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Listen to Romanos 10 del 14 al 21 Sem 58 Como Servir a Dios Sab 16 Diciembre 2023 by OLIVO VERDE COSTA RICA MP3 song. Romanos 10 del 14 al 21 Sem 58 Como Servir a Dios Sab 16 Diciembre 2023 song from OLIVO VERDE COSTA RICA is available on Audio.com. The duration of song is 29:21. This high-quality MP3 track has 111.406 kbps bitrate and was uploaded on 20 Dec 2023. Stream and download Romanos 10 del 14 al 21 Sem 58 Como Servir a Dios Sab 16 Diciembre 2023 by OLIVO VERDE COSTA RICA for free on Audio.com – your ultimate destination for MP3 music.










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Olivo Verde is a community focused on the systematic and respectful study of the Word of God. In Romans 10:14, Paul expresses his desire for his fellow Israelites to know and believe in the Lord. He emphasizes that salvation comes from believing and invoking the name of the Lord. Paul poses four questions about how people can believe and invoke if they have not heard or if no one preaches to them. He highlights the importance of sharing and exposing the Word of God to others, as it is the responsibility of every believer. The word "predicar" (to preach) in Hebrew means to tell, invite, and share. It is not just about repeating a prayer but about truly believing and sharing the message of salvation. Olivo Verde es una comunidad enfocada en el estudio sistemĂ¡tico y respetuoso de la Palabra de Dios. El contenido de su producciĂ³n se basa en el trabajo verso a verso del texto bĂblico. Hermanos, al llegar aquĂ a Romanos 10, 14, recordemos que la primera parte de los versĂculos, Pablo estĂ¡ muy interesado, o trata de introducir un poquito mĂ¡s el tema de lo que estĂ¡ pasando con Israel. Y Ă©l dice, yo quisiera que mis hermanos israelitas se conviertan, yo quisiera que mis hermanos israelitas conozcan al Señor. Y casi que, paso a paso, paso a paso, da una forma, da un modelo, que es el modelo, que de alguna manera, estĂ¡ diciendo, es muy sencillo, ya nadie puede bajar, subir al cielo, bajar al Señor, ni bajar a las profundidades, atraer al Señor, nadie tiene que hacer nada, no hay ninguna necesidad de hacer ninguna cosa rara ni extraña. Entonces, hoy entramos al verso 14, pero el verso 14 hay que entenderlo desde el verso 13. ¿Por quĂ©? Porque recuerde que el texto dice, porque todo el que invoque el nombre del Señor serĂ¡ salvo. Claro, ese es un todo condicional. Ese todos, es un todo condicional. Dijimos la semana pasada, que cuando la Biblia dice invocar, es algo muy, muy, muy, muy profundo lo que estĂ¡ tratando de decir, porque estĂ¡ diciendo que quien invoca obedece, que quien invoca se somete, que quien invoca reconoce. Y no todo el mundo, todo el mundo dice ahĂ, ¡Jesucristo! ¿QuĂ© dice usted cuando se baja el dedito, golpea el dedito gordo del pie derecho? No conteste. SĂ, pero lo que no dice, lo que dice no es Jesucristo, olvĂdese, o sea. ¿SĂ me va a entender? O sea, si todo el mundo que invoque el nombre de Jesucristo serĂa salvo, como lo dice ahĂ, lĂ³gicamente, hermanos, todo el mundo serĂa salvo, ¿no? Tiene cierta lĂ³gica, ¿no? Bueno, pues eso no funciona asĂ. Eso no funciona asĂ. Dijimos la semana pasada que invocar tiene que ver con una persona que simplemente reconoce, depende, necesita a Dios. Y tĂ©cnicamente para los judĂos, la expresiĂ³n que Pablo estĂ¡ utilizando, de hecho lo estĂ¡ escribiendo en griego, lo estĂ¡ escribiendo en griego, pero la mentalidad de lo que estĂ¡ escribiendo es en hebreo, una invocaciĂ³n para un judĂo es muy importante, es sumamente importante. Entonces yo quiero que usted vea que esta expresiĂ³n Pablo termina diciendo la semana pasada, en nuestra presentaciĂ³n de la semana pasada, vimos que Pablo dijo, bueno, el que invoque el nombre del Señor serĂ¡ salvo. Entonces usted ve que por tradiciĂ³n se le ha dicho a la gente, pase adelante, entregue su vida al Señor, levante la mano y repita conmigo, Señor JesĂºs, en este momento te entrego mi vida. Y hemos dicho que la gente salva. Con los años nos hemos dado cuenta que por lo menos la gente reconoce haber hecho algo asĂ. Pero sabemos, usted y yo sabemos, que el momento de nuestra salvaciĂ³n no necesariamente fue el momento de cuando hicimos ese acto, ese acto de confesiĂ³n de alguna manera. ¿Por quĂ©? Porque Pablo estĂ¡ explicando claramente que para poder confesar usted necesita creer. Para poder creer y confesar, la confesiĂ³n implica que usted invoque. Una cosa es confesar y otra cosa es invocar. Lo vimos la semana pasada. Quien invoca al Señor sabe lo que estĂ¡ haciendo. Quien invoca al diablo sabe lo que estĂ¡ haciendo. Y cuando Pablo estĂ¡ tratando de explicarnos esto, lo estĂ¡ diciendo que el pueblo de Israel lamentablemente no cree, porque es demasiado fĂ¡cil, ¿no es? ¿QuĂ© es lo fĂ¡cil? Lo fĂ¡cil es invocar. No, lo fĂ¡cil es someterse al SeñorĂo de Cristo. Pero ellos no lo reconocĂan. Entonces entra Pablo en el 14, versĂculo 14, ahora bien, y lanza cuatro preguntas. Y en esas cuatro preguntas noten que lo que dice, exactamente en esas cuatro preguntas, damas y caballeros, lo que Pablo dice es ahora, allĂ¡ en el año 54, en aquel rĂºstico lugar en Roma, ellos leyeron esta carta y dijeron, los judĂos estaban ahĂ sentados, o parados, o como fuera, y los gentiles dijeron, entendieron esto, como usted esta noche lo tiene que entender. Porque aquĂ quien estĂ¡ hablando es el EspĂritu Santo a travĂ©s de Pablo. Ahora bien, ¿cĂ³mo invocarĂ¡n aquel en quien no han creĂdo? AhĂ estĂ¡, ahĂ empieza Pablo a decir, miren quĂ© fĂ¡cil, los judĂos no creen en el Señor. ¿CĂ³mo creerĂ¡n en aquel en quien no han oĂdo? ¿Y cĂ³mo oirĂ¡n si no hay quien les predique? Entonces aquĂ este es el versĂculo que muchos pastores le dicen, usted tiene que invitar gente a la iglesia, y ojalĂ¡ lo haga, ojalĂ¡ lo haga, ojalĂ¡ lo hagamos. Que usted invite a alguien a la iglesia estĂ¡ bien, pero el problema no es que usted lo invite, es que usted tambiĂ©n entienda que cada vez que usted invite a alguien, le tiene que dar un seguimiento a una persona. De alguna forma le tiene que dar un seguimiento a una persona. Y eso es lo que usted tiene que entender, y yo tengo que entender, que es lo que nos cuesta a todos entender. Entonces, la cuarta pregunta estĂ¡ en el 15, son cuatro preguntas. La primera pregunta es, el que invoque el nombre del Señor serĂ¡ salvo. ¿Pero cĂ³mo pueden invocar si no creen? ¿Ven por quĂ© el asunto no tiene nada que ver con repetir una buena oraciĂ³n? Tiene que ver con el hecho de que definitivamente tienen que creer. Pregunta cuatro, ¿QuiĂ©n predicarĂ¡ sin ser enviado? Entonces claro, si usted ve la palabra predicar, todo el mundo va a ir por el partecho. Y no es conmigo el asunto. Pues yo quiero que usted me entienda que obviamente el mundo no se va a salvar por la predicaciĂ³n de Federico Acuña, ni por la predicaciĂ³n de Billy Graham. No se va a salvar el mundo por la predicaciĂ³n, sino por la predicaciĂ³n de la iglesia y el pueblo de Dios. La palabra predicar que estĂ¡ usando Pablo es muy interesante. Muy, muy interesante. Porque Pablo estĂ¡ hablando que, de lo que estamos hablando de la salvaciĂ³n de los judĂos, lo estĂ¡n diciendo los judĂos a Pepe para que entienda Antonio. A Antonio para que entienda Pancho. La salvaciĂ³n se va a dar si la persona puede invocar. Pero no puede invocar si no cree. Y no cree si no oye. Para empezar, la primera definiciĂ³n de predicaciĂ³n es esta. Para empezar, lĂ³gicamente, el EspĂritu Santo no estĂ¡ pensando en que usted agarre la Biblia, se pare en la casa, y cuando alguien se estĂ¡ bañando, se van a pegar gritos como un loco, predicĂ¡ndole la Biblia y diciĂ©ndole cosas porque le van a echar un poco de agua. Y ya lo hicimos. Algunas personas hemos hecho cosas muy extrañas a travĂ©s del tiempo y por eso me bajaron a mĂ de un bus de Guadalupe. ¿Usted me entiende? La palabra que usĂ³ Pablo se llama queruso. Es queruso, predicar. Pero resulta que la palabra que usĂ³ en griego es queruso, que significa proclamar o presentar. Entonces, ya simplemente ahĂ ya tenemos un montĂ³n de cosas interesantes que usted tiene que empezar a escuchar, y es que la acepciĂ³n, la mejor acepciĂ³n, la mejor definiciĂ³n de la palabra predicar es exponer. Claro, si usted tiene la oportunidad ahora en Navidad de que van a hacer una oraciĂ³n, y usted puede decir, le damos un pedacito de la Biblia, y usted lo lee, y quiero decirles que Dios dijo, eso es proclamar, eso es presentar, y eso es exponer. Pero realmente lo que Pablo estĂ¡ tratando de decir es que usted y yo tenemos la responsabilidad de exponer la palabra a todo el mundo. Ahora, como ya le expliquĂ©, Pablo escribiĂ³ en griego, pero estĂ¡ pensando en hebreo. Y en hebreo la palabra significa, me fascina, me pareciĂ³ sencillamente mortalmente importante, la palabra que usĂ³ Pablo en su cabeza es carĂ¡. Contar, y noten la palabra, la acepciĂ³n mĂ¡s fuerte es convidar. Entonces predicar, no es lo que usted estĂ¡ diciendo, sĂ, sĂ, sĂ, ahĂ lo estĂ¡ viendo usted, dice proclamar, esto es lo que estĂ¡ presentando el texto, estamos trabajando en el texto, estamos tratando de que el texto, que usted entienda que todos, sin excepciĂ³n, tenemos la responsabilidad de exponer, de contar, de convidar. La palabra convidar es compartir algo que usted tiene. Ahora, yo voy a ser muy sincero, la gente no se va a salvar porque usted le diga que Cristo le ama. La gente no se va a salvar porque usted le diga que Dios tiene un propĂ³sito para la vida de esa persona, eso es lo Ăºnico que sabemos decir. ¿EstĂ¡ mal decir eso? No, no estĂ¡ mal decir eso, estĂ¡ mal que solo eso podamos decir, eso estĂ¡ mal. Ahora, yo con todo mi corazĂ³n, yo no quiero caerle mal a nadie, pero usted tiene que entender que ¿para quĂ© se metiĂ³ en esto? ¿Para quĂ© se metiĂ³ en esto? ¿Para quĂ© se hizo? ¿Para quĂ© se metiĂ³ en esto? Si hubiera quedado ahĂ en mesa, tranquilo, y nadie lo viene a fregar a usted con decirle a usted que usted es un vagabundo, que usted es un echado, que usted solo piensa en usted, que usted es un egoĂsta, y que a usted no le importa que la gente se pierda o se salve. PerdĂ³n, es que, entiĂ©ndame, yo no puedo decirlo de otra manera. Todos aquĂ, todos, sin excepciĂ³n, tenemos esta responsabilidad. Yo no puedo, yo no puedo esta noche decirle a usted, si yo tuviera la forma de medirles a cada uno de ustedes esta noche, a cada uno, empezando por Federico, el nivel de egoĂsmo de cada uno de nosotros, saldrĂamos, miren, saldrĂamos con los triglicĂ©ridos por el cielo, para que usted me entienda. Los que han estado siguiendo la serie de los hechos, en los martes, ustedes se han dado cuenta que la forma en que Pablo ha presentado la palabra ha sido de forma muy inteligente, sumamente inteligente. Pablo ha tenido argumentos para la ocasiĂ³n, para la gente, para el momento, Pablo se ha preocupado por ese detalle. Entonces yo quise extraer, yo quiero que esta noche usted se haga la pregunta, si usted entiende esto, si usted cree en esto, si usted entiende esto, si usted le parece esto, porque yo le pregunto a usted, ¿quĂ© es lo que usted tiene que decir de una persona? ¿QuĂ© es lo que? Don Luis me estaba contando un dĂa de esto, y es cierto, los testigos de JehovĂ¡ llegan y van tan programados, tan programados, que son como las hormigas, si usted les pasa el dedo por la lĂnea donde van en fila, los pierde. Pero si usted no les pasa el dedo, y lo dejan a uno bateado. Los testigos de JehovĂ¡ saben lo que tienen que decir. Los mormones saben lo que tienen que decir. Todo el mundo sabe que Dios es bueno. No sabemos quĂ© decir. LĂ³gicamente, yo tengo que decirles, nĂºmero uno, la primera lĂnea, de lo que usted tiene que conocer en su vida para poder compartir, para poder convidar a alguien, que me encanta esa palabra convidar, estĂ¡ maravillosa. La primera lĂnea, eso tiene que ponerle con la Biblia. HĂ¡ganse el propĂ³sito, hay algunos catĂ³licos, hĂ¡ganse el propĂ³sito, que en el 2024, la palabra de Dios ocupe el lugar de un montĂ³n de cosas que hoy no lo ocupan. NĂºmero uno, todo hijo de Dios y toda hija de Dios, toda persona que se aprecia de tener una experiencia personal con el Señor, debe de conocer, debe de saber esto de memoria, debe de conocerlo, debe de tener claridad sobre esto. Dios bendice a los que son pobres de espĂritu y se dan cuenta de la necesidad que tienen de Él, porque el reino de los cielos les pertenece. ¿Por dĂ³nde se empieza? ¡Por aquĂ! Todos tenemos un espĂritu, pero la gente no lo sabe, la gente piensa que los psicĂ³logos son los salvadores del mundo. Y lo que la palabra, la palabra de Dios, la Biblia dice, todos los pobres de espĂritu, lo primero que una persona necesita reconocer en su vida, que es, damas y caballeros, que todos tenemos un espĂritu y algunos los tenemos vivos y otros los tenemos como... en muerto. Y por eso es que la gente se sigue matando y la gente sigue viviendo con una vida una vida infeliz, bueno, es que la palabra infeliz tampoco cabe porque eso no se trata de felicidad, o sea, se trata de realmente entender que es Dios quien nos llena la vida, pero que todo parte de que la misma Biblia, Mateo 5, 33, usted tiene que saber, tiene que saber decirle a otra persona que todos necesitamos reconocer nuestra condiciĂ³n espiritual, ¡que necesitamos reconocer! ¡Es que tengo depresiĂ³n! No, no, venga, si estĂ¡s aquĂ, confĂase, para que vea que se le quita. La gente no necesita terapia, necesita arrepentimiento. ¿Me estoy dando a entender? ¡VĂ©alo, no es un invento mĂo! La Biblia dice que la gente que reconoce su pobreza espiritual, es mĂ¡s, vea lo que dice, el reino de los cielos les pertenece. NĂºmero uno, toda persona necesita saber que todos tenemos un espĂritu y lo tenemos vivo o lo tenemos muerto. NĂºmero dos, ¿quĂ© le decimos ahora a la par del Ă¡rbol conversando con la gente que nos va a preguntar? ¡Siempre vas a esa iglesia! ¡Siempre sos evangĂ©lico! ¡A ver, ¿por quĂ© estĂ¡ tanta Biblia en esta casa? ¿Por quĂ© es que estĂ¡n orando? ¿Por quĂ© oran tanto? Toda persona necesita saber, les he dicho todo lo anterior, ¿para quĂ© quĂ©? ¡Para que en mĂ tengan paz! ¡No hay otro lugar! ¡En mĂ tengan paz! AquĂ en el mundo tendrĂ¡n muchas pruebas y tristezas. ¡Pero anĂmense! Porque a travĂ©s de mĂ, por lo que yo estoy haciendo con ustedes, por lo que yo ya hice, por lo que yo ya soy, por lo que yo realmente vine a hacer, yo vencĂ al mundo. La segunda cosa que usted tiene que saber para servir a Dios, para verdaderamente servir al Señor, no es que usted le diga, ¡Es que viera que... ¡Deje de estarle sobando la espalda a la gente! ¡Deje de estarle sobando la espalda a la gente! ¡Lo que usted estĂ¡ haciendo es sobandole el alma! ¡Y sobarle el alma a la gente no fue lo que le mandaron a usted hacer! ¡A nosotros no nos mandaron a hacer sobalmas! ¡Nos mandaron a decir a la gente la verdad de Dios, y la verdad de Dios es que en este mundo se va a sufrir! ¡AmĂ©n! Y mucho, no toda persona que llega llorando y llega triste, tiene una herida. ¡No es cierto! Para empezar, ese asunto de las heridas no existe. No hay forma de demostrar que existe una emociĂ³n herida. Existe una forma de demostrar que le pasĂ³ algo y que todavĂa le duele. ¡Eso sĂ! Pero que eso sea mĂ¡s importante que lo que el Señor hizo, se llama soberbia. Entonces arrepiĂ©ntase del pecado soberba. PĂdale perdĂ³n a Dios por la soberbia. ¡No! ¡No perdone a fulano o berencejo! PĂdale perdĂ³n a Dios, usted, o yo, o la persona, porque usted quiere seguir sufriendo por el pasado. La segunda cosa que todo hijo de Dios debe saber hablar cuando habla con alguien es que sĂ³lo Cristo nos promete enseñarnos a sufrir. SĂ³lo Dios nos enseña a sufrir. Nadie nos enseña a sufrir. Nadie quiere que suframos. Si Nuri empieza a llorar, Ernesto la agarra y la abraza y le dice ¡Mamita, no llore! Entonces ya se viene ya se viene Silvia y abraza a Nuri. Nadie quiere que Nuri sufre. ¡DĂ©jenla llorar! ¡DĂ©jenla que sufra! Porque la palabra de Dios dice que es Dios quien nos enseña a sufrir. SĂ³lo Cristo promete enseñarnos a sufrir. ¿QuĂ© tiene que tener usted a flor de labios? ¿QuĂ© tiene que saber decir usted? Que solamente Dios nos enseña a sufrir. Ahora, en ninguna parte dice, en ninguna parte dice que Dios nos quita el sufrimiento. AhĂ dice que en este mundo vamos a tener pruebas y tristezas. SĂ³lo Cristo nos promete enseñarnos a sufrir. Es mĂ¡s, quiere que le diga algo. Para caerle bien mal, bien mal, bien mal, bien mal. Muchas de las cosas que nosotros hacemos, las hacemos para ir posponiendo lo que no queremos enfrentar. Porque tarde o temprano vamos a tener que enfrentarnos a ese dolor y a ese sufrimiento. Tarde o temprano. Y vamos a tener que sufrir. Es inevitable. Entonces, ¿quĂ© puede usted decirle a la persona que la persona no sabe? La Ăºnica forma de sufrir en esta tierra es si Dios estĂ¡. Juan 15, 5. De memoria. PĂ©guelos en el baño. ¿Va que estĂ¡ con el telĂ©fono en el baño, ahĂ sentado? PĂ©guelo en el baño y se lo prende de memoria. Ciertamente, yo soy la vida. Ustedes son las ramas. Los que permanecen en mĂ y yo en ellos, producirĂ¡n muchĂsimo. ¿Por quĂ©? Separados de mĂ no pueden hacer nada. A mĂ no me preocupa que la gente no entienda esto como usted lo estĂ¡ entendiendo. ¿Sabe quĂ© estĂ¡ diciendo aquĂ? AquĂ dice que la gente tiene Ă©xito sin Dios en lo que quiere hacer, pero ni sabe lo que estĂ¡ haciendo. VĂ©alo. Dice, separados de mĂ. ¿CĂ³mo separados de mĂ? Si el Facebook estĂ¡ lleno de graduaciones, de quinto año, de colegio, de universidad. Un montĂ³n de gente que ha logrado cosas. Es que eso no es lo que hay que hacer. Eso no era. A mĂ eso me parece grave, hermanos. Porque ahĂ lo que dice es separados de mĂ no pueden hacer como nada. Porque ahĂ lo que dice es que usted no puede hacer nada separado de Dios. Y cĂ³mo la gente saca carreras, universidad, se casa, hace un montĂ³n de cosas, va a la frontera en carro nuevo. Es que eso no es. Eso no es. Tercera cosa. Solo existe una vida. Lo demĂ¡s son ensayos. Yo quiero que prosperes en todo. AsĂ como prospera tu alma. Si el alma no estĂ¡ prosperando, asĂ se compra el carro mĂ¡s caro y la casa mĂ¡s cara y saque las mejores carreras y las mejores universidades. Si el alma no estĂ¡ prosperando, eso no es Dios. Es muy difĂcil decir eso. Ciertamente yo soy la vida. Yo soy quien da el alimento. La gente estĂ¡ sostenida de mĂ. Ustedes son las gamas. Los que permanecen en mĂ y yo en ellos, producirĂ¡n mucho fruto. Porque separados de mĂ nada podemos hacer. Tenga cuidado porque lo que dice ahĂ es que solamente existe una vida. ¿QuĂ© mĂ¡s es? Bateando. Y en los bateos le va uno bien. Por Dios. Hacer que a uno le salgan las cosas es facilĂsimo. Usted tiene que saber quĂ© decir. Lo que la palabra estĂ¡ diciendo es no le rĂan las gracias a la gente. Que una persona se compre una casa, sus hijos estudien en Harvard o en Oxford o en donde sea y los gĂ¼eyes estĂ¡n ya graduĂ¡ndose y hablen 15 idiomas y entiĂ©ndame, son ensayos. Los ensayos no es la vida. Porque nadie puede hacer nada si no estĂ¡ pegado a la vida verdadera. ¿QuĂ© mĂ¡s? Bateo 6.31-32, famoso texto. AsĂ que no se preocupen por todo esto diciendo quĂ© comeremos, quĂ© beberemos, quĂ© ropa nos pondremos. Hermanos, dice la Biblia. No nos engañemos. Esto no es cierto. Lo que es cierto es la palabra. Estas cosas dominan el pensamiento de los inquilinos. Mentira hermanos. Mentira. Hasta los calzoncillos aplanchan a la gente. Usted me va a entender. Seamos sensatos con estas cosas. Dice la Biblia que el pensamiento no lo invierta, no bote tiempo en un pensamiento resolviendo lo que Dios estĂ¡ pensando en resolverle a usted. Realmente la profundidad de esto yo creo que nos darĂa toda la noche para poder darnos cuenta que la palabra de Dios nos estĂ¡ llevando a que tengamos un pensamiento enfocado en el Señor. No porque nosotros pensamos que todo nos va a caer del cielo. No, no, no. Que yo no puedo ponerme igual quĂtense de la cabeza la plata y la ropa. Vean lo que dice el texto. Que nos ponemos al mismo nivel que la gente inquilina. No puede ser. No puede ser. Esas cosas dominan. Dominan. Dominan el pensamiento de los incrĂ©dulos. Pero su Padre Celestial ya conoce todas sus necesidades. Tenemos que saber que hay que buscar el reino de Dios por encima de todo lo demĂ¡s llevando una vida justa y Él nos darĂ¡ todo lo que necesite. Dice el verso 33 en la versiĂ³n nueva traducciĂ³n viviente me gusta mucho como lo presenta. MĂ¡s buscar primeramente el reino de Dios y su justicia y todo serĂ¡ añadido. Ok. AquĂ estĂ¡ como quien dice en dibujitos explicado para nosotros. Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demĂ¡s y lleven una vida justa y Él les darĂ¡ todo lo que necesiten. ¿QuĂ© tenemos que aprender? ¿No podemos confiar en lo que pensamos? ¿Usted necesita eso que se va a comprar? ¿Es malo que se lo compre? No. Lo malo es que usted estĂ© al mismo nivel que los incrĂ©dulos. Sin eso usted no vive. Una mĂ¡s. Creo que tengo una mĂ¡s. SĂ. Esta me encanta. Mateo 16-26 La gente dice todo el mundo sabe lo que tiene hasta que lo pierde. No. Mateo 16-26 nos explica claramente que todo el mundo sabe lo que tiene, lo que no piensas que un dĂa lo va a perder. ¿QuĂ© beneficio obtienes si ganas el mundo entero pero pierdes tu propia alma? Y hace la pregunta, Mateo, ¿hay algo que valga mĂ¡s que tu alma? Dice el alma. Y el alma es el Dios de muchos de nosotros. El alma nos controla. El alma nos hace creer que yo no merezco o que sĂ merezco A, B o C. ¿QuĂ© tenemos que saber? Estar bien. Y que Pablo estĂ¡ hablando de estar vivo. Pablo estĂ¡ hablando de la salvaciĂ³n. Y le estĂ¡ diciendo a Chucho para que entienda a Pedro. Lo que Pablo estĂ¡ diciendo es que Israel se quedĂ³ con estar bien. Haciendo y comprometido con las obras. Comprometido con lo que tiene que hacer. Entonces entramos al verso 16. ¿Lo ven? O sea, en cinco pensamientos usted puede predicar si estĂ¡ en su corazĂ³n. Pero ni usted mismo lo sabe. Ahora viene la explicaciĂ³n. Dice, sin embargo no todos los israelitas aceptaron las buenas nuevas. Israel dice, Señor ¿QuiĂ©n ha creĂdo nuestro mensaje? Hermanos, ni al mismo JesĂºs se le convirtiĂ³ a todo el mundo. Ni a Pablo. Ni a Pedro. Hubo gente que no se les convirtiĂ³. Pero si nos dice, no todos los israelitas aceptaron las buenas nuevas. Su responsabilidad es predicar. Su responsabilidad, asĂ que la fe ahĂ dice, asĂ que la fe es por el oĂr. Y el oĂr por la palabra de Dios. Pero la palabra de Dios tiene que ser expuesta para que ellos oigan y que esa palabra produzca fe. Cuidado con ese versĂculo. Ese versĂculo dice que la palabra de Dios produce fe. AhĂ dice que la palabra de Dios abre el oĂdo para que yo tenga fe. Hermanos, ¿saben quĂ© nos estĂ¡n diciendo? Que no es su problema ni mi problema lo que Dios haga cuando ustedes lo que estĂ¡n convidando y compartiendo a la gente es la palabra. ¿Por quĂ© estĂ¡n ustedes aquĂ esta noche? Por la palabra. Porque estĂ¡n detrĂ¡s de la palabra y todos tenemos mil intereses diferentes y mil prioridades diferentes. Dieciocho. Lamentablemente lamentablemente el primo Jorge lamentablemente la tĂa Marielos, el tĂo Oscar no quieren. VĂ©anlo. ¿Ha escuchado la gente el mensaje del Señor, sĂ? Claro que sĂ. El mensaje se ha difundido por toda la tierra y sus palabras por todo el mundo. La primera que nos preguntaron es ¿oyĂ³ el mensaje? La segunda que nos preguntaron es diecinueve, versĂculo diecinueve. Vuelvo a preguntar, ¿entendiĂ³ realmente el pueblo de Israel? ¿EntendiĂ³ entendiĂ³ el pueblo de Israel? Por supuesto que sĂ. Pues incluso en el tiempo de MoisĂ©s, Dios dijo despertarĂ© sus celos con un pueblo que ni siquiera es una naciĂ³n, provocarĂ© su enojo por medio de gentiles insensatos, nosotros, al pueblo de Israel. Y claro, lĂ³gicamente, no me puedo quedar aquĂ porque la verdad es que ya lo entendimos. Lo que el Señor estĂ¡ diciendo es ustedes estĂ¡n vivos. La gente que no tiene al Señor, aunque le vaya mejor que ustedes, estĂ¡ muerta. Y la gente muerta es provocada a celos, explicĂ¡ndolo desde la realidad de Israel. Israel dice, pero esa gente esa gente alaban, existe una organizaciĂ³n en Israel que se llama JudĂos para Cristo. Y ahora con toda esta locura del asunto de la guerra, le estĂ¡ dando seguimiento a la organizaciĂ³n. Y es interesante, los judĂos no entienden por quĂ© razĂ³n los cristianos que estĂ¡n bajo esa organizaciĂ³n estĂ¡n tan preocupados por todo lo que les estĂ¡ pasando. La gente de JudĂos para Cristo estĂ¡ entrenada para hablar con los judĂos hablando del Antiguo Testamento. Ellos saben mucho, dicen, saben mucho. 19-20. Pero ¿quĂ© dice Dios? AquĂ estĂ¡ la respuesta del Señor. Dios no sabe lo esperado. Luego IsaĂas hablĂ³. Y claro noten que Pablo estĂ¡ citando profecĂas de IsaĂas, diciĂ©ndole chiquillos, esto estaba ya mĂ¡s que cocinado. Ya el Señor sabĂa lo que se iba a hacer. Ya el Señor habĂa dicho que era lo que iba a pasar. Luego IsaĂas hablĂ³ audazmente de parte de Dios. Me encontraron personas que no me buscaban. Le mostrĂ© a los que no me preguntaban por mĂ. ¿Por quĂ© toda esta parte despuĂ©s del 16? Para que usted no sea miedoso y abra la boca y se dĂ© cuenta de que tiene que decir algo. Dios le bendiga. ¿Para quĂ© va a decir Dios le bendiga? ¿QuĂ© gano con decir eso? Diga algo. Me gusta esto. Me encanta porque ese pero y con respecto a Ă©l pareciera que como que estĂ¡n oyendo. Como que el EspĂritu Santo sabĂa que iba a pasar años despuĂ©s. Pero con respecto a Israel, Dios dijo, todo el dĂa les abrĂ mis brazos pero ellos fueron desobedientes y rebeldes. A usted y a mĂ nos toca predicar. AquĂ no hay ninguna persona que no tenga o que tenga una carta que lo exonere del servicio militar. ¿Me estĂ¡ escuchando? Todos, sin excepciĂ³n, aquĂ, tienen que cumplir con el servicio militar. Pues se la va a seguir jugando. Dios le bendiga. Cristo le ama. Dios tiene un propĂ³sito. Yo sĂ© seis. Estar bien no es estar vivo. Mateo 16, 26. No todo pensamiento es confiable. Mateo 6, 33. Solo existe en la vida. Los demĂ¡s son ensayos. Juan 15, 5. Solo Cristo nos promete enseñarnos a sufrir. Juan 16, 33. Todos tenemos un espĂritu. Todos. Vivo o muerto, pues lo tenemos. Mateo 5, 33. Ya terminamos el capĂtulo 10. Señor, yo te doy gracias en esta noche.
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