
Nothing to say, yet
Listen to reto 4 by Marga Madrid MP3 song. reto 4 song from Marga Madrid is available on Audio.com. The duration of song is 09:46. This high-quality MP3 track has 1038.214 kbps bitrate and was uploaded on 28 Jan 2024. Stream and download reto 4 by Marga Madrid for free on Audio.com – your ultimate destination for MP3 music.










Creator Music & SFX Bundle
Making videos, streaming, podcasting, or building the next viral clip?
The Content Creator Music & SFX Bundle delivers 70 packs of hard-hitting tracks and sound effects to give your projects the fresh, pro edge they deserve.










Comment
Loading comments...
The speaker discusses four crucial aspects of social policies from a gender perspective: the law of dependency, basic income, liberal and egalitarian societal models, and specific benefits for childcare versus free schooling for children aged 0 to 3. They highlight how these policies impact gender roles, women's participation in work and politics, and the distribution of caregiving responsibilities. They compare the Universal Basic Income with the Economic Provision Model for Dependent Persons, discussing their advantages and disadvantages. They also explore how the minimal state and perfectionist state models fit into liberal and egalitarian societal models and address gender inequalities. Lastly, they analyze home care policies, economic benefits, and family care for children under three, contrasting them with inclusive early education policies. The speaker concludes by emphasizing the importance of social policies in promoting gender equality and encouraging strategies that promote Buenos dĂas a todos y todas. Hoy exploraremos cuatro aspectos cruciales de las polĂticas sociales desde la perspectiva de gĂ©nero. Nos enfocaremos en la ley de dependencia, la renta básica, los modelos de sociedad liberal e igualitarista y las prestaciones especĂficas para el cuidado infantil frente a la escolarizaciĂłn gratuita de 0 a 3 años. Vamos a abordar este tema basándonos en el artĂculo «Consideraciones recientes del debate sobre cuidados» de MarĂa JesĂşs Izquierdo. Comencemos con la conocida como ley de dependencia. Esta reconoce el derecho de las personas en esta situaciĂłn a percibir diferentes prestaciones de atenciĂłn, estableciendo una prioridad en el acceso a los servicios segĂşn el grado de dependencia y en las prestaciones dinerarias segĂşn la capacidad econĂłmica. Esta ley introduce cambios relevantes. Sin embargo, ÂżcĂłmo afecta esto a la distribuciĂłn de los roles de gĂ©nero y a la participaciĂłn de las mujeres en la vida laboral y polĂtica? Y es que la concepciĂłn predominante del cuidado es la de una cuestiĂłn privada, asignada a la familia o a personas contratadas, generalmente mujeres inmigrantes. Pero, si nos damos cuenta, esta fĂłrmula excluye a aquellos sin familia o los que no tengan recursos para contratar servicios de cuidado, es decir, genera una ciudadanĂa excluyente. Existen varias medidas en esta ley que ofrecen alivio en la carga que sobra el cuidado y ayudan a la posible autonomĂa de las mujeres. Pero preguntĂ©monos, ÂżcĂłmo pueden influir en la distribuciĂłn equitativa de responsabilidades? La cuestiĂłn es cĂłmo se implementan. Por ejemplo, al respaldar la participaciĂłn de los hombres en el cuidado de los hijos se desafĂa la tradicional divisiĂłn de roles de gĂ©nero. Si hablamos de la prestaciĂłn econĂłmica vinculada al servicio, puede otorgar recursos econĂłmicos para la atenciĂłn, pero tambiĂ©n puede llevar a que se mantenga en la esfera privada. El hecho de priorizar el acceso por grado de discapacidad implica que, aunque se disponga de mayores recursos, se puede acceder a servicios prioritarios, y esto puede influir en la distribuciĂłn de responsabilidades, porque las estadĂsticas muestran que el colectivo femenino dispone de menor poder adquisitivo, sea por desigualdades en los salarios o impuestos de calidad. Respecto a recibir una prestaciĂłn econĂłmica para ser atendido por cuidadores no profesionales, acaba involucrando a miembros familiares, que suelen ser mujeres, que son quienes sufren las mayores desigualdades econĂłmicas y la falsa concepciĂłn de que son las mejores para el encargo. Es decir, aunque la ley de dependencia proporciona el marco legal para la distribuciĂłn y uso de estos servicios, debemos pensar que ciertos roles de cuidado suelen recaer desproporcionadamente en las mujeres y debemos afrontar cambios en las estructuras socioculturales y polĂticas para que sean equitativas. Pasemos al siguiente punto. Comparar la Renta Básica Universal con el Modelo de PrestaciĂłn EconĂłmica para Personas Dependientes. La Renta Básica Universal tiene varias ventajas. Esta se otorga a todas las personas, independientemente de su situaciĂłn econĂłmica o su gĂ©nero. De esta forma, proporciona a las mujeres mayor autonomĂa financiera y puede empoderarlas econĂłmicamente. No obstante, la Renta Básica Universal no es un servicio directo y puede no ser suficiente para cubrir necesidades especĂficas o en situaciones de gran dependencia. Por otro lado, el Modelo de PrestaciĂłn EconĂłmica permite una atenciĂłn más centrada en las necesidades y aborda desigualdades de gĂ©nero con medidas especĂficas, pero tambiĂ©n puede llevar a la estigmatizaciĂłn y a una mayor burocracia. Pasemos hacia el tercer punto. Vamos a explorar cĂłmo encajan el Estado mĂnimo y el Estado perfeccionista en los modelos de sociedad liberal e igualitarista y, además, cĂłmo abordan las desigualdades de gĂ©nero cada uno. Considerando la divisiĂłn entre lo pĂşblico y lo privado relacionado con la ciudadanĂa, podremos comprender la percepciĂłn arraigada del papel asignado a la mujer. Desde la RevoluciĂłn Francesa se consolidĂł la separaciĂłn entre el ámbito pĂşblico, polĂtica y ciudadanĂa para los hombres, y el ámbito privado, familia y hogar, para las mujeres, excluyĂ©ndolas asĂ de la ciudadanĂa plena. En la actualidad, estas desigualdades siguen presentes. Las mujeres siguen siendo las principales responsables del cuidado. Esto limita su participaciĂłn en la vida pĂşblica y sus oportunidades profesionales. En el modelo liberal asociado al Estado mĂnimo, se busca limitar la intervenciĂłn estatal, priorizando de alguna forma la libertad individual y la autonomĂa. Las desigualdades de gĂ©nero pasan a depender más de iniciativas individuales o del mercado, sin tener en cuenta que este mercado limita estructuralmente a las mujeres la igualdad de oportunidades y de salarios, es decir, sufren discriminaciĂłn sistemática en estos ámbitos. Por otra parte, el Estado perfeccionista, en un modelo igualitarista, sĂ reconoce la necesidad de intervenciĂłn estatal, precisamente para corregir desequilibrios histĂłricos que afectan a las mujeres. En resumen, la tensiĂłn entre ambos modelos estatales se refleja en cĂłmo se afrontan las desigualdades de gĂ©nero. Finalmente, analicemos las polĂticas de atenciĂłn a domicilio, prestaciones econĂłmicas y cuidados en el entorno familiar para menores de tres años, con las polĂticas inclusivas de escolarizaciĂłn temprana. Ambos modelos enfatizan en la atenciĂłn y en la rehabilitaciĂłn de capacidades desde una edad temprana. En el caso de las polĂticas de prestaciones econĂłmicas, permiten un cuidado más personalizado y, además, ofrecen mayor flexibilidad para conciliaciĂłn laboral y familiar. El riesgo es que puedan reforzar roles de gĂ©nero tradicionales o interferir en el desarrollo profesional de las mujeres. Por su parte, la escolarizaciĂłn temprana obligatoria fomenta la igualdad de gĂ©nero a proporcionar acceso de forma equitativa y facilita la incorporaciĂłn al mercado de las mujeres. El riesgo estriba en una atenciĂłn menos personalizada y, si no es universal, pues podrĂa generar desigualdades en el acceso. Para concluir, es evidente que las polĂticas sociales pueden influir significativamente en la igualdad de gĂ©nero. La ley de dependencia, por ejemplo, introduce cambios importantes en la divisiĂłn sexual del trabajo, pero tambiĂ©n ha tenido consecuencias negativas para las mujeres. Las polĂticas que se aplican dependen en gran medida del modelo de Estado, y ambos modelos tienen sus limitaciones. El Estado mĂnimo puede dejar desprotegidas a las mujeres que sufren discriminaciĂłn sistemática y, por esto, es necesario el papel activo del Estado para promover la igualdad de gĂ©nero. Pero, además, es importante ir más allá y romper las estructuras que perpetĂşan las desigualdades. Por su parte, las polĂticas pĂşblicas, como las prestaciones econĂłmicas o de servicios, pueden prestar una atenciĂłn más especĂfica, pero tambiĂ©n pueden causar un señalamiento. Por otro lado, la renta inclusiva evita posibles tratos injustos por razĂłn de gĂ©nero, pero puede tener su debilidad en los posibles costos econĂłmicos o en los casos de gran dependencia si no cubre las necesidades especĂficas. En cuanto a la escolarizaciĂłn, la atenciĂłn temprana debe combinarse con polĂticas educativas que fomenten la igualdad de oportunidades independientemente del gĂ©nero. Debemos evaluar su impacto e implementarlas de forma sostenible, contando con la colaboraciĂłn de Estado, mercado y hombres. Tal cual propone la doctora Izquierdo, hay que hacer del cuidado una cuestiĂłn social, como derecho universal y como desafĂo a un cambio de percepciĂłn de la responsabilidad del cuidado. Muchas gracias por acompañarme en este análisis. Espero que esta exploraciĂłn nos ayude a comprender mejor cĂłmo estas medidas impactan en la igualdad de gĂ©nero en nuestra sociedad. Animo además a adoptar estrategias que promuevan la equidad en el cuidado, la flexibilidad laboral, invertir en una educaciĂłn infantil y cuidados, escolarizando de forma gratuita e inclusiva, para normalizar las situaciones de igualdad, evitando asĂ brechas tanto de gĂ©nero como socioeconĂłmicas. Llegados hasta aquĂ, me gustarĂa que no olvidemos que el cuidado es un trabajo valioso que debe ser reconocido y valorado. Hasta la prĂłxima.
There are no comments yet.
Be the first! Share your thoughts.
