
InterpretaciĂ³n al Español de la obra "Pertencemos Ă Deus" del Padre LĂ©o del año 2017.
Listen to Pertenecemos a Dios C2b by Mario MP3 song. Pertenecemos a Dios C2b song from Mario is available on Audio.com. The duration of song is 23:17. This high-quality MP3 track has 1315.349 kbps bitrate and was uploaded on 15 Apr 2024. Stream and download Pertenecemos a Dios C2b by Mario for free on Audio.com – your ultimate destination for MP3 music.










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The speaker discusses the influence of evil in society and the importance of staying true to one's faith. They mention the prevalence of jokes about Portuguese people in Brazil and suggest it is due to Portugal spreading the Christian faith around the world. The speaker emphasizes the need for Christians to resist the negative influences of media and false doctrines. They also discuss the significance of the baptismal mark and the importance of family values. The speaker warns against the dangers of fantasy literature and the negative impact it can have on children. They stress the need to remain strong in one's faith and not be influenced by societal trends. El maligno trabaja contra este paĂs hace mĂ¡s de 500 años. ¿Por quĂ© tenemos tantos chistes de portugueses en el Brasil? Es cierto que los portugueses hacen chistes de nosotros tambiĂ©n. ¿Pero por quĂ© existe una preocupaciĂ³n en ridicularizar la imagen del portuguĂ©s? Para mĂ, la razĂ³n estĂ¡ en el hecho de Portugal, paĂs tan pequeño, escondido en un rincĂ³n de Europa, haber conseguido difundirles fe cristiana por gran parte del mundo. Estamos obligados a estudiar inglĂ©s y otras lenguas, incluso teniendo portuguĂ©s como la tercera lengua mĂ¡s hablada en el mundo. Al hablar portuguĂ©s, usamos el lenguaje de un pueblo que creyĂ³ en Dios, que asumiĂ³ la fe catĂ³lica. De un pueblo que tuvo el valor de colocar una cruz bien grande en la vela de un barco. Ya sea en China o en otros paĂses de Asia, los hablantes locales de portuguĂ©s rezan como nosotros. El portuguĂ©s enseĂ±Ă³ al indio al africano y al asiĂ¡tico a hablar nuestra lengua. Esa lengua estĂ¡ en el mundo entero y logramos comunicarnos y rezar en ella. Esto no es charla de colonizadores de 500 años atrĂ¡s, es de hoy. Los grandes medios de comunicaciĂ³n social estĂ¡n al servicio de la despersonalizaciĂ³n del ser humano. Algunos dicen que esto es una exageraciĂ³n y no ven problema en ver novelas o dibujos animados. Al final, argumentan, eso no influencia a nadie. Si no influencia, ¿por quĂ© un minuto de propaganda en horario prime cuesta tanto dinero? Los anunciantes ponen la mano en el bolso porque reconocen esa influencia. Entonces surge una pregunta seria para nosotros los cristianos. ¿Usted pone la mano en el bolso? Estamos hablando que nosotros somos de Dios, lo que significa que yo debo salvar mi gente, porque si no, no soy de Dios. Nuestro Dios es plural. Solito, solo voy a ir para el infierno, o vamos para el cielo y con nosotros llevamos mucha gente, o nos ahogamos. Somos de Dios. Incluso el que estĂ¡ envuelto en el pecado es de Dios, pero no sabe. Considero bonita costumbre moderna de los novios de usar un anillo de compromiso. El joven le estĂ¡ diciendo que quiere algo serio, no solamente un noviazgo. Infelizmente, es posible hacer alianza con muchas otras cosas y personas que no son del bien. Es posible incluso hacer alianzas con falsas doctrinas. Algunas demonĂacas, cuya alianza es hecha por pacto de sangre. El maligno es astuto. Como Ă©l no puede quitar de nosotros aquello que no somos, quiere que vivamos en la mentira. Puede pensarse, por ejemplo, no tiene nada de malo en ir al cine, al menos no se estĂ¡ haciendo nada malo, no se estĂ¡ en las drogas. Pero sabemos que determinados filmes preparan para el uso de drogas y lo incentivan. El joven ve en la televisiĂ³n las respuestas mĂ¡gicas del maligno, pero la vida no logra respuestas listas. Al final, en el mundo real no existen respuestas mĂ¡gicas. El joven entonces pierde los referenciales, pues no encuentra en esos personajes los valores de la familia. Hay incluso pelĂculas que muestran a sus personajes haciendo brujerĂa. La Biblia afirma que aquello que haga eso merece la muerte, y no se trata de una cuestiĂ³n de traducciĂ³n o de interpretaciĂ³n teolĂ³gica, es lo que estĂ¡ escrito. Y no solamente en un pasaje, estĂ¡ en el GĂ©nesis, en el Éxodo, en el LevĂtico, en el Deuteronomio, en los profetas y en los Salmos. Somos de Dios, pertenecemos a Él. Esa es una marca que no podemos borrar. San Juan dice, ni siquiera se manifestĂ³ lo que seremos. Primera carta de San Juan, capĂtulo 3, versĂculo 2. Eso solo se va a manifestar en Cristo. En el libro, Cure su CorazĂ³n, traigo experiencias mĂ¡s concretas. Creo que el Ă¡ngel que se revelĂ³ contra Dios actuĂ³ asĂ en el instante que el Señor hizo al hombre y a la mujer a su imagen de semejanza, como se puede deducir de la espectacular descripciĂ³n bĂblica. Al criar el universo entero, Dios dijo, hĂ¡gase, y todo se hizo. Ve, sino que en la hora de hacer el ser humano, Dios toca al hombre y a la mujer. Todo el universo es hecho segĂºn la propia naturalidad. Los animales se reproducen segĂºn su propia naturaliza. Pero con el ser humano es diferente. Él no se reproduce, sino reproduce a Dios. El Padre y la Madre no reproducen hijos. Reproducen a Dios. Y dijo eso fue el Señor cuando tomĂ³ esa decisiĂ³n al reunir el Padre, el Hijo y el EspĂritu Santo. Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. GĂ©nesis, capĂtulo 1, versĂculo 26. A ese momento, el Ă¡ngel no se conformĂ³. ¿CĂ³mo Dios podĂa haber hecho un muñeco de barro y transformarlo a su imagen en semejanza? Él, por su vez, es imagen de Dios, pero no semejanza. El Ă¡ngel no reproduce a Dios, pues no tiene hijos. Completo el Ă¡ngel a ser pleno y reflexiona a la imagen, pero no la semejanza. La semejanza de Dios, solo el ser humano. Entonces, un Ă¡ngel no aceptĂ³ eso y se rebelĂ³ contra Dios. Puedes rebelarte, pero no alcanzar al Señor. No. Dios es inaccesible por el mal. Santiago, capĂtulo 1, versĂculo 3. ¿CĂ³mo no puedes alcanzar al Señor? El Ă¡ngel rebelado quiere alcanzar al hombre. Imagen y semejanza de Dios. Nosotros, que somos de Dios, criaturas surgidas por las manos del Señor, nos volvemos hijos de Dios por el bautismo. Tenemos una marca. El inicio de la celebraciĂ³n del bautismo es diferente de otras celebraciones. Nunca se empieza la celebraciĂ³n del bautismo con la señal de la cruz, sino con la saludaciĂ³n. ¿QuĂ© nombre escogiste para tu hijo? Padres y padrinos piden el bautismo a ese niño y solo entonces viene el primer gesto del sacramento, la señal de la cruz hecho en el niño. El padre se acerca al niño, toma el aceite y hace la señal de la cruz que es nuestra marca diciendo, nosotros te acogemos en la comunidad cristiana. Se llama enseguida a los padrinos, a los padres e incluso a la comunidad. Cuando celebran los bautizados, aprovecho para pedir a la asamblea para que hagan la señal de la cruz uno al otro, para evidenciar que tenemos una marca. La cruz de Cristo hecha en el nombre del Padre, del Hijo y del EspĂritu Santo. Tenemos una marca que nadie, ni el mismo demonio puede borrar. Nosotros somos de Dios. Es como una cicatriz, un tatuaje. En el libro de IsaĂas leemos que estamos tatuados. Marca profunda. Ese tatuaje fue inventado por Dios y no hay como quitarlo. Y el maligno va enseñando a los niños que pueden usar un tatuaje que solo dura unos dĂas. Los niños aplican directamente en la piel tatuajes que vienen en los chicles con sustancias quĂmicas que pueden perjudicarlas en su desarrollo. Me preocupo mucho con esa literatura fantasiosa que existe. Comiencen a observar el comportamiento de los niños que leen Harry Potter o ven los duendes, el Señor de los Anillos. Comiencen a observar las malas palabras que empiezan a surgir en las bocas de esos niños. Pura nueva era. El mundo mĂ¡gico, maravilloso, en el que todo se resuelve con un tronar de dedos. Si no nos gusta una persona es solamente hacer una brujerĂa para ella. Si recibimos un anillo tenemos poderes y vamos creyendo en el poder de la mente, poderes mĂ¡gicos. Creemos porque de hecho tenemos poderes, pero no esos. Nuestro poder va siendo escondido, daĂ±Ă¡ndose, despersonalizĂ¡ndose hasta llegar al momento en que no tenemos mĂ¡s control sobre nosotros mismos. En la comunidad de Britannia, niñas y niños llegan a nosotros cuando estĂ¡n en el fondo del pozo, prostituidos, drogados, contaminados. Si nos detuviĂ©ramos para escuchar sus historias percibirĂamos que todo empezĂ³ con la destrucciĂ³n de la familia. Primero el diĂ¡logo se destruyĂ³, despuĂ©s los valores. Los niños les gusta ponerse una camiseta de angelitos, de JesĂºs, pero siempre que aprendan su valor desde pequeños. Sin embargo hoy, ¿cuĂ¡l es la marca que el niño prefiere? A comenzar por las ropas, por las mĂºsicas. Nosotros que somos de Dios deberemos recuperar ese mundo que pertenece a ella. Nuestra marca debe ser tambiĂ©n la de toda nuestra familia. Las veces la familia necesita reunirse y tomar providencias. Oiga, dentro de nuestra casa eso no puede ocurrir jamĂ¡s. Si hubiera en nuestra familia un usuario de drogas, un dependiente del alcohol, no se puede dejar el vicio y seguir adelante. Si la familia tuviera un poquito de amor a Dios necesita tomar una decisiĂ³n radical. Nosotros somos de Dios y ese tiene que ser el lema de nuestra historia, porque debemos sembrar la paz, porque somos de Dios. ¿Por quĂ© debemos cantar para Dios? Porque somos de Dios. ¿Por quĂ© debemos decir no al demonio? Porque somos de Dios y no vamos a permitir que Él dañe la obra de Dios. No se trata de moda, se trata de saber que el Dios que estĂ¡ en mĂ es mayor de cualquier moda que pueda existir. Nuestros niños, jĂ³venes y adolescentes estĂ¡n siendo transformados en profetas del maligno. Al empezar dentro de la propia casa, en el nivel del diĂ¡logo que existe, la televisiĂ³n nos quitĂ³ el diĂ¡logo de la familia. Regresando a los libros fantasiosos, en el libro Harry Potter, ¿por quĂ© razĂ³n las personas no brujas se llaman de mugles? Porque existen escuelas para mugles. Les explico. Brasil, por ejemplo, exporta escuelas de mugles por medio de sus novelas, de sus programas de televisiĂ³n. En esos programas, la figura humana no vale nada. Necesita reĂr de las desgracias de los demĂ¡s. Vamos aceptando como mugles esos pelĂculas, libros, cuadernos, borradores, lĂ¡pices, camisetas. Si nos ponemos una camiseta de JesĂºs y vamos a la calle, las personas van a decir, ese es un mugle. Pero si usamos una camiseta de los personajes de la nueva era, van a decir, quĂ© linda, moderna, actualizada. Infelizmente estamos perdiendo terreno, ciertamente por nuestra debilidad. No es solamente recibir la libertad y la cura, no es quedarse pensando en nosotros mismos, porque lo que sembramos, cosechamos. Visto que no serviste al Señor con alegrĂa y de corazĂ³n agradecido por los bienes recibidos, tendrĂ¡s que servir a los enemigos que el Señor enviarĂ¡ contra ti con hambre y sed, en la desnudez y indigencia de todo. Él te pondrĂ¡ en el pescuezo una correa de fierro hasta aniquilarte. No encontrarĂ¡s sosego, ni hallarĂ¡s un lugar donde descansar la planta del pie. Al contrario, el Señor te darĂ¡ un corazĂ³n agitado, pondrĂ¡ el lĂvido en tus ojos y el desĂ¡nimo en tu alma. SentirĂ¡s la vida tender de un hilo. VivirĂ¡s sobresaltado de dĂa y no tendrĂ¡s seguridad de noche. Deuteronomio, capĂtulo 28, versĂculo 47-48, y del 65 al 66. Escrito hace mĂ¡s de 3,000 años. Ese texto parece haber sido escrito ayer. Es de tal su relevancia, cuando lo releemos, percibimos cuĂ¡nto Dios se preocupĂ³ por el ser humano desde los inicios de su historia. La traducciĂ³n hecha por la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil nos muestra que, ademĂ¡s de perder todo, tendremos en el pescuezo el yugo, aquella corda que se pone en el toro para tirar de Ă©l como una correa. Es de hierro y ademĂ¡s, si es de cuero, podrĂa cortarse. Incluso vemos el verbo aniquilar, que significa acabar con alguien. En los Ăºltimos versĂculos podemos leer cĂ³mo eso se darĂ¡ en la prĂ¡ctica. Eso es horrible y es el retrato de muchas coschas que he visto. Muchos niños y niñas llegan a Betania en un estado lamentable, llenos de sarna, de piojos, con enfermedades venerias, heridas en la piel, con mal olor. El Señor te darĂ¡ un corazĂ³n agitado. Cuando la persona usa alguna droga, sus latidos del corazĂ³n llegan a 140, casi el doble de los latidos normales. Quien sufre de ansiedad, depresiĂ³n, no tiene sosego. PondrĂ¡ la libidez en tus ojos. En ese contexto, libidez significa ojo siempre abierto, siempre atento. La persona que no logra dormir, solo se queda viendo al mal. El ojo se queda como que mirando a la maldad. En cuanto el mundo habla de guerra, gritamos, queremos ser sembradores de paz. ¿Por quĂ©? Porque somos de Dios. El mundo estĂ¡ viviendo sobresaltado y cada dĂa la persona no mira para un lado. ¿Y quiĂ©n genera violencia? Los grandes periĂ³dicos ya hicieron la investigaciĂ³n. La tribulaciĂ³n brasileña transmite mĂ¡s de 500 escenas de violencia todos los dĂas. En dos dĂas, en frente de la televisiĂ³n, nuestros oĂdos cantan mĂ¡s de 1200 malas palabras pronunciadas. Cualquier dibujo animado exige violencia. Tom y Jerry, el pĂ¡jaro loco. Y asĂ van enseñando a los niños a ser violentos, a pelear, a pesar al otro, a lastimar. AsĂ nace la violencia interior. La causa de la violencia es la ausencia de Dios. Y la Biblia dice claramente, caerĂ¡n mil a tu lado y diez mil a tu derecha, pero nada pondrĂ¡ a alcanzarte. Salmo 91, versĂculo 7. Ese salmo, que tanto se reza, fue escrito hace por lo menos tres mil años. Desde siempre somos invitados a vivir con fe en el Señor, incluso en medio de las tentaciones y dificultades. SentirĂ¡s la vida pender de un hilo. Nuestra vida estĂ¡ pendiendo de un hilo. VivirĂ¡s sobresaltado de dĂa y no tendrĂ¡s seguridad de noche. ¿QuiĂ©n tiene seguridad en la noche? No estamos pensando solo en seguridad en el caso del robo, sino en la persona que no duerme en la noche, en aquella que luego de mañana ya estĂ¡ deprimida. No tiene que hacer sin los hijos para cuidar, sin las tareas de casa para hacer. No sabe lo que hacer de la propia vida. La palabra de Dios en el euteronomio sentencia. Por la mañana dirĂ¡s, ojalĂ¡ que ya fuese de tarde. Y en la tarde dirĂ¡s, ojalĂ¡ que ya fuera mañana. Por causa del miedo que tomarĂ¡ cuenta de tu corazĂ³n y del espectĂ¡culo que verĂ¡n tus ojos. Deuteronomio capĂtulo 28 versĂculo 67. Tenemos el Ăºltimo versĂculo, la conclusiĂ³n. El Señor terminarĂ¡ por hacerte regresar en barcos por Egipto, por el camino por el cual te habĂa dicho, no regresarĂ¡s a verlo. AhĂ te colarĂ¡s la venda para ser esclavo y esclava de tus enemigos, pero no habrĂ¡ comprador. Deuteronomio capĂtulo 28 versĂculo 68. Lo que significa esa expresiĂ³n, cĂ³mo el pueblo saliĂ³ de Egipto. Sabemos que tuvo que atravesar el mar a piel. AdemĂ¡s de eso, llevĂ³ mĂ¡s de 40 años para llegar al destino. Regresar de barco significa comodidad, pero no es preciso hacer esfuerzo. El demonio estĂ¡ solo a un barco en la puerta de nuestra casa, pero es como el Titanic. Las tres Ăºltimas lĂneas de ese capĂtulo del Deuteronomio son terribles. Lloramos de tristeza al leer en la Biblia lo que pasarĂ¡ con nosotros. Prisioneros del pecado con el collar del demonio amarrado al cuello. Prisioneros al cigarro, a la bebida, a la pornografĂa. Es la Biblia que estĂ¡ diciendo, es profecĂa. La palabra de Dios no regresa sin hacer efecto. El efecto es nuestra conversiĂ³n o nos ahogamos. Nuestros enemigos son las drogas, la prostituciĂ³n, la pornografĂa, el sexo equivocado. En el libro Vivir con GaibĂ©, si investigas lo que hizo alguna de esas investigaciones junto con el Ministerio de Salud de Brasil, hombres y mujeres, familias sinceras se prostituyen por causa de la droga. Se venden por cualquier miseria. Somos de Dios y debemos tomar cuenta de eso, pero no es fĂ¡cil. Significa tirar de nuestra vida todo aquello que no es de Dios. Es triste saber que en el Brasil, el mayor paĂs catĂ³lico del mundo, muchas familias dan para sus hijos libros fantasiosos que venden millares de ejemplares, pero no les dan un ejemplar de la Biblia. No perciben el riesgo que corren, como en la siguiente historia. Un hombre estaba tranquilo dentro del aviĂ³n. Él nunca habĂa volado antes. De repente, el aviĂ³n empieza a balancearse. ExplotĂ³ una turbina. Todo el mundo se apavorĂ³. La aeromoza pidiĂ³ para que se apretaran los cinturones y el hombre ahĂ, tranquilo, sosegado, ¡Aeromoza, por favor! ¡Es verdad que el aviĂ³n se estĂ¡ cayendo! ¡Es verdad! ¡Se estĂ¡ cayendo! ¡Es un horror! ¡Se va a destruir todo! ¡Se va a destruir el aviĂ³n! ¡Ay, pobre del dueño! ¡QuĂ© pĂ©rdida! Esa historia es un poco la nuestra. Nosotros estamos dentro de ese aviĂ³n que se estĂ¡ cayendo. Somos de Dios, pero estamos viviendo como si perteneciĂ©ramos al maligno. El mundo sin Dios es capaz de realizar cosas terribles, espantosas. Por eso, es necesario regresar para el Señor. O regresamos para Dios, o nos perderemos, por completo. No tenemos otra salida. O asumimos, profesamos y vamos a vivir como pertenencia del Señor, o infelizmente la profecĂa del Deuteronomio se cumplirĂ¡. Lo que hemos vivido, ¿serĂ¡ que ya somos aquel que no consigue dormir en la noche? Tal vez seamos aquel que ya no tiene sosego, no tiene paz, viviendo siempre angustiado, triste, nervioso. ¿O serĂ¡ que estamos viviendo en la depresiĂ³n del que el texto nos habla? Una depresiĂ³n terrible que va matando, destruyendo, arruinando a la persona. ¿En quĂ© etapa estamos? Tal vez seamos uno de esos que ya no encuentran lugar para descansar la planta del pie que vive cansado. ¿SerĂ¡ que estamos con el corazĂ³n agitado, angustiado, sin calma y sin paz?
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