
Listen to El Evangelio Es Superior Las Filosofias by LaIBE MP3 song. El Evangelio Es Superior Las Filosofias song from LaIBE is available on Audio.com. The duration of song is 52:04. This high-quality MP3 track has 571.13 kbps bitrate and was uploaded on 9 May 2024. Stream and download El Evangelio Es Superior Las Filosofias by LaIBE for free on Audio.com â your ultimate destination for MP3 music.










Creator Music & SFX Bundle
Making videos, streaming, podcasting, or building the next viral clip?
The Content Creator Music & SFX Bundle delivers 70 packs of hard-hitting tracks and sound effects to give your projects the fresh, pro edge they deserve.










Comment
Loading comments...
Hemos llegado en el Libro de los Hechos al capĂtulo 17, donde el apĂłstol Pablo llevĂł el Evangelio a la ciudad de TesalĂłnica, despuĂŠs de TesalĂłnica se fue a Berea, y ahora Pablo recuerden que al huir de la ciudad de Berea, ĂŠl es llevado a Atenas, y ha llegado a Atenas y ahĂ en Atenas estĂĄ esperando a sus compaĂąeros, a Silvano y a Timoteo, y en esta porciĂłn de la Escritura que vamos a estar estudiando, del capĂtulo 17, versĂculos 16 al versĂculo 21, vamos a ver que este es un pasaje tan fascinante donde el apĂłstol Pablo tiene un, por decir asĂ, un encuentro intelectual con las filosofĂas de su tiempo. Recuerden hermanos que cuando un grupo de personas tiene una filosofĂa, generalmente esa filosofĂa produce en ellos una manera de vivir. Como vamos a ver en este pasaje, dos grupos filosĂłficos que se mencionan ahĂ, que disputan con Pablo, y son los opuestos esos dos grupos. Uno de ellos son los estoicos. Los estoicos, vamos a ver un poco mĂĄs adelante en lo que creĂan y cĂłmo eso que ellos creĂan producĂa una manera de vivir. Y esto nos muestra a nosotros que lo que creemos importa, porque lo que nosotros creemos produce la forma, produce una manera de vivir en la que cada uno de nosotros se moverĂĄ. Por eso a esto se le llama tener una cosmovisiĂłn de todas las cosas. Si una persona cree que este mundo no fue creado, sino que es el producto de un caos, el producto de una explosiĂłn y que de esta explosiĂłn comenzaron a formarse las cosas y cada vez son mĂĄs complejas y mĂĄs precisas y mĂĄs exactas, bueno eso es una, eso le produce una forma de vivir y ahĂ nace el ateĂsmo. Si Dios no existe, si Dios no nos hizo, si Dios no nos creĂł, Âżpor quĂŠ habrĂamos de adorarle? ÂżPor quĂŠ habrĂamos de reconocerle? Y vivir sin Dios es una forma fatal de vida. Las personas que viven sin Dios, la escritura lo describe como sin Dios y sin esperanza. Y una persona que vive sin Dios y sin esperanza es una persona muerta en vida. Entonces por eso es importante entender estos pasajes. El contexto histĂłrico y cultural de esta porciĂłn de la escritura es muy importante. Como por ejemplo, Lucas nos dice que Pablo estaba en Atenas esperando a sus compaĂąeros, ahĂ en el versĂculo nĂşmero 16, pero dice que mientras ĂŠl esperaba, su espĂritu se enardecĂa viendo la ciudad entregada a la idolatrĂa. Entonces, al ver esta porciĂłn de la escritura, vemos que es una ciudad, que Atenas es una ciudad donde los residentes estĂĄn entregados a la adoraciĂłn de falsos Ădolos. Y eso nos tiene que hacer a nosotros entender que lo que Lucas estĂĄ narrando tiene un contexto histĂłrico, y que si nosotros podemos comprender el contexto histĂłrico donde Pablo estĂĄ predicando, tenemos un mejor entendimiento de lo que estĂĄ ocurriendo aquĂ. Entonces, lo que ocurre aquĂ en Hechos, capĂtulo 17, versĂculo nĂşmero 15 en adelante, es que el apĂłstol Pablo estĂĄ llegando a una ciudad llamada Atenas, y esa ciudad es conocida como el centro del debate intelectual y filosĂłfico. O sea, cualquier filosofĂa, cualquier lugar para debatir la filosofĂa, ese era el lugar. Es como hoy en dĂa dicen San Francisco, la capital del homosexualismo, Âżno? Porque es conocido por eso. O Ayrajo, el estado de las papas. Hay una razĂłn por la cual se conoce algo, y Atenas era conocida por ser un lugar donde habĂa mucha intelectualidad y mucha filosofĂa, y debatĂan. Era una ciudad llena de Ădolos, habĂa Ădolos por todas partes. HabĂa templos, habĂa cultos que incluĂan la adoraciĂłn a dioses y diosas griegos. Y los atenientes estaban muy enorgullecidos por la sabidurĂa, el conocimiento y la cultura que se centraba en su vida. Y ellos siempre estaban buscando por nuevas ideas y nuevas filosofĂas. Y esto nos enseĂąa, hermanos, que una persona que tiene una filosofĂa, no necesariamente toda su vida va a vivir creyendo lo mismo. Siempre va a buscar algo nuevo, porque las filosofĂas no satisfacen. Las filosofĂas no llegan a la gente a encontrar propĂłsito en la vida, a encontrar una razĂłn de ser. Pero cuando una persona viene al conocimiento de la gracia de Dios y entiende que es pecador, que necesita de conocer a Dios a travĂŠs de Jesucristo, y cuando lo hace encuentra un verdadero propĂłsito en la vida y sabe que tiene un destino eterno, destino final. Pero antes de entrar a ver este pasaje, recordemos lo que ocurriĂł en los versĂculos 10 al 15. En este contexto, Pablo recuerda que viaja a Berea. Y en Berea recibieron la palabra con mucho interĂŠs y examinaban lo que Pablo decĂa para saber si eso era cierto. Y como resultado de esto, el mensaje impactĂł tanto a la gente que muchos creyeron. Creyeron hombres y mujeres prominentes, y sin embargo, tambiĂŠn hubo otros que no creyeron y se lanzaron atacando a Pablo y a sus compaĂąeros. Como resultado de esto, los compaĂąeros de Pablo le ayudan a escapar de la ciudad y despuĂŠs llega ahora a Atenas. Y ahĂ es donde nosotros vamos a centrar nuestra atenciĂłn. Vamos a ver el versĂculo 16. ÂżQuĂŠ es lo que pasa ahĂ? Dice, mientras Pablo los esperaba en Atenas. Primer pregunta, Âża quiĂŠn estĂĄ Pablo esperando? Respuesta, a Silvano y a Timoteo. EstĂĄ esperando a sus compaĂąeros. Cuando Pablo llega a Atenas, estĂĄ esperando ahĂ a estos hermanos, a Silas y a Timoteo, que se unieran a ĂŠl. Y mientras ĂŠl espera, ĂŠl estĂĄ observando algo que produce en ĂŠl molestia, que lo irrita, que lo hace sentirse con un espĂritu encendido contra lo que estĂĄ observando. Y dice la Escritura que su espĂritu se agita y queda profundamente perturbado por la oscuridad espiritual que lo estĂĄ rodeando. Vean el versĂculo. Dice, su espĂritu se enardecĂa viendo la ciudad entregada a la idolatrĂa. Hermanos, esta es la actitud de una persona que ha conocido la verdad. ÂżNo es asĂ? Hermanos, cuando nosotros viajamos a nuestros paĂses de origen y llegamos y vemos que la gente lleva un mono de una estatua, los hombres la van cargando, la gente va detrĂĄs de ella, le van cantando y la gente la quiere tocar y se toca en su cuerpo y lo tocan y se tocan en su cuerpo. Y lo Ăşnico que nosotros sentimos es que nuestro espĂritu se enardece. Se enardece porque son personas que estĂĄn engaĂąados, que estĂĄn en la idolatrĂa. Y despuĂŠs de eso, hay algo que produce un fruto. DespuĂŠs de eso son las siestas. ÂżNo es asĂ? Empieza el baile. DespuĂŠs de la misa, comienza el baile. Y luego la gente se emborracha. DespuĂŠs de las borracheras, hay inmoralidad. DespuĂŠs de la inmoralidad, hay pleitos. Y eso es lo tĂpico, aĂąo con aĂąo. Y cuando nosotros ahora que conocemos a Cristo, vamos y observamos las cosas, nuestro espĂritu se enardece. Y lo que Pablo hizo aquĂ es precisamente eso. Y esto nos muestra un principio, hermanos, que donde no se predica el evangelio, la idolatrĂa abunda. Donde no se predica el evangelio, la idolatrĂa abunda. La Biblia estĂĄ llena de ejemplos de hombres que se incendiaron cuando veĂan que no se les daba la gloria a Dios de vida. La Escritura nos dice que Dios es celoso de su gloria y no la comparte con nadie. La Escritura nos dice que todas las cosas se deben de hacer para la gloria de Dios. Y cuando nosotros leemos en las Escrituras que no se le da la gloria a Dios, vemos que hay un celo de parte de, vamos a decir, de parte de aquellos que se enardecen. Vayan conmigo al libro de Ăxodo. Ăxodo 32, versĂculos 19 y versĂculo nĂşmero 20. Dice el versĂculo nĂşmero 19, y aconteciĂł que cuando ĂŠl llegĂł al campamento y vio el becerro y las danzas, ardiĂł la ira de MoisĂŠs y arrojĂł las tablas de sus manos y las quebrĂł al pie del monte. ÂżSe recuerdan quĂŠ estĂĄ pasando aquĂ? MoisĂŠs sube al monte y mientras que MoisĂŠs estĂĄ en comuniĂłn con Dios y Dios estĂĄ hablando con ĂŠl, el pueblo junta el oro y le mandan a ArĂłn que les haga un Dios para adorarlo. Y cuando MoisĂŠs desciende, el campamento estĂĄ, el campamento estĂĄ de lleno adorando a un becerro. EstĂĄn danzĂĄndoles al becerro. Dice la Escritura que inmediatamente ardiĂł la ira de MoisĂŠs y arrojĂł las tablas de sus manos y las quebrĂł al pie del monte. Y la pregunta es, Âżpor quĂŠ MoisĂŠs reaccionĂł de esta manera? Porque venĂa de la presencia de Dios. VenĂa de estar delante de Dios. MoisĂŠs conocĂa a Dios y por esa razĂłn se enardecĂa. Ahora hermanos, en una forma de aplicaciĂłn, permĂtame preguntarles algo que ustedes tienen que responder. Cuando ustedes estĂĄn en lo Ăntimo en sus hogares y estĂĄn viendo un programa de televisiĂłn y en ese programa de televisiĂłn se usa el nombre del SeĂąor Jesucristo en vano, mi pregunta es, Âżustedes pasan por alto la ofensa o ustedes apagan el televisor y dicen, yo no voy a sufrir que delante de mĂ, en mi casa, alguien en la televisiĂłn estĂŠ blasfemando el nombre de Dios? Piense por un momento, si nosotros toleramos eso, hay un problema serio en nosotros. Y el problema es que no conocemos la gloria de Dios. No conocemos a Dios. Si usted estĂĄ en su casa y tiene un invitado y ese invitado estĂĄ utilizando toda clase de malas razones, usted estĂĄ en su derecho de decirle al invitado, oye, bĂĄjale tu vocabulario. Si va a estar aĂşn asĂ, por favor, mejor salte de aquĂ. No tolerar el pecado. O sea, no podemos ir a cambiar lo que estĂĄ pasando fuera en la ciudad y ordenar a todo mundo que se comporte de acuerdo a la voluntad de Dios, pero lo que sĂ podemos hacer es que en nuestra casa podemos apagar el radio, podemos apagar la televisiĂłn, nuestro telĂŠfono, no hay necesidad de que lo abramos en cosas que no debemos, si esas cosas ofenden la gloria de Dios. Entonces la pregunta para nosotros es esta, ÂżcĂłmo reaccionas cuando ves que alguien no le da la gloria a Dios y se la da a cualquier objeto, a cualquier cosa? No le da la gloria a Dios en su forma de hablar, no le da la gloria a Dios en su forma de vivir. ÂżCĂłmo reacciones tĂş? ÂżTe irrita o simplemente lo pasas por alto? Vamos a leer otro pasaje de las Escrituras ahora en el Nuevo Testamento. Vea, por ejemplo, en segunda de Pedro capĂtulo nĂşmero 2, en el versĂculo nĂşmero 7, dice, Pedro estĂĄ citando el Antiguo Testamento, el libro de GĂŠnesis dice, y librĂł al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados. Ustedes saben dĂłnde vivĂa Lot, en Sodoma y Gomorra. Y dice la Escritura que ĂŠl vivĂa de una forma abrumado. La palabra abrumado significa como sobrecargado, como turbado, entristecido. ÂżPor quĂŠ? ÂżQuĂŠ le entristecĂa? Dice el versĂculo ahĂ, la nefanda conducta de los malvados. Su forma de vida inmoral le entristecĂa. Y volvamos a hacerle una pregunta. ÂżQuĂŠ pasa con nosotros? ÂżTenemos la misma actitud que estos que estĂĄn acĂĄ? Hermanos, si no es asĂ, debemos de rogar a Dios que nos dĂŠ el sentir como tenĂa en esos hombres. Debemos de ser, pues, honestos, Âżverdad? Seamos honestos delante del SeĂąor. ÂżPor quĂŠ? Miren, hermanos, es muy fĂĄcil entre los creyentes presentar una buena cara, que cada uno queramos presentar nuestra mejor cara delante de los unos de los otros. Pero el punto es, Âża dĂłnde vamos? A ninguna parte. Simplemente nos engaĂąamos a nosotros mismos. Por eso yo estaba leyendo esas cosas cuando estaba preparando el estudio. Estaba pensando para mĂ mismo. Y el pasaje a mĂ personalmente me exhorta a que muchas veces mi falta de celo o mi falta de molestia o la falta de ardor en mi espĂritu es por falta de no estar delante de la presencia del SeĂąor como deberĂa estar. O de no conocer al SeĂąor como deberĂa conocerlo. Y esta es una prueba para nosotros. Pablo conocĂa al SeĂąor y su espĂritu estaba enardecido viendo a la ciudad entregada a la idolatrĂa. ÂżQuĂŠ es la idolatrĂa? La adoraciĂłn a un falso dios. La Biblia dice que hay un solo dios verdadero. En Juan 17-3 dice que te conozcan a ti y al Ăşnico dios verdadero. PerdĂłn, que te conocen a ti, el Ăşnico dios verdadero. La Biblia dice que hay un solo dios. Es el Ăşnico dios. Es el verdadero dios. Todo lo demĂĄs de ahĂ adelante es falso. Absolutamente falso. Y cualquiera que se postra a cualquier Ădolo estĂĄ cometiendo el pecado de idolatrĂa. Hermanos, el amor por el Ăşnico y verdadero Dios produce celo por su gloria. Si nosotros tenemos un amor genuino por Dios y estamos creciendo en Ăl, cada dĂa nos va a molestar mĂĄs aquellas cosas que antes pues practicĂĄbamos con normalidad. Pero ahora ya no queremos hacerlas. Si amamos a Dios, hermanos, debemos de predicar el evangelio para que la gente conozca a Dios y le dĂŠ gloria. Ahora vamos al recĂculo que sigue, el recĂculo 17. Dice, noten que despuĂŠs de que Pablo su espĂritu no estĂĄ enardecido, dice, asĂ que discutĂa en la sinagoga de los judĂos de los judĂos y piadosos y en la y en la, perdĂłn, y en la plaza cada dĂa con los que concurrĂan. Noten lo que Pablo hacĂa. Pablo no solamente se quedĂł con un espĂritu enardecido, sino que ĂŠl actuĂł en base a eso. Ăl no se quedĂł callado. Ăl fue y dijo, voy a hablarles a las personas. Nosotros no podemos criticar a alguien por estar haciendo algo que es contrario a la palabra de Dios, simplemente dejarlo ahĂ. No, tenemos que ir y decirles, ir y advertirles, predicarles el evangelio. Y eso es lo que Pablo hizo. Pablo, dice el recĂculo ahĂ, discutĂa. ÂżDĂłnde? En la sinagoga. ÂżCon quiĂŠn? Con los judĂos y piadosos. Los piadosos son gentiles que se habĂan convertido al judaĂsmo. Y no nomĂĄs ahĂ, en la sinagoga, lo hacĂa tambiĂŠn en la plaza. ÂżCuĂĄndo lo hacĂa? Cada dĂa, o sea, todos los dĂas con los que concurrĂan. O sea, cualquiera que se le ponĂa enfrente a Pablo, ese iba a ser evangelizado. Hermanos, esto es tremendo. Esto es lo que nosotros debemos de hacer. Esta es la descripciĂłn de un ejemplo de lo que usted y yo debemos de hacer. Pero se dan cuenta, hermanos, de que no se puede hacer esto si no se tiene un celo por la gloria de Dios. El celo por la gloria de Dios debe estar ahĂ. El amor por Dios debe de estar ahĂ. Si no, no hay celo por predicar el evangelio. O sea, una cosa va conectada con la otra. Hermanos, la predicaciĂłn del evangelio no es una obra normal. No es como ir a cortar el pasto. No es como quitarle las tuercas a un carro que estĂĄ descompuesto. Eso es un oficio, eso es un trabajo. Pero predicar el evangelio tiene que ser potenciado, movido por el EspĂritu de Dios. Porque es una labor difĂcil. Es una labor cansada. Es una labor que aparentemente no trae ningĂşn pago en esta tierra. Es una labor donde uno va, la gente se puede burlar de ti, las personas te pueden ignorar, las personas te pueden maldecir. Pero debemos de hacerlo, hermanos. Debemos de hacerlo. La iglesia es la luz y la sal de la tierra. Y si la iglesia no preserva este mundo, si la luz no alumbra, entonces la sal para quĂŠ sirve. Para ser hollada, para ser tirada. Y esto nos debe de mover a nosotros a pensar, ok, quĂŠ bonito, Pablo discutĂa. Bravo Pablo, Âżno? Porque nos gusta ver ejemplos de Pablo. Pablo es el mĂĄs bravo de todos en el Nuevo Testamento. Y era tremendo. Yo no sĂŠ. SegĂşn lo que dice Corintios, es un hombre pequeĂąo, no es un hombre grande. Y no es un hombre de carisma. No es un hombre atractivo. O sea que era un hombre con una personalidad comĂşn. No era un hombre destacado. Pero quĂŠ espĂritu tan potente tenĂa, hermanos. Y aquĂ lo vemos a ĂŠl, predicando la palabra de Dios. Y quĂŠ bueno que lo estĂĄ haciendo. Lo estĂĄ haciendo todos los dĂas, con todos, con todas las personas y en todas partes. Bravo, Pablo. Pero la pregunta es, ÂżquĂŠ vamos a hacer despuĂŠs de ver este ejemplo? Esa es la pregunta. Hermanos, leer la Biblia sin ser movidos por ella no tiene ningĂşn sentido. La palabra de Dios es la que nos santifica. ÂżEn quĂŠ forma nos va a santificar esta palabra? Oh, bueno, nos va a santificar en la forma de que yo, ahorita nomĂĄs en cuanto el pastor termine de predicar, voy a ir con uno de los diĂĄconos y le voy a decir, hermano, Âżme podrĂas dar 10 tratados que voy a repartir esta semana? La pregunta es, ÂżcuĂĄntos de ustedes van a tomar esa decisiĂłn? ÂżCuĂĄntos de ustedes van a decir, me encontrĂŠ persona esta semana y no les hablĂŠ del evangelio? Y tuve la oportunidad de darles un tratado bĂblico y no se los di porque no lo traĂa. Y si lo pensĂŠ, ya me habĂa ido, pero no lo traĂa. Entonces, el punto es, ÂżquĂŠ vamos a hacer nosotros? Por ejemplo, voy a darles un ejemplo muy comĂşn. Tienes un familiar que es inmoral, que no le importa la moralidad para nada. Y ya habla de su inmoralidad como si fuera algo digno de admirar. La pregunta es, Âżse enaldece tu espĂritu por ver su vida desperdiciada y no darle gloria a Dios con su vida, sino todo lo contrario, una vida desperdiciada en el pecado y en la inmoralidad? Te has sentado con esa persona y decirle, oye, tĂş sabes que Dios existe. TĂş sabes que le vas a dar cuentas a Dios. TĂş sabes que la Ăşnica razĂłn por la que Dios te estĂĄ dejando vivir en este momento es para que creas en el SeĂąor Jesucristo. DeberĂas de arrepentirte. Lo que tĂş estĂĄs haciendo no es correcto. Tienes que pensar las cosas. Tienes que pensarlo. Hermanos, tenemos que hablar. Muchas personas van a considerar la vida que estĂĄn viviendo si nosotros les hablamos, porque Dios va a usar lo que nosotros digamos. Pero el punto es, si nos vamos a hacer como ciudadanos americanos, Âżno? Yo vivo aquĂ y del frente para allĂĄ, lo que pasa es tu problema, para acĂĄ es tu problema, lo de afuera es tu problema, nomĂĄs lo mĂo es mi cuento, mi asunto. No, hermanos, Dios nos mandĂł a hacer metiches con el Evangelio, ÂżsĂ me entienden, no? Uso una palabra comĂşn. No es que cada quien que maneje su vida. No, no, a todo el que se tartariese dile, predĂcale, busca la oportunidad, ora al SeĂąor para que te deje. SĂŠ metiche con el Evangelio. Y yo creo que esta palabra se les va a quedar grabada, hermanos. Esta semana van a decir, no, predican el Evangelio, no le testifican a nadie a decir, oye, no metĂ en la vida de nadie esta semana. Hay una forma negativa de meternos en la vida de los demĂĄs y es chismeando, pero hay una forma positiva y es predicĂĄndoles el Evangelio. El punto es cuĂĄl de nosotros, de las dos vamos a escoger. Entonces vemos aquĂ a Pablo, que ĂŠl no estĂĄ perdiendo el tiempo, inmediatamente comienza a predicar y a razonar en las sinagogas, ahĂ con los creyentes, y noten que hay una palabra en el versĂculo 17 que dice que discutĂa. La palabra discutir no necesariamente es negativa. La palabra discutir significa dialogar, significa argumentar, significa presentar un asunto y probarlo. Y esa palabra se usa 15 veces en el Nuevo Testamento y vamos a ver algunas de las veces en las que se usa. Ven en el capĂtulo 17, en el versĂculo nĂşmero 2, dice, y como Pablo acostumbraba fue a ellos y por tres dĂas de reposo discutiĂł. Ăl estĂĄ discutiendo, estĂĄ hablando con las personas. En el capĂtulo nĂşmero 18, vayan conmigo al 18, versĂculo nĂşmero 4, y discutĂa en la sinagoga todos los dĂas de reposo. En el versĂculo nĂşmero 19, ahĂ mismo, dice el versĂculo 19, y llegĂł a Ăfeso y los dejĂł allĂ entrando a la sinagoga, discutĂa con los judĂos. Y asĂ podemos ir por todo el Libro de los Hechos, porque la mayorĂa de las veces esta palabra se encuentra en Hechos. Pero quiero llevarlos al Libro de Hebreos, donde quizĂĄs es un pasaje donde nosotros no vamos mucho, cuando estamos estudiando en Hechos, pero quiero que veamos a Hebreos, capĂtulo nĂşmero 12. Hebreos, capĂtulo nĂşmero 12. Y ahĂ en el versĂculo nĂşmero 5, se utiliza la palabra donde dice la Escritura, y habĂŠis ya olvidado, escuchĂŠ esta palabra, la exhortaciĂłn que como a hijos se os dirige diciendo, hijo mĂo, no despreciĂŠis la disciplina del SeĂąor, ni desmayes cuando eres reprendido por ĂŠl. AquĂ, lo que estĂĄ haciendo el escritor de Hebreos, es trayendo una discusiĂłn, haciendo un llamado a la exhortaciĂłn, y recordando a las personas. Y cuando nosotros predicamos y discutimos con la gente, eso es exactamente lo que nosotros hacemos. Les decimos, miren hermanos, tenemos que decirles, aunque la gente diga, yo no creo en Dios. Hermanos, no importa que no crean en Dios. No importa. Dios, Dios es real. Dios es quien es. Y la persona es creaciĂłn de Dios, le guste o no le guste. Y la persona vive porque Dios le estĂĄ dando sustento para vivir. Le guste o no le guste, lo acepte o no lo acepte. Entonces cuando llega una persona que dice, es que yo no creo en eso. No me digas que cuando yo me muera dale cuentas a Dios porque yo no creo en Dios. Y simplemente con que le digamos a la persona, bueno, supongamos que lo que te digo sĂ es cierto, lo cual lo es, usted afirma. Y tĂş despiertas en la vida despuĂŠs de la muerte y abres tus ojos y estĂĄs delante del trono de Dios. Y lo que yo te estoy diciendo ahorita, lo vas a recordar en ese momento. Hermanos, el espĂritu de Dios obra. El espĂritu de Dios trabaja en la vida de las personas. Porque la palabra de Dios penetra hasta donde, hasta donde es necesario penetrar, a lo mĂĄs profundo del ser humano. No existe tal cosa como decirle a las personas, Âżte gustarĂa abrirle la puerta de tu corazĂłn a Cristo? Hermanos, ÂżquĂŠ es eso? ÂżquĂŠ es eso? La palabra de Dios tiene poder para penetrar hasta lo mĂĄs profundo del ser humano. Y una vez que la palabra se predique, nadie la puede evadir, nadie la puede evitar. Es el poder de la palabra de Dios. Y Pablo tiene esa convicciĂłn y ĂŠl estĂĄ argumentando y ĂŠl estĂĄ discutiendo aquĂ con ellos. Ahora, la pregunta que nos hacemos nosotros, Âżeres como Pablo que ve la necesidad y la suple o simplemente te quejas de todo? AquĂ hay un principio. ÂżCuĂĄl es tu actitud al ver una necesidad? Y me refiero a una necesidad espiritual. ÂżVas y la suples o simplemente la criticas y te vas? Esto nos exhorta a nosotros a saber si somos de la clase de personas que decimos el domingo en la maĂąana, oh, quĂŠ bueno que voy a la iglesia a adorar a Dios, que no soy como esos que se quedaron dormidos porque anoche se fueron a la fiesta y hoy no se levantan y estĂĄn crudos y estĂĄn borrachos, gracias a Dios que no soy como ellos. Hermano, eso simplemente nos hace fariseos. El punto es, ÂżcuĂĄndo vamos a hablarle a esos que se quedaron en su casa crudos, borrachos? ÂżCuĂĄndo lo vamos a hablar a aquellos que ignoran a Dios? Necesitamos de ser activos en esta forma porque de otra manera no estamos siendo transformados por la Escritura. Pablo vio la necesidad y tomĂł una acciĂłn sobre ella. Y eso es lo que la Escritura nos manda a hacer, de ver la necesidad en la comunidad, en los lugares que tĂş te mueves y predicarle el Evangelio. Verso 18. Algunos filĂłsofos de los epicureos, de los estoicos disputaban con ĂŠl. Unos decĂan, ÂżquĂŠ querrĂĄ decir este palabrero? No, no entendĂ. Y otros, parece que es predicador de nuevos dioses porque les predicaba el Evangelio de JesĂşs y la resurrecciĂłn. O sea que ese era el tema de Pablo. Entonces aquĂ la predicaciĂłn de Pablo, vean que llama la atenciĂłn de los filĂłsofos de Atenas. Y se mencionan dos grupos. El primer grupo es epicureos y el segundo grupo es los estoicos. Estos dos grupos son grupos contrarios en filosofĂa, pero ellos escuchan a Pablo hablar y quieren saber quĂŠ estĂĄ hablando. Sin embargo, tiene una actitud burlona porque dicen ellos ahĂ, en la pregunta, ÂżquĂŠ querrĂĄ decir este palabrero? Ellos nos dijeron, ÂżquĂŠ querrĂĄ decir esta sofisticada filosofĂa? No, este palabrero. Y esa es la actitud que el mundo tiene para el Evangelio. El mundo se refiere al mensaje del Evangelio como un mensaje arcaico, como un cuento y le da muchos calificativos para minimizar y para quitar la dignidad del mensaje del Evangelio. Pero luego, ellos hablan de las cosas que creen y las exaltan tan altamente cuando lo que ellos creen es basura, es doctrina de hombre, es filosofĂa de hombres. Estaba escuchando a una persona que estaban entrevistando y le decĂan, oye, cuĂŠntanos cĂłmo haces para tener ĂŠxito en tu vida. Dice, la clave es la meditaciĂłn. La meditaciĂłn es donde tĂş organizas tu mente, es donde te pones en alineaciĂłn con el cosmos. Y el que lo estĂĄ entrevistando dice, wow, quĂŠ interesante. Y ese mismo entrevistador, cuando ha llegado un evangĂŠlico y le entrevistan y dice, el hombre ese cree un Cristo JesĂşs, por eso vive de esta manera. Ah, Âżeres religioso? Se burlan de las personas. Pero aquĂ tenemos a estos grupos. Si usted tiene una Biblia de estudio MacArthur, MacArthur dice esto en su nota. La filosofĂa epicĂşrea enseĂąaba que el fin supremo del hombre consiste en evitar el dolor. Los epicĂşreos eran materialistas y aunque no negaban la existencia de Dios, creĂan en ĂŠl no se involucraban en los asuntos, que ĂŠl no se involucraba en los asuntos humanos. Ellos creĂan que al morir una persona, su cuerpo y su alma se desintegraba. O sea que estos eran personas de, como Joel Austin, vive tu mejor vida ahora. Lo que importa es hoy. Hermanos, Âżsaben que esa es la filosofĂa de la tecnologĂa moderna? Mejorar nuestras vidas. La tecnologĂa moderna, dicen, es que mira, tienes tu telĂŠfono y tu telĂŠfono te va a ayudar a recordar que tienes una cita, tu telĂŠfono te va a proporcionar entretenimiento, tu propĂłsito te va a ayudar a comunicarte con tus amigos, tu telĂŠfono te va a ayudar a promover tu persona en las redes sociales, te va a hacer la vida mucho mejor, mucho mucho mejor. Bueno, los telĂŠfonos tienen muchas cosas atractivas y tambiĂŠn adictivas. Pero hubo un tiempo en el que no tenĂamos telĂŠfonos. Y nuestra vida no era peor. Nadie se quejaba. Es que no me pusieron like. Nadie se quejaba. ÂżPor quĂŠ no respondiste mi texto? Nadie llamaba, hermanos. No existĂan los telĂŠfonos. O sea, existĂan los telĂŠfonos de casa, Âżno? La vida era muy distinta. Hermanos, no nos quedamos mal. Deja que me veo como una persona normal a que no tuve telĂŠfono cuando estaba joven. JĂłvenes, vĂŠanme si puede uno vivir sin telĂŠfono. Ahora, no estoy diciendo que no tengamos telĂŠfonos. Tienen una gran utilidad, gracias a Dios, por los telĂŠfonos. Pero lo que les quiero decir es que la mejora verdadera de la vida viene por el Evangelio de Jesucristo. Y Pablo entendĂa perfectamente esto. Los filĂłsofos epicĂşreos, ellos querĂan el mayor de los bienes, el placer. Hay que evitar el dolor. Por ejemplo, piensen ustedes por un momento. Mi madre tuvo 10 hijos. Pobre seĂąora, no tenĂa lavadora en casa. Lavaba en un lavadero. DespuĂŠs le compraron lavadora y sintiĂł que estaba en la gloria. No tenĂa secadora a ver colgar. DespuĂŠs le compraron la secadora, estaba maravillada. SĂ, le mejorĂł su vida. Le evitĂł muchos sacrificios, menos dolores. Todo eso estĂĄ bien. SĂ es bueno, pero el propĂłsito mayor de la vida no es evitar el dolor. ÂżSaben, hermanos, que el dolor nos forja? El dolor nos hace ser mĂĄs fuertes. El dolor nos ayuda a pensar en lo que tiene mayor valor. Cuando una persona estĂĄ experimentando una enfermedad de muerte, Âżsaben en quĂŠ piensa? No piensa en las cosas materiales. Piensa en la familia, piensa en lo que ha hecho, piensa en lo que realmente vale la pena. Por eso dice Pablo que a los que aman a Dios, en Romanos 8, 28, todas las cosas les ayudan a bien. Todas, aĂşn las que son de sufrimiento, contrario a la filosofĂa de los epicĂşreos. Ahora, la otra filosofĂa. La filosofĂa estoica era contraria. EnseĂąaba el dominio total de uno mismo y que la meta de la vida humana era llegar a un punto de indiferencia total al placer o al dolor. O sea, ven las dos formas opuestas. Los estoicos decĂan, oh, tener dolor es bueno. Y crĂŠanme, no es bueno. Si usted tiene un dolor de muelas, no es bueno. Se puede arreglar la muela que hay que arreglarse lo mĂĄs pronto posible. O sea, el dolor nos santifica, hermanos. Si entendemos eso. Esta filosofĂa estĂĄ aĂşn en los monjes que estĂĄn en aquellos lugares durmiendo en cama de piedra. Que no se cobijan para tener frĂo en la noche. Para sufrir. Y creen que eso los va a hacer mejores delante de Dios. Hermanos, eso no dignifica a nadie. Eso no mejora la persona delante de Dios. Lo Ăşnico que mejora la persona delante de Dios es nacer de nuevo. Es haber creĂdo en el SeĂąor Jesucristo. Es ser hecho una nueva criatura. Y por eso la Escritura dice que justificados vos por la fe tenemos paz para con Dios. Y en ese momento la vida es totalmente cambiada, totalmente transformada. AsĂ que tenemos estos dos grupos. Ahora, vea cĂłmo ellos interpretan el Evangelio. Dicen, ÂżquĂŠ querrĂĄ decir este palabrero? La palabra palabrero literalmente significa recolector de semillas. Ahora, Âżen quĂŠ sentido estĂĄn diciendo que Pablo es un recolector de semillas? La idea es que un pensamiento es una semilla. Y que Pablo agarraba una semilla por aquĂ, agarraba otra semilla por allĂĄ, y tenĂa un montĂłn de semites de ideas nuevas y las estaba compartiendo con todos. No. Pablo recibiĂł el mensaje del Evangelio. Pablo recibiĂł el mensaje del Evangelio y lo estaba predicando. Y la idea es esta. Dice Macarto en su misma Biblia de Estudio. Algunos de los filĂłsofos vieron a Pablo como un filĂłsofo neĂłfito, que no tenĂa ideas propias, sino que prestaba los conceptos de diferentes filosofĂas para construir un sistema endeble y superficial. O sea, la filosofĂa de Pablo era una filosofĂa barata, Âżno? De mala clase. Es como... PerdĂłn por lo que voy a decir y espero que nadie me vaya a malentender. La primera vez que fui a Guatemala, llegamos a la ciudad donde son los familiares de mi esposa, una aldea pequeĂąa, y luego fuimos al pueblo mĂĄs grande que es una cabecera, que le llaman SalamĂĄ Baja Verapaz. Y habĂa una tienda grande, una tienda Electra, que las Electras tambiĂŠn hay en MĂŠxico. Y habĂa muchas motocicletas, pero muchĂsimas motocicletas. Y habĂa otro grupo de motocicletas retirado. Cuando usted caminaba hacia las motocicletas de allĂĄ, eran Honda y Yamaha. Y caras, porque son marcas mĂĄs o menos. Pero habĂa una marca acĂĄ que se llamaba ItĂĄlica. Una marca bastante barata, una marca china, que ya hay en MĂŠxico bastantes de estas. Pero cuando usted comparaba la una con la otra, nada que ver, nada que ver. Usted se da cuenta. Encontraba gente en la calle manejando Honda macizas, buenas. Y otros con ItĂĄlica ya casi despedazadas por todos lados. El plĂĄstico se quebraba, se rompĂa, los mofles se hacĂan ruidosos, el motor sonaba demasiado. Y entonces es un producto de una mala calidad, Âżno? Es una motocicleta, pero no es como una Honda. Bueno, el mensaje de Pablo era ItĂĄlico, por decirlo asĂ, Âżno? Como una ItĂĄlica. No era como las segundos filĂłsofos, no era como la filosofĂa de ellos, la de los epicureos, de los estoicos. No era como la de ellos. Pero, hermanos, eso no es lo que la Escritura nos dice. Lucas nos dice aquĂ que ellos estĂĄn diciendo que es un hombre que tiene mucho palabrerĂo, mucho palabrerĂo. Pero vean, hermanos, volvamos a nuestro texto, a Hebreos 17, que ahĂ entonces esos que disputaban con ĂŠl y decĂan, ÂżquĂŠ querrĂĄ decir este palabrero? Y otros, parece que es predicador de nuevos dioses porque les predicaba el Evangelio de JesĂşs y la resurrecciĂłn. Pero miren lo que ocurre. Aparentemente no era tan malo el palabrero. Dice, y tomĂĄndole, le trajeron al areĂłpago. Era un lugar donde se hacĂa justicia. Era un lugar donde estaban todos los Ădolos habidos y por haber. Era un lugar donde habĂa un lugar, de acuerdo a lo que vemos mĂĄs adelante, donde decĂa al Dios no conocido. Ellos eran tan religiosos que decĂan, quizĂĄs existe un Dios y no lo conocemos, pero para que no se ofenda, vamos a ponerle aquĂ al Dios no conocido. Y ellos lo llevan a Pablo ahĂ, lo toman de la mano, le traen al areĂłpago diciendo, y la pregunta es, Âżpodemos saber quĂŠ es esta nueva enseĂąanza que hablas? Y la pregunta aquĂ es discernir si ellos realmente tenĂan interĂŠs en el Evangelio o realmente simplemente querĂan escuchar. Y por lo que seguimos leyendo, ellos simplemente querĂan escuchar. Ellos se querĂan entretener con algo nuevo. No necesariamente lo iban a creer, simplemente se querĂan entretener. Y me parece, a mĂ es a cierto punto, que el areĂłpago, que era una corte llamada asĂ por la colina donde se encontraba, Pablo aquĂ estĂĄ hablĂĄndoles y el SeĂąor le da la oportunidad para presentar el Evangelio. Y me parece a mĂ, por lo que observamos, cuando ellos dicen ahĂ, dice, Âżpodemos saber quĂŠ es esta nueva enseĂąanza de la que tĂş hablas? Se me figura como los lugares donde se reĂşnen las logias mazĂłnicas en el dĂa de hoy. Saben que es una logia mazĂłnica, Âżverdad hermanos? Esos lugares como parecen como auditorios y que hay un compĂĄs y hay un ojo. La logia mazĂłnica es un lugar donde se reĂşnen hombres pĂşblicamente para debatir temas. Pero usted se puede ser miembro de la logia mazĂłnica y tienen grados en la membresĂa. Y cada dĂa que ellos se reĂşnen, viene un experto en un tema. Y va a hablar lo que cree el tema. Y van a discutir lo que creen sobre el tema. Y algunos creen lo que dice, otros no lo creen. La prĂłxima semana, otro con otro tema. Y asĂ estĂĄn. Todo el tiempo quieren escuchar algo nuevo. No lo creen o lo creen, o le agregan a su creencia, pero tienen comezĂłn de escuchar. Y esos que estĂĄn aquĂ tienen comezĂłn de escuchar. Ahora, vean lo que dice el versĂculo 20. Pues traes a nuestros oĂdos cosas extraĂąas. Queremos pues saber quĂŠ quiere decir esto. Los atenienses aquĂ eran conocidos por su amor al conocimiento y a las nuevas ideas. Ellos tenĂan curiosidad por la enseĂąanza de Pablo, porque era algo que nunca antes habĂan escuchado y querĂan entenderlo mĂĄs. Y hermanos, cuando nosotros predicamos el evangelio, debemos de entender que siempre va a haber distintas reacciones. Siempre, siempre. Algunos quieren saber un poco mĂĄs, pero sin el deseo de creer. Otros no quieren saber nada. Otros van a discutir lo que le estamos hablando, pero siempre vamos a tener una reacciĂłn distinta. Pero hermanos, ustedes y yo no somos responsables de las reacciones. Somos responsables de hablar. Tenemos que hablar. Tenemos que predicar el evangelio. Vean hermanos, por ejemplo, algunas reacciones. En Mateo capĂtulo nĂşmero 19, vean en el versĂculo nĂşmero 19 de Mateo 19, 23 al 25, dice entonces JesĂşs dijo a sus discĂpulos, de cierto os digo que difĂcilmente entrarĂĄ un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo que es mĂĄs fĂĄcil pasar un camello por el ojo de una aguja que entrar un rico en el reino de Dios. Y lo dice aquĂ, sus discĂpulos, oyendo esto, se asombraban en gran manera diciendo, quĂŠ pues podrĂĄ, quiĂŠn pues podrĂĄ ser salvo. Ellos escucharon a JesĂşs y dijeron la salvaciĂłn es difĂcil. ÂżQuiĂŠn puede ser salvo? Obviamente en ese pasaje Dios quiere probar que nadie se puede salvar a sĂ mismo, que como le es imposible a un camello entrar por el ojo de una aguja, asĂ le es imposible entrar a un hombre rico en el reino de los cielos, pero nadie puede pasar por la aguja. MĂĄs adelante, en otra porciĂłn de la escritura, para pensar en esto de las reacciones, vea cĂłmo dice la escritura en primera de Corintios 18, 18, Cristo poder y sabidurĂa de Dios porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden, pero a los que se salvan a esto, esa a nosotros es poder de Dios. Diferentes reacciones. ÂżCuĂĄl fue su reacciĂłn a la palabra de Dios, hermanos? Espero que su reacciĂłn haya sido creer. Ahora quiero finalizar nuestro estudio de la palabra de Dios de la siguiente manera, haciendo una conclusiĂłn y haciendo un pedido que creo que la palabra de Dios no lo hace. En primer lugar, en este pasaje vemos el choque entre la sabidurĂa del mundo y la sabidurĂa de Dios. Esto es lo que estĂĄ ocurriendo aquĂ. Los atenienses se enorgullecĂan de su sabidurĂa y su conocimiento, pero estaban ciegos a la verdad del evangelio. O sea, tenĂan mucho conocimiento, pero ciegos al evangelio. Pablo, por otro lado, proclamĂł las buenas nubes de Jesucristo a lo que algunos de ellos respondieron como que, pues, es una locura. Vea lo que dice ahĂ mismo, en primera de Corintios uno veintitrĂŠs, uno veintitrĂŠs. Dice, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado. Para los judĂos ciertamente es tropezadero y para los gentiles es locura. AsĂ es como ellos estĂĄn recibiendo el evangelio. Y esto, hermanos, es un recordatorio para nosotros de que la sabidurĂa de Dios siempre va a ser considerada por el mundo como una necedad, pero es la Ăşnica sabidurĂa verdadera que conduce a la salvaciĂłn. No hay otra. No importa que el mundo la considere asĂ, nosotros no podemos guardar silencio, no debemos de guardar silencio, debemos de hablar. Como cristianos, nosotros estamos llamados, hermanos, a hablar del evangelio, compartir el evangelio, a pesar de las reacciones que tenga el mundo para con nosotros. Y al igual que hemos visto aquĂ en este pasaje al apĂłstol Pablo, nosotros podemos enfrentar que nos digan que simplemente hablamos palabrerĂo, que nos ridiculicen o sean indiferentes para con nosotros, pero tambiĂŠn debemos de ser conscientes de dĂłnde estĂĄ nuestro enfoque. ÂżEstamos consumidos por la bĂşsqueda del conocimiento y las Ăşltimas ideologĂas del mundo o buscamos conocer y seguir a nuestro SeĂąor Jesucristo? Y dĂŠjenme hacer una aplicaciĂłn para los reformados de nuestra ĂŠpoca. En los aĂąos noventas usted no escuchaba iglesias reformadas. No escuchaba eso nada. No escuchaban nada. No que reformados sea ser malo. Pero luego vino una oleada muy fuerte de lo que es la doctrina reformada y muchas iglesias bautizas cambiaron sus creencias de una manera muy radical y los jĂłvenes empezaron a hacer mucho ĂŠnfasis en que hay que ser reformados, hay que hacer cambio y todo esto. Pero hemos llegado a un punto donde el ĂŠnfasis es doctrina y saber doctrina y discutir doctrina. Y la doctrina no es simplemente para que acumulemos conocimiento ni para que discutamos. La doctrina es para que nos transforme. Y si la doctrina, la palabra de Dios, la doctrina reformada, no nos estĂĄ transformando a nosotros, de maldecirbe conocer doctrina. Entonces, no se preocupe tanto por estos asuntos de las etiquetas. PreocupĂŠmonos por conocer la palabra de Dios que nos estĂĄ transformando y preocupĂŠmonos por predicar el evangelio que transforma a las personas. No nos preocupamos tanto por esas cosas y por ponernos nombres y discutir todas esas cosas. Y esto nos lleva a ser hombres y mujeres como lo fue Pablo, que tiene un corazĂłn para Dios, que se entristece cuando ve la idolatrĂa, pero que actĂşa con la predicaciĂłn del evangelio cuando para con las personas estĂĄn sumergidas en idolatrĂa para que salgan de ahĂ y puedan creer en el SeĂąor Jesucristo. Voy a terminar leyendo un texto que lo vamos a estudiar la semana que viene, pero ahĂ mismo en el capĂtulo 18, el Ăşltimo versĂculo 34 dice, mĂĄs algunos creyeron juntĂĄndose con ĂŠl, entre los cuales estaba Dionisio, el Aropaguita, una mujer llamada Damaris y otros con ellos. Es interesante ver que algunos creyeron, no todos, algunos creyeron. La predicaciĂłn del evangelio siempre darĂĄ fruto, hermanos. A veces no lo da en el momento, a veces lo da con los aĂąos, pero nosotros no debemos de dejar la predicaciĂłn del evangelio. No sĂŠ si les he contado delante de la congregaciĂłn una historia, no recuerdo, pero si la contĂŠ, pues perdĂłnenme porque la voy a volver a contar. Hay el testimonio de un hermano que se congrega o se congregaba, yo no sĂŠ si estĂĄ vivo todavĂa, en una congregaciĂłn donde el pastor de esa congregaciĂłn dio testimonio acerca de este hermano. Dice que a los 17 aĂąos de edad estaba sentado en el porch de su casa, estamos hablando de hace como 80 aĂąos, sentado en el porch de su casa tomando ice tea. Y eso a las 6 de la tarde empezĂł la predicaciĂłn en una carpa. En aquel tiempo levantaban carpas para hacer campaĂąas evangelĂsticas y ponĂan bocinas y sonaban con ganas. Y este hombre escuchĂł todo un mensaje completo del evangelio, todo. 70 aĂąos despuĂŠs, escuchen esto hermanos, en su misma casa, en el mismo lugar, tomando tĂŠ, ice tea, se recordĂł de la predicaciĂłn. ÂżUstedes creen que ĂŠl se recordĂł de la predicaciĂłn? No, el EspĂritu de Dios se la trajo a la memoria. Se arrepintiĂł y creyĂł en Jesucristo. Y fue a la congregaciĂłn que le estoy comentando, le contĂł la historia al pastor de su congregaciĂłn. Y esto, esto es impactante hermanos. Esto habla del poder de la palabra de Dios. La palabra de Dios no es como algo que se dice y si alguien no lo quiere, no es como una propaganda. Mira, abrimos una ferreterĂa aquĂ a la vuelta, toma aquĂ es un flyer, y la gente lo ve y lo tira. Cuando le decimos, le contamos la palabra de Dios a las personas, aunque ellos en su mente y su corazĂłn la desechen, en realidad no estĂĄn desechando a nosotros instantĂĄneamente, pero la palabra se queda ahĂ hermanos. Y la palabra tiene poder. Por eso, no nos canseamos, no desmayemos de predicar el evangelio. Es lo Ăşnico que vale la pena en esta vida. Es lo Ăşnico que paga por la eternidad. De malas a mĂĄs cosas, gloria a Dios por todo, pero lo mĂĄs principal es predicar el evangelio. Vamos a orar hermanos. Padre, te damos gracias en esta noche porque nos permite, SeĂąor, habernos detenido a la mitad de la semana para estudiar tu palabra, para adorarte. Ahora, SeĂąor, rogamos que el estudio de tu palabra tenga cavidad en nuestros corazones, que nos santifique, nos transforme y nos haga una congregaciĂłn evangelĂstica. Ruego, SeĂąor, que tĂş nos envĂes y nos lleves en paz a cada uno de nosotros. GuĂĄrdanos en el camino, lĂbranos del mal, SeĂąor, y no nos dejes caer bajo ninguna tentaciĂłn en estos dĂas. Y trĂĄenos con bien el domingo para continuar adorĂĄndote como iglesia, como grupo. En el nombre de Cristo JesĂşs rogamos estas cosas. AmĂŠn.
There are no comments yet.
Be the first! Share your thoughts.
