĆos que tenemos. Priorizar la palabra y darle el lugar que merece. Es lo mĆ”ximo, nada estĆ” por encima de ella. Servimos, porque entendemos que servir es el privilegio mĆ”s grande que tiene un hijo de Dios. Y aprovechamos los tiempos porque los dĆas son malos, entonces yo aprovecho y entiendo los tiempos que vivimos. Y por Ćŗltimo me dispongo, dispongo mi vida para marcar mi entorno, las generaciones que vienen detrĆ”s mĆo. ĀæAmĆ©? ĀæQuĆ© le parece si inclina su cabeza y oramos?
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