
LA FELICIDAD EN LA FAMILIA. LA FAMILIA ESTA EN EL PROYECTO DE DIOS PARA HACERLA FELIZ Y QUE LOS HIJOS SEAN PROSPERADOS.
Listen to LA FELICIDAD DE LA FAMILIA ,PASTOR MARDOQUEO JIMENEZ by Mardo Jimenez MP3 song. LA FELICIDAD DE LA FAMILIA ,PASTOR MARDOQUEO JIMENEZ song from Mardo Jimenez is available on Audio.com. The duration of song is 24:15. This high-quality MP3 track has 655.016 kbps bitrate and was uploaded on 1 Jun 2024. Stream and download LA FELICIDAD DE LA FAMILIA ,PASTOR MARDOQUEO JIMENEZ by Mardo Jimenez for free on Audio.com – your ultimate destination for MP3 music.










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The pastor discusses the importance of happiness in the family according to the Scriptures. The family is the foundation of society and raising children in righteousness is essential. Conflict and envy can lead to negative consequences for the family. The pastor emphasizes the need for communication with God and following His commandments to have a happy and prosperous family. He provides guidance for husbands to love and cherish their wives, for wives to submit to their husbands, and for children to obey their parents. Seeking God's guidance and repentance can lead to a happy family life. Les saludo el Pastor Maldoqueo JimĂ©nez, saludo a toda la audiencia de cada uno de ustedes en el amor de Jesucristo nuestro Señor. Bueno, hoy vamos a hablar bajo el tema la felicidad de la familia, un tema interesante para cada familia, para cada persona que nos sintonizan a esta hora. Dejo basarme en las Sagradas Escrituras y leemos en Proverbios capĂtulo 17, verso 1, como sigue. Mejor es un bocado seco y en paz, que casa de contienda llena de provisiones. Vamos a orar, Soberano Dios y Padre Celestial, gracias te damos por esta bendiciĂ³n y esta oportunidad que tĂº nos das de dirigirnos a ti a travĂ©s de nuestro Señor Jesucristo para agradecerle esos momentos por la vida, por la salud, por las fuerzas, por el bienestar y por todas aquellas cosas que recibimos de tu parte, Señor. Ahora pedimos que bendigas a cada familia, a cada oyente de esta prestigiosa misora. Señor, muchas gracias porque nos permite estar nuevamente al aire y poder compartir esta tu palabra gloriosa. Damos a ti la honra, la adoraciĂ³n y la alabanza. Bien, amados hermanos y amigos, la felicidad es un estado de grata satisfacciĂ³n espiritual y fĂsica. Esto nos habla de dicha, de ventura, de contento, nos habla de bienestar, nos habla de suerte, de prosperidad, nos habla de fortaleza, nos habla de alegrĂa, de bonanza, de esperanza, en fin. La familia estĂ¡ en el centro del plan de Dios para la felicidad y el progreso de los hijos. Por eso Dios estableciĂ³ el matrimonio y dice que fue ordenado para continuar la sagrada instituciĂ³n de la familia y para que los hijos que son herencia del Señor sean criados en rectitud y eso hace que el matrimonio contribuya al bienestar de la sociedad y de esa manera poder transmitir mediante el buen orden familiar, a travĂ©s de la educaciĂ³n, a travĂ©s del ejemplo, a travĂ©s de la pureza, la santidad y la verdad de generaciĂ³n en generaciĂ³n para que pues siempre se tenga una familia como el Señor quiere que pues estĂ© sobre la paz de la tierra, ya que en el huerto del EdĂ©n Dios instituyĂ³ esa uniĂ³n con la primera pareja humana a fin de hacer feliz a la humanidad. Miramos a travĂ©s de las sagradas escrituras que Dios dijo, no es bueno que el hombre estĂ© solo le harĂ© ayuda idĂ³nea para Ă©l, es donde entonces vemos que en el capĂtulo uno versĂculo doce dice que creĂ³ Dios al hombre a su imagen y a imagen de Dios la creĂ³, dice varĂ³n y hembra los creĂ³ y los bendijo Dios y les dijo fructificar y multiplicados, llenar la tierra y sojuzgarla, enseñar en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todas las bestias que se mueven sobre la paz de la tierra, ahĂ miramos que Dios sin su infinita misericordia constituyĂ³ a esa familia, a esa pareja, a nuestros primeros padres a Ana y a Eva y le dio esa gran responsabilidad de multiplicarse, de tener los hijos, de poder llenar la tierra y sojuzgarla de acuerdo a ese gran mandamiento que Dios le ha dado al hombre, por esa razĂ³n el matrimonio es un estado honroso que Dios instituyĂ³ y miramos que en los tiempos de nuestro Señor Jesucristo aquĂ en la tierra en su pleno ministerio Él santificĂ³ esas bodas allĂ que hubieron en Cana de Galilea segĂºn el capĂtulo dos del libro del Evangelio segĂºn San Juan, porque Dios ama esa uniĂ³n, Dios ama a eso que Él mismo constituyĂ³ y Él mismo fue el que estableciĂ³ y organizĂ³, como es la familia, la familia es la base fundamental de la sociedad, de ahĂ depende el gobierno, depende la iglesia, depende el resto de las instituciones, es de la familia, por eso donde hemos leĂdo la palabra del Señor y nuestro tema es la felicidad en la familia, pero hay en proverbios dice la escritura que mejor es un bocado seco y en paz, estĂ¡ hablando allĂ de la familia, dice que casa de contienda llena de provisiones, pero si la familia no se comprende, no se entiende, hay allĂ ciertas cosas que afectan la comuniĂ³n, el bienestar, eso trae muchas consecuencias trĂ¡gicas a la familia, por eso hoy estamos aprendiendo como Dios quiere que pues tengamos una familia unida, una familia bien construida, una familia feliz y San Pablo corrige a ciertas familias en aquella Ă©poca y segĂºn el capĂtulo cuatro de la carta de Santiago, el verso uno dice, de donde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros, no es de vuestras pasiones las cuales combaten en vuestros miembros, ahĂ miramos que Santiago dice que bueno, que por causa de las pasiones que estĂ¡n en cada miembro de la familia, vienen entonces los pleitos, las guerras, las contiendas, las disensiones, las separaciones y finalmente eso afecta tanto a los hijos, que los hijos se pueden ir a la calle, se pueden ir de la casa, pueden agarrar malos caminos, malos hĂ¡bitos porque hay contiendas en el hogar, en la casa, en la familia, pero aquĂ ese varĂ³n de Dios nos dice que cuando una familia estĂ¡ en esa situaciĂ³n, dice que codiciĂ¡is y no tenĂ©is, matĂ¡is y ardeis de envidia, entonces estĂ¡ allĂ en el corazĂ³n de la gente la envidia y eso no lo deja prosperar, no lo deja surgir, todas las familias y todas las personas tenemos un proyecto de vida y nos enfocamos tanto para prepararnos acadĂ©micamente, nos preparamos para llegar a formar una familia, porque ese es el anhelo, ese es el deseo y ese es el orden divino que Dios ha establecido, porque no es bueno que el hombre estĂ© solo, debe tener una compañera, una ayuda idĂ³nea y esa compañera al formar un hogar, al ser un matrimonio, entonces vienen los hijos, que los hijos hay que tenerles en cuenta, porque si no es asĂ, pues ellos se van a acomplejar, ellos van a sufrir, ellos no van a tener vida por causa de aquellas situaciones que se presentan en el hogar y no hay rendimiento en el estudio, no hay rendimiento en el trabajo, por eso la Biblia dice ahĂ, dice que combatĂs y luchĂ¡is, pero no tenĂ©is lo que deseĂ¡is porque no pedĂs, la persona no puede pedirle al que le puede dar que es Dios, porque no tiene esa comuniĂ³n con Dios, estĂ¡ siendo enemigo con Dios y por eso su hogar no funciona, sus hijos no obedecen, sus hijos tambiĂ©n hacen pues lo incorrecto y por esa razĂ³n dice que para ello tenemos que pedir y debemos de pedir bien, dice porque si pedĂs para malgastar en vuestros deleites, pues ahĂ no sucede nada, hay que pedir bien para hacer una bendiciĂ³n, para que los hijos tengan ese sustento, para que los hijos tengan esos recursos para estudiar, para sobresalir, porque hemos sido llamados a crecer, a mejorar, a ser mejores personas, a ser excelentes en la vida y hay donde Santiago exhorta a esas familias y dice, oh almas adĂºlteras, no sabĂ©is que la amistad del mundo es enemistad contra Dios, cualquiera pues que quiera hacerse amigo del mundo se constituye enemigo de Dios, cuando nosotros no buscamos a Dios y nos alejamos de Dios y no invocamos a Dios ni siquiera para darle gracias por los alimentos o al acostarnos, por todo lo que el Señor nos permitiĂ³ en el dĂa, por todo lo que el Señor nos guardĂ³, que Él pudo proveer, que pudimos laborar, hacer todas nuestras actividades y en la mañana cuando ya descansamos, si no hay eso, pues realmente somos enemigos de Dios y entonces ahĂ es donde entonces pues las familias son como lo dijo Santiago, llenas de guerra, de odio, de envidias, es donde los hogares se desbaratan, hay papĂ¡s que dejan a su esposa, a sus hijos, no les interesa, quitan esa responsabilidad, por eso vemos tantos oncitos niños en las calles que han caĂdo en el flagelo de la drogadiciĂ³n, del alcoholismo, de la prostituciĂ³n, porque ese hogar no tuvo en cuenta a Dios y es donde entonces el verso 7 invita a Santiago a esas familias y dice someteos pues a Dios, resistir al diablo y el diablo oirĂ¡ de vosotros, manda, invita, dice acercados a Dios y Él se acercarĂ¡ a vosotros, dice pecadores limpiar las manos y vosotros los de doble Ă¡nimo purificar vuestros corazones, afligidos y lamentad y llorad, quiere que la persona pueda arrepentirse, pueda buscarse, volverse a Dios para que pueda obtener esa felicidad y hay consejos que las sagradas escrituras nos dan en este caso a los padres, porque en el hogar tiene responsabilidad el padre, la madre, pero tambiĂ©n los hijos, pero la biblia nos da pautas para nosotros poder superar todas aquellas cosas, cuando nosotros reconocemos a Dios y nos volvemos a Dios, Dios empieza a instruirnos, Dios empieza a enseñarnos de una manera muy bonita, muy especial, por eso la escritura dice allĂ en Colosenses capĂtulo 3, la palabra del Señor dice de la siguiente manera, las casadas estĂ©n sujetas a vuestros maridos como conviene en el Señor, maridos amado a vuestras mujeres y no seĂ¡is Ă¡speros con ellas, hijos obedecer a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor, padres no exasperĂ©is a vuestros hijos para que no se desalienten, aquĂ miramos como San Pablo nos enseña para que todos podamos conformar una familia feliz y hay mandamientos ahĂ, en primer lugar habla acerca de las personas que son casadas, en este lugar dice maridos amado a vuestras mujeres, habla de ese amor, habla de esa protecciĂ³n, de esa ternura, de ese cariño, de ser fieles, de demostrar que aman a esas personas que un dĂa se enamoraron y que fue esa persona con la quien se decidiĂ³ para conformar una familia, para que fuese madre de sus hijos, entonces para nosotros los varones estĂ¡ ese mandamiento, maridos amado a vuestras mujeres y no seĂ¡is Ă¡speros con ellas, miramos que son consejos muy Ăºtiles para tener una familia tambiĂ©n hermosa, una familia bien estructurada y una familia feliz, que no debemos de nosotros ser Ă¡speros con ellas, porque la mujer es vaso mĂ¡s frĂ¡gil, ella es sentimental, ella de cualquier cosa le afecta, entonces tenemos que tener nosotros cuidado porque la mujer es muy distinta a nosotros, nosotros como hombres Dios nos ha creado con esas cualidades, virtudes y esa fuerza para hacer labores pesadas, la mujer no, la mujer resiste en muchas cosas pero pues quizĂ¡s no puede hacer trabajos tan pesados como los que hacemos nosotros los hombres, entonces ellas hacen muchas cosas que son de bendiciĂ³n, que son de complemento en el hogar, porque ellas ven los hijos, ellas cuidan la casa, ellas las que tambiĂ©n trabajan de una u otra forma ayudan para que se pueda llevar a cabo esa familia y hay donde entonces el mandamiento a las casadas, a ellas, tambiĂ©n Pablo le dice casadas estar sujetas a vuestros maridos, como conviene en medio de la sociedad y como conviene en el Señor, cuando una mujer sabe la posiciĂ³n en que estĂ¡ y es obediente, respeta a su esposo, a su marido, pues le va bien, el marido no tiene por quĂ© dejarla, no tiene por quĂ© defraudarla si es una buena mujer, una mujer que estĂ¡ sujeta a Ă©l, a sus Ă³rdenes y con eso no quiero decir que nosotros los hombres seamos machistas, sino que tenemos que dialogar, tenemos que ponernos de acuerdo para tomar las decisiones, porque la mujer es nuestra ayuda idĂ³nea y cuando eso se hace y se tiene en cuenta la mujer y la mujer al marido e inclusive a los hijos, por eso tambiĂ©n el verso 20, el capĂtulo 3 de Colosenses dice, hijos obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor y si esto agrada al Señor tambiĂ©n agrada a la sociedad, ver una familia que tiene hijos obedientes, ver una familia que sus hijos estĂ¡n estudiando, que estĂ¡n progresando, que son juiciosos trabajadores, que no se han ido por las veredas del mal, que no han empuñado las armas, que no han caĂdo en el flagelo de la drogadiciĂ³n, de las pandillas, sino que son muchachos juiciosos y esos padres pues se tienen que sentir felices porque tienen hijos fortalecidos, tienen hijos obedientes, hijos que van a ser de bendiciĂ³n para la sociedad, hijos que como lo dice el salmo capĂtulo 127, dice el versĂculo 4, dice, como saetas en mano del valiente, asĂ son los hijos sabidos en la juventud, bienaventurado el hombre que llenĂ³ su aljaba de ellos, no serĂ¡ avergonzado cuando hablare con los enemigos a la puerta, aquĂ miramos que cuando los padres son cuidadosos y corrigen a sus niños desde temprana edad y los forman, los educan, les dan ejemplo y con su ejemplo permite que ellos se vayan formando y asimilando esos buenos principios de respetar al adulto, de respetar las cosas ajenas, de respetar a sus mismos hermanos, al papĂ¡, a la mamĂ¡, a los tĂos, a los primos, una persona educada, es una bendiciĂ³n porque se crecen esas personas con esos principios y ahĂ donde viene la bienaventuranza, es decir, feliz tres veces, dice el hombre que llenĂ³ su aljaba de ellos, es decir, su hogar, es una bendiciĂ³n maravillosa, por eso el verso 1 del 28 dice, bienaventurado todo aquel que teme a JehovĂ¡ que anda en sus caminos, cuando comiera el trabajo de sus manos, bienaventurado serĂ¡ y te irĂ¡ bien, tu mujer, oiga esto, serĂ¡ como vid que lleva fruto a los lados de tu casa, tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa, he aquĂ que asĂ serĂ¡ bendecido el hombre que teme a JehovĂ¡, cuando la persona se vuelve a Dios y teme a Dios, las cosas cambian, las cosas son muy distintas, es donde se puede formar una familia extraordinaria, una familia poderosa, porque ahĂ vemos que en sĂ, bueno, las familias pueden estar constituidas o formadas por personas que conviven en la misma casa y que tienen una relaciĂ³n de parentesco y sanguĂneo, es decir, padre e hija, madre e hijo, hermanos, abuela, nieto, tĂas, sobrinos, sobrinas, entre otras, ya que el hogar, en el hogar todos tenemos esa responsabilidad de aportar, de obedecer, es donde ahĂ mismo el apĂ³stol San Pablo dice que los padres no deben de ser tan poco Ă¡speros con sus hijos para que no se desalienten, no castigarlos por cualquier cosa sino enseñarles, porque el deber de los padres es formar a sus hijos, enseñarles, educales, siempre y cuando reconozcamos que tambiĂ©n nosotros fuimos niños, adolescentes, jĂ³venes y ahora somos adultos, pues ya hemos aprendido en la vida para poder entonces educar a nuestros hijos, de tal manera que si no es asĂ, pues serĂa de todos modos un caos en la familia, ya definitivamente pues eso serĂa destrucciĂ³n, eso serĂa una situaciĂ³n que no conlleva a que la familia estĂ© estable, que la familia progrese, que la familia sea una familia de ejemplo en medio de la sociedad, por eso San Pablo tambiĂ©n dice al respecto en Romanos 12, 19 y 21, dice, no os venguĂ©is vosotros mismos, amados mĂos, cuando hay pleitos, hay celos, hay contiendas, se cometen errores, porque ¿quiĂ©n no comete errores? y dice que pues no os venguĂ©is vosotros mismos, dice amados mĂos, sino dejad lugar a la ira de Dios, porque escrito estĂ¡, mĂa es la venganza, yo pagarĂ©, dice el Señor, y tambiĂ©n dice, asĂ que si tu enemigo tuviera hambre, dale de comer, y si tuviera sed, dale de beber, pues ascuas de fuego montonarĂ¡ sobre su cabeza, no seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal, por eso toda persona que ha recibido a Jesucristo en su vida, debe tener en cuenta que en la familia debe de tener un buen comportamiento, como es digno del Señor, como es digno de la sociedad, como es digno aĂºn de la fe cristiana, pues mostrarse muy espiritual quizĂ¡s en la iglesia, o comportarse bien en la escuela, en el colegio, en la universidad, o en el trabajo con los compañeros, pero actuar de una manera desordenada en el hogar, pues esas cosas son reprochables ante Dios y ante pues los seres humanos, entonces necesitamos corregir todas aquellas cosas para poder vivir en armonĂa y poder vivir felizmente, en el hogar se tiene que tener algunas, en el hogar hay cosas que son irreemplazables, como es el diĂ¡logo, los miembros de la familia tienen que hablar de los asuntos personales, materiales, sociales y espirituales, y cuando se hagan quizĂ¡s reclamos no usar palabras y dientes, ni traer a la memoria situaciones pasadas, porque todo el mundo ha cometido sus errores, ya han sucedido casos y situaciones en cada persona, en cada ser humano, ya sea Ă©l o ella, y el perdĂ³n, y el perdĂ³n es indispensable, y el olvidar todas aquellas cosas que pues se han hecho y que anteriormente fue afectada la persona, pero si la persona se arrepiente y la persona pide perdĂ³n, pues las cosas cambian, hay una cita muy bonita que estĂ¡ en Proverbios 15 1, dice que la blanda respuesta quita la ira, mas la palabra Ă¡spera hace subir el furor, que donde comenzamos la escritura nos habla de que mejor es un bocado seco y en paz, que casa de contiendas llena de provisiones, hay familias que tienen econĂ³micamente, son pudientes, pero pues no hay esa felicidad, porque el dinero no es el todo, con el dinero no se puede comprar la felicidad, el dinero sirve para muchas cosas, pero lo mĂ¡s importante es volvernos volver a Dios, asĂ que amigo reconoce sus faltas, reconoce que su hogar no es el mejor, reconoce que su hogar estĂ¡ colapsado, que su familia estĂ¡ desintegrada, que hay muchos problemas, hay situaciones, dificultades, pero no todo estĂ¡ perdido, vuĂ©lvese ahora, el Señor dice volveos a mĂ y yo me volverĂ© a vosotros, venid a mĂ todos los que estĂ©is trabajados y cargados y yo os los harĂ© descansar, aprended de mĂ que soy manso y humilde de corazĂ³n y hallarĂ© descanso para vuestras almas, quiero guiarle en una oraciĂ³n de arrepentimiento para que tĂº te vuelvas a Dios con toda tu familia y digas Señor JesĂºs en este instante te pido perdĂ³n por mis faltas, mis errores, quizĂ¡s no he sido el mejor padre, quizĂ¡s no he sido la mejor madre, quizĂ¡s no he sido el mejor hijo, pero yo te pido perdĂ³n por todos mis errores cometidos hasta este instante, Señor acepto tu palabra, reconozco que he fallado, que he hecho lo malo delante de ti, pero hoy me vuelvo juntamente con mi familia a ti, hoy te recibo en mi hogar, en mi corazĂ³n como mi Señor y mi Salvador personal, Señor escribe mi nombre en el libro de la vida y no lo borres nunca, ayĂºdame a perseverar y a cumplir su gloriosa y santa palabra, amĂ©n y amĂ©n. Bien, si has hecho esta oraciĂ³n de fe de arrepentimiento, pues busque una iglesia y allĂ te van a ayudar a continuar esa vida cristiana y luego vas a ver los frutos de esa decisiĂ³n porque realmente irĂ¡s a ser muy bendecido y muy prosperado y serĂ¡ su familia feliz en gran manera, que Dios los bendiga a todos ustedes, muchas gracias, hasta pronto.
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