Home Page
cover of "El amor de los esposos en Cristo" (Efesios 5:25-33)
"El amor de los esposos en Cristo" (Efesios 5:25-33)

"El amor de los esposos en Cristo" (Efesios 5:25-33)

Horizonte TequisquiapanHorizonte Tequisquiapan

0 followers

00:00-01:09:48

PredicaciĆ³n del domingo 29 de octubre 2023 Horizonte Tequisquiapan Predicador: Hugo Ventura

PodcastCristoCristoesmejorHorizontehorizontetequisquiapanpredicacionpredicaciones

Audio hosting, extended storage and much more

AI Mastering

Transcription

This is a sermon discussing the importance of love in marriages. The speaker emphasizes the need for husbands to love their wives as Christ loved the church. They also mention the negative effects of pride and selfishness on a marriage. The speaker encourages couples to follow the guidance of God's Word in order to have a fulfilling and blessed marriage. Somos una iglesia que confĆ­a, camina y comunica a Cristo. AcompƔƱanos domingo a domingo. Te esperamos. Vamos a continuar con nuestro estudio en la Carta a los Efecios. El dĆ­a de hoy vamos a estudiar Efecios capĆ­tulo 5, versĆ­culo 25 al 33. Para los que nos estĆ”n visitando, hemos estudiado la Carta a los Efecios, versĆ­culo a versĆ­culo, ya durante los Ćŗltimos meses. Hemos visto la identidad que tenemos en Cristo, la salvaciĆ³n por gracia, por su misericordia. Hemos visto tambiĆ©n que hemos sido llamados en respuesta a esta salvaciĆ³n, a este amor, a esta misericordia. Hemos sido llamados a vivir acorde o dignamente del llamamiento con el que hemos sido llamados como hijos de Dios. Por lo tanto, es nuestra identidad que tenemos en Cristo la que ahora deriva en actividad y en fruto de nuestra vida. AsĆ­ que la semana pasada hablamos respecto a la sumisiĆ³n de las esposas. Y creo que fue un tiempo bastante confrontante, pero tambiĆ©n Dios nos instruyĆ³ en su palabra. Y el dĆ­a de hoy vamos a ver esta parte del rol de los esposos. AsĆ­ que, esposa, ya aguantaste el domingo pasado. Y es mi anhelo que Dios, mĆ”s que aguantar, haya podido instruirte, darte Ć”nimo y tambiĆ©n sabidurĆ­a y guĆ­a en este llamado como esposa. Pero el dĆ­a de hoy vamos a ver quĆ© dice la palabra de Dios a que somos llamados en este pasaje de Efecios 5, versĆ­culo 25 al 33. Entonces, Gloria pide que te pongas de pie, por favor. Vamos a leer en pantalla el texto ahĆ­. Recuerda que en pantalla estĆ” apareciendo la versiĆ³n que estoy utilizando, que es la Nueva Biblia de las AmĆ©ricas. AsĆ­ que si gustas leer de ahĆ­ para ir en una misma versiĆ³n, puedes hacerlo. Yo leo el 25, tĆŗ el 26, y asĆ­ alternamos hasta el versĆ­culo 33 leer juntos. Dice Efecios 5, 25. 25. Maridos, amen a sus mujeres, asĆ­ como Cris tomĆ³ a la iglesia y se dio Ć©l mismo por ella. A fin de presentĆ”rsela a sĆ­ mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha, ni arruga, ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada. Porque nadie aborreciĆ³ jamĆ”s su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, asĆ­ como tambiĆ©n Cristo a la iglesia. Por esto el hombre dejarĆ” a su padre y a su madre, y se unirĆ” a su mujer, y los dos serĆ”n una sola carne. Juntos, en todo caso, cada uno de ustedes ame tambiĆ©n a su mujer como a sĆ­ mismo, y que la mujer respete a su marido. Vamos a orar. JesĆŗs, gracias por un dĆ­a mĆ”s dar aliento a nuestros pulmones, SeƱor. Gracias por un dĆ­a mĆ”s extender Tu misericordia, y gracias por un dĆ­a mĆ”s darnos el privilegio de venir a Tu Palabra, SeƱor. De saber que Tu Palabra es verdad, que es viva, que permanece, Padre. Y asĆ­ como hace ocho dĆ­as nos mostraba, SeƱor, el llamado como esposas, hoy tambiĆ©n TĆŗ eres claro, Padre, y nos muestras el llamado que tenemos como esposos, como hombres. Y mi anhelo es, Padre, que no solamente quede en los que estĆ©n casados aquĆ­, sino que tambiĆ©n jĆ³venes, personas que a lo mejor no estĆ”n dentro de un matrimonio como tal, puedan apreciar, SeƱor, Tu amor, Tu gracia, SeƱor, y saber que sobre todas las cosas estamos completos en Ti, Padre. Gracias, SeƱor, porque TĆŗ no eres un Padre que nos deja a la deriva o a nuestro propio entendimiento, sino que en Tu Palabra nos muestras Tu verdad y nos santificas con Tu verdad. AsĆ­ que, Padre, Te necesitamos como hombres, como iglesia, y TĆŗ sabes y me conoces, SeƱor. Ha sido algo confrontante para mĆ­ porque hay Ć”reas, SeƱor, en las que aĆŗn estoy lejos, Padre, y anclado en Tu gracia, SeƱor, y confiado en Tu voz y Tu Palabra, SeƱor, no las mĆ­as, SeƱor. Ruego que exaltes a JesĆŗs, que transforme nuestra mente, SeƱor, y que para gloria Tuya, SeƱor, afecte nuestra vida y nuestro matrimonio, SeƱor. Gracias, Padre, por este tiempo, en el nombre de JesĆŗs. AmĆ©n. ĀæPodemos tomar nuestras sientes, hermanos? Honestamente, es un pasaje muy claro, y doy gracias a Dios porque Ɖl es un Padre bueno. Honestamente, yo creo que no serĆ­a una exageraciĆ³n decir que las familias estĆ”n constantemente en crisis. Yo no sĆ© en quĆ© momento estĆ© tu familia ahorita, tu matrimonio, pero dĆ©jame decirte que mĆ”s del 50% de los matrimonios terminan en divorcio. AĆŗn hablando, dentro de las iglesias cristianas hay una alta estadĆ­stica respecto al divorcio. Ahora, hay muchos que no se divorcian tambiĆ©n, pero no viven un matrimonio feliz, no viven un matrimonio estable, no viven un matrimonio deleitoso. Es triste, honestamente, no sĆ© si te ha pasado, pero que aquel momento en el que te casaste, que juraste estar feliz y contento, y que prometiste estar en las buenas, en las malas, en riqueza, en pobreza, en salud y en enfermedad, y era todo ilusiĆ³n, todo deleite, probablemente ha llegado a un punto donde es todo frustraciĆ³n, todo peleas, todo desilusiĆ³n, y ahora el matrimonio se ha convertido mĆ”s que un deleite en una carga, en un terreno donde dĆ­a a dĆ­a libras batallas, libras conflictos, libras ofensas, y es una triste situaciĆ³n que muchos de aquĆ­ pudieran estar atravesando, y que en algĆŗn momento por causa del pecado vamos a atravesar. Como decĆ­amos la semana pasada, si hay una instituciĆ³n que SatanĆ”s quiere destruir es la familia, es el matrimonio, y estĆ” lanzando sus mejores ataques, sus mejores dardos, como veremos mĆ”s adelante en Efectos CapĆ­tulo 6, con tal de destruir las familias, no solamente fuera de la iglesia, sino dentro de la iglesia. Ahora, cuando una familia es destruida, cuando ya no hay esta dinĆ”mica conforme al diseƱo de Dios, que actĆŗa con un esposo o con una esposa, comienza a haber tremendas consecuencias dentro de la sociedad. Ahora, aunque sabemos que el origen de todos estos problemas es el pecado, el pecado daƱa nuestra naturaleza, el pecado nos llena de orgullo, nos llena de soberbia, y por lo tanto es imposible tener un matrimonio feliz, un matrimonio deleitoso, cuando no estamos constantemente porando el orgullo y el egoĆ­smo de nuestras vidas. El matrimonio, alguien decĆ­a por ahĆ­, es como cuidar un jardĆ­n, tĆŗ no puedes dejar que crezca la hierba mala. Y si te has dado cuenta, si en algĆŗn momento has tenido la oportunidad de cuidar un jardĆ­n, la hierba mala crece sola. TĆŗ no riegas el jardĆ­n, si tĆŗ no lo riegas el pasto no va a crecer solo, pero te das cuenta y crecen espinas, crecen arbolitos, no sĆ© cĆ³mo se llaman, hierba con espinas, con situaciones que lastiman. Para eso no necesitas trabajarlo, pero para un jardĆ­n hermoso, y alguien comparaba asĆ­ el matrimonio, se necesita dĆ­a a dĆ­a podarlo, dĆ­a a dĆ­a trabajarlo, y uno de los elementos importantes es matar el orgullo y el egoĆ­smo. Ahora, Pablo nos ha venido enseƱando, entre muchas Ć”reas, hace ocho dĆ­as, la sumisiĆ³n de las esposas, como ahora el rol de los esposos, que la Ćŗnica manera de lograr esto bĆ­blicamente, es por medio del EspĆ­ritu Santo. Todo lo que estamos viendo mis hermanos, incluido el rol del esposo, como vamos a ver el dĆ­a de hoy, el amor del esposo, viene como un fruto del EspĆ­ritu Santo, que veĆ­amos ya en Efesios capĆ­tulo 5, versĆ­culo 18, cuando dice, no se embriaguen con vino, sino mĆ”s bien sean llenos del EspĆ­ritu Santo. Es el EspĆ­ritu Santo el que puede darnos este poder. Ahora, ya vimos tambiĆ©n, desde Efesios capĆ­tulo 5, versĆ­culo 19, varios frutos de ser llenos del EspĆ­ritu Santo, y el dĆ­a de hoy veremos especĆ­ficamente esta parte del amor. Por eso ponĆ­a el tĆ­tulo del sermĆ³n, el amor de los esposos en Cristo. Ahorita vamos a ver, y si te fijaste a leer los versĆ­culos, que esa palabra amor es una palabra que se repite constantemente en estos versĆ­culos. AsĆ­ como la palabra sumisiĆ³n se repetĆ­a en los versĆ­culos 22 al 24, respecto a las esposas, el dĆ­a de hoy se va a repetir mucho esta palabra amor. Y Pablo va a poner delante de nosotros dos cosas muy puntuales para definir la manera de cĆ³mo el esposo es llamado a amar a su esposa. El mapa del sermĆ³n lo dividiendo en dos elementos. El primer elemento es que los esposos somos llamados a amar a nuestras esposas como Cristo amo a la Iglesia. Y el segundo elemento es que los esposos somos llamados a amar a nuestras esposas como a sus mismos cuerpos. Eso es bĆ”sicamente lo que veremos el dĆ­a de hoy. Y debemos recordar, mis hermanos, Dios es el autor del matrimonio. Dios es el autor del matrimonio y Ɖl nos ha dejado un manual de cĆ³mo vivir, de cĆ³mo llevar a cabo nuestro matrimonio. Yo no sĆ© cuĆ”ntos alguna vez han escuchado o han dicho esta frase. Ah, yo quisiera entender a mi mujer. Quisiera que mi mujer viniera con un manual. Si eres como yo, si hay algo que a mĆ­ no me gusta es utilizar manuales para armar las cosas. Cuando hemos comprado, recuerdo con mi hija Ruth, de pequeƱitas, tuvimos la oportunidad de comprarle un carrito asĆ­ montable, pero tenĆ­as que armarlo. Y me decĆ­a mi esposita, pues ahĆ­ estĆ” el manual. ĀæA quĆ© van a necesitar ese manual? Pues si son cuatro llantitas, el volantito, ese es algo fĆ”cil. Y ahĆ­ estaba, Āæno? Sin tomar en cuenta el manual. ĀæY cĆ³mo crees que acabĆ³ eso? Fue un momento muy frustrante para mĆ­. En plan de decirle, Āæsabes quĆ©? Yo no puedo hacer esto. En lugar de humillarme, ir al manual. Y gloria a Dios porque mi esposita es una mujer muy paciente que, contraria a mĆ­, a ella le encanta tomar esos desafĆ­os y cualquier cosita que trae manual y que te va dando paso a paso, le gusta realizarlo. Pero mis hermanos, hay una gran noticia como esposos. Dios nos dejĆ³ un manual. El matrimonio viene con un manual. Nuestras mujeres, nuestras esposas vienen con un manual. De tal manera que la palabra de Dios nos da esa esperanza, nos da esa guĆ­a de que si realmente queremos gozar de un matrimonio pleno, estable, bienaventurado, ojo que no estoy diciendo perfecto, ojo que no estoy diciendo sin lucha, sin batalla, pero si queremos realmente tener un matrimonio deleitoso debemos tomar en cuenta lo que la palabra de Dios nos enseƱa como manual de aquel que es el creador del matrimonio. AsĆ­ que vamos a entrar rĆ”pidamente al pasaje del dĆ­a de hoy. ĀæQuĆ© es lo que dice Pablo acerca de las esposas, de los esposos en este manual? Bueno, en primer lugar, que como esposos debemos amar a nuestras esposas como Cristo amĆ³ a la iglesia. Mi hermano, quizĆ” me escuchaste orar, quizĆ” no pusiste atenciĆ³n, pero quiero partir esto de verdad diciĆ©ndote y hablĆ”ndote desde un hombre que estoy honestamente aĆŗn lejos de cumplir a la perfecciĆ³n lo que Cristo espera de mĆ­ en su palabra. Somos una obra siendo perfeccionada hasta el dĆ­a que estemos con Ć©l y mi anhelo no es venir aquĆ­ y regaƱarte como si yo estuviera cumpliendo todo, mi anhelo es venir aquel que ve nuestra debilidad, aquel que conoce nuestra condiciĆ³n, pero que estĆ” dispuesto para gloria de su nombre en fortalecer a hombres pecadores y dĆ©biles como tĆŗ y como yo de tal manera que podamos glorificar a Cristo en nuestros matrimonios. AsĆ­ que dice versĆ­culo 25, maridos amen a sus mujeres, asĆ­ como Cristo amĆ³ a la iglesia y se dio Ć©l mismo por ella. Me acuerdo en alguna ocasiĆ³n allĆ­ en QuerĆ©taro me decĆ­a, sĆ­, despuĆ©s de convertirme en un buen amigo durante un cierto tiempo pero recuerdo que le daba consejerĆ­a y me dice, es que Hugo tĆŗ no entiendes, yo siento que yo amo demasiado a mi esposa. Y asĆ­ como, Āæen serio? Pues sĆ­ es que yo creo que ese es mi problema, que yo la amo demasiado, que yo doy demasiado por ella. Y me quedaba asĆ­ como de Ć³rale pues, en base a quĆ© estĆ”s diciendo eso. TĆŗ me estĆ”s diciendo que amas a tu esposa tal como Cristo ama a la iglesia. Y me dijo, bueno, siendo asĆ­, pues la verdad es que no la amo de esa manera. Cuando nosotros mis hermanos creemos que estamos amando demasiado a nuestras esposas, es porque estamos perdiendo de vista o no estamos entendiendo la verdadera naturaleza del amor bĆ­blico. Yo me preguntaba esto, Āæes posible amar a una persona demasiado? ĀæEs posible amar demasiado a mi esposa? Y aquĆ­ pudiera partir de lo que cada uno defina como amor. Algunos definen como amor a una emociĆ³n misteriosa, algunos definen amor como a esta sensaciĆ³n de las famosas mariposas en el estĆ³mago, de que ah, es que lo veo, la veo y entonces hasta mis piernas como que se debilitan y me siento como en las nubes. Lo ven como una fuerza misteriosa o una emociĆ³n que viene quiĆ©n sabe de dĆ³nde, pero que genera eso. Y por supuesto creo que cuando uno estĆ” enamorado vienen ese tipo de emociones tambiĆ©n. Pero escĆŗchame bien esto mi hermano, la Biblia no presenta el amor primariamente como un sentimiento o una emociĆ³n. La Biblia no presenta el amor primariamente como un sentimiento o una emociĆ³n. ĀæQuĆ© es el amor entonces? Mira lo que dice, vamos al pasaje clĆ”sico del Nuevo Testamento con respecto al amor. Dice 1 Corintios capĆ­tulo 13, versĆ­culo 4 al 7. Dice el amor es paciente, es bondadoso, el amor no tiene envidia, el amor no es factancioso, no es arrogante, no se porta indecorosamente, no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido, la Reina Valera dice no guarda rencor, el amor no se regocija de la injusticia sino que se alegra con la verdad, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Ahora, ĀæquĆ© estĆ” pasando aquĆ­? Si miramos cuidadosamente, Pablo estĆ” utilizando una serie de verbos. ĀæTe gustaba la clase de espaƱol en la escuela? ĀæRecuerdas que ponĆ­an sujeto, el individuo, predica? Bueno, el verbo era la acciĆ³n. ĀæQuĆ© estĆ” haciendo el individuo? Era la acciĆ³n. Y lo ponĆ­as con rojo, creo, porque el sujeto iba en azul o algo asĆ­. Lo que Pablo estĆ” diciendo aquĆ­ son puros verbos, son puras acciones. De tal manera que lo que Pablo nos quiere demostrar es que la palabra de Dios define el amor en base a las acciones. Puse esto en pantalla. Dios define el amor en su palabra, en tĆ©rminos de lo que hacemos y las motivaciones, no de lo que sentimos. El que ama evidentemente harĆ” algunas cosas y dejarĆ” de hacer otras por amor. AsĆ­ que, mis hermanos, al evaluar nuestro amor no podemos hacerlo basado en nuestros sentimientos o nuestras emociones, sino en nuestras acciones y en nuestras motivaciones. Ha llegado ese momento que no, pues, yo te amo. SĆ­, pero, y esto y esto, Āæpor quĆ© me trata? Pero te amo. Bueno, la palabra de Dios nos da elementos en el cual podemos saber que el amor se puede evaluar en base a nuestras acciones y a las motivaciones. En el pasaje de Ezequiel, hablando Pablo del rol de los esposos, del amor de los esposos a las esposas, lo va a confirmar y va a decir, ok, amar a tu esposa luce de esta manera. AsĆ­ que, ĀæquĆ© es lo que debemos hacer los esposos por las esposas? Pablo responde, lo que hace Cristo con su esposa. Lo que hace Cristo con su iglesia. ĀæQuĆ© es lo que deben hacer los esposos con sus esposas? Lo que hace Cristo con la suya. Mira lo que dice el versĆ­culo 25. Te puedes preguntar, Āæy quĆ© hizo Cristo con su iglesia? ĀæA quĆ© se refiere? Bueno, Pablo lo va a poner ahĆ­ literalmente con manzanitas. Dice, maridos, amen a sus mujeres asĆ­ como Cristo amĆ³ a la iglesia y se dio en mismo por ella para santificarla. ĀæQuĆ© hizo Cristo por su esposa? Se sacrificĆ³ por ella con un propĆ³sito. ĀæCuĆ”l es el propĆ³sito? Santificarla. Si te fijas el dĆ­a de hoy, la prioridad muchas veces, y lo vamos a ver mĆ”s adelante, hay un elemento tambiĆ©n de cuidado, de protecciĆ³n, de sustento, pero pareciera como un tema de, ok, la manera de amar a mi esposa es darle la vida material mĆ”s cĆ³moda. Ese serĆ­a el gran propĆ³sito. Y aquĆ­ dice, no, maridos, primordialmente son llamados a santificar a su esposa. AsĆ­ como Cristo entregĆ³ su vida en la Cruz del Calvario de una manera sacrificial, asĆ­ somos llamados. AsĆ­ como para Cristo ningĆŗn sacrificio fue tan grande con tal de salvar a su esposa y santificarle, de la misma manera nos llama a los esposos a amar a nuestras esposas. Mis hermanos, Pablo estĆ” apuntando al elemento que Cristo tuvo que hacer para salvarnos. Pablo estĆ” trayendo a la mesa y estĆ” diciendo, mira, Cristo, por amor de su esposa, que es la iglesia, para salvarla y santificarle, estuvo dispuesto a dejar su trono en el cielo, a encubrir su gloria divina con el velo de su humanidad. Ɖl vino y tomĆ³ la forma de ciervo y estando en esa condiciĆ³n se humillĆ³, fue malentendido, fue avergonzado, fue menospreciado, fue humillado, fue escupido, fue burlado, fue coronado de espinas y finalmente fue clavado en una cruz. Puse en pantalla esto, ningĆŗn sacrificio fue demasiado grande para Cristo con tal de salvar a su esposa y santificarle. Y de la misma manera llama a los esposos a amar a sus esposas imitĆ”ndole a Ɖl. Un amor sacrificial, un amor que busca la santidad de su esposa. Ahora, si somos bien honestos, decĆ­amos la semana pasada, y es mi anhelo que hayas podido tener este tiempo, yo lo tuve con mi esposa, Lamos, las mujeres batallan naturalmente con la sumisiĆ³n y somos llamados a ayudarlas, a facilitarles su llamado. Al yo hablarte de esto, de sacrificarte como Cristo para amar a tu esposa, lo mĆ”s natural es que puedas estar pensando esto, ay, pues sĆ­, pero ĀæcĆ³mo podrĆ­a yo, un hombre tan dĆ©bil, amar asĆ­ a una persona llena de defectos? ĀæCĆ³mo puedo amar tĆŗ porque no conoces a mi esposa? Ella no es lo que tĆŗ ves aquĆ­ el domingo, no conoces su pecado, no conoces la manera como ella responde, ĀæcĆ³mo me pides que yo la ame a ese nivel que Cristo amaba a su iglesia? Bueno, primeramente debemos dejar en claro que no podemos amar con el mismo nivel de amor con que Cristo amĆ³ a la iglesia, a ese mismo nivel jamĆ”s podremos llenarlo de la misma manera que ama a su iglesia porque Ɖl es perfecto, nosotros no, pero si somos llamados a imitarle en el ejercicio de amar de esa manera a nuestras esposas. Ahora, hay muchos elementos en toda la Palabra de Dios de cĆ³mo Cristo ama a su iglesia, pero en este pasaje yo podrĆ­a destacar dos seƱalamientos interesantes al respecto. Primero, cĆ³mo Cristo amĆ³ a su iglesia, ponĆ­a esto el primer elemento, Cristo amĆ³ a una esposa que no era digna de su amor. Por esto son grandes elementos que si tĆŗ no estĆ”s casado o casada, tĆŗ eres la iglesia y debes recordar esto, que Cristo te amĆ³ cuando no eras digno de su amor. Hay momentos que viene condenaciĆ³n y dices, hĆ­jole, la reguĆ©, ĀæcĆ³mo podrĆ­a acercarme? AcuĆ©rdate, Ɖl te amĆ³ cuando no eras digno o digna de su amor. Ahora, hablando del tema de Cristo con la iglesia respecto al matrimonio, Cristo amĆ³ a una esposa que no era digna de su amor, no habĆ­a belleza en ella ni atractivo alguno, ninguno de nosotros Ć©ramos atractivos por nosotros mismos a Ɖl y Cristo dio su vida por un grupo de personas que no lo merecĆ­amos. De esa manera amĆ³ Cristo a la iglesia. No fue en respuesta a que Ɖl dio algo bueno y entonces dijo, ah, pues si me conviene, voy a rescatarle y voy a santificarle. No fue porque lo merecĆ­amos. De tal manera que cuando viene este pensamiento, mi hermano, es que tĆŗ no lo conoces, tĆŗ no la conoces a mi esposa, no la mereces. Ve cĆ³mo se ha comportado. Bueno, mira a Cristo. Tampoco tĆŗ y yo lo merecĆ­amos y Ɖl por su gracia nos amĆ³, dice Romanos 5.8. Pero Dios demuestra su amor para con nosotros en que siendo aĆŗn pecadores, Cristo muriĆ³ por nosotros. Esa es la maravilla del Evangelio. Y quĆ© bueno, hermanos, que Dios ama a los pecadores. Por eso dio a Cristo. Si no, ni tĆŗ ni yo tendrĆ­amos esperanza. Pero esa es la maravilla de Dios, que Ɖl dirige su amor a personas que no les son amables por sĆ­ solas, personas que no tenemos nada en nosotros mismos que pudiĆ©ramos atraer su amor, excepto por su gracia. Entonces, ese es un elemento, como Cristo amĆ³ a su iglesia. El segundo elemento es que Cristo atrajo a su esposa con cuerdas de amor para hacerla entonces digna de su amor. Cristo amĆ³ a una esposa que no lo merece y la trae asĆ­ para hacerla digna de su amor. En otras palabras, es Cristo quien embelleza a su esposa y la hace atractiva. Puse ahĆ­ en pantalla esto. Cristo recibiĆ³ a su esposa como estaba, la salva tal y como estĆ”, pero no la deja como estĆ”. Ɖl entonces la embelleciĆ³. Cristo no esperaba nada que su esposa le diera excepto lo que Ɖl primero le darĆ­a. Excepto lo que Ɖl primero le darĆ­a. ĀæCĆ³mo aplica esto de manera prĆ”ctica con nosotros el dĆ­a de hoy? Porque dice que nosotros debemos amar a nuestras esposas como Cristo amĆ³ a la iglesia. Bueno, Āæme estĆ”s diciendo que debo buscar a alguien que no me guste? No, no estoy diciendo eso. ĀæSignifica que deba buscar a la persona menos atractiva y entonces proponerle matrimonio? No, eso no es lo que significa. Estamos hablando de la belleza espiritual, de un tema de carĆ”cter. Lo que Pablo estĆ” diciendo aquĆ­, escĆŗchame bien, mi hermano, es que los esposos, como creyentes, en lugar de quejarnos del carĆ”cter de nuestras esposas, ha llegado a ese punto, es que ya no la soporto. Mira cĆ³mo es, mira cĆ³mo me habla, mira cĆ³mo me trata, cĆ³mo se comporta. Al final del dĆ­a, Āæpor quĆ© la gente se divorcia? Porque llegan a ese punto de, es que ya no es como antes. Mira cĆ³mo me trata, miren lo que se ha convertido. Muchas veces ni siquiera es porque ha cambiado fĆ­sicamente, sino porque su carĆ”cter ahora no le agrada. El punto aquĆ­, ponĆ­ en pantalla, mis hermanos, como esposos cristianos, en lugar de quejarnos de las deficiencias de carĆ”cter de nuestras esposas, debemos involucrarnos activamente en el embellecimiento de ella, asĆ­ como Cristo lo hace con su iglesia. No solamente es tema de divorcio, es decir, es que miren lo que se ha convertido, sino muchos hombres tambiĆ©n toman salidas fĆ”ciles y comienzan a refugiarse en el trabajo, comienzan a refugiarse aĆŗn dentro del ministerio, en hobbies, en diversiĆ³n, y dicen, lo que menos tenga que estar con mi esposa es mejor. Cristo dice, no, mira, mĆ”s bien involĆŗcrate activamente en el embellecimiento de ella, como Cristo lo ha hecho contigo. Ahora, ĀæquĆ© embellecimiento habla nuevamente en el tema del carĆ”cter, en el tema espiritual? Dice el versĆ­culo 25, Maridos, amen a sus mujeres, asĆ­ como Cristo, oma a la iglesia, y se dio el mismo por ella, para santificarla, habiĆ©ndola purificado por el lavamiento del agua, con la palabra, a fin de presentĆ”rsela a sĆ­ mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha, ni arruga, ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada. La imagen de Cristo es un esposo fantĆ”stico. Ɖl remueve todas las manchas, todas las arrugas espirituales que hay en su esposa, que es la iglesia, y lo que Pablo estĆ” diciendo es que como esposos debemos hacer lo mismo. En lugar de quejarnos de las deficiencias de su carĆ”cter, debemos involucrarnos activamente en el embellecimiento de ellas. Pensaba en alguna ilustraciĆ³n, y es que honestamente, generalmente, las mujeres les gustan este tipo de mascarillas, de embellecerse, estĆ” muy de moda, o por lo menos Ćŗltimamente, no sĆ© si antes, esta mascarilla para quitar los puntos negros, que estĆ”n aquĆ­, y a las mujeres les gusta adquirir este tipo de cosas, algunos hombres tambiĆ©n ya, pero generalmente las mujeres conocen un montĆ³n de cremas, un montĆ³n de mascarillas, un montĆ³n de remedios que las hace ver mĆ”s bellas, o con la piel conservada durante mĆ”s tiempo, y lo que Pablo estĆ” diciendo de alguna manera es que como esposos, pasĆ”ndolo al tema espiritual, debemos convertirnos en expertos de belleza, debemos saber cuĆ”les cremas, haciendo alusiĆ³n a la Palabra de Dios, debemos aplicar en nuestras esposas para quitar esta mancha o esta arruga. Ahora quiero poner un parĆ©ntesis aquĆ­, para mis hermanas, porque yo no estoy diciendo, ni la Palabra de Dios dice, que las esposas no tengan ninguna responsabilidad propia con su santificaciĆ³n, yo lo que estoy intentando decir, Pablo, aquĆ­, como mujeres, como esposas, tambiĆ©n estĆ”n llamadas a crecer en la gracia, en el conocimiento de nuestro SeƱor JesĆŗs, como todos y cada uno de los creyentes, pero los esposos juegan un papel preponderante en este proceso, un rol, y este rol es descansando en que Cristo obra. Quiero decirte eso, mi hermano, nosotros somos llamados a hacer esto, con la certeza y la confianza que es Cristo el que obra, no es nuestra capacidad, pero es un diseƱo divino al cual nos ha llamado ahora. ĀæCuĆ”l es esa crema maravillosa que somos llamados como esposos para embellecer a nuestras esposas? La Palabra de Dios, es lo que estĆ” diciendo ahorita en Efesios 5, y recuerda Juan 17, 17, dice, santificalos en tu verdad, tu palabra es verdad, pon eso en pantalla, asĆ­ como Cristo purifica a su iglesia por medio de su palabra, de la misma manera su palabra aplicada en nuestras vidas es la crema para embellecer o santificar a nuestras esposas. ĀæPor quĆ© digo, y quiero resaltar el punto primordial y fundamental de la Palabra de Dios? Porque honestamente, muchas veces como creyentes estamos batallando con alguna situaciĆ³n y decimos, mira, yo estoy luchando con este pecado, estoy luchando con este desĆ”nimo, estoy luchando con esta amargura, estoy luchando con esta falta de perdĆ³n, ok, Āæy quĆ© estĆ”s haciendo? Pues estoy orando y pidiĆ©ndole a Dios que me ayude a cambiar y ya, pues sigo mi vida esperando que por arte de magia algo suceda. Dios podrĆ­a hacerlo, por supuesto, sin embargo, la Palabra de Dios juega un papel fundamental en nuestra santificaciĆ³n. PonĆ­ en pantalla esto, la santificaciĆ³n es un acto de Dios definitivamente, sin embargo es un proceso en el que nosotros estamos involucrados y en el que la Palabra de Dios juega un papel fundamental. Mis hermanos, la Palabra de Dios es necesaria, es vital para producir cambios duraderos en nuestra vida. El EspĆ­ritu Santo toma la Palabra de Dios que nosotros hemos leĆ­do, que hemos memorizado y la toma para cambiarnos desde dentro. Ɖl nos transforma desde adentro conforme a su Palabra, por eso cuando lleguemos a Efesos capĆ­tulo 6, vamos a ver que la Palabra de Dios es esta arma que el EspĆ­ritu Santo utiliza. Dice Romanos capĆ­tulo 12 versĆ­culo 2 Y no se adapten o no se conformen a este mundo sino transformense mediante la renovaciĆ³n de su mente para que verifiquen cuĆ”l es la voluntad de Dios, lo que es bueno, aceptable y perfecto. Debemos cambiar nuestra manera de pensar y eso es Ćŗnicamente conforme a la Palabra de Dios. Dejando aquĆ­ este elemento del papel fundamental para nuestra santificaciĆ³n uniĆ©ndolo con el llamado como esposos que tenemos a santificar a nuestras esposas podemos decir esto, aparece en pantalla los esposos cristianos debemos contribuir al proceso santificador de nuestras esposas y para eso necesitamos hacer uso de la Palabra de Dios necesitamos permanecer en la Palabra de Dios mi hermano esto fue tan confrontante para mĆ­, yo tambiĆ©n he estado ahĆ­ en momentos ah seƱor porque mi esposa volviĆ³ y es mi hermano, sĆ© honesto contigo mismo Āætienes alguna queja con respecto al carĆ”cter de tu esposa? Āætienes alguna queja que dices ya me estĆ” molestando demasiado esta manera de ser de ella, de hablar hay estas arrugas que de plano ya estĆ”n siendo estĆ”n probablemente ya queriendo hacer tirar la toalla ahora yo te pregunto a ti mi hermano ĀæquĆ© estĆ”s haciendo para embellecerla espiritualmente hablando? ĀæcĆ³mo estĆ”s estimulando la santificaciĆ³n en ella? tĆŗ y yo como esposos somos los que tenemos la responsabilidad de embellecerla no sĆ© si te suenan familiares estas palabras, probablemente no y dices ĀæquĆ© onda con el pastor? hay momentos donde dices, mire mi esposa y yo llevamos ya 5 o 10 aƱos casados y ella todavĆ­a no aprende a tratarme con respeto con ese honor que la Biblia dice que me deberĆ­a de tratar yo te pregunto mi hermano ĀæcĆ³mo es que tĆŗ has estado casado con esta mujer por tanto tiempo y ella no ha cambiado? ĀæquĆ© has hecho tĆŗ para ayudarla? para tratar con ese pecado, con ese problema puse en pantalla esto como esposos somos los principales responsables de la santificaciĆ³n de nuestras esposas si no estamos usando la escritura en una forma adecuada para ayudarla con ese proceso no las estamos amando bĆ­blicamente hay un montĆ³n de cosas que por supuesto que somos llamados tambiĆ©n a ejercer como hombres pero Pablo, inspirado por el EspĆ­ritu Santo pone como prioridad la santificaciĆ³n de nuestras esposas y pone al hombre no al pastor de la iglesia no al predicador de internet no a la maestra de podcast sino pone al esposo y le dice tĆŗ has sido puesto como cabeza para liderar a tu esposa y principalmente es a travĆ©s de buscar su santificaciĆ³n por medio de la palabra de Dios si queremos santificar a nuestra esposa definitivamente tendremos que hacerlo como Cristo Cristo dejĆ³ su gloria Cristo dejĆ³ su trono la respuesta natural es decir es que tĆŗ no conoces mi horario, tĆŗ no conoces mis actividades no hay ni tiempo para sentarme a leer la palabra de Dios para orar, para escuchar, escuchar sus batallas y poder llevar a la palabra de Dios mi hermano, muchas veces ni siquiera nosotros mismos estamos pasando tiempo en la palabra de Dios y aquĆ­ Pablo nos estĆ” diciendo como hombres primeramente deberĆ­amos estar tan saturados de la palabra de Dios que por lo tanto anhelemos primariamente transmitir eso y santificar a nuestras esposas y eso va a costarnos tiempo eso va a costarnos tiempo mis hermanos, va a costar sacrificio va a costar quizĆ” apagarle un capĆ­tulo a la serie va quizĆ” a tener que eliminar ese ratito de sueƱo va a tener que eliminar y sacrificarse probablemente ponerse a burlar tambiĆ©n porque muchos a lo mejor hemos llegado a un momento donde la esposa te va a ver y va a decir, como ahora quieres venir a leer la palabra de Dios conmigo, si no lo has hecho durante tantos aƱos, esposas lo veremos al final, pero tambiĆ©n es un llamado que ustedes puedan animar y estimular el liderazgo de sus esposos, pero como esposos somos llamados a hacer esto y por lo tanto somos llamados a estudiar mĆ”s la palabra de Dios a prepararnos a escuchar a nuestras esposas y llevarlas y lavarlas con la palabra de Dios mi hermano ĀæestĆ”s estimulando la palabra de Dios en tu esposa? yo quiero compartirte algo honestamente en el ministerio podemos caer en una situaciĆ³n, mi esposa es una mujer piadosa, ama la palabra de Dios y muchas veces como esposos, probablemente Dios te ha bendecido tambiĆ©n con una esposa piadosa, que ama la palabra de Dios y caemos en el engaƱo de decir, bueno al final del dĆ­a ella conoce la palabra, ella sabrĆ” la palabra de Dios, mis hermanos no podemos dejar a la deriva eso, es un llamado que hacemos en respuesta a lo que Dios ha hecho por nosotros eso involucrarĆ” muchas veces que tengas que cuidar a los niƱos que tengas que sacrificar algunos hobbies eso tambiĆ©n implicarĆ” que tengas que reagendar tu agenda y decirle mira, hoy he entendido que mi prioridad es tu santificaciĆ³n es llevarse mĆ”s a la palabra aquĆ­ en la casa adentro de la iglesia, proveer recursos para que ella profundice en la Biblia, hacerle regalos de tipo espiritual, regalarle libros no es un anuncio de la librerĆ­a, puedes comprarlo donde tĆŗ quieras pero estimularlo y acercarle y mantenerla constantemente lleno de la palabra de Dios esto no va a pasar por accidente, no es algo que surge de la nada el embellecer a nuestra esposa asĆ­ que mi hermano recuerda esto Dios no nos ha llamado primariamente a mantener la belleza fĆ­sica de nuestra esposa nos ha llamado a buscar y procurar la belleza interna de su alma y eso es a travĆ©s de la palabra de Dios y esa es tu responsabilidad mi responsabilidad y mi responsabilidad con mi esposa, con tu esposa es tu principal responsabilidad mi hermano la verdad es es lamentable y no lo digo aquĆ­ desde un tema de atacarlos y seƱalarlos, pero es lamentable como como hombres muchas veces prĆ”cticamente nos andan arriendo las mujeres para los temas espirituales para ir a la iglesia, para ir a la oraciĆ³n, conferencias de matrimonios hasta que la esposa, y el esposo no sabe ni la fecha no sabe cos, y caemos en esa situaciĆ³n caemos en ese tema y Dios nos estĆ” diciendo, hombre es tu responsabilidad y no estĆ” diciendo es tu responsabilidad y hazle como puedas, veremos mĆ”s adelante, estĆ” diciendo es tu responsabilidad y como yo te llamĆ© yo voy a respaldar esa autoridad, pero olvidamos constantemente eso, mira lo que dice John MacArthur de esto, dice cuando un hombre ama a su esposa la pureza y santidad de ella es su interĆ©s supremo wow, wow es duro eso tambiĆ©n te pregunto mi hermano Āæamas a tu esposa? Āæla amas como Cristo ama a su iglesia? Āæen que contribuyes tu al proceso santificador de tu mujer? ĀæquĆ© haces para que ella crezca en el conocimiento de la palabra y asĆ­ poder ayudarla en este tema? Āæo eres mĆ”s bien de los esposos como muchas veces caemos y mĆ”s bien nos airamos con el pecado de nuestras esposas y no solamente nos airamos huimos, nos escondemos en un montĆ³n de cosas y las dejamos ahĆ­ sin ayudarlas ĀæcĆ³mo reaccionamos ante el pecado de nuestras esposas? Ojo quiero recordar esto no se exactamente el contexto en el que tu te hayas casado, pero estoy seguro que desde que te casaste, tu sabĆ­as que tu esposa no era perfecta tu sabĆ­as que tu esposa tenĆ­a algunos pecados, algunos temas de carĆ”cter, asĆ­ que ahora no podemos quejarnos por este tipo de situaciones, Āæpor quĆ© nos sorprendemos cuando nuestras esposas pecan, cuando aparecen sus debilidades, que al final del dĆ­a nos casamos sabiendo que eran pecadoras? Yo sĆ© que ese momento de la boda es un momento mĆ”gico por lo menos puedo dar gracias a Dios por eso y entonces entra tu mujer, entra vestida de novia y todo es color de rosa parece un Ć”ngel, parece que ya estĆ”s en el cielo estĆ” ahĆ­ el reflejo de la gloria de Cristo casi casi de todo tan hermoso pero comienza realmente el matrimonio y te das cuenta que no es asĆ­, te das cuenta que hay pecado te das cuenta que te casaste con alguien imperfecto, que de por sĆ­ tu ya sabĆ­as, pero has perdido de vista y por lo tanto quieres huir, y Pablo nos estĆ” diciendo eso no es una opciĆ³n contrario a eso, como esposo, Dios ha permitido defectos de carĆ”cter en tu esposa o pecado, para entonces trabajar contigo ese liderazgo y que puedas tĆŗ ser un agente de santificaciĆ³n a travĆ©s de la palabra de Dios ahora yo pensaba en esto leĆ­a y te quiero recomendar muchĆ­simo un libro de Miguel NĆŗƱez que se llama RevoluciĆ³n Sexual que habla de las distintas personalidades del hombre y la mujer, como funciona el matrimonio es un gran libro pero quiero ponerte un ejemplo prĆ”ctico de como funciona esta parte cuando viene el pecado de mi esposa como puedo yo reaccionar bĆ­blicamente de manera bueno vamos a poner un caso imaginario que no cuesta mucho imaginar imagĆ­nate un esposo que estĆ” en medio de una conversaciĆ³n con su esposa queriendo tomar una decisiĆ³n financiera de repente la esposa dice mira yo creo que el presupuesto deberĆ­a mĆ”s bien dirigirse hacia este elemento de repente el esposo dice mira no es asĆ­ yo creo que lo mejor es que invirtiĆ©ramos mĆ”s en este elemento y entonces cuando el esposo toma la decisiĆ³n sin tomar en cuenta a su esposa la esposa comienza a pelear y le empieza a decir oye que te sucede eres un machista eres un egoĆ­sta si tĆŗ te jactas de usar muy bien el dinero porque estamos asĆ­ como deberĆ­a reaccionar un esposo yo sĆ© que nadie ha atravesado nunca una situaciĆ³n asĆ­ verdad mis hermanos a la luz de la palabra de Dios podemos decir esto y podemos ir a Efesios capĆ­tulo 5 vertĆ­culo 25 y decir mira yo sĆ© que soy amado amar a mi esposa como Cristo ama a su iglesia asĆ­ que inmediatamente que ella reacciona mal yo debo de hacer un lado ese problema econĆ³mico eso ha pasado a un segundo plano en ese momento tu esposa estĆ” pecando ella ha perdido probablemente el control de sĆ­ misma y como buen pastor debemos lidiar con el pecado de ella dejar a un lado el tema econĆ³mico hablar con ternura y principios bĆ­blicos ya no discutir mĆ”s el tema econĆ³mico lo importante es tratar con el pecado de nuestra esposa con ternura y con cariƱo en esos momentos que ella pierde el control y entonces tĆŗ me estĆ”s diciendo que le saque un versĆ­culo de la Biblia ahĆ­ en medio de esa discusiĆ³n tĆŗ no la conoces, se va a destruir la casa, va a explotar todo bueno tĆŗ debes saber algo mi hermano debes saber algo y debes creer esto debes creer que Dios te ha dado todo lo necesario para la vida de piedad a la cual Ɖl te ha llamado Ɖl nos ha dado herramientas para poder vencer ese endurecimiento ahora hay un versĆ­culo que me encantarĆ­a que memorices dice Romanos 12.21 no seas vencido por el mal sino vence el mal con el bien si estĆ”s en ese momento que dices quĆ© bien yo podrĆ­a hacerle a mi esposa en ese momento que estĆ” tan airada podrĆ­a yo santificarla y ayudarle con su pecado en ese momento hazle el bien hazle el bien mi hermano y hay muchos ejemplos prĆ”cticos busca la manera de servirle a lo mejor hay elementos que hacer ahĆ­ en la casa apĆ”rtate de esa discusiĆ³n no le des mĆ”s rienda suelta a la contienda y mĆ”s bien busca la manera de amarla, de servirle no dejes que tus sentimientos te venzan vence con el bien, el mal a lo mejor tendrĆ”s que decir mira, apartarte en tiempo y ayudarle en cosas de la casa ponerte a lavar los trastes, ponerte a barrer ponerte a limpiar a lo mejor tendrĆ”s que salir por un detalle tĆŗ conoces cuĆ”les son sus flores favoritas cuĆ”l es su chocolate favorito y decirle mira, te amo ella estĆ” pecando en este momento por lo que sea y mi llamado no es estimular a que ella peque mĆ”s y cuando el otro se enganche en la contienda se termina siendo un desastre cosas que lamentablemente despuĆ©s pedimos perdĆ³n y quisiĆ©ramos haberlas nunca dicho pero que se quedan como cicatrices y como heridas en el alma de las personas, en el alma de nuestras esposas y dices a lo mejor pues eso no funciona bueno, siguele haciendo el bien busca la manera de amarle, de hacerle el bien ora por ella seƱor, he entendido que mi propĆ³sito no es ganar estas contiendas, en vez de estas contiendas yo le estarĆ­a llevando a que ella peque mĆ”s ayĆŗdame seƱor, amarla, escrĆ­bele una carta si le gustan las cartas, un texto, postĆ©ale algo seƱor ayĆŗdame, ayĆŗdame a amarla en este momento que no me dan ganas de amarla, por cierto te estoy diciendo no te estoy diciendo que es un momento que tĆŗ sientas amar, por eso decĆ­amos al inicio no es llevarnos por nuestros sentimientos, es entendiendo que Cristo me ha llamado a santificar a mi esposa al final del dĆ­a hay algo que la palabra de Dios nos muestra y es que la bondad, la benignidad guĆ­an al arrepentimiento, dice Romanos 2.4 obtienes en poco las riquezas de su bondad y tolerancia y paciencia ignorando que la bondad de Dios te guĆ­a al arrepentimiento, asĆ­ que mis hermanos en medio de estas contiendas dice un libro de Rob Green que se llama El camino al matrimonio, dice puede haber diferencias pero no conflictos, no peleas por supuesto que va a haber diferencias pero no conflictos, no peleas eso es lo que no podemos hacer, pelear, eso no es lo que Cristo hace con su esposa y eso es lo que ni tĆŗ ni yo debemos hacer con nuestras esposas Ɖl nos amĆ³ para santificarlas, somos llamados a amarlas para santificarlas me encanta esto del libro que te citaba de Miguel NĆŗƱez decĆ­a esto y me encanta porque la respuesta natural de un hombre pecador, es decir, es que tĆŗ no sabes como haya sido bien grosera, bien infiel, por lo tanto yo tengo todo el derecho de faltarle al respeto tambiĆ©n, si ella me respetara, entonces yo, y me encanta lo que dice en esta imagen de como Cristo nos amĆ³, mira lo que aparece en pantalla y escucha esto aun cuando la iglesia es infiel Cristo permanece fiel, Ɖl mantiene su pureza y sigue dando gracia sobre gracia y amor y como esposos somos llamados a amar a nuestras esposas como Ɖl el Ćŗnico momento que tĆŗ puedas decir es que ella ya se volĆ³ la barba y Dios te va a decir, ahora si dale hijo rebasĆ³ el lĆ­mite, Āæno? todos nosotros rebasamos el lĆ­mite con nuestro SeƱor y Ɖl nos seguĆ­a dando bien y gracia y aliento y misericordia cada dĆ­a, hasta que entendiendo su bondad su misericordia, su paciencia, nos guiĆ³ al arrepentimiento asĆ­ que, mi hermano, no hay un momento en el cual podamos decir, bueno puedo darle rienda suelta a mi pecado, acuĆ©rdate de Cristo hazlo por Cristo y SeƱor, aun en medio de mi pecado TĆŗ te has mostrado fiel, me has dado gracia, me has dado amor ayĆŗdame SeƱora, que a pesar del pecado que hay en mi esposa, yo pueda no solamente soportar sino pueda ser un instrumento de santificaciĆ³n en su vida ahora hay algo mĆ”s esto es mĆ”s breve, pero es el segundo elemento del mapa ya vimos el llamado de los esposos a amar a sus esposas como Cristo amĆ³ a la iglesia, pero ahora da otra imagen este es el segundo elemento del sermĆ³n, dice los esposos deben amar a sus esposas como a sus mismos cuerpos versĆ­culo 28 asĆ­ deben tambiĆ©n los maridos amar a sus mujeres como a sus propios cuerpos el que ama a su mujer, asĆ­ mismo se ama si el ejemplo de Cristo y de su iglesia parecĆ­a como como algo abstracto y lejano Pablo pone ahora adelante pone en su palabra un ejemplo a lo mejor que todos conocemos muy bien y que podrĆ­amos tener a la mano para evaluar la calidad de nuestro amor por nuestras esposas ĀæcĆ³mo debemos amarlas? como a nuestros cuerpos versĆ­culo 29 Pablo asume este amor propio que tenemos dice, porque nadie aborreciĆ³ jamĆ”s su propio cuerpo sino que lo sustenta y lo cuida, asĆ­ como tambiĆ©n Cristo a la iglesia entonces, eso es natural, todo hombre se ama a sĆ­ mismo, cuando tiene hambre procura comer cuando tiene sed procura beber, cuando estĆ” cansado procura descansar de hecho hasta aquel que se quita la vida es porque se ama demasiado a sĆ­ mismo Ć©l se ama tanto que dice, mira yo voy a estar mejor allĆ” es un amor propio ahora partiendo de esa realidad y tomando en consideraciĆ³n la uniĆ³n del hombre y la mujer en el matrimonio dice versĆ­culo 28, asĆ­ tambiĆ©n los maridos deben tambiĆ©n amar a sus mujeres como a sus propios cuerpos lo que Pablo estĆ” diciendo aquĆ­ no es que la ames como a tu cuerpo o sea, de la misma manera que amas tu cuerpo ella viĆ©ndola como otra persona, la trates igual sino mĆ”s bien estĆ” diciendo porque ella es tu cuerpo, habrĆ” pasado a ser una contigo, asĆ­ como tĆŗ lo pasaste a hacer con Cristo, por medio de la fe, ella ha pasado a ser uno contigo, puso en pantalla, lo que Pablo estĆ” diciendo aquĆ­ es que como esposos debemos amar a nuestras esposas como lo que ellas son, nuestros cuerpos mi hermano, quiero poner esto tambiĆ©n como parĆ©ntesis si tĆŗ estĆ”s creyendo que tu esposa es tu enemiga, estĆ”s peleando la batalla incorrecta puse en pantalla esto, estamos peleando la batalla incorrecta cuando vemos a nuestra esposa como la enemiga eso es lo que quiere hacernos ver SatanĆ”s estamos peleando la batalla equivocada y lo veremos bien en Efesios 6, esta lucha que no es contra carne ni sangre, sino contra principados, potestades, huestes de maldad, etc. versĆ­culo 29, porque nadie aborreciĆ³ jamĆ”s su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida asĆ­ como tambiĆ©n Cristo a la iglesia es la analogĆ­a, Cristo cuida a su iglesia porque es su cuerpo entonces de igual modo en el matrimonio estamos tan Ć­ntimamente ligados con nuestras esposas de tal manera que cuando un hombre ama a su mujer se estĆ” amando a sĆ­ mismo versĆ­culo 28 otra vez asĆ­ deben tambiĆ©n los maridos amar a sus mujeres como a sus propios cuerpos el que ama a su mujer, a sĆ­ mismo se ama me gusta un comentario que leĆ­a ĀæquĆ© ganarĆ­a yo? bueno, primero no lo hacemos porque ganamos, es para gloria de Cristo pero cuando amamos a nuestras esposas nos estamos amando a nosotros tambiĆ©n decĆ­a este comentario ĀætĆŗ quieres ser feliz en tu matrimonio? hombres, Āæquieren ser felices en su matrimonio? amĆ©n, Āæno? yo no creo que alguien diga honestamente viviendo... no sĆ© bueno, si tĆŗ quieres ser feliz en tu matrimonio procura la felicidad de tu esposa procura la felicidad de tu mujer porque de eso depende tu propia felicidad y si tĆŗ le haces la vida desgraciada tĆŗ lo harĆ”s tambiĆ©n porque ambos son una sola carne son una unidad, todo el bien que le hagas a ella te lo estĆ”s haciendo tambiĆ©n a ti mismo y todo daƱo que le hagas tambiĆ©n porque nadie aborreciĆ³ jamĆ”s a su propio cuerpo sino que lo sustenta y lo cuida lo sustenta y lo cuida dice justo ahĆ­ en pantalla hablando de este tema del sustento y cuidado y son otros elementos tambiĆ©n que como hombres somos llamados a procurar al sustento y al cuidado de nuestras esposas y muchas veces contrario a eso el hombre se caracteriza por evadir, por aislarse y comienza a actuar de una manera disfuncional no acorde al diseƱo bĆ­blico y vemos a las mujeres teniendo que sustentar, teniendo que proveer y de repente todo comienza a desvirtuarse la mujer comienza a llevar cargas que Dios no le ha llamado a llevar hay un diseƱo divino ya que ha puesto al hombre a sustentar y a cuidar a su esposa lo veĆ­amos en primera de Pedro 3.7 y aunque sabemos que son coherederas de la gracia que estamos al mismo nivel espiritual mis hermanos, hay roles en los cuales Dios ha puesto y ha diseƱado para que el hombre cargue dentro del matrimonio, tanto el sustento como el cuidado tambiĆ©n ahora, me encanta cuando dicen lo sustenta y lo cuida mira lo que puse en pantalla porque la idea de estas dos palabras en el original, intenta tambiĆ©n transmitir una motivaciĆ³n o un carĆ”cter para hacer las cosas Pablo no estĆ” diciendo, ah pues con que sustentes y cuides y entonces el hombre, pues ya ves de que te quejas, yo te sustento, no te falta nada la palabra de Dios no estĆ” hablando nada mĆ”s de la acciĆ³n sino de la motivaciĆ³n poniese en pantalla, a lo que hace alusiĆ³n estas palabras, es que Cristo provee para las diversas necesidades de su esposa provisiĆ³n, guĆ­a, protecciĆ³n, alimento espiritual ternura, cariƱo, consuelo cuidado, todo eso bajo la esfera del amor y la gracia todo eso, los esposos creyentes somos llamados a ser porque somos ahora un cuerpo con ella dice el vertĆ­culo 31, por eso el hombre dejarĆ” a su padre y a su madre y se unirĆ” a su mujer y los dos serĆ”n una sola carne, Pablo estĆ” citando GĆ©nesis capĆ­tulo 2, 24 donde aparece el diseƱo del matrimonio sabiendo que desde el principio Dios revelĆ³ al hombre cuan estrecha iba a ser la relaciĆ³n del esposo con la esposa asĆ­ se van a ser una sola carne versĆ­culo 31, dejarĆ” a su padre y a su madre y se unirĆ” a su mujer, no hay relaciĆ³n mĆ”s estrecha hablando del tema horizontal no hay relaciĆ³n mĆ”s estrecha que el matrimonio no hay relaciĆ³n mĆ”s estrecha ni nuestros hijos, ni nuestros padres de lo Ćŗnico que habla de que serĆ” una sola carne es del esposo y la esposa, y mi hermana aquĆ­ hay un montĆ³n de elementos tambiĆ©n prĆ”cticos a los cuales es necesario por eso dentro del matrimonio tambiĆ©n formar tu propia familia, tomar tu espacio, este tema como de estar viviendo con los suedros o donde hay dos cabezas, donde hay dos reinas dirĆ­a por ahĆ­ tambiĆ©n alguien mĆ”s, eso no es algo que Dios haya diseƱado Dios ha diseƱado el que se haga una sola carne una sola familia, su propio espacio, su nueva identidad en Cristo ahora pero recuerda eso, ella es su cuerpo, ella es su propia carne y termina diciendo versĆ­culo 32, grande es este misterio pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia ĀæcuĆ”l es este misterio? o ĀæquĆ© es un misterio? bueno un misterio es una verdad que nosotros no podrĆ­amos conocer a menos que Dios la revele bueno, obviamente no puede ser la uniĆ³n del esposo con la esposa, porque eso lo anunciĆ³ desde GĆ©nesis 2 pero lo que Ć©l estĆ” revelando aquĆ­, puse en pantalla si te has preguntado alguna vez de quĆ© habla este misterio bueno, el misterio que fue revelado en el Nuevo Testamento es que el matrimonio es una tipologĆ­a de la relaciĆ³n de Cristo con su iglesia ese es el misterio Cristo estaba diciendo, mire, yo quiero que los matrimonios sean una representaciĆ³n miniatura de mi amor hacia la iglesia, por eso pone en pantalla nuestros matrimonios estĆ”n llamados a ser una representaciĆ³n de la relaciĆ³n de Cristo con la iglesia para gloria de Cristo por lo tanto necesitamos habitar en Cristo conocer a Cristo y ser canales de lo que Cristo hace en nosotros, versĆ­culo 33 termina diciendo, en todo caso cada uno de ustedes ame tambiĆ©n a su mujer como a sĆ­ mismo y que la mujer respete a su marido asĆ­ es como funciona la relaciĆ³n de Cristo con la iglesia mi hermano, a lo mejor, aĆŗn como creyente ni sabĆ­as esto el principal propĆ³sito de tu matrimonio no es tu felicidad es que tu matrimonio refleje la gloria de Cristo refleje el carĆ”cter de Cristo hacia las demĆ”s personas ahora yo quiero terminar mis hermanos creo que hay muchas cosas que que evaluar con respecto a nuestro rol como hombres a nuestros matrimonios tambiĆ©n creo que las esposas tambiĆ©n han sido llamadas a cosas que evaluar y mi anhelo es este, que si el EspĆ­ritu Santo te ha mostrado, ha renovado a lo mejor tu entendimiento y te ha redarguido en aquellas Ć”reas que probablemente estĆ”s fallando en tu amor a tu esposa, este amor bĆ­blico que hemos visto en tu liderazgo como cabeza del hogar no seas un mero oidor de la palabra que realmente puedas venir a Cristo pedirle perdĆ³n, quizĆ” pedirle perdĆ³n tambiĆ©n a tu esposa y clamar al SeƱor por un corazĆ³n que arda fervientemente por Ɖl y digo que arda fervientemente por Ɖl porque muchas veces esta ausencia de liderazgo o carencia de liderazgo es porque nuestras familias ni siquiera ven una pasiĆ³n por JesĆŗs, ni siquiera ven un amor real un interĆ©s real y queremos entonces que nuestra esposa veremos ya que nuestros hijos ah quisiera que mi esposa estĆ©n como esposos, como hombres somos totalmente apĆ”ticos al tema espiritual pero es un tiempo que crĆ©eme que si Dios te ha hablado es como este buen padre que te dice mira ven, recibe perdĆ³n y recibe todos los recursos que hay en mĆ­, que es su palabra que es su EspĆ­ritu Santo y que es y escucha esto mi hermano Dios se perfecciona en tu debilidad Ɖl conoce y conoce nuestras debilidades conoce probablemente el lugar en el que estĆ”s y dice sĆ­ cole, yo he estado lejos de eso y he daƱado a mi esposa, a mi familia probablemente Dios ni quiera que me acerque ya de estar harto de mĆ­, dĆ©jame decirte algo si Dios te trajo aquĆ­ es precisamente porque te ama y no quiere que continĆŗes igual no solamente extenderte el perdĆ³n sino tambiĆ©n capacitarte en su palabra y en su EspĆ­ritu a que tomes acciĆ³n en lo que Dios te ha llamado ahora, quise tambiĆ©n poner unas palabras para las esposas porque dĆ©jame decirte esto, cuando leemos este tipo de pasajes desde la semana pasada hay un enemigo que no estĆ” contento hay alguien que va a querer utilizar esta palabra y ya ves como no has hecho nada de eso y pum pum pum pum como decĆ­amos hace 8 dĆ­as tambiĆ©n que el esposo iba a salir y atacar a la esposa dĆ©jame decirte esto guarda tu corazĆ³n, mi esposa de hallar en tu esposo lo que sĆ³lo encontrarĆ”s en Cristo guarda tu corazĆ³n de lo que sĆ³lo encontrarĆ”s en Cristo recuerda que son un equipo hay amados a ayudarse mutuamente en gracia a desempeƱar el llamado que Dios les ha dado no nos ha llamado a estar juzgando hay elementos en los cuales debemos escuchar a nuestras esposas en amor y en humildad pedirle a Dios que nos transforme pero esposa guarda tu corazĆ³n, ora por tu marido hay 8 dĆ­as que naturalmente para la mujer es complicado someterse a la autoridad de su esposo el hombre por el pecado tambiĆ©n tiende a la pasividad al egoĆ­smo ahora hombre, no estoy diciendo que salgas y ya ves pues es que es algo natural, yo soy egoĆ­sta y debes llorar por mĆ­ estoy anhelando que Dios nos dĆ© este equilibrio en gracia para que como esposas puedas mirar tambiĆ©n a tu esposo como un instrumento de gracia extender la gracia de Cristo a Ć©l, orar a Ć©l y apreciar como Cristo le ama a pesar de lo que Ć©l es asĆ­ como Cristo te ama a ti a pesar de lo que tĆŗ eres y Cristo me ama a mĆ­ a pesar de lo que soy que en esa gracia puedan caminar y poder crecer, pedirle a Dios que les lleve a andar en un matrimonio que dĆ© gloria a Cristo hermano, no es un tema de dejarle ganas es un tema de habitar con Ć©l empezĆ³ en Efesios capĆ­tulo 5, versĆ­culo 1 imiten a Dios como hijos amados es un tema de habitar en su palabra y ser lleno de su espĆ­ritu Efesios 5, 18 y es un tema de someternos primeramente a Dios en reverencia a Ć©l y por lo tanto clamar por ayuda para desempeƱar lo que Dios nos ha llamado puse en pantalla esto, solo con la ayuda de Dios esposos pueden amar bĆ­blicamente a sus esposas mi hermano, el peligro de aquĆ­ es salir y colgar frutos artificiales mi hermano, mi anhelo es que realmente podamos reconocer nuestra debilidad para depender enteramente de Cristo y por la ayuda de Dios y su EspĆ­ritu Santo podamos amar bĆ­blicamente a nuestras esposas, porque separados de Ć©l nada podemos hacer, podemos hacer frutos por ahĆ­, artificiales, pero gloria a Dios que Dios no nos llama a hacer algo que Ć©l no nos capacite asĆ­ que hay esperanza tambiĆ©n para nosotros como esposos, asĆ­ que vamos a terminar orando SeƱor, gracias por tu palabra gracias por Cristo primeramente gracias porque esto, aunque hoy veĆ­amos este pasaje viene respaldado desde capĆ­tulo 1 por tu gracia por tu salvaciĆ³n por tu EspĆ­ritu Santo SeƱor por tu misericordia porque nos amaste SeƱor cuando no habĆ­amos hecho nada Padre gracias porque partiendo de esa identidad sabemos que todo lo que hay en tu palabra no lo hablas porque nos amas y Padre yo te ruego principalmente que como hombres, como esposos lo que nos has hablado el dĆ­a de hoy SeƱor y que a lo mejor es duro, incĆ³modo nos concedas humildad Padre Padre quizĆ” es momento de pedir perdĆ³n a ti pero tambiĆ©n pedir perdĆ³n a nuestras esposas, a nuestros hijos y Padre yo te ruego que cambies ese corazĆ³n de piedra justificĆ”ndose, seƱalando y desviando responsabilidades y culpas SeƱor y como hombres nos permitas ver SeƱor nuestra necesidad de ti Padre, anhelamos glorificarte con nuestros matrimonios anhelamos glorificarte como esposos SeƱor y es por eso SeƱor que yo te ruego que en medio de nuestra debilidad tu poder sea evidente SeƱor y para eso hay cosas que ajustar, hay sacrificios que hacer Padre, pero recuĆ©rdanos que hemos sido comprados para vivir dando gloria a tu nombre SeƱor y Padre yo te ruego que como esposos como mencionaba ahorita, mĆ”s que salir de aquĆ­ queriendo hacer frutos artificiales SeƱor yo te ruego realmente que transformes nuestro corazĆ³n que nos convenzas de nuestro pecado pero nos convenzas del amor y la gracia recibida cada dĆ­a SeƱor que nuestro corazĆ³n arda por tu palabra, arda por tu presencia SeƱor y podamos entonces ser reflejos Padre de tu amor y de tu gracia SeƱor, ayĆŗdanos como hombres a hacer ejemplos de piedad, hacer ejemplos de tu amor hacer ejemplos de tu gracia, hacer ejemplos de no dejarnos llevar en medio del pecado y discusiones sino como tĆŗ lo hiciste en esta enemistad que habĆ­a en nosotros tĆŗ venciste con el bien y el mal SeƱor guĆ­anos en tu EspĆ­ritu Santo Padre a darte gloria y a tomar el lugar al cual tĆŗ nos has llamado SeƱor dentro de las casas que tĆŗ nos has dado como mayordomos Padre Padre gracias porque en ti podemos hallar perdĆ³n y gracias porque en ti podemos tambiĆ©n hallar fortaleza y poder en tu EspĆ­ritu Santo SeƱor Padre danos esa convicciĆ³n de amar, de cuidar, de proteger de sustentar como tĆŗ lo haces con nosotros cada dĆ­a SeƱor y Padre ayĆŗdanos como Iglesia no solamente a los matrimonios sino tambiĆ©n personas que a lo mejor no estĆ”n en matrimonio pero que pueda haber esta claridad SeƱor de lo que tĆŗ esperas del propĆ³sito que hay dentro de los matrimonios en Iglesia y en la sociedad SeƱor y el ataque tan severo que hay cada dĆ­a SeƱor, hay un enemigo que no estĆ” contento y que como mencionaba ahorita intentarĆ” levantarse y utilizar esta palabra mĆ”s bien como ataque SeƱor en lugar de una guĆ­a, de un estĆ­mulo de gracias SeƱor y de anhelar como pareja y como esta sola carne a la cual tĆŗ tĆŗ has llamado a cada matrimonio SeƱor, buscar tu gloria Padre, gracias SeƱor, gracias por Cristo gracias por amarnos, gracias porque es por tu gracia que estamos aquĆ­ SeƱor y queremos adorarte tambiĆ©n Padre, asĆ­ que mi hermano tĆ³mate un tiempo ahĆ­ para ponerte a cuentas con Dios conforme a lo que hemos hablado, probablemente hay cosas en las cuales debas pedir perdĆ³n y acĆ©rcate a Ɖl si Dios te ha redarguido, te ha mostrado es porque juntamente quiere darte perdĆ³n y quiere capacitarte para un cambio real que dĆ© fruto para su gloria pero tambiĆ©n a lo mejor es un buen momento de agradecer todo lo que veĆ­amos de elementos de su amor, de su gracia en el cual podemos agradecer y al final del dĆ­a terminar adorando a nuestro SeƱor, asĆ­ que tĆ³mate un tiempo ahĆ­ para orar y conforme vayas terminando vamos a ponernos de pie para adorar a nuestro SeƱor Horizonte Tequisquiapan somos una iglesia que confĆ­a camina y comunica a Cristo acompƔƱanos Domingo a Domingo te esperamos

Listen Next

Other Creators