
Listen to Clarice by Paul Elwood MP3 song. Clarice song from Paul Elwood is available on Audio.com. The duration of song is 44:34. This high-quality MP3 track has 705.6 kbps bitrate and was uploaded on 16 May 2026. Stream and download Clarice by Paul Elwood for free on Audio.com – your ultimate destination for MP3 music.










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Betty, a bilingual former secretary, shared her journey working with the DEA. Growing up in Colombia, she learned English and Italian, later studying Japanese in Mexico. She sought more meaningful work and was intrigued by the DEA's mission in Latin America. Passing exams in English and Spanish, she joined the agency, listening to live calls and providing crucial information on drug trafficking. Despite Hollywood's glamorized portrayal, Betty found real-life work to be challenging and rewarding. Her keen intuition once helped solve a case involving a body hidden in a rug. Betty, es un honor estar aquí contigo y entrevistarte. Cuéntame, ¿quién eres? ¿Quién soy yo? ¿Quién eres y cuántos idiomas hablas? Yo tengo, en mi edad ahora son 86 años, yo solo hablo inglés, mi español que es de nacimiento, sé un poco de italiano por amistades, me interesé en aprender italiano, no le seguí, luego en México estuve estudiando japonés, así soy yo. Wow, wow, wow, la mayoría, déjame. ¿Quieres ponerlo acá? No, solo necesito sacarlo. Betty, me interesé en tu historia, porque la mayoría de la gente usa sus idiomas para pedir tacos en vacaciones, pero ¿cómo acabaste trabajando con la DEA? Ok, como te digo, siempre he tenido mucha intuición, tu mamá me acostumbraba a decir que yo sentía las cosas y presentía buenas cosas o malas cuando me llamaba la atención, no decía nada, no voy a hacer eso. No sé realmente, yo empecé a buscar trabajo que fuera interesante, porque es aburrido solo ser una secretaria bilingüe, que era lo que yo había estudiado en Colombia después del bachillerato. No terminé el bachillerato porque el estudio en Bogotá, decidí mejor tomar otro curso aparte de terminar el bachillerato, pues me puse a aprender secretaria bilingüe en los dos idiomas y así. Pero luego cuando vine a Estados Unidos, pues trabajé para una universidad en la época que fue que murió John F. Kennedy. Y empecé a buscar luego cuando estaba acá, ¿qué trabajo quiero hacer? Porque sentía que ciertos trabajos eran aburridores, yo quería hacer algo que significara algo no solo para mi persona como hispanoparlante, mi mamá era española, sino que utilizara el conocimiento de mi idioma para ayudar en cierta forma cuando trabajas para empresas que están haciendo algo por erradicar los problemas existentes en toda Latinoamérica con las drogas. Dije, me parece interesante, empecé yo a averiguar, nadie me dijo. Empecé a preguntar, ¿cómo sería el trabajo aquí y allá? ¿Y qué tipo de trabajo hay que hacer o qué conocimiento necesito yo en diplomas universitarios para hacerlo? Y entonces dijeron, no, pues con tal de que pasen los exámenes en inglés y en español, hablados, escritos, y te hagan preguntas importantes y les parezcan correctas al que hace las preguntas y los exámenes en inglés y español. Y todo lo que tenía yo que hacer, buscar, pasar todos los exámenes con ciertos códigos aceptables para ellos de que sí sabía suficiente inglés y que mi español originario fuera bueno también, porque otros países tal vez no tienen la oportunidad que yo tuve, que viajaba y conocí, yo viví en España, yo trabajo en España. Tenía cierto historial positivo para ellos, entonces traté de sacar los papeles, luego me hicieron entrevistas, FBI y también... El FBI. Ajá, el FBI, español, estamos hablando. No nos puede hablar inglés todo el mundo, aquí todos entienden. El FBI y también el Departamento de Justicia y también migración tuve que proveer de todos mis familiares en el mundo, que me conocían direcciones en todas partes que ni ya me acordaba, pero bueno, pude lograrlo. Tengo sobrinos en Suiza, tengo una sobrina en el borde de Italia, con Slovenia, muchas amistades en Colombia, en México, montones. México fue como mi país adoptivo porque viví 20 años en México, más que en mi propia tierra, yo salí de 19 años de Colombia y ahí trabajaba yo en Universal Pictures, siempre tuve trabajos que no eran así aburridores, sino interesantes. Bueno, esa soy yo, me gusta aventurar, me gusta aprender todavía, aún a mi edad, me encanta aprender algo nuevo. Sí. Entonces, bueno, haciendo la historia más resumida, pasé los exámenes, luego me pusieron a trabajar en el edificio federal de aquí de Los Ángeles, Downtown. ¡Oh, Dios mío! Eso era muy difícil porque trabajaba en el edificio federal lleno de minos válidos, lleno de drogadictos por donde yo tenía que estacionar. Bueno, horrible, pero me parecía interesante. Decían, bueno, todo esto va a ser así, me asignaron ahí en el federal building, en el edificio federal, donde iba a trabajar, cuáles eran las limitaciones, cuáles cosas se permitían o no, la forma de trabajar. Entonces se proveían de listas que ya la DEA tenía elaboradas, probablemente con todo su historial, con todos los trabajos que ha hecho para erradicar las drogas, entonces nos entregaban listas. Entonces no era que te dijeran que tenías que saber todo, pero sí tenías que aprenderlo. Una lista de español callejero, slang. O sea, es un glosario de caló, callejero. Sí, sí, de slang callejero. De México, de Colombia no exigían mucho porque pensaban que nuestro idioma era bastante bueno, superior a muchos países donde tienen su propio vocabulario, como en México, que inventan de una palabra veinte. Entonces casi no me pidieron reconocimiento de que yo nací allá realmente. Sí puse y sí mostré mi acta de nacimiento, que nací en Colombia, en Bogotá, y todo eso. Entonces me encantaba, yo interesaba, yo agarraba las listas y pedía permiso de llevármelas a la casa mientras yo firmé, como te dije, un documento confidencial que yo no debía. O sea, mis hijos ahora, Mike, una vez, la esposa de Mike estaba en una reunión y me dice, ahí donde la vez casi era agente. Dije, no, yo nunca fui agente. Yo era ayudante, no era secretaria porque no era tipo secretarial para entre agentes y nosotros, sino tomábamos llamadas en vivo. Eso, te iba a preguntar, ¿escuchabas las llamadas en vivo? En vivo. Estabas escuchando. Y entonces, al tomar la llamada en vivo, no era escribir tonterías, era captar por qué diría eso, apuntar, checar, porque después de que acababa la llamada, tenías que entregarle a la gente todo lo que se habló, todo. ¿No lo grababan? Yo creo que sí lo grababan, pero nuestro trabajo era ayudarlos a ellos a no tener tanto trabajo porque luego ellos tenían que salir a investigar en persona y se comunicaban conmigo. Hace cuenta, si yo era la que trabajaba con X agente, yo tenía que… El tiempo apremiaba y era así como más rápido en vivo. Sí, en vivo, con video, él me decía dónde estaba, a quién estaban siguiendo, yo decía, bueno, esta calle parece como que hay una hacienda. Y esto es en Estados Unidos, son llamadas dentro de Estados Unidos. Sí, pero todos eran mexicanos, todos los amigos eran mexicanos. Entonces, era muy curioso porque no era el ser mexicano del Distrito Federal de donde ellos nacieron hablaban diferente español, pero sus palabras importantes sobre el producto de la droga era inventado por las familias. Las familias, hace cuenta, eran mafiosos como los italianos. Las familias tenían su propio idioma dentro del español que conocían, pero por los trabajadores que yo sé que eran los caballos de trabajo, the horse workers, al igual que la droga. No tenían muchos conocimientos, pero el mexicano en sí, yo siempre pensé que era una raza muy creativa, mucho muy creativa en palabras y en todo. Entonces decía yo, uy, este a ver de dónde será, de qué región, y yo trataba de averiguar yo en lo personal. Ok, dijo que vivía en Coahuila, entonces déjame cómo hablaban realmente porque yo conocía el español normal de todos los días. Sí. Entonces, me encantaba, yo escuchaba la llamada y claro, tomaban notas de lo que era importante, si decían una palabra referente a algo que me parecía ser una droga, o parecido a, o ya fuera marihuana, o era otra cosa más fuerte, o eran pastillas, o sea, todo tipo de drogas. Sí. Y aparte muchos también trabajaban con tráfico de armas también, entonces era muy interesante, me encantó. Entonces resulta que pues trabajé en el Distrito, en el Edificio Federal de Los Ángeles, déjame cuánto trabajé ahí, como un, uno o dos años ahí. A ver, pero sin revelarme secretos ni nada, ¿la vida real se parece, aunque sea un poquito a las películas, o Hollywood exagera muchísimo? Hollywood desafortunadamente destroza el alma de lo que se trata, porque es una cosa diferente, no es un, oh, tipos que venden aquí y allá, no, en grande, entonces como que trataban de hacerlo muy esplendoroso y muy sofisticado, pero no puedes volver sofisticado al trabajo de esas personas que eran ignorantes, trabajadores de campo que les decían, les ofrecían, si haces esto, así empezaron, si haces esto, te pagamos todo. Oh my God, entonces ya solucionaban ellos un futuro, pero no tenían conocimiento, entonces ellos mismos inventaban, cada familia inventaba una palabra para referirse a la marihuana, para referirse a las pastillas. Pero, ¿había momentos donde tú entendías perfectamente lo que querían decir, aunque técnicamente no lo estaban diciendo? Creo que después de trabajar varios años, sí, yo me parecía que X cosa, yo me acuerdo cuando yo trabajaba en Oregon, había un crimen, entonces una de las personas que estaban trabajando en X caso, porque eran varios casos, y yo no hacía lo que fulanita hacía o no lo hacía, yo era separada, lo que a mí me asignaran era lo mío que a mí debía importar, pero yo estaba escuchando la llamada y dije, yo creo que tienen envuelto a un muerto en una alfombra. Me dije, ¿de dónde sacaste eso? Le dije, porque hablan con dichos de que ahí nos vemos en la casa de fulano, pero acuérdate, pero sin decir exactamente lo que pasó, entonces hay que ser muy delicados. Yo me acuerdo que me sentí muy emocionada porque yo lo capté, este hombre está diciendo que el muerto está enrollado en una alfombra en el garaje de fulanito de tal, y la gente me decía, ¿de dónde tú sacaste eso? Nadie me creía, no, no dijeron rug, no dijeron alfombra exactamente, pero algo envolvente, era fácil de cargarlo para otro lado, agarrarlo y llevarlo a otro lado. Entonces, cuando la gente vio que sí era así, yo tenía una supervisora, yo no era la supervisora, y le dije, ¡qué bárbara! Es argentina, con razón, ella es argentina. Le dije, ¿qué me entendió? Le dije, no sé la razón, porque tampoco podías, debías ponerte en contra de tus compañeros de trabajo, o sea, quien trabaja como puede. Entonces, salió hasta en el periódico, y yo estaba muy emocionada, pero yo no podía hablar de esas cosas hasta que después ya dejé la deuda y ya acabé con el contrato y todo. Cuando me mencioné a la esposa de Mike, fíjate que esto pasó, y me dijo, ¡oh my God, qué interesante! Cuéntame más. Digo, no todo, pero solo te digo que descubrí algo importante y los atraparon. Y los atraparon. Gracias a lo que yo dije, que en ese momento, las demás decían, ¡ay sí tú, la colombiana! En seguida entienden, digo, ¡sí, escucho! Pero hablando de eso, ¿qué tan importante es el tono de la gente que estás escuchando? Porque un ajá puede significar ok, o aquí te mato, ya valiste. No, los de campo mexicanos no dicen ajá. Pero... No, jamás dicen. ¡Órale, güey! ¡Órale, güey! Y yo dije, no, esto ya lo mataron. Sí, órale, güey, sí, o pinche, o eres un... ¿Te tocó escuchar acentos tan diferentes y pensar, necesito subtítulos para este español, no entiendo nada? No, porque era mi trabajo, tomar notas y decirle a la gente, siento mucho, pero hay cosas aquí que no las entiendo, hay que analizarlas más. Entonces me decía, ok, pues hay que hacerlo. Entonces eso se hacía, no, si era muy complicado y yo no entendía nada, para mí era vergonzoso decirle, no entendí nada. Hay muchas palabras que todavía desconozco, entonces sí pensaban que lo que les decía era suficiente para ellos salir en investigación, en surveillance. Yo tenía que comunicarme con el agente y decirle, va por esta calle, creo que va a ir aquí, o no, o de, no sé. Entonces yo siempre explicaba cuando no entendía exactamente, porque no puedes jugar con ese trabajo. Había compañeros que me decían, ay, ese agente es un idiota, o no me... Él se pregunta demasiado, digo, pero cada quien trabaja en lo que es, él es un agente de la DEA, entonces él sabe más que nosotros que somos. Y la razón, porque me dijiste por qué me metí yo a la DEA después de pasar todos los exámenes, porque era muy remunerado, la verdad, pagaban muy bien. Aparte de eso, viajabas, te pagaban, pues, no primera clase, pero te pagaban todo desde el avión, el automóvil de renta, donde llegabas. Te decían el hotel, te decían la ubicación del edificio federal donde ellos trabajaban, o si era un lugar cubierto que no era conocido por nadie, de ser la casa caliente, the hot house, donde ahí guardaban todas sus dudas, las dudas que tenían y todo. Entonces, aparte de las listas que nos daban, que eran hojas y hojas de expresiones de diferentes áreas de los mexicanos, las regiones hablan diferente, igual que el Distrito Federal, Coahuila, igual que el sur, cerca de Cancún, donde había bastante droga por ahí. En el silencio de los corderos, Clarice Starling, tiene que escuchar con muchísimo cuidado, porque cualquier... En el silencio de los corderos, Clarice Starling, tiene que escuchar con muchísimo cuidado, porque cualquier detalle importa. ¿Te identificas con esto? Sí, cómo no. Cualquier detalle, como te digo, yo siempre tenía intuición en ciertas cosas, donde digo, mejor no digo eso, a no estar segura, o mejor sigo investigando. Yo me llevaba papeles que pedía permiso a la casa, pero claro que mis hijos no lo leían. Si le preguntas a mi hijo acá, ¿qué hacía tu mamá? Pues ahí mi mamá era secretaria. ¿Alguna vez descubriste que la persona más calmada en una llamada era justamente la más peligrosa? Bueno, calmada se referiría yo creo que a los cabecillas, pero los cabecillas no eran los que se comunicaban excepto cuando tenían que llamarle atención a alguien, decirle, esto sucedió, cómo cometiste este error, que bla, bla, bla, pero no eran calmados de todas maneras, eran gente que no tenían miedo de hacer las cosas que hicieron y tenían a sus trabajadoras como burros de carga, llévate eso para acá, cobra, no cobres, si llegas acá y no ves esto, no lo hagas. O sea, casi no escuchaba yo que fueran los cabecillas los que podíamos descubrir culpables en sí, sabíamos que alguien era el cabecilla, pero el pobre que, tonto, que incluso tenían a su familia como parte de un trabajo excepcional, muy religioso, le pedían a Dios, Dios mío, cuídalo cuando haga su entrega, cuídalo cuando recoja dinero, bendícelo. Las mamás, los hijos, se callaban la boca, sabían lo que su papá hacía, como los mafiosos italianos, todos saben lo que es papá, o el abuelo, todos. Después de trabajar en esto, ¿ya nunca pudiste escuchar una conversación normal sin analizar absolutamente todo? Creo que no, que uno, bueno, siendo como yo soy, siempre me ha gustado aprender, incluso ahora, algo, aprendiendo italiano, para qué, pero bueno, ahí lo hago. Entonces, yo decía, bueno, ¿qué estará diciendo esta persona? Se me hace que lo que dicen no es lo verdadero, nada más quiere asombrarte con algo que está mencionando, o hacerse muy importante. Sí, sí, te hiciste, por ejemplo, te volviste esa persona que detecta mentiras en las cenas familiares, ¿no? Ya, ya hubo gente que, ay, eres divina, ay, qué guapa eres, ¿de dónde eres? Oh, my God, no, eso no es importante. Entonces, más te anulan y menos crees en la gente. Oye, ¿y alguna vez quisiste interrumpir una de estas llamadas solo para corregirles el español? No, olvídate, ese idioma para ellos era su comida, y yo a veces hasta me sentía mal y decía, ay, pobre, ¿cómo es posible que hagan eso y los hijos van a acabar en la droga? Tanto daño que han hecho a la juventud, ¿no? Qué horrible, y sobre todo cuando fui yo a, bueno, yo fui a Oregon varias veces, diferentes ciudades. Pero, ¿por qué ibas allí? Para escuchar, ¿cómo? No, porque yo trabajaba para X empresa. Ellos me contrataban a mí para llevar. Yo era su, yo trabajaba para la empresa, no directamente con el gobierno, con la empresa. La empresa se encargaba de que yo subiera al hotel, tuviera un automóvil, viajara aquí y allá. Pero, refiriendo a todo esto, yo estuve hasta en Alaska, en Puerto Rico. Pero, el peor lugar, el idioma más difícil de descifrar, Puerto Rico. Es horrible lo que hablan. Solo hay que escuchar a Bad Bunny, no le entiendes nada. Ah, menos que nada. Entonces, yo decía, qué barbaridad. A no ser que tuvieran algún traficante colombiano y le decían, vete, vete, vete, tu idioma es súper raro. Y yo, mi idioma es raro, ok. Porque Colombia se conoce como el mejor español de Sudamérica. Porque, de la forma que hasta la gente del servicio doméstico hablan tan bien, que se disculpan, te llaman como si fuera lo máximo. No conocía yo ese tipo de trato, excepto en Colombia, no en México. Y, Puerto Rico tenía las peores, no nos daban ni siquiera lista. Pero, con decirte que para hablar de pastillas, que vendían, decían palis. Cuando yo oí palis, que es lo que está vendiendo. En vez de píldoras, decían palis. Los puertorriqueños. Y me decían a mí que mi idioma era muy raro, muy difícil. Entonces, era tan difícil ahí en Puerto Rico, ese era el lugar más difícil que me tocó. Estuve en dos ocasiones, porque los contratos eran como por 30 días, a no ser que ellos captaran a los supuestos criminales. Entonces, se acababa ese trabajo y te mandaban a otro lado. Entonces, por eso es que viajé yo a muchos lugares. El lugar más fabuloso para trabajar era Puerto Rico, pero el idioma más difícil de entender, en la droga. Muy difícil, muy, muy difícil. Había que escuchar, escuchar, y como no eran las llamadas tan continuas, nos daba tiempo de ir aprendiendo como ellos pensaban. Porque cuando a mí me contrataron, dijeron que si yo tenía experiencia de trabajar con puertorriqueños, dije pues no. Tenemos en Colombia puertorriqueños también, pero yo no tenía oído para su idioma, no tenía. ¿Te acuerdas de algunas palabras que utilizaban que no son normales, que me podría repetir? ¿Qué palabras usaban, tanto en Puerto Rico como en México? Como te mencioné, pastillas, que traficaban con la venta de pastillas y otro tipo de drogas, con decirte que pastillas eran palis. Yo tenía que preguntarle a las puertorriqueñas, oye, esto es extrañizo, algo como palis, ¿qué será? ¿Será un instrumento? ¿Será? ¿Qué era? Y se reían y decían que porque mi idioma era raro, el de ellos no. Oye, si Hollywood hiciera una película sobre tu experiencia, ¿quién te gustaría que te interpretara y quién definitivamente no? ¿Y definitivamente no? Yo sí querría que fuera una personalidad como la de ella, y esta, ¿cómo se llamaba? De armas, cubana, muy buena. ¿Te gustaría ser armada? Porque su aspecto deportivo, pero la vi en muchos trabajos de películas con drogas relacionadas, era muy buena, o es muy buena, no sé ahora. ¿Qué otra dije yo? Ninguna jolie, ninguna bellísima y sofisticada, no. Alguien que fuera tipo deportivo, pero no ser demasiado exagerada. Y este, ninguna Jennifer Aniston, ninguna americana que dijera yo, esta, ¿qué otra me gustó? Ya se me olvidó el nombre. ¿Alguna latina? ¿Perdón? ¿Alguna latina que te gustara? Sí, una colombiana, ya no me acuerdo su nombre, que trabajó en la película La Colombiana, ya no me acuerdo su nombre. Y la gran pregunta, después de escuchar tanto drama ajeno, las conversaciones normales ahora te parecen aburridísimas, ¿no? Algunas personas sí, por lo general, yo no hago amistad de hablarles a diario, compartir ideas, porque no, son demasiado apegadas a los logros materiales. Yo en México aprendí mucho trabajando en aprender un poquito que la mente humana es muy distinta y lo que hemos aprendido de niños no es realmente lo que la religión quiere, quieres que hagas algo para no perder sus feligreses, pero yo pensaba que es diferente desde chica, yo tuve oportunidad por mi mente viajera que soñé que yo viajaba al cielo a encontrarme con Jesús y yo le preguntaba, ¿Qué puedo hacer yo para ayudar a esa gente allá abajo? Me acuerdo el sueño como si hubiera vivido real, y era real, porque un sueño es algo espiritual que la gente piensa que es casualidad que sueñes así. Entonces yo desde entonces era jovencita y yo quería ayudar a alguien que lo hubieras perdido y no sabía qué hacer ni por qué le pasaban las cosas y yo como que incluso los agentes me preguntaban, ¿De dónde eres tú? Le decía yo, colombiana, pero ¿Por qué eres tan blanca? Yo le decía, tenemos gente blanca, morena, oscura, negra, de todo, pero decía, ah, cuando le dije que era colombiana realmente la gente me dijo, ah, ¿Colombiana? Yo pensé que eras argentina y le dije, ¿Tú crees que argentinas, la gente argentina del medio, no la gente rica ni muy estudiada, son diferentes a las colombianas? Lo que yo soy, lo que hay muchas de Guatemala, de Salvador, todas eran diferentes. Sí, sí, sí. Oye, hablando de ayudar a la gente, ¿Tendrías alguna sugerencia para alguna chica joven o una señora que va a empezar a tomar el mismo trabajo que hacías tú? ¿Alguna sugerencia? Sí. ¿Qué le dirías? Le diría que primera vez hay que conocer las reglas en Estados Unidos porque los latinos a veces pensamos que hacer las cosas más rápidas y saltarte en seguir las reglas, y yo las seguía. Yo les decía, no hables con nadie, que de pronto ves una película de drogas con alguien y dices, ¡ay, a mí me pasó lo mismo cuando yo tomé! Y se dan cuenta. Yo conocí una persona que el hecho de que en su familia tenía personas metidas en la droga y utilizaron sus tarjetas de crédito, y nos analizaban tanto que cualquier cosita, y la corrieron de uno de los casos que eran importantes. Y ella era buena, ella era buena, pero tenía problemas su hija con las drogas, y a la DEA no le pareció correcto que su hija estuviera metida en drogas y pensaba que tal vez ella iba a cometer errores en decirle a la hija, es que yo he visto que los agentes hacen esto, entonces ella sufrió, ella sufrió porque ella era muy buena, era muy rápida, tenía una mente muy rápida y captaba las cosas. Pero en lo que se refería a los dichos españoles que conocemos en todos los países originarios de España, pero los aplicamos a nuestra vida, ella era muy buena en eso y perdió ese trabajo. Y luego ella ya después no trabajó con la DEA cuando yo dejé de viajar. Yo dejé de viajar, el último lugar a donde fui, ya no era DEA, era con inmigración, fue San Diego. Y fue antes, cuando comenzó la pandemia de la enfermedad que se tuvo ahí, dejé de viajar porque era muy peligroso viajar y estar con compañeros trabajando, y a lo mejor ellos no le daban importancia a que esa persona tuvo esto y todavía tiene el virus, no, yo no quise viajar ya. Entonces, ¿cuándo comenzó la pandemia? El 24. ¿20? Ok, yo dejé de trabajar en el 2024, pero ya para inmigración, porque lo que era el permiso autorizado por el FBI y el Departamento de Justicia acababa después de ciertos años, acabó el mío como en el 20. Más o menos, y dejé de trabajar para la DEA porque volví a uno, te pasaron otra vez exámenes, y dije, no, voy por inmigración porque también es importante ayudar a los conciudadanos a lograr legalmente aquí en los Estados Unidos, para mí era importante también. Entonces, trabajé para la DEA en Texas, no, para inmigración en Texas, y inmigración donde vas aquí en el estado de California. ¿Qué hacías en inmigración? ¿También escuchabas o qué hacías? Sí, también, también, porque realmente no era inmigración normal, sino de tráfico de drogas, tráfico de armas, todos los departamentos de Estados Unidos. Sí, entonces era muy difícil porque la jeringonza callejera es tan difícil de aprender uno. ¿Qué dijiste? ¿La jeringonza? ¿Dijiste? Sí, la jeringonza. ¿Se dice así? ¿La jeringonza? No, yo lo digo como colombiana, a lo mejor en España dicen otra cosa. No, está bien, está bien, son palabras. Entonces, es muy difícil, el idioma callejero es otro mundo aparte. Sí, sí, sí. Entonces era difícil bastante, tenía que conocer mucho sobre las armas, porque se refieren a este tipo de revólver o rifles o pastillas o todo lo que fuera que afectara. Entonces, no me gustó tanto como la DEA, pero sí, sí, pero no eran tanto esas llamadas importantes, no, era más bien cuando escuchaba llamadas, no eran resúmenes inmediatos, que la DEA exigía resúmenes inmediatos. Tú eras el agente y me ponías en la llamada, ¿qué tienes? Entonces, presiones mucho y escribís, creo que dijo esto, pero no ponía subtítulos en las llamadas que eran escritas, porque confundían más la opinión de los americanos y mi opinión. Cuando veían el audio, lo grababan en el audio, no ponían subtítulos, preferían los… No, en persona le decíamos, ok, aquí donde usted ve que esto, esto, yo creo, pero hay que analizarlo un poco más. Claro, porque es como un rompecabezas, ¿no?, tratar de averiguar lo que están tratando de decir. Sí, por eso aquí encontré todo esto, los Puerto Rican Street Slang, español. Estás enseñando dos libros, ¿no?, Street Spanish Slang y Language of the Puerto Rican. Aquí vienen, Sudamérica, muchos, mi chucha acaba de partir, dice aquí, oh my God, vulgaridades, pagar la casa, todo, tomarle el pelo a alguien muy español. Entonces, servía de mucho, buscaba más o menos tratándose de un sinónimo, qué querrá decir esto, qué querrá… Tenía muchos yo de esos libros, no sé qué hice con ellos, pero por tantos viajes me quedé con estos dos, pero yo tenía las listas hasta hace poco. Oye, pues muchísimas gracias, Betty. No sé si quieras contar algo más o… Pues no, ni decir que es un trabajo muy remunerado, bien remunerado en cuanto se refiere a las finanzas. Pero muy difícil de entrar. Difícil de entrar, pero vale la pena, vale la pena porque estás haciendo algo importante en ayuda a erradicar tantas drogas y si estás hablando de armas, también armas. Entonces, estás en tu forma muy pequeña ayudando a tu país por el lenguaje que te permite trabajar con ellos. Ya, pues es muy bonito, o sea… Sí, porque mi lengua española es muy importante y muy gratificante porque yo trabajé en España, me acuerdo que trabajé en España. Muy interesante, pero nada que ver con drogas ni nada. Cuando yo trabajé en España, yo trabajaba como secretaria bilingüe. Yo vivía en Madrid y allí me casé yo en Madrid. Pues, o sea, gracias porque con tu trabajo seguro se agarraron, se apresaron a varias personas malas, ¿verdad? Y habría sido muy difícil a la vez porque vivías una vida de secreto, no podías contarle a nadie. No, porque a veces llegaba uno emocionado, chinga, agarraron a fulanito de tal y querías decir, es que gracias a que yo le dije a la gente, haga esto, vuélase para allá, vaya por esa calle, no vaya, y lograbas algo, wow, te sentías increíble. Y no lo podías compartir. No, se sentía… Ni lo malo tampoco, también había cosas malas que no podías resolver, ¿no? En ese momento. No, no. Pues sí, era difícil no comentar algo, pero aprende uno para la vida cotidiana de no decir todo. Preferible escuchar. Escuchar es sobrevivir porque evitas muchas cosas malas, no hablando de mal, no diciendo todo lo que piensas, porque si yo tengo una forma de pensar espiritualmente, no soy católica, pero más bien soy espiritual y estudié mucho en México diferentes cursos espirituales donde te explicaban por qué ciertas cosas que nos enseñaron no son la realidad y tienes que crecer y aprender. O sea, escuchar es una forma de supervivir. Ya, completamente. Y te enseña a hacerlo en tu vida cotidiana, aunque no trabajes con nadie en la DEA ni nada, no importa, sientes que debes decir algo, pero no todo. Algo para ayudar si alguien te dice, oh, ¿qué harías tú? No vas a hablar de lo que realmente hiciste. Si no le dices, hay que evitar esto y lo otro para mejor, porque si le empiezas a decir, oh, cuando tú recibas una llamada, cada persona debe aprender por sí misma y van a superar, a lo mejor, mucho más. Pero dices algo, pero no todo, y ayudas. Tenía yo muchas compañeras de trabajo que me preguntaban, ok, como tú sabes esto, yo decía, no, yo creo que debes aprender cómo se habla en México, las diferentes regiones de México, o si vas a hablar de Puerto Rico, tienes que hablar con, tienes que aprender de los puertorriqueños. Me encantaba Puerto Rico, me encantaba, eso sí. Pero sufrías, sufrías del trabajo. No, yo llegaba, tenía un hotel excelente en la Isla Verde, y entonces llegaba y tenía restaurantes como reconocidos, Outback, todos esos, en Puerto Rico yo comía delicioso. Tenía un casino dentro del hotel, tenía la playa a dos calles. ¿Cuántos años tenías cuando hacías este trabajo? ¿Joven? No, no joven realmente, tengo 86 años, debía tener yo que 30. Ah, bueno. Cuando vine a… Pero ¿cuándo empezaste a trabajar para casos de la DEA? Me acuerdo cuando llegué aquí al 97, 98, 97 por ahí. Pues otra vez, muchísimas gracias Betty. De nada. No, el honor es mío. Siempre había tenido curiosidad de esa parte de tu vida que sabía que no podías contar, y pues hemos aprovechado y ahora ya todo el mundo la conoce. Pues muchas gracias. A tus órdenes, cualquier cosa. No sé, ya está. Te lo voy a poner bonito, voy a quitar cosas que quizás repetiste para que tú veas súper inteligente así. No inteligente, pero rápida. Entonces si quieren que contraste a Ana de Armas o Halle Berry. Tú les das los tips, ¿no? Que vengan aquí a entrevistarme. No, me encanta porque yo las he visto relacionadas con droga en películas. Ana de Armas, muy buena. Con una película cubana que era la destrucción de Cuba y los problemas con la época de Kennedy. Halle Berry en una película de Cuba. No, Halle Berry no. Halle Berry era una persona que fue robada y llamó por teléfono pidiendo ayuda y ella trabajaba para un centro del 9-11, digamos. Y ella trataba de descifrar dónde la podían encontrar y le costó mucho. Pero Ana de Armas trabajó en unas películas relacionadas con la droga, con Cuba. Cómo la gente fue herida gravemente por las mentes de Castro y su... Pues buscaré a ver esas películas a ver si encuentro unos clips. Ya, yo vi muchas películas de Fidel Castro. ¿Veías tú estas películas de Hollywood sobre personas escuchando y tú decías, ah, yo hago eso? No realmente, la que más era más allegada al trabajo de la DEA era esa, la intérprete. Creo que era Nicole Kidman. Nicole Kidman. A ella también, y a mí me llamaron a testificar. ¿No sabes el susto que tuve? A testificar, atraparon al suso dicho traficante y yo tenía que decir, sí, esa es la voz. Dios mío, ese me va a disparar cuando salga de aquí. Sí. ¿Nunca tuviste miedo por tu vida, por hacer este trabajo? Cuando me decían que había posibilidad de trabajar en este lugar, en este estado, en este otro, nunca escogí el estado de Texas colindando con los Estados Unidos porque decían que uno salía de trabajar, sabían que era el edificio federal, sabían. Entonces estaban mirando, te atrapan y te hacen preguntas y nunca, gracias a Dios, no me pasó, pero yo escogía mejores lugares. Seattle, Washington, Oregon era un buen lugar, gente tranquila. Entonces tuve buenos lugares. Alaska, me encantó ir por conocer Alaska porque en Alaska trabajé yo en la época donde hay sol y luz hasta las 12 de la noche o más. Entonces podía salir del trabajo a las 6 de la tarde, irte a las tiendas a comprar, a divertirte. Y luego cuando era totalmente oscuro, era difícil levantarte y todo como si fueran las 8 de la noche, oscuro. Y allí eran, sí, era la DEA, pero no era tan fantástico. Yo te digo por eso que México, yo admiro hasta la gente humilde que es creativa. En México inventan lo que sea, los verbos de chingar para todo, chinga aquí, chinga allá. Pero son gente muy creativa, muy admirable. Salir de morirse de hambre para hacer algo, aunque sea malo, pero salir adelante. Sí, y ahí dice, en ese Puerto Rico. Sí, así son los puertorriqueños. Pero ahí era tan delicioso trabajar porque el edificio federal estaba súper escondido, no estaba así a la luz del día. Y tenías comida deliciosa que comer, salir del trabajo, descansar, era como muy viva la vida. Ellos, ah, ya puedes salir, decía uno, puedo ir a comprar eso. Sí, ven, ven, no eran tan exigentes como en Estados Unidos. Mira, es casi follarse, exhausto, estar en una condición mala, escocotarse, caerse. ¿Y dice qué país? Caerse por una colina, no este es el de Puerto Rico. Ah, ese, ok, porque el otro te dice de dónde, de qué país. Una cornúa, cornuda en castellano. Correr la máquina, no, hacerse el tonto. Solo trabajé poco tiempo allá, me gustó, pero solo trabajé en dos ocasiones, como te digo, eran 30 días el contrato que hacíamos. Y aunque fuera Navidad tenías que trabajar, no podías ya trabajar, fin de año, si tenías el caso y estaba, tenías que trabajar. Trabajé en Chicago, me encantó Chicago, pero muy difícil, te decían. Si tienes que trabajar en Thanksgiving, trabajas. Y si te daban un horario nocturno, trabajabas hasta las 12 de la noche. Ocho horas, pero a partir de la tarde hasta la noche. Entonces manejabas con miedo que algo te pasara, sobre todo en Puerto Rico, asaltaban todo el tiempo. ¿Nunca te quedaste más tarde porque estabas en un caso y la llamada no terminaba? No, porque controlaban, porque si no tenía, si llegué a salir una vez como a la una de la mañana y manejé con mucho miedo de ahí hasta la Isla Verde, era un transcurso largo. ¿No te daban escorta? Pensaban que no eras sospechosa, nadie te va a hacer nada. ¿Te pasó algo, alguna amiga, alguna colega? No sepa, no, no supe, pero a lo mejor todos lo escondían. Todavía me hablo yo con alguien que trabajaba ahí en Puerto Rico, muy linda persona, puertorriqueña. Su papá era agente. Bueno, bueno, bueno, ya llegó el señor Eddy.
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