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Listen to mariano 1 by Norma Hernandez MP3 song. mariano 1 song from Norma Hernandez is available on Audio.com. The duration of song is 16:13. This high-quality MP3 track has 575.298 kbps bitrate and was uploaded on 9 Jan 2024. Stream and download mariano 1 by Norma Hernandez for free on Audio.com – your ultimate destination for MP3 music.










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This is a story about a family who grew up in the countryside, living a simple and happy life. However, their lives were upended by war, forcing them to flee to the city. They struggled to adapt to city life, facing financial difficulties and overcrowding. They dreamt of having their own house again and joined a community organization to advocate for affordable housing. After years of persistence, they finally succeeded in securing funding and land for housing projects. Their dream of a better life became a reality. However, tragedy struck when the father passed away before they could build their own house. Despite this, they found support from unexpected sources, such as a long-lost relative. The story highlights the resilience and determination of a family seeking a better future. Ni peces, ni pájaros. ÂżCĂłmo llegamos hasta acá? Bueno, esta es una historia algo larga y vieja, casi tanto como mi vida y las montañas donde me criĂ©. Nosotros crecimos en el campo, cerca de donde mis abuelos y mis papás trabajaban en una tierra rica. Mi abuelita me contĂł una vez que ella y su mamá Mi abuelita me contĂł una vez que ella, su mamá y la mamá de su mamá no conocĂan otro lugar donde ellas hubieran estado. Estar cerca de la milpa, con las gallinitas al lado, en una casita de tierra y paja, es todo lo que su memoria guardaba. Cada vez que se sumaba un nuevo miembro a la familia, la casita tambiĂ©n... La casita tambiĂ©n crecĂa, con paredes nuevas que salĂan del barro y trabajo de toditos los que vivĂamos ahĂ. Los recuerdos más bonitos de mi infancia los tengo en la casa de mis abuelos. DespuĂ©s de venirnos de nadar del rĂo, no importaba la hora que fuera, pero mi mamá y mi abuela siempre tenĂan cafecito y tortillas reciĂ©n hechitas para darnos. Eran imparables como invencibles. Nunca se cansaban. Aunque trabajaban todo el dĂa en la casa, siempre hubo tiempo para compartir bocados, risas, una... Siempre hubo tiempo para compartir un bocado, risas, una felicidad que parecĂa que nunca nadie nos la iba a quitar. Hasta que llegĂł la guerra. Hasta que llegĂł la guerra. Todo en la comunidad cambiĂł. El tono de las conversaciones, la tranquilidad al respirar, encontrarnos con los vecinos. Nuestros cerros parecĂan sitiados por tipos amarillos. Nuestros cerros. Nuestros cerros parecĂan sitiados por tipos amaras. Nuestros cerros permanecĂan sitiados por tipos armados. Mi abuela y sus nervios... Mi abuela y sus nervios nos pedĂan que nos cuidáramos más que nunca, que no anduviĂ©ramos solitos. El miedo nos encerrĂł por meses, fĂjate, apagando poco a poco el espĂritu de mis abuelitos. Nada me pone tan triste como recordar lo que los matĂł. Un dĂa, un vecino nos avisĂł que unos armados se habĂan llevado a su primo. Allá al rĂo, allá al rĂo lo fueron a tirarnos, dijo. Mi mamá estallĂł en llanto y le pedĂa a mi papá que ni se acercara, porque tambiĂ©n te van a llevar a vos. Y le pidiĂł a mi papá que ni se acercara, porque tambiĂ©n te van a llevar a vos, le dijo. Cuando mis abuelos le enteraron, el fogĂłn de esa casa no se volviĂł a encender, como si le hubiera apagado un ventarrĂłn. ÂżCĂłmo llegamos hasta acá? Bueno, esa es una historia algo... Bueno, esa es una historia algo larga y vieja, casi tanto como mi vida y las montañas donde me criĂ©. Nosotros crecimos en el campo, cerca de donde mis abuelos y mis papás trabajaban una tierrita. Mi abuela me contĂł una vez que ella, su mamá y la mamá de su mamá no conocĂan otro lugar donde ellas hubieran estado. Estar cerca de la milpa, con las gallinitas al lado, en una casita de tierra y paja, es todo lo que su memoria guardaba. Cada vez que se sumaba un nuevo miembro a la familia, la casita tambiĂ©n crecĂa, con paredes nuevas que salĂan del barro y el trabajo de todos los que vivĂamos allĂ. Los recuerdos más bonitos de mi infancia los tengo en casa de mis abuelas. DespuĂ©s de venirnos de nadar del rĂo, no importaba la hora que fuera, pero mi mamá y mi abuela siempre tenĂan un cafĂ©cito y tortillas reciĂ©n hechitas para darnos. Eran imparables como invencibles. Nunca se cansaban, aunque trabajaran todo el dĂa en la casa. Siempre hubo tiempo para compartir un bocado, risas, una felicidad que parecĂa que nunca nadie nos la iba a quitar, hasta que llegĂł la guerra. Regreso a un dĂa. Un dĂa de esos oscuros, un dĂa de esos oscuros, mi papá nos ordenĂł, alisten todo lo que puedan, nos vamos de aquĂ. Alisten todo lo que puedan, nos vamos de aquĂ. ¡Ay, no te puedes imaginar lo que sentĂ cuando vi a la camioneta de un vecino con la casa montada encima, con todos y gallinas, colchones, sacos de maĂz, todo pues! La casa de mis abuelos y de mis papás parecĂan cascarroncitos de cigarra, como cuando acaban de nacer, vacĂas, descoloridas, sin el alma que los solĂas tener, sin el alma que solĂan tener. Lloramos todo el camino como cuando uno va siguiendo el ataĂşd de un entierro. Llegamos a esta ciudad como al amanecer, llegamos a esta ciudad como al amanecer. AhĂ mi papá nos explicĂł que tuvimos que salir huyendo del campo, porque a mi hermano ya lo tenĂan vigiado para reclutarlo. Y como yo no, y como yo no parĂa ninguno de mis hijos para la guerra, y como yo no parĂa ninguno de mis hijos para la guerra, dijo mi mamá, hoy vamos a hacer vida acá. Le temblaba la voz. Esa noche dormimos en un cuarto de un metĂłn, los cinco, apuñaditos, apenas cabĂamos en la habitaciĂłn. Mi mamá y mis hermanos se durmieron abrazados esa noche, como protegiĂ©ndose de algo que los fuera a separar. Pero mi papá no pegĂł un ojo. Pero mi papá no pegĂł un ojo. Acá vamos a vivir ahora, papá. Acá vamos a vivir ahora, papá, le preguntĂ© bien querido. Acá vamos a vivir. Acá vamos a vivir ahora, papá, le preguntĂ© bien querido. No, mija, esto es temporal. Mientras nos volvemos a hacer otra casita, mientras nos volvemos a hacer otra casita nuestra, una que sĂ nos guste y en la que vamos bien todos. Recuerdo que me dijo, a pesar de todo, diez años despuĂ©s, seguimos en el mesĂłn usted. Diez años despuĂ©s, seguimos en el mesĂłn usted. La guerra terminĂł, pero nuestra vida siguiĂł como si nada. Mi mamá tuvo que comenzar a trabajar, porque vivir en la ciudad es carĂsimo. porque vivir en la ciudad es carĂsimo. Además, todo se tenĂa que pagar, la comida, el agua, aceptar tranquilos y en paz con los nuevos vecinos. Fueron llegando familias de todos lados al mesĂłn y a la comunidad, y la comunidad fue creciendo. Pero con tan poco espacio y trabajo, vivir con todo el mundo no fue fácil. QuerĂamos salir de ahĂ y tener un lugar mejor donde vivir. AsĂ que yo comencĂ© bien joven a vender dulces y cositas de esas para comprar un lotecito y ojalá construir una casita propia. Y ojalá construir una casita propia, como donde vivĂamos antes. Y ojalá construir una casita propia, como donde vivĂamos antes. Como donde vivĂamos antes, a la par del rĂo y sus montañas, pensaba yo. De todo eso, que mis papás... A la par del rĂo y sus montañas, pensaba yo. De todo eso, que mis papás seguĂan extrañando en silencio. No sĂ© si soñar algo con tanta fuerza hace que la suerte a uno se le cumple. Un dĂa vi un cartel que decĂa ÂżQuieres una vivienda? ÂżQuieres una vivienda? ReuniĂłn informativa este prĂłximo domingo. Al principio no estaba muy convencida, pero tampoco tenĂa nada que perder. Pero tampoco tenĂa nada que perder. Mi mamá me acompañó. En la reuniĂłn ella se fijĂł que un agente de la iglesia donde iba estaba dirigiendo la cosa. Uno de esos señores nos dijo bien clarito La propuesta no es que nos regalen la vivienda, sino organizarnos y construir las viviendas que sean necesarias entre todos. DespuĂ©s de decir eso, muchos se fueron rapidito, como decepcionados. Pero yo me quedĂ© con la curiosidad. SeguĂ yendo a las reuniones y conocĂ a otras familias que estaban en las mismas que nosotros. Mi mamá me acompañó a muchas de esas reuniones porque sentĂamos que poco a poco nos volvĂamos parte de algo más grande y fuerte que nos da ánimos para hacer cosas juntas y por otras personas de la comunidad, bien bonito. Nos hicimos más amigas de la gente y yo creo que eso le devolviĂł la sonrisa a mi mamá que habĂa perdido hace un montĂłn. De repente tenĂamos ganas de ver al futuro. De repente tenĂamos ganas de ver hacia el futuro. AsĂ pasábamos varios años en lo difĂcil que es mantener juntos y trabajando por una vida mejor en comĂşn. Las instituciones, ¡ay Dios! Nos ignoraban todo el tiempo. Nos tocaba ser bien insistentes para que nos atendieran. No somos ni peces ni pájaros para estar viviendo en el aire ni en el mar, le dijo una vez un vecino a un alcalde hace mucho tiempo. No somos peces ni pájaros para estar viviendo en el aire ni en el mar, le dijo una vez un vecino a un alcalde hace mucho, le dijo una vez un vecino a un alcalde, le dijo una vez un vecino a un alcalde de hace tiempos. ¡Casa digna es lo que necesitamos! AsĂ Ăbamos tocando puertas en todos lados para conseguir recursos tambiĂ©n. Aprendimos que lo colectivo cuesta, pero lo vale, porque entre más nos juntamos, más nos hacĂamos caso y apoyábamos nuestra causa. Un dĂa finalmente logramos algo que parecĂa imposible. Un dĂa finalmente logramos algo que parecĂa imposible, usted. Una de las propuestas que tenĂamos rato de estar presentando al ministerio, una de las propuestas que tenĂamos rato de estar presentando al ministerio saliĂł, que por fin iba a haber plata, que habĂan logrado conseguir la tierra. Nosotros igual no aflojamos. Nosotros igual no aflojamos. Si no van a dar un crĂ©dito, les dijimos. Necesitamos que estĂ©n condiciones que podamos pagar y administrar nosotros los precios para poder construir. CostĂł un par de meses más. Tuvimos que apoyarnos de varias... Tuvimos que apoyarnos de varias gente en las calles, de hacer conferencias de prensa en reuniones con ellos para que se convirtieran. Pero cuando esos proyectos salieron como nosotros, pero cuando esos proyectos salieron como nosotros querĂamos, ¡quĂ© barbaridad! Nos alegramos como que todos fuĂ©ramos a vivir ahĂ. Hasta una ley conseguimos que se pasara. Era el sueño de todos hecho realidad. Era el sueño de todos hecho realidad. Y hasta hoy esto se mantiene porque lo seguimos defendiendo como propio. Era el sueño de todos hecho realidad. Y hasta hoy eso se mantiene como... Y hasta hoy eso se mantiene porque lo seguimos defendiendo como propio. AsĂ, sin avisarnos ni nada, en medio de un sueño. En medio de su sueño, asĂ sin avisarnos ni nada, en medio de su sueño, mi papá falleciĂł un dĂa. Con Ă©l no alcanzamos a hacer la casita que en tanto soñábamos. Mi mamá como que entrĂł en negaciĂłn y no soltĂł una lágrima. Mi mamá como que entrĂł en negaciĂłn y no soltĂł una lágrima sino hasta varios dĂas despuĂ©s. Pero mire cĂłmo es la vida con uno. A los meses nos encontrĂł una prima que no veĂamos desde el tiempo de la guerra. Andaba buscándonos para saber si podĂa ir a cuidar su casa que habĂa dejado en el campo. Ya ella se iba a ir de mojada para los estados en una semana. Mi mamá ni... Mi mamá ni habĂamos terminado de hablar y entender lo que ella nos habĂa propuesto cuando le dijo que sĂ. Ahora que la guerra se ha ido... Ahora que la guerra se ha ido, me dijo. Yo me devuelvo. Esta tierra siempre va a ser mi casa. Con mis hermanos la apoyamos desde un inicio. DespuĂ©s de todo lo vivido, fue como si a mis dos papás la vida los con... Fue como si a mis dos papás la vida les concediĂł regresar a donde pertenecĂan. De donde nunca tuvieron que salir, la verdad. La gente de la comunidad nos ayudĂł con... La gente de la comunidad nos ayudĂł con la mudanza y todo. Invitamos a todos a quedarse un par de dĂas en esta nueva casa acompañando a mi mamá en su retorno tan anhelado. A mi mamá le llovieron regalos para adornar la casa. Gente del campo que llegĂł a darle la bienvenida como una gran celebraciĂłn de mucha gente. Nosotros nos quedamos una semana más para reconstruir una que otra pared y un cuarto ya deteriorado. ÂżVerdad? Un cuarto ya deteriorado, Âżverdad? Por el tiempo. Tocando la tierra rapidito me acordĂ© de los movimientos que toca hacer como se siente asĂ mojada, mal... Como se siente asĂ mojada, maleable. No se me habĂa olvidado para nada. Y mi mamá, pues nunca habĂa de la felicidad de haber vuelto a su tierra. A vivir con el recuerdo de mis abuelos y mi papá. Como si lo hubiera llamado a... Como si lo hubiera... Como si lo hubiera llamado a... Como si la hubiera llamado a reencontrarse. Yo no me quedĂ© con mi mamá en el campo porque hoy estoy aquĂ con vos. AquĂ, MarĂa. En esta ciudad que nos teme tan ocupada. ReconstruyĂ©ndolo... ReconstruyĂ©ndolo despojado. Una casita donde vivir bien, a gusto y en comunidad. Hace casi un año que nos aprobaron el proyecto. Hoy te cuento esa historia con mis pies en el... Hoy te cuento esa historia con mis pies en el suelo. Donde están nuestras casas casi listas por estrenar. A vos te cargo de mis brazos ahora. Donde de meses de esperarte como a uno. A vos te cargo de mis brazos ahora. DespuĂ©s de meses de esperarte como a nuestra nueva casa. Vamos a estar bien. Mejor que nunca. Espero que te guste tu nuevo hogar. Espero que te guste tu nuevo hogar.
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