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Listen to Estudio biblico - La Fe que permanece y da fruto - Hrno by Centro de Gloria MP3 song. Estudio biblico - La Fe que permanece y da fruto - Hrno song from Centro de Gloria is available on Audio.com. The duration of song is 46:37. This high-quality MP3 track has 755.619 kbps bitrate and was uploaded on 13 Oct 2023. Stream and download Estudio biblico - La Fe que permanece y da fruto - Hrno by Centro de Gloria for free on Audio.com ā your ultimate destination for MP3 music.










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In this transcription, the speaker begins by praying for understanding and wisdom to learn from the Word of God. They express gratitude for being able to learn from God and ask for the Holy Spirit's guidance. The speaker then introduces the topic of their teaching, titled "The Faith That Remains and Bears Fruit," and begins reading from Romans chapter 10. They discuss the difference between God's righteousness and our own righteousness based on the law. The speaker explains that Israel sought to establish their own righteousness by following the law, but they ignored God's righteousness. They highlight the conditional nature of our worldly systems and how it influences our understanding of salvation. The speaker emphasizes that salvation comes through confessing with our mouth that Jesus is Lord and believing in our heart that God raised Him from the dead. They conclude by stating that our faith must be solely in Christ for Him to remain our Savior. Vamos a estar orando para poder aprender de la Palabra en esta noche. SeƱor Dios, te damos gracias por este tiempo, gracias Padre porque TĆŗ nos hablas a travĆ©s de Tu Palabra. TĆŗ nos edificas SeƱor, nos transformas cada dĆa la imagen de Tu Hijo. Te damos gracias porque podemos aprender de Ti. Gracias EspĆritu Santo porque nos das el entendimiento, la sabidurĆa para poder comprender Tu Palabra, para poder entender el corazón del Padre, para poder entender cada vez mĆ”s el Evangelio de Cristo, para poder estar firmes en esta realidad de la cruz, la realidad del nuevo pacto en el cual nos has introducido por medio de la sangre de Tu Hijo Jesucristo. Gracias Padre por esta noche, por todo lo que vas a hablar a nuestras vidas. Disponemos nuestro corazón para escucharte, para entenderte. En el nombre de nuestro amado JesĆŗs. AmĆ©n. Me gustarĆa que comenzĆ”semos leyendo en Romanos capĆtulo 10. Romanos capĆtulo 10 desde el versĆculo 1. Romanos 10 desde el 1 en adelante. El tĆtulo de la enseƱanza de hoy le he colocado la fe que permanece y da fruto. AmĆ©n. La fe que permanece y da fruto. Entonces en Romanos 10 nos encontramos aquĆ, el apóstol Pablo estĆ” hablando, les estĆ” hablando a los romanos, a los que estaban en la iglesia en Roma, y Ć©l les dice, hermanos, ciertamente el anhelo de Dios es un deseo, y Ć©l les dice, hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón y mi oración a Dios por Israel es para salvación, porque yo les doy testimonio de que ellos, Israel, tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia, porque ignorando la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios, porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree. AmĆ©n. Vamos a dejarlo por ahora hasta allĆ. El apóstol Pablo les dice, Israel, ellos tienen celo de Dios, son un pueblo que es celoso de Dios, ellos buscan a Dios y ciertamente quieren agradarle, pero el problema es que lo hacen no con entendimiento, no con conocimiento. ĀæPor quĆ©? Porque ellos ignoran la justicia de Dios e intentan establecer la suya propia. Entonces hay dos tipos de justicia, una es la justicia de Dios y la otra es nuestra propia justicia. Israel querĆa ser justo delante de Dios, pero el problema es que ellos estaban desechando la justicia de Dios y estaban buscando su propia justicia. Vamos a ver cuĆ”l es la diferencia entre las dos justicias, la justicia de Dios y la nuestra. Entonces Pablo empieza a desarrollar esto y les dice, porque de la justicia que es por la ley, MoisĆ©s escribe asĆ, el hombre que haga estas cosas vivirĆ” por ellas. Entonces esta primera justicia que estĆ” hablando el apóstol Pablo es la justicia propia y estĆ” asociada con la ley. La justicia propia que buscaba el pueblo de Israel estaba asociada con el cumplir la ley y por eso les dice, MoisĆ©s escribe con respecto a la justicia que es por la ley, que el hombre que haga estas cosas vivirĆ” por ellas. En otras palabras, la justicia de Dios es la justicia propia. En otras palabras, la justicia propia se basa en lo que nosotros hacemos y esto ya lo hemos desarrollado en otras clases, pero siempre es bueno profundizar en esto porque vamos descubriendo mĆ”s riqueza. Entonces, Āæen quĆ© se basa la justicia propia o la justicia de la ley? Que la persona que haga o cumpla con ciertos requisitos vivirĆ” por ellas. FĆjense que utiliza el verbo vivirĆ”, es decir, la persona tendrĆ” vida siempre que cumpla con lo que diga la ley. Esa es la justicia de la ley, la justicia propia. Y cuando Dios dice esto, que lo dice en Deuteronomio, Ćl les da una lista de todas las cosas, de todos los mandamientos en los que ellos deben permanecer para poder vivir. ĀæQuĆ© pasa? Israel recibió la ley y empezó desde MoisĆ©s en adelante a intentar obtener la vida mediante el cumplir los mandamientos. Y estuvieron asĆ cientos de aƱos haciendo para poder extraer vida de eso. Si yo logro guardar todos estos mandamientos, extraigo vida. Si yo honro a mi padre y a mi madre, extraigo vida de allĆ. Si yo hablo verdad frente a mi prójimo, extraigo vida de allĆ. Si yo me guardo de cumplirlo todo, extraigo vida. Por el lado contrario, si yo hablo mentira en lugar de vida, ĀæquĆ© obtengo? Muerte. Si yo tengo celos, envidias, desilusiones, si yo tengo celos, envidias, fallo en cualquiera de las cosas que Dios dice, extraigo muerte. Entonces, esa era la justicia de la ley. Israel, cuando Dios envĆa a Cristo y entonces establece una nueva forma en la que podemos ser justos ante Ćl, que ya hablaremos de eso, Israel se resiste a cambiar su forma de ser justificado. Porque una vez que Dios envĆa a Cristo, Dios dice, la justicia ya no serĆ” por vuestra cumplir, ahora serĆ” por medio de la fe en la sangre de mi Hijo, derramada en la cruz, por medio de la fe en su sangre, amĆ©n. ĀæPero quĆ© pasa? Israel tenĆa cientos de aƱos buscando ser justo por lo que MoisĆ©s decĆa, el hombre que haga estas cosas vivirĆ” por ellas. Y a ver, no le echemos toda la culpa a Israel porque tenĆan cientos de aƱos haciendo esto, y claro, al momento en que Dios cambia todo el sistema, ellos, pues les ocurre un choque, ellos dicen, no, no, no, pero ĀæquĆ© me estĆ”s diciendo? Dios dijo que serĆa de esta manera, el hombre que haga estas cosas vivirĆ” por ellas. Y ahora tĆŗ me dices que Dios cambia y dice que no, que ahora es por la fe. Entonces ellos tienen este choque y les cuesta dejar de buscar su propia justicia y transicionar a la justicia de Cristo que es por la fe. Ahora, a mĆ”s de uno de nosotros nos ha pasado lo mismo, yo me incluyo. ĀæPor quĆ©? Porque todo lo que nosotros conocemos en este mundo, cómo funciona el sistema en el que vivimos, todo es condicional. Desde que nosotros nacemos hasta que morimos, siempre nos estĆ”n diciendo, bueno, si tĆŗ te portas bien, yo, nuestros padres nos dicen, te compro el juguete de Navidad o te doy lo que me pediste. Luego vamos al colegio y nos dicen los maestros, si te portas bien, te pongo una A o te pongo un 10, te pongo una carita feliz. Pero si te portas mal, te pongo una carita triste, te pongo un 0, llamo a tus padres, te mando al rincón, no vas al recreo a jugar con tus amigos, te suspendo, etc. Un montón de normas. Luego salimos del colegio y vamos a la universidad y ya no tenemos un profesor que nos diga, si haces esto... No, porque en la universidad los profesores son mĆ”s relajados. ĀæQuĆ© pasa si no estudio? No apruebo. Y si no apruebo, no me gradĆŗo. Si no me gradĆŗo, no me dan trabajo, porque a la hora de buscar un trabajo, ĀæquĆ© me piden? El currĆculum. ĀæDónde estĆ” tu carta de presentación? ĀæQuĆ© me ofreces? ĀæQuĆ© sabes hacer? ĀæQuĆ© eres tĆŗ? No, bueno, yo soy David, soy un joven responsable, soy un joven alegre. No, a mĆ no me importa eso, a mĆ me importan tus estudios. ĀæQuĆ© tienes? ĀæQuĆ© me ofreces? Entonces todo es condicional. ĀæQuĆ© me das a cambio? Y luego ven el currĆculum, te aprueban, te llaman, estĆ”s en el trabajo y ahora tienes que desempeƱar tu trabajo adecuadamente. ĀæPara quĆ©? Para poder mantener tu puesto en el trabajo. Porque el dĆa en que dejes de dar la talla y no cumplas con lo que se te pide, pues te echan y te sustituyen. Entonces todo nuestro sistema se mueve asĆ. Entonces digamos que tĆŗ dices, bueno, no, me olvido del trabajo, me olvido de todo eso, yo quiero andar en un sistema libre. Entonces vas por la calle en tu libertad y sin darte cuenta fallaste un semĆ”foro. ĀæY quĆ© pasa? Puedes te poner una multa. O vas en el coche viviendo tu vida relax y superaste la velocidad. Multa. En todos lados hay reglas, en todos lados hay condiciones. Si no cumples, castigo. Y si cumples, estĆ”s tranquilo, Āæverdad? Pues todo ese sistema se nos mete en la mente y lo llevamos nosotros al Evangelio. Nosotros decimos, es que, a ver, Dios tiene que funcionar igual porque todo funciona igual. Entonces, claro, si yo quiero mantener mi salvación, si yo quiero mantener mi justicia ante Dios, yo tengo que desempeƱar correctamente. Y entonces lo mismo hacĆa el pueblo de Israel, ellos decĆan, sĆ, la justicia tiene que ser asĆ. Pero vamos a ver quĆ© dice Pablo, vamos a seguir leyendo. EstĆ”bamos en Romanos 10, versĆculo 5. Entonces MoisĆ©s decĆa, el hombre que haga estas cosas vivirĆ” por ellas. Vamos a seguir. Pero, hay un pero, el pero denota contraste. Pablo dice, pero, la justicia, ĀæquĆ© es por quĆ©? Por la fe. Dice asĆ, no digas en tu corazón, ĀæquiĆ©n subirĆ” al cielo? Esto es para traer abajo a Cristo. O ĀæquiĆ©n descenderĆ” al abismo? Esto es para hacer subir a Cristo entre los muertos. Siguiente. MĆ”s, ĀæquĆ© dice? Cerca de ti estĆ” la palabra, en tu boca y en tu corazón. Es decir, Dios estĆ” diciendo, lo que yo te voy a pedir para que seas justo ante mĆ, no es algo que estĆ© muy lejos, muy arriba en el cielo, que tĆŗ digas, Āæa quiĆ©n enviaremos al cielo para que lo traiga? Porque eso estĆ” en deuteronomio escrito. Ni tampoco es algo que tĆŗ digas, es muy lejano. Dios dice, no, cerca de ti estĆ”, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos. Y presta atención, ĀæcuĆ”l es esa palabra? Siguiente versĆculo. Que si confesares con tu boca que JesĆŗs es el SeƱor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serĆ”s salvo. Siguiente versĆculo. Porque con el corazón se cree, Āæpara quĆ©? Para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. ĀæY el siguiente quĆ© dice? Pues la escritura dice, todo aquel que en Ć©l creyere, no serĆ” avergonzado. Mis hermanos, estos tres Ćŗltimos versĆculos son gloriosos. Porque Dios lo que estĆ” diciendo es, mi justicia, tu justicia por la ley depende de ti, pero mi justicia, vamos a ir al nueve otra vez, porfa, amada. Mi justicia tiene solamente dos requisitos. Uno, que si confiesas con tu boca que JesĆŗs es el SeƱor, y segundo, si crees en tu corazón que Dios lo resucitó. ĀæAmĆ©n? Es lo Ćŗnico que Dios pide para ser justo. ĀæPor quĆ©? Porque, mis hermanos, tiene que ser asĆ, no hay otra manera. ĀæPor quĆ© no puede ser de otra manera? ĀæPor quĆ© no puede ser de otra manera? Porque Cristo es el Salvador. Si nuestra fe no estĆ” 100% en Ćl, Ćl deja de ser el Salvador. Y entonces se convierte en un trabajo en equipo, bueno, Cristo mĆ”s yo, ĀæsĆ? Y eso no puede ser asĆ, porque Dios no estableció que las cosas fuesen hechas asĆ. Dios estableció que toda la gloria fuese dada al Hijo. Toda gloria es para Ćl. Por eso Pablo dice, Āædónde pues estĆ” la jactancia? Ya no hay lugar para la jactancia, no hay. ĀæPor quĆ©? ĀæPor las obras? No, por la ley de la fe. No hay jactancia. Mis hermanos, cuando nosotros pensamos que nuestra justicia ante Dios es un trabajo en equipo, Cristo mĆ”s yo, imagĆnense ustedes, han visto esos maratones, que se llaman triatlones, que trabajan dos o tres personas en equipo, entonces una persona va corriendo, ĀæsĆ? Corre, por ejemplo, cinco kilómetros. Luego llega y toca a su compaƱero, y el compaƱero entonces le toca la parte de nado, y se mete a nadar. El que nada llega al otro lado, toca al compaƱero que ahora va en bicicleta. Y al final ganan, pero es un trabajo en equipo. Fueron tres que participaron, ĀæsĆ? El que corre, el que nada y el que va en la bicicleta. Entonces al final, Āæel premio quiĆ©n se lo lleva? ĀæEl que corrió solamente? ĀæEl que nadó? No, porque es que el que nada hace el mĆ”s difĆcil trabajo, no. ĀæQuiĆ©n se lleva el premio? Los tres. ĀæQuiĆ©nes suben al podio y se colocan en primer lugar? Las tres personas. Es un trabajo en equipo, porque si el que corre, corre muy bien, y el que nada, nada muy bien, pero el de la bici a Ćŗltima hora le da un calambre y no puede llegar, los tres perdieron. Entonces imagĆnense que nosotros decimos, sĆ, la salvación y la justicia de Dios es un trabajo en equipo, JesĆŗs mĆ”s yo. Obviamente JesĆŗs hace el 99.9%, y yo hago el 0.1%, entonces es como que JesĆŗs baja del cielo, toma forma de hombre, se humilla a sĆ mismo, se niega a sĆ mismo, va a la cruz, da su vida, hace todo lo que hizo, corona de espinas, es azotado, es maltratado, escupido, sufre, resucita el tercer dĆa, asciende al cielo, Ćl hizo su parte, toda su parte, entonces llega y te pasa la antorcha. Bueno, ahora David, te toca a ti. Entonces yo corro esto, Āæverdad?, un poquito nada mĆ”s, porque JesĆŗs hizo todo, y al final de quiĆ©n es la gloria, bueno, de los dos, porque si yo no hubiese hecho esto, si yo me hubiese quedado aquĆ, por mucho que JesĆŗs hizo todo, si yo no hubiese hecho mi parte, no ganĆ”bamos, entonces la gloria serĆa de los dos. Pero Dios no funciona asĆ, porque dice que JesĆŗs es el autor y consumador de nuestra fe, de principio a fin. ĀæQuĆ© es lo Ćŗnico que Dios me pide que haga? Lo Ćŗnico que yo debo hacer es creer en Ćl, es decirle, JesĆŗs, confĆo en ti, confĆo en tu obra en la cruz, o sea, me rindo a ti como mi Salvador. Hermanos, ĀæquĆ© nos cuesta aceptar que Ćl es el Salvador? Hay muchas religiones falsas, obviamente, y todas se basan en el hombre, todas se basan en quĆ© tan buenos soy los musulmanes, quĆ© tan buenos somos las mujeres que se tapen, los hombres que hagan esto, que cumplan aquello, el ayuno de Mahoma, el comer carne de animal sagrado, quĆ© sĆ© yo, los hindĆŗes no comemos vacas porque son sagradas, los egipcios hacen tal cosa, hacen aquella cosa para que lleguen a su cielo y su Dios Anubis los reciba y en la balanza pese sus corazones diga, fuiste mĆ”s bueno que malo, entonces eres bienvenido. Esas son todas las religiones de los hombres. Pero nosotros somos los Ćŗnicos que tenemos una verdad que se basa no en nuestra propia justicia, sino en la justicia de Aquel que murió por nosotros, Aquel que es nuestro Salvador. AsĆ que, mis hermanos, no nos avergoncemos del Evangelio, no nos avergoncemos de esta realidad porque dice el versĆculo 11, Romanos 10, 11, el que creyera en Ćl no serĆ” avergonzado. Y mis hermanos, muchas veces hemos menospreciado la fe porque pensamos que la fe no es suficiente, tiene que haber otro ingrediente. Y Dios dice, no, no, porque no se trata de ti, se trata de mi Hijo. Yo no acepto otra obra como perfecta, porque cualquier obra que tĆŗ me puedas ofrecer, no va a ser tan perfecta como la de mi Hijo. Por eso yo lo que necesito es que tĆŗ te rindas a la obra de mi Hijo, confĆes y creas en la obra de mi Hijo, Jesucristo, te humilles a Ćl y lo reconozcas como tu Salvador. Ya no busques mĆ”s salvadores, no eres tĆŗ, tu propio Salvador. No eres tĆŗ, tu propio Salvador. Y mis hermanos, yo les digo todo esto porque yo, el primero, tenĆa este problema. Yo siempre buscaba cómo salvarme. Y Dios, hasta que un dĆa Dios me dijo, tĆŗ no te puedes salvar. TĆŗ no te puedes salvar. TĆŗ no te puedes salvar. TĆŗ no te puedes salvar. TĆŗ no te puedes salvar. TĆŗ no te puedes salvar. Y Dios, hasta que un dĆa Dios me dijo, tĆŗ no te puedes salvar. No importa lo que hagas. ĀæPor quĆ© no te rindes al Salvador? JesĆŗs es el Salvador. Y cuando yo reconocĆ, claro, tiene sentido, Ćl es el Salvador. Claro, por eso Ćl es el Salvador. ImagĆnate que estĆ”s en medio del mar y tĆŗ no sabes nadar. No sabes nadar. Pero aunque supieras nadar, aunque fueras el mejor nadador, estĆ”s en mar abierto. No hay ni una isla ni tierra firme a 500 kilómetros a la redonda. EstĆ”s en mar abierto, un mar profundo de mĆ”s de 2.000 metros de profundidad. Hay tiburones, etc. Pero los tiburones serĆan el menor de tus problemas. Ya te digo yo, con las olas, con la tempestad, todo. Dime cómo te puedes salvar de ahĆ. ĀæPuedes salvarte, te pregunto? No hay manera. ĀæCuĆ”l es la Ćŗnica forma de que una persona en esa situación se pueda salvar? Que alguien lo rescate. Esa es la condición de cada pecador, de cada persona. Porque cuando nosotros creemos que nuestro pecado no es tan malo, nosotros creemos que estamos en el medio del mar, pero que cerca hay una tierra firme, y entonces si yo puedo nadar con mis esfuerzos y llegar, me salvĆ©. Pero cuando nosotros entendemos que nuestro pecado es tan grave que no hay manera alguna de que yo humanamente pueda alcanzar tierra firme, ahĆ entonces es cuando yo digo, SeƱor, dependo de Ti. Eres mi Salvador. Y entonces viene el SeƱor por Su gracia y nos rescata. Pero allĆ no hay ningĆŗn trabajo en equipo, solamente confiar en Ćl. Es lo que Dios nos pide, confiar en Ćl. Eso es obedecer al Evangelio, rendirme a Su gracia. Ahora vamos a leer, porque estoy hablando mucho. Ćl dice, el que creyera en Ćl no serĆ” avergonzado. El que creyera en Ćl no serĆ” avergonzado. Ahora, vamos a leer el capĆtulo anterior. Seguimos con Israel. Israel se resistĆa a rendirse a la justicia por la fe. Ellos seguĆan por sus esfuerzos. Juan 6... BuenĆsimo. Juan 6, 29, por favor, si lo pueden proyectar. Juan 6, 28. Vale, ahĆ lo tenemos. Esta es la obra de Dios que creĆ”is en el que Ćl ha enviado. AmĆ©n. BuenĆsimo, buenĆsimo. AmĆ©n, amĆ©n. AmĆ©n. AmĆ©n, amĆ©n. AsĆ es. AmĆ©n, amĆ©n. AsĆ es. AmĆ©n, amĆ©n. Exacto. Claro. AmĆ©n, amĆ©n. AmĆ©n, amĆ©n. AsĆ es. SĆ. Guau. AmĆ©n, amĆ©n. SĆ, sĆ, sĆ. SĆ. AmĆ©n, amĆ©n. Guau, amĆ©n. Guau. AmĆ©n, amĆ©n, amĆ©n. Gracias, Pastor ElĆ. Muy buena aportación. BuenĆsimo este versĆculo. FĆjense, esta es la obra de Dios que creĆ”is en el que Ćl ha enviado. Que creĆ”is en Ćl. De eso se trata. Y, a ver, estoy dando una introducción de la salvación y la justicia por fe, pero ahora en unos minutos hablaremos de las obras, porque las obras son importantes, Āævale? No estamos diciendo que no hay que obrar. Solamente estamos dejando claro que nuestra salvación y nuestra justicia vienen es por la fe. Romanos 9.30. Romanos 9.30. Dios le dijo, en lo que la Pastora ElĆ nos comentaba, Dios les decĆa, esta es la obra de Dios que creĆ”is en el que Ćl ha enviado. Pero Israel se resistió a creer. De hecho, lo crucificaron porque no le creyeron. Ahora, fĆjense lo que dice acĆ”, que interesante. ĀæQuĆ© diremos entonces? Dice el Apóstol Pablo. Que los gentiles, o sea, nosotros, que no tenĆamos nada que ver con la ley que Dios le habĆa dado a Israel, los gentiles que no iban tras la justicia, perdón, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia. Es decir, la justicia que es por fe, Āævale? Mas Israel, que iba tras una ley de justicia, vamos a cumplir con todo lo que dice la ley de MoisĆ©s, no la alcanzó. Y tĆŗ dices, Āæpero cómo? Si ellos tenĆan todos los mandamientos. Los gentiles tenĆan. Los gentiles eran unos bĆ”rbaros. Los romanos, los turcos, ellos ni sabĆan quiĆ©n era MoisĆ©s. No tenĆan la TorĆ”, el GĆ©nesis. ĀæQuiĆ©n creó el mundo? No sabĆan. DecĆan Saturno, JĆŗpiter, Plutón, quĆ© sĆ© yo. Pero, los que creyeron en Cristo, sin saber ninguno de los mandamientos que estaban en la ley de MoisĆ©s, creyeron en Cristo. ĀæY quĆ© dice? Que alcanzaron la justicia. Pero Israel que tenĆa todo, tenĆa el arca, el tabernĆ”culo, el propiciatorio, las tĆŗnicas, los querubines de oro, los levitas que cantaban con los instrumentos, todo, no alcanzó la justicia. ĀæPor quĆ©? ĀæPor quĆ© Pablo? ĀæPor quĆ© dices esto? Siguiente versĆculo. Porque iban tras ella, no por fe. No por fe, sino como, Āæpor quĆ©? Por obras de la ley. Pues tropezaron en la piedra de tropiezo. Como estĆ” escrito, he aquĆ pongo en Sion, piedra de tropiezo y roca de caĆda. Y el que creyera en Ć©l, no serĆ” avergonzado. Entonces los judĆos creer que fuera tan simple como creer. Ellos decĆan, no, no, no, no. Es que es todo esto, todos los mandamientos, todo. Y los apóstoles predicaban y decĆan, es por la fe en el que murió y resucitó. Y ellos, no, no, no, no. Descartaron la roca viva, descartaron la piedra angular, la desecharon, tropezaron en ella y no alcanzaron la justicia. Hasta el dĆa de hoy, buscan, esperan todavĆa un MesĆas. Mis hermanos, esto es tremendo. Israel iba tras la justicia, no por fe, sino por obras. Para terminar de concretar esto, vamos a ir a Romanos 4. Hoy estamos muy en Romanos. Romanos 4. Y ahora quiero que vean esto. La justicia de Dios siempre ha sido por la fe. No es que desde antes de MoisĆ©s ya Dios habĆa predeterminado que asĆ fuera. Romanos capĆtulo 4, versĆculo 1. Y Pablo, para dejar claro esto, Ć©l usa otro personaje, Abraham. Porque Abraham existió 430 aƱos antes que MoisĆ©s, antes que la ley. No habĆa ley de MoisĆ©s, Āævale? Dios no habĆa dado los mandamientos, no matarĆ”s, eso todavĆa no lo habĆa dado Dios. Dios llama a este hombre, Abraham, y Dios le dice, Abraham, yo te darĆ© por herencia, te darĆ© una descendencia que serĆ” mĆ”s numerosa que las estrellas de los cielos. Sal de tu campaƱa, mira las estrellas y dime si las puedes contar. No, SeƱor, no puedo. Pues tu descendencia serĆ” mĆ”s numerosa. ĀæY quĆ© hizo Abraham? Creyó. Dice, creyó Abraham. Y por haberle creĆdo, Dios contó su fe como justicia. Entonces Pablo usa ese ejemplo. Pablo dice, ĀæquĆ© pues diremos que halló Abraham, nuestro padre, segĆŗn la carne? Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de quĆ© gloriarse. Pero no para con Dios. Ese no fue el caso. ĀæPor quĆ©? ĀæQuĆ© dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia. Ahora, mis hermanos, Abraham hizo obras buenas. ĀæPor quĆ©? Porque Dios le dijo, deja tu tierra y tu parentela y dirĆgete a la tierra que yo te mostrarĆ©. Y Abraham fue obediente. Abraham dejó su tierra, dejó su parentela, Ć©l salió y fue a donde Dios le dijo. Dios le dijo, Abraham, entrĆ©game a tu hijo Isaac, tu Ćŗnico hijo, que lo esperaste tantos aƱos. EntrĆ©gamelo. Ve al monte y ofrĆ©celo en sacrificio para mĆ. ĀæY quĆ© hizo Abraham? ĀæDesobedeció? No, Āæverdad? Abraham obedeció lo que Dios le dijo. Y llevó a Isaac y estuvo a punto de sacrificarlo, pero Dios le dijo, no lo hagas. Entonces vemos cómo Abraham obedeció a Dios en todo. O sea, Ć©l pudo haberse gloriado de su obediencia. Ćl pudo haber dicho, sĆ, yo soy justo porque yo obedecĆ en todo. Desde el momento que Dios me dijo, deja tu tierra, hasta ahora, en mis Ćŗltimos dĆas de vida, yo obedecĆa a Dios. ĀæPero quĆ© dice Pablo? Que Abraham no fue justo por ninguna de esas obras. Eran buenas, pero no fueron la causa de su justicia. Vamos allĆ. Pero al que obra, fĆjense, al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, no como deuda. Porque claro, si Dios dice, bueno, como tĆŗ obraste bien, yo te doy justicia, es como un pago. Un pago, un salario, por tus obras. Entonces Dios te dice, bueno, es como, por ejemplo, tu suscripción de Netflix, Āæverdad? TĆŗ pagas todos los meses para poder tenerla. El mes que no pagues, te la quitan. Entonces, a veces nosotros creemos que Dios es como una suscripción. Que yo me suscribo a la justicia de Dios. Entonces, bueno, me voy a suscribir. ĀæPago? ĀæCómo pago? ĀæCon dinero? No, porque Dios es EspĆritu. Vale, paguĆ©mosle con obras, con obras justas. Entonces nosotros pagamos nuestra suscripción con obras. Y cada mes vamos haciendo nuestras obras. SĆ, soy justo, justo. El dĆa que no hago obras, pues yo perdĆ la suscripción. Tengo que recuperarla. Pero Dios no funciona asĆ, porque Dios no nos da su justicia a cambio de nuestras obras. Porque si lo hiciera de esa manera, serĆa como una deuda que Dios tiene con nosotros. No serĆa gracia, serĆa deuda. Pero vamos al 5, y miren que fuerte este versĆculo. Mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica limpio, su fe le es contada por justicia. Lo mismo que pasó con Abraham. Ahora, como les habĆa prometido, hablaremos de la importancia de las obras. Pero aquĆ vemos claramente que Dios estĆ” diciendo que las obras no son la razón de nuestra justificación. Es la fe. ĀæLa fe en quiĆ©n? En Jesucristo. Porque eso es un detalle muy importante. No todo el mundo serĆ” justificado de los seres humanos en el planeta, porque muchos rechazarĆ”n el Evangelio. Y claro, si rechazan a Cristo, no hay salvación. Pero los que lo hemos recibido, los que creemos en Ćl, Dios nos ha justificado por su gracia. Entonces, ĀæquĆ© dice Dios? Las obras no son importantes, vivan como quieran. No, Dios no dice eso. Una vez que nosotros entendemos que somos justos ante Ćl por la fe, luego entonces Dios nos muestra el porquĆ©, el motivo correcto del porquĆ© nosotros debemos vivir una vida que manifieste estas obras del EspĆritu. ĀæVale? Porque toda obra que se haya hecho con motivación incorrecta tampoco es buena. Los fariseos hacĆan buenas obras, pero con motivaciones incorrectas. DecĆan que oraban en pĆŗblico para que los escucharan. Entonces, orar es bueno, pero ellos lo hacĆan con la motivación incorrecta, porque queremos que nos escuchen. Ayunaban, pero por los motivos incorrectos, para sentirnos mĆ”s espirituales. Entonces, no se trata de las obras, se trata del motivo por el cual lo hacemos. Ahora, lo que quiero transmitirles para ir concluyendo es, sabemos que Dios nos justifica por la fe, pero esta fe verdadera que tenemos en Su Hijo es una fe que inevitablemente va a tener dos caracterĆsticas. Es una fe que, nĆŗmero uno, permanece, y nĆŗmero dos, da fruto. Y vamos a leer la parĆ”bola de Sembrador. Es una parĆ”bola muy conocida, pero que nos va a ayudar a desglosar esto. Dos caracterĆsticas que tienen una fe verdadera en Cristo. Es una fe que permanece en Ćl, es una fe que da fruto. ParĆ”bola de Sembrador, Lucas 8, versĆculo 4. Y con esto iremos concluyendo. Lucas, capĆtulo 8, versĆculo 4. AllĆ estĆ”. En los Evangelios, se menciona que JesĆŗs habló muchas cosas por parĆ”bolas, muchas. No todas estĆ”n escritas. Y la parĆ”bola de Sembrador estĆ” escrita por una razón, es muy importante. Porque por medio de ella, Dios nos muestra las caracterĆsticas de un corazón que ha creĆdo verdaderamente. Esa es la parĆ”bola de Sembrador. EstĆ” escrita por una razón, es muy importante. Porque por medio de ella, Dios nos muestra las caracterĆsticas de un corazón que ha creĆdo verdaderamente. Y vamos a verlo. En esta parĆ”bola, JesĆŗs habla de cuatro tipos de personas que tienen cuatro tipos de fe diferentes. Vamos a decirlo de esa manera, cuatro caracterĆsticas diferentes en su fe. Eso, formas de creer, exacto. Exactamente, exactamente. Exactamente. AmĆ©n, amĆ©n, perfecto, gracias pastora. SĆ, cuatro formas de creer. Entonces tenemos, juntĆ”ndose una gran multitud, y los que de cada ciudad venĆan a Ć©l, les dijo, este es JesĆŗs que estĆ” hablando, les dijo por parĆ”bola. El Sembrador salió a sembrar su semilla, y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, o sea, la pisaron, y las aves del cielo la comieron. Otra parte cayó sobre la piedra, y nacida, o sea, nació, se secó porque no tenĆa humedad. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron. Y otra parte cayó en buena tierra, y nació, y llevó fruto a ciento por uno. Hablando estas cosas, decĆa gran voz, el que tiene oĆdos para oĆr, oiga. Y sus discĆpulos le preguntaron diciendo, ĀæquĆ© significa esta parĆ”bola? Y Ć©l dijo, a vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios, pero a los otros por parĆ”bola, para que viĆ©ndonos vean, y oyĆ©ndonos no entiendan. Esta es pues la parĆ”bola, la semilla, esta es pues la parĆ”bola, y JesĆŗs empieza a explicarla. Primero dice, la semilla es la palabra de Dios, Āævale? Cuando el Sembrador sale a sembrar la semilla, representa aquel que va llevando la palabra, el Evangelio. Siguiente. AjĆ”, entonces el Sembrador va y lleva la palabra, el Evangelio. La tierra o el campo, son las personas que oyen la palabra. Pero hay cuatro formas diferentes de creer, ĀæsĆ? Entonces tenemos, primero, estĆ”n los de junto al camino. La semilla cayó junto al camino, las aves se la comieron. Entonces JesĆŗs dice, los de junto al camino son los que oyen, ellos oyen. Pero luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra para que no crean y se salven. Entonces ese es el primer tipo de persona, escucha, pero le entra por un oĆdo y le sale por el otro. No llega al corazón. Exactamente, no hay fe, directamente no hay fe. Es mĆ”s, ni siquiera empieza a creer, no crece la palabra, no nace. ĀæVale? Siguiente. Vamos con la segunda. Los que fueron sembrados sobre piedra, son los que habiendo oĆdo, estos tambiĆ©n oyen, pero tienen una caracterĆstica diferente a los primeros, si es que reciben la palabra con gozo. Tremendo, Āæeh? ĀæPero quĆ© pasa? No tienen raĆces, creen por algĆŗn tiempo. Es una fe temporal y en el tiempo de la prueba se aparta. Ahora, fĆjate, fĆjate, ĀæcuĆ”l es la primera caracterĆstica que mencionĆ© que tiene una fe verdadera? Que permanece. Exactamente. Esta forma de creer de estas personas, perdón, ponĆ© el anterior, porfa, el trece. Los de la piedra creen por un tiempo. Creen por un tiempo. Es una fe superficial porque, ĀæquĆ© pasa? El suelo de tierra, de piedra, perdón, no tiene profundidad. Por tanto, la semilla cuando echa raĆces no puede profundizar y no puede extraer nutrientes suficientes para crecer. Entonces viene el sol y se seca porque no tiene suficiente humedad, no puede profundizar. Es un suelo superficial. Lo que estĆ” describiendo es el tipo de persona que escucha la palabra y de repente dicen que creen. La reciben y se gozan y dicen, wow, hermanos, yo he visto caso. Personas que dicen, sĆ, entiende el Evangelio, quiero ir a la congregación. Van a la congregación, pero tienen una fe superficial. Una fe que no ha echado realmente raĆces. No es una fe verdadera, sino es temporal. Es una forma de creer temporal, que nunca llega a profundizar al corazón. Simpatizan con la palabra del Evangelio, pero apenas llega un problema, no, yo me voy. Yo pensĆ© que si yo iba a la iglesia no iba a tener problemas, pero ya veo que esto no me sirvió de nada y se van. La cosa es, Āæcreyeron realmente en el Hijo de Dios? ĀæLe fue revelado realmente Cristo? No, porque fue una fe superficial, pasajera. No permaneció esa fe, esa forma de creer. Vamos, tercera tierra. El siguiente versĆculo, gracias. Dice, la que cayó entre espinos, estos son los que oyen, tambiĆ©n oyen, pero yĆ©ndose son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida y no llevan fruto. Vale, les explico quĆ© pasa aquĆ. Es una tierra que estĆ” llena de espinos, Āævale? Cuando cae una semilla, cae entre los espinos. Entonces la semilla intenta extraer nutrientes para crecer, pero los espinos absorben todos los nutrientes y la semilla no puede alimentarse. Y entonces no crece, no se desarrolla, no da fruto. Ese es el tĆtona que estĆ” tan llena de cosas en su vida que no hay lugar para el Evangelio. Me hablan del Evangelio e intento, pero los afanes de mi vida, el mundo, las fiestas, no tengo tiempo para el Evangelio. Cuando tenga 90 aƱos, que estĆ© en una cama, Āæhan escuchado eso? AhĆ sĆ voy a creer en el Cristo, perdóname y espegĆ”dosame. Es un sueƱo que no puede ser cumplido. Es un suelo espinoso que no tiene espacio para el Evangelio. Tengo muchas cosas en mi vida que hacer ahora, no tengo tiempo para Cristo. Tampoco es una fe genuina que salva. Pero hay una cuarta tierra que JesĆŗs menciona. FĆjense que ninguna de las tres anteriores da fruto. Vamos con la Ćŗltima, versĆculo 15, porfa, y ya vamos a ir concluyendo. Mas la que cayó en buena tierra, estos son los que con corazón bueno y recto, retienen la palabra oĆda y dan fruto con perseverancia. Una fe que permanece y da fruto. AmĆ©n. Ahora, mis hermanos, Santiago dice, la fe sin obras es muerta. Y eso estĆ” muy asociado con esto. Porque una fe genuina inevitablemente va a tener obras. ĀæPor quĆ©? Porque cuando tĆŗ crees algo de verdad, tĆŗ vives ese algo. AmĆ©n. Si a ti te dijeran, mira, no sĆ©, si a ti te dijeran, no pases por esta lĆnea porque estĆ”n haciendo un trabajo de allĆ y toda persona que estĆ© ahĆ parada en cinco minutos va a caer, no sĆ©, algo y puede morir. Entonces no pasen esta lĆnea. Te pregunto, si tĆŗ crees que eso es verdad, ĀætĆŗ vas a pasar esa lĆnea? No, Āæverdad? Si tĆŗ dices, es mentira, ĀætĆŗ la pasas y estĆ”s ahĆ? TĆŗ sabes que es mentira, Āæverdad? Crees que es mentira. Entonces, toda fe producirĆ” obras alineado a lo que crees. Cuando tu fe en Cristo es verdadera, tĆŗ vas a reproducir la vida de Cristo. Porque si tienes la fe de Cristo, vas a vivir conforme a Ćl. Es lo que dice Juan, todo el que es nacido de Dios no vive una vida de pecado porque la simiente de Dios estĆ” en Ć©l y no puede pecar porque es nacido de Dios. Eso es lo que dice, la semilla verdadera que nace, que crece, da fruto. El fruto del EspĆritu. Si tu fe no produce nunca fruto, si hay una persona que dice tener fe pero nunca muestra fruto en ningĆŗn momento de su vida, es lo que dice Santiago, es una fe muerta. Es una fe que dice, sĆ, yo creo en el SeƱor JesĆŗs, pero no le importa absolutamente nada la vida de Cristo. Yo tengo amigos conocidos que dicen, sĆ, yo creo en Dios. Les ha pasado que quieran predicar a alguien en la calle, por ejemplo, te encuentras con alguien, le empiezas a hablar de Cristo y te dicen, sĆ, yo creo en Dios, yo creo en Dios, sĆ, yo soy creyente. Y de repente nunca producen fruto en su vida porque las personas dicen, sĆ, yo creo en Dios. Pero no necesariamente es una fe genuina. En cambio, la persona que atentamente oye que ha entendido Cristo, la obra de Cristo, la obra de la cruz, Ćl es mi Salvador, y nos rendimos a Ćl y simplemente vivimos la vida del EspĆritu. Simplemente se produce el fruto del EspĆritu. ĀæAmĆ©n? Esa es una fe genuina y verdadera. Entonces la conclusión, mis hermanos, es, si creemos verdaderamente en Ćl, nuestra vida va a producir fruto. Por eso es que no tenemos que pensar que si nosotros nos rendimos a su gracia vamos a vivir una vida infructuosa, porque no vamos a querer hacer obras, porque pensamos que el Evangelio es pura gracia, y no es cierto. Porque la fe verdadera produce obras, pero es un producto. ĀæNo es asĆ, mi hermana? AsĆ es, tal cual, mis hermanos. Y tambiĆ©n en GĆ”latas hay un versĆculo que dice que en Cristo lo que cuenta son las obras de Cristo. Y tambiĆ©n hay un versĆculo que dice que en Cristo lo que cuenta es una fe que obra por amor. Dice asĆ, tal cual, lo que obra es nuestra fe. Y de hecho Hebreos 11 es la evidencia. Porque cuando usted lee Hebreos 11, te habla de la fe, te menciona todo lo que hicieron Abraham, David, Gedeón, y que es lo primero que dice en cada frase, por la fe Abraham, tal cosa, por la fe David. Entonces ahĆ vemos que todas las buenas obras parten de una fe genuina. Porque, claramente lo dice Pablo, Abraham ofreció a Isaac porque sabĆa y creĆa que Dios era poderoso para resucitarlo. Si Abraham no hubiese creĆdo eso, tal vez no lo habrĆa hecho, pero lo hizo por la fe. Entonces eso, mis hermanos, es lo que querĆa hablar hoy.
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