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Listen to La receta de Dios para la libertad by Dulce Gurrola MP3 song. La receta de Dios para la libertad song from Dulce Gurrola is available on Audio.com. The duration of song is 28:49. This high-quality MP3 track has 1222.438 kbps bitrate and was uploaded on 22 Nov 2023. Stream and download La receta de Dios para la libertad by Dulce Gurrola for free on Audio.com ā your ultimate destination for MP3 music.










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The speaker begins by giving thanks to God and asking for His presence and understanding. They then introduce the topic of the day, which is about how idolatry can destroy a home. They share a testimony of a young wife who realized she had idols in her heart that were causing her to distance herself from her loved ones. She had desires for her children to always obey her, to control her husband, and to have a perfect life without any problems. Through counseling and prayer, she recognized her idols and surrendered everything to God, asking for His help to find satisfaction in Him alone. The speaker relates to this story and mentions similar desires they have had. They emphasize the importance of depending on God and His plans to change our lives and reactions towards our spouses. The speaker concludes by saying that many women can identify with this story and the struggles of wanting perfect obedience from their children. They acknowledge the need to work on these issues and trust in G Gracias SeƱor por esta noche, gracias porque eres tĆŗ quien nos da esas ganas de seguir fieles a ti, gracias porque sabemos que estamos aquĆ honrĆ”ndote a ti, te pedimos que tu honra es nuestra fidelidad, que estĆ©s con nosotras en estos momentos, te pedimos que abras nuestros corazones, que tu EspĆritu Santo nos dĆ© el entendimiento, que tĆŗ quieras hablar a nuestra vida a travĆ©s de tu palabra, te pido que sea tu EspĆritu Santo que hable a travĆ©s de mi vida, que te ponga las palabras en mi boca para que nos des consuelo, Ć”nimo y que sepamos que tĆŗ estĆ”s aquĆ en estos momentos, te damos la gloria y honra en el nombre de JesĆŗs tambiĆ©n. Listo, creo que ya se estĆ” grabando. Bueno, a ver, hoy es el Ćŗltimo capĆtulo, el 12, ya estamos terminando y el próximo miĆ©rcoles ya es la conclusión y cerramos, pero bueno, aquĆ seguimos con estos temas que han sido como muy retadores, que han sido a veces, aunque no nos guste lo que nos dicen, porque no sĆ©, yo pienso que a veces nos hacen sentir como que nosotros tenemos la culpa, no, no es cierto, pero sĆ, han sido cosas para aprender y siempre es bueno saber que Dios usa su palabra para animarnos, para retarnos y consolarnos. Y hoy quiero compartir una historia, es un testimonio, el tema y el capĆtulo de hoy se llama Un ejemplo de cómo la idolatrĆa puede destruir un hogar y es un testimonio de una esposa joven que empezó a reconocer los Ćdolos que tenĆa en su corazón y esos Ćdolos la estaban llevando a alejarse las personas que amaban, que eran su esposo y sus hijos. Ella empezó a aprender de los Ćdolos, asĆ como nosotros lo estamos haciendo, ella asistĆa a la iglesia del pastor que escribió este libro, entonces ella es como que da su testimonio, y ella cuando empezó a aprender de esos Ćdolos, pues ella descubrió que tenĆa tres, de esos deseos intensos, uno que era la obediencia de sus hijos, que sus hijos le obedecieran a toda cosa, dos, ella trataba de controlar a su esposo y tres, pues su deseo de que nunca, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie Nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie Nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, nadie SeƱalame cualquier cosa en mĆ que te ofenda y guĆame por el camino de la vida eterna. Cuando Dios le habló a su vida a travĆ©s de este Salmo, ella empezó a orarlo todas las maƱanas. Y tambiĆ©n cada vez que se enojaba con su esposo, cada vez que discutĆa con sus hijos, ella oraba este Salmo. Y entre mĆ”s oraba, Dios empezó a mostrarle que sĆ, que los Ćŗltimos dĆas o meses habĆa estado impaciente, que habĆa querido estar controlando la situación, que estaba llena a lo mejor de amargura en esos momentos, que eso le provocaba estar mal con su esposo y con sus hijos, que eran las personas que mĆ”s amaba. Entonces, despuĆ©s de esto, su esposo y ella empezaron a tomar consejerĆa matrimonial, porque las cosas no iban bien, empezaron a tomar consejerĆa matrimonial, y pues ella se sintió como que a travĆ©s de esta consejerĆa de los pastores, pues estaba mĆ”s convencida de su comportamiento, que lo que habĆa hecho no simplemente era por orgullo, por egoĆsmo, sino tambiĆ©n por sus expectativas irreales. Creo que nos pasa mucho como mujeres, a veces estamos expectantes de la gente, de los demĆ”s, esperamos a que hagan lo que nosotros queremos, y eso fue creo algo que vimos en un principio. Con este Ćdolo que ella tenĆa, es que debo de tener una vida libre de contrariedades. Entonces, por fin se dio cuenta, ella se dio cuenta de sus Ćdolos de su corazón. AsĆ que un dĆa se preguntó, estĆ” pasando todo esto y es un total desastre, pero si no voy a disfrutar de mis hijos ahora, entonces ĀæcuĆ”ndo? Se preguntaba, ĀæcuĆ”ndo dejarĆ© de solo compartir la cama con mi esposo y voy a empezar a disfrutar de su compaƱĆa, de tener una relación cercana e Ćntima otra vez? AsĆ que un dĆa, ya cansada dentro de todo lo que pasaba en su vida, decidió que iba a hacer lo necesario para cambiar. Un dĆa en su consejerĆa matrimonial, literalmente se puso de rodillas y le entregó todo a Dios. Le entregó sus hijos, le entregó su esposo, le entregó sus finanzas, su vida. Le dijo, tómalo todo seƱor y haz lo necesario para cambiarme porque estoy cansada de esto, estoy cansada de las situaciones Ćŗltimamente en su vida. Y por otro lado, tambiĆ©n le pidió ayuda a Dios. ĀæPara quĆ©? Para que le ayudara a separar de su vista a sus hijos y a su marido como la fuente principal de gozo y satisfacción. Para que le ayudara a reconocer que la satisfacción viene solo Ćŗnicamente de Dios. Entonces, ella a travĆ©s de su testimonio es lo que comparte. A travĆ©s de que conoció sobre este tema de los Ćdolos de su corazón, se dio cuenta de estos Ćdolos que ella tenĆa. Y nos enseƱa tanto y creo que tambiĆ©n es algo que nos sirve. Los testimonios de otras mujeres, porque nos podemos poner en su lugar, porque podemos decir, a lo mejor eso a mĆ me estĆ” pasando. Y saben que, no lo menciono aquĆ porque no es lo importante, pero ahora que me acuerdo, cuando yo lo estaba leyendo, le dije, le voy a preguntar quiĆ©n es. Porque tenĆa deseos iguales a los que yo tenĆa, literal. No eran estos, despuĆ©s dice, un deseo que ella tenĆa de que su esposo sirviera en la iglesia con ellos. De que juntos como matrimonio fueran consejeros para otros matrimonios. Y me dio risa porque son cosas que yo le he dicho a Gabriel, de que, oye, vamos a... Bueno, eso es mi deseo, Āæno? Que seamos un matrimonio y que podamos ayudar a otros matrimonios, etc. Y es algo que yo oro. FĆjense que sĆ, al principio, pues sĆ, Gabriel me ha dicho que no, todavĆa no estoy listo. Y justo lo mismo que le contestaba el esposo a ella, por eso me dio risa. Pero ella cuenta, Āæno? O sea, como antes, a lo mejor, este tipo de discusiones con su esposo, que le decĆan, no, es que no estoy listo. O no quiero, no quiero formar ningĆŗn grupo de conexión en la casa ni nada. Ella a lo mejor era cuando se alteraba y se enojaba y decĆa, ay, creo que me llegó a pasar lo mismo, Āæno? Pero a travĆ©s de la ayuda de Dios, Āæno? Y de cuando nos acercamos a Ćl y de cuando dependemos de Ćl y de sus planes. O sea, nuestra vida cambia y tambiĆ©n nuestras reacciones cambian hacia nuestros esposos. Y de los cuento, digo, personalmente porque pues tambiĆ©n ya he dejado como insistir a Gabriel de eso, Āæno? Simplemente lo dejĆ© en las manos de Dios y yo sĆ© que Ć©l va a cumplir su propósito tanto en su vida como en mi vida, Āæno? Por eso le decĆa, bueno, yo pienso que como mujeres nos podemos a lo mejor tambiĆ©n identificarnos con ella porque a lo mejor tĆŗ tienes hijos y que es lo que queremos, que nos obedezcan todo el tiempo. Ćltimamente tambiĆ©n, o sea, he estado como que peleando y discutiendo mucho con Mati porque no me obedece y es algo que nos estresa y es algo en lo que tenemos que trabajar como mamĆ”s, Āæno? Y tambiĆ©n, pues, ĀæquĆ© pasa si tenemos ciertas casadas o en pareja? Uno de los problemas en el matrimonio es el dinero. O sea, sĆ o sĆ creo que hay tres, Āæno? El texto, el dinero y no me acuerdo otro. Yo lo vi como en mi consejerĆa matrimonial y yo me acuerdo que el dinero siempre va a ser una discusión en el matrimonio. Entonces, todo esto, Āæcómo nosotros podemos reaccionar ante este tipo de circunstancias, no? Y ella menciona sobre hĆ”bitos. ĀæHĆ”bitos por quĆ©? Porque sabĆan que los hĆ”bitos son un don de Dios. Dios nos dio una hermosa capacidad para formar hĆ”bitos, asĆ como tenemos hĆ”bitos de una buena alimentación, tenemos el hĆ”bito de hacer ejercicio, de tener mi cama todas las maƱanas, lavarme los dientes, o sea, tenemos muchos hĆ”bitos, Āæno? TambiĆ©n asĆ podemos hacer hĆ”bitos piadosos, que es a lo que Dios nos estĆ” llamando. Hay un versĆculo, creo que no lo compartĆ, pero estĆ”, si lo quieres anotar, en Timoteo 4.7. Dice, disciplĆnate a ti mismo para la piedad. Entonces, ĀæquĆ© disciplina? Es el hĆ”bito de trabajar, Āæno? De ser constantes, de disciplinarnos, Āæen quĆ©? En la piedad, Āæno? Que vienen siendo, pues, hĆ”bitos honrados y piadosos que nos van a ayudar a cambiar nuestra vida para gloria de Dios, Āæno? Dios va a usar estos hĆ”bitos para transformarnos a la imagen de su Hijo Jesucristo. Estos hĆ”bitos necesitamos como que trabajarlos para que ellos trabajen a nuestro favor, Āæno? Y tambiĆ©n para que nuestras pequeƱas decisiones diarias nos vayan transformando poco a poco. Creo que de eso se trata tambiĆ©n un hĆ”bito, que es que podamos ser constantes, Āæno? Y que el resultado de nuestro hĆ”bito, el resultado de querer agradar a Dios con nuestra vida, va a ser una vida llena de frutos. Y a lo que me refiero frutos no son cosas materiales, me refiero a los frutos que da nuestro EspĆritu Santo, Āæno? EstĆ” en Galatas 5.22 al 24. ĀæCuĆ”les son estos frutos? El fruto del amor, gozo, paz, paciencia y todo esto, Āæno? Te lo digo en Galatas 5.22-24. ĀæPor quĆ©? Porque cuando trabajamos en esto, cuando nos concentramos en buscar y honrar a Dios a travĆ©s de nuestra vida, entonces esto va a ser el resultado, el amor, el gozo, la paciencia. ĀæPor quĆ©? Porque tambiĆ©n te lo puedo, por decir un ejemplo, Āæno? Una amiga que me dice, creo que aquĆ estĆ” Tati conectada, me dice que soy muy paciente con los niƱos. Y yo le digo, pues ahorita me ves paciente. Y gracias a Dios y por gloria de Dios y por su gracia, porque antes no lo era. Yo me acuerdo, o sea, con Mateo, de esas veces que son bebĆ©s, niƱos y que lloran y lloran y no entiendes ni por quĆ©, porque no hablan. Y te desesperas y les dices, es que Āæpor quĆ© lloras? Y hasta los dejas y te vas. MamĆ”, no sĆ© si te ha pasado eso. Los dejas, creo que encerrados en el cuarto y te quieres ir, te quieres esconder, porque nos falta la paciencia, Āæno? Y esto es algo que Dios va formando en nuestra vida conforme nosotros vamos ejercitĆ”ndonos en la piedad. ĀæY cómo es? Pues esto es como, no sĆ©, no es fĆ”cil al principio porque es como hacer ejercicio. Mi mamĆ”, por decir, lo puede entender, Āæno? Empieza ahorita, hace aƱos que no hace ejercicio. Empiezas a entrenarte, por decir, los bĆceps y los trĆceps, que es un mĆŗsculo que, por mĆ”s pequeƱo que sea, pero pues lo entrenas y como nunca lo habĆas hecho, duele. Y duele, y te va a doler las primeras veces. No va a ser fĆ”cil, pero mientras mĆ”s vas haciĆ©ndolo, va a llegar el tiempo en el que ya vas a estar acostumbrada. Y ya no se te va a hacer difĆcil, sino a lo mejor ya placentero, va a ser parte de tu vida este hĆ”bito. Entonces, ella, bueno, mĆ”s bien este libro, el autor nos comparte tres hĆ”bitos que podemos establecer nosotras en nuestra vida una para detectar y destruir los Ćdolos de nuestro corazón, para mejorar en nuestras relaciones, en nuestra casa, con nuestros hijos, con nuestro esposo, en nuestras relaciones, con nuestro trabajo. AsĆ que ahĆ te van estos tres. Una, establecer y mantener una mentalidad de guerra. Ahorita digo los tres subtĆtulos. El segundo hĆ”bito es tomar decisiones diarias que aniquilen a nuestros Ćdolos. Y la tercera es aprender a trabajar en el caos que hay en nuestra vida para llegar a lo que hay detrĆ”s de mis Ćdolos. Pero como ya el del primero, Āæcómo podemos establecernos, cómo nos podemos mantener firmes de guerra? Una, la buena noticia es que Dios siempre nos va a dar todo lo que necesitemos para mantenernos firmes, para que podamos seguir firmes en nuestra fe. Necesitamos una mentalidad de guerra, Āæpor quĆ©? Porque nuestro corazón, lo vimos sin mal recuerdo en JeremĆas, nuestro corazón es tan engaƱoso, y es una mĆ”quina que trabaja todo el tiempo, Āæno? Apenas vencimos a un Ćdolo y ya estoy bien y todo, pero ya se produjo otro, Āæno? Nuestros deseos son como camaleones, que se manifiestan de diversas maneras, dependiendo de tus circunstancias. La etapa, a lo mejor, de tu vida, se manifiestan de diversas maneras tambiĆ©n dependiendo de tu edad, de tu empleo, de tus luchas actuales. Creo que no son las mismas luchas ahorita que a lo mejor las que yo, por decir, voy a pasar con mi hijo cuando sea un adolescente. Entonces nuestros Ćdolos se van a manifestar de diferentes maneras, por eso necesitamos estar firmes con esta mentalidad de guerra. Y una, la primera, pues, serĆa sumergiĆ©ndonos en la palabra de Dios. Lo dice en Hebreos 4, 12, 13, este sĆ lo compartĆ, dice, porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y es mĆ”s cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta la mĆ”s división del alma y del espĆritu, y de las conyecturas de los tuĆ©tanos, y es poderosa para discernir los pensamientos e intenciones del corazón. Eso es lo que hace la palabra de Dios. Es increĆble cómo su palabra nos puede decir, te estĆ” pasando esto porque estĆ”s haciendo esto, Āæno? O estĆ”s pasando por alguna situación de injusticia, Dios nos anima con su palabra. Todo estĆ” ahĆ. Creo que no hay historia que podamos ver en la Biblia, aunque haya sido escrita mĆ”s de dos mil aƱos, hay historias que se siguen repitiendo en la actualidad, Āæno? Entonces es esta, la primera, seguir sumergiĆ©ndonos en su palabra porque nos va a ayudar a saber lo que hay en nuestro corazón, Āæverdad? No hay nada que no estĆ© en este libro, Āæno? En su palabra sabemos que siempre nos va a animar, nos va a alentar, nos va a corregir cuando sea necesario. Y la segunda es, sigue reuniĆ©ndote en familia. ĀæQuĆ© quiere decir? En su iglesia. Sigue asistiendo a una iglesia. Si ahorita no estĆ”s viendo una iglesia, busca una. Yo lo que hice antes de venir desde CanadĆ”, busquĆ© en Google. En Google Maps estĆ” todo, asĆ que busca una iglesia que estĆ© cerca. Y asegĆŗrate que lo que hablen sea de JesĆŗs, que lo que hablen sea de su palabra, Āæno? ĀæPor quĆ©? Porque Dios nos insiste en que estemos en la iglesia, porque Ćl sabe que solos somos presas fĆ”cil. Cuando tĆŗ estĆ”s solo, es mĆ”s fĆ”cil que caigas en tentación. Cuando tĆŗ estĆ”s solo, es mĆ”s fĆ”cil que te desvĆes. Entonces, si nos aislamos y si nos alejamos de la iglesia, entonces vamos a estar batallando para enfrentar estos deseos en nuestro corazón. Vamos a estar batallando para crecer personalmente, para arrepentirnos, porque Dios no nos diseñó para que vivamos la vida cristiana solos, Āæno? Necesitamos amigas con quien podamos compartir nuestras luchas. Necesitamos amigas que nos digan de vez en cuando, oye, pues no te estĆ”s viendo por el lado correcto, asĆ que te animo y ven, vamos. Y me explico, necesitamos asĆ estas amigas que nos van a apoyar incondicionalmente, que no nos van a juzgar, que van a estar ahĆ para nosotras, Āæno? Porque muchas veces, para algunas de las personas, a lo mejor la iglesia simplemente es un lugar para ir una vez por semana, Āæno? Pero la iglesia es mucho mĆ”s que eso, porque Dios creó la iglesia para que juntos formemos el cuerpo de Cristo, para que podamos ser de bendición los unos a los otros, para que nos amemos, para que nos sirvemos, y para llevar mĆ”s que nada tambiĆ©n nuestras cargas juntos, porque sabemos que cada uno de nosotros tenemos diferentes dificultades, tenemos cargas, pero el orar el uno por el otro es de bendición. Ahorita te comparto un versĆculo que justo cinco minutos antes de la reunión estaba leyendo, y Dios habla a mi vida a travĆ©s de esto, estĆ” en Mateo 18, 19, dice, ademĆ”s les digo que si dos de ustedes en la tierra se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan, que serĆ” concedida por mi Padre el que estĆ” en el cielo. Ā”QuĆ© hermoso! O sea, que en estas reuniones podamos estar realmente convencidas que lo que pidamos, Ćl nos va a responder. Y eso es lo que quiere hacer Dios, que estemos unidas, porque nosotros, tĆŗ y yo somos la iglesia, cada uno, pero tambiĆ©n nos necesitamos las unas a las otras, porque eso es lo que hace una buena iglesia, que funcione como Dios lo ha diseƱado. AsĆ que te dejo el versĆculo, estĆ” en Mateo 18, 19, porque a mĆ me trajo mucho Ć”nimo ahorita de poder decir, Dios sĆ nos escucha, sĆ responde, y lo hemos podido experimentar en nuestras reuniones pasadas, por ciertas peticiones, y hemos visto cómo Dios responde a nuestras oraciones. Y por otro lado, dentro de este hĆ”bito de mantenernos firmes y en guerra, creo que es muy importante seguir orando a Dios, creo que esto va a ser parte de nuestra vida cristiana, sĆ o sĆ. ĀæPor quĆ©? Porque en un campo de batalla, los soldados, por decir, en la guerra, ahorita entre Israel o JesĆŗs, los soldados tienen y entienden cuĆ”n importante es la comunicación. Si no hay comunicación, va a fallar todo, y eso tambiĆ©n lo sabemos las que estamos casadas, si no hay comunicación, las cosas no funcionan. Y es lo mismo cuando estamos en una batalla espiritual, cuando estamos desanimadas, cuando estamos tristes, es lo que va a tratar el enemigo, va a cortar nuestra comunicación con Dios. ĀæPor quĆ©? Porque si va a llegar a pasar que estemos tan tristes que ni siquiera nos van a dar ganas de orar. Pero una manera de mantenernos con esta mentalidad de guerra es orar, a pesar de las circunstancias. Dios, estoy triste, pero elevo a Ti mi oración. Aunque haya dĆas difĆciles, dĆas de tristezas, elevar nuestra oración a nuestro Padre siempre me va a traer paz. SĆ o sĆ, siempre nos va a traer tranquilidad a nuestros corazones, nos va a animar. ĀæPor quĆ©? Porque sabemos que cuando empezamos nuestra oración honrando a Dios, Āæcómo podemos empezar nuestra oración diciĆ©ndole a Ćl y agradeciĆ©ndole a Dios por lo que Ćl es? A lo mejor muchas veces nuestro error es traer nuestras circunstancias. Dios, te pido por esto. Pero lo que Ćl nos ha enseƱado a travĆ©s de Su Palabra es que empecemos nuestras oraciones honrĆ”ndolo a Ćl y diciĆ©ndole a Dios, eres fiel, me escuchas, eres bueno, tu gracia me sostiene, tu misericordia. Y entonces esto te anima, Āæno? Desde ese momento que empiezas a orar, aunque despuĆ©s estĆ”s diciendo tus problemas, ya sabes que Dios es fiel. AsĆ que eso es parte clave para mantenernos firmes, el seguir orando. Por otra parte, otro de los hĆ”bitos que podemos hacer es el tomar decisiones que aniquilen a nuestros Ćdolos. ĀæPor quĆ©? Porque cada decisión que tomamos, aun la mĆ”s pequeƱa, sabemos que nuestras decisiones son importantes. ĀæPor quĆ©? Porque nos van a llevar a donde Dios quiere que lleguemos, Āæno? Mi decisión de ahorita estĆ” formando a la mujer que Dios quiere que sea. AsĆ que necesitamos tomar decisiones importantes, por mĆ”s pequeƱas que sean. Debemos de pensar que esas cosas pequeƱas o esa decisión pequeƱa que estoy formando se va a convertir en algo grande. AsĆ que es eso, Āæno? ĀæCómo podemos tomar decisiones? Es vivir una vida orientada a los mandamientos en lugar de las emociones. Porque, un ejemplo, por decir, mis emociones nos engaƱan. Nuestras emociones nos hacen actuar de manera impulsiva. ĀæPor quĆ©? Porque, ĀæquĆ© quiere decir? A lo mejor estoy enojada y voy a actuar de manera impulsiva y voy a gritar a mi hijo, o lo voy a regaƱar, o estoy triste y voy a hacer cosas que no quiero, Āæno? Y actuamos impulsivamente. Pero, ĀæquĆ© es lo que nos estĆ” enseƱando Dios? Es que debemos de tomar decisiones orientadas a Sus mandamientos, a lo que Ćl dice en Su Palabra, no a cómo me estoy sintiendo ahorita. ĀæPor quĆ©? Porque si esas decisiones impulsivas no se alinean con la Palabra de Dios, entonces no lo debemos de hacer, porque sabemos que va a traer sus consecuencias, Āæverdad? Y un consejo para vivir orientadas a los mandamientos y obedecer Su Palabra es que, ĀæquĆ© pasa? Sabemos que debemos de hacer algo que no tenemos que hacer. Si me explico, o al contrario, tenemos que abstenernos de algo que tenemos ganas de hacer. Eso es muchas veces cuando nos guiamos a travĆ©s de Su Palabra y no de lo que yo quiero. ĀæPor quĆ©? Porque yo voy a tener muchas, a veces, ganas de que, o sea, le voy, no sĆ©, un ejemplo con nuestros esposos, voy a actuar impulsivamente o por mis emociones o por mi enojo, voy a actuar de manera orgullosa. Entonces, esto es actuar de manera a mis emociones, a lo que yo siento. Pero si actĆŗo a lo que Dios dice en Su Palabra, Dios dice, Āæse acuerdan? En 1 Corintios 13, no sean orgullosos. En el amor no hay orgullo. Entonces, cuando yo actĆŗo a travĆ©s de Su Palabra, a travĆ©s de lo que Ćl me estĆ” mandando, es cuando yo voy a ver un resultado en mi vida. Y a veces se escucha sencillo, pero no lo es. ĀæPor quĆ©? Porque no podemos dejar a veces que nuestras emociones nos controlen, cuando como mujeres, y es lo que me pasaba a mĆ tambiĆ©n, yo era muy impulsiva, y actuaba, y gritaba, y decĆa. Pero es algo a lo que tambiĆ©n tenemos que tomar un hĆ”bito, y es parte de lo que la chica en su testimonio no lo decĆa. Son hĆ”bitos que asĆ como formamos el hĆ”bito de hacer ejercicio, y aunque nos cueste, son hĆ”bitos que tenemos que hacer tambiĆ©n de saber reaccionar, de saber reaccionar conforme a Su Palabra y no a lo que estoy sintiendo yo en ese momento. Y dentro de este tambiĆ©n, de este hĆ”bito de tomar decisiones, estĆ” tambiĆ©n el de cosecha, de cosechar. Sabemos que cosechamos lo que sembramos. Es un versĆculo que estĆ” en GĆ”latas 6, 7, que dice, No se engaƱen a sĆ mismos. Nadie puede engaƱar a Dios. Uno siempre recogerĆ” lo que haya sembrado. Sabemos que vamos a cosechar lo que hayamos sembrado. ĀæQueremos amor? Necesitamos sembrar amor. ĀæQueremos paz? Necesitamos sembrar paz. ĀæQuĆ© es lo que necesitamos? ĀæQuĆ© es lo que queremos? Es lo que Dios nos estĆ” diciendo, Āæno? Y creo que yo por decir como un ejemplo sencillo que le doy a mi Mateo es eso. O sea, Āæte gustarĆa que a ti te hagan eso? Pues hazlo, Āæno? Si te gusta que David te comparta los juguetes, tĆŗ compĆ”rtelo. Si a ti no te gusta, entonces no lo hagas. Dios es tan claro en Su Palabra. Nosotras no podemos engaƱar a Dios, no podemos decir o echar mentiras o a veces nomĆ”s hablar por hablar y decir, ay, sĆ, Dios, aquĆ estoy y todo, pero si nuestras acciones no estĆ”n guiĆ”ndose por la Palabra de Dios, entonces no vamos a cosechar eso, no vamos a cosechar por decir los frutos del EspĆritu Santo que veĆamos anteriormente en Galatas 5.22.23. AsĆ que esto tambiĆ©n es parte de lo que nos enseƱa, de este hĆ”bito de sembrar lo que queremos cosechar tambiĆ©n. Y por Ćŗltimo estĆ” la parte de aprender a trabajar en el caos que hay en nuestra vida. Si ahorita nos encontramos en un caos, entonces tomar decisión de aprender a hacernos estas preguntas, te las voy a mencionar, a hacer estas preguntas para poder ver lo que hay atrĆ”s de nuestros corazones, quĆ© es lo que estĆ” deseando mi corazón. Y son cuatro preguntas. Una es, Āæpor quĆ© estoy castigando a esta persona? ĀæQuĆ© pasa? Si no cumplió lo que yo deseaba y lo estoy castigando, Āæpor quĆ© lo estoy castigando? ĀæQuĆ© es lo que hay detrĆ”s de mi corazón? ĀæPor quĆ© soy tan exigente? ĀæPor quĆ© estoy esperando demasiado de esta persona? ĀæPor quĆ©? ĀæPor quĆ© estoy esperando a lo mejor demasiado de mi esposo? ĀæSerĆ” porque lo idolatro mĆ”s que a Dios? ĀæPorque espero mĆ”s de Ć©l que de Dios? ĀæPor quĆ© tengo este conflicto en estos momentos? En cualquier situación en la que nos encontremos, trabajo, casa, familia, amigos, Āæpor quĆ© estoy teniendo este conflicto realmente? Empezó en mĆ este problema, empezó en mĆ este deseo. Son preguntas que nos pueden ayudar para poder ir al fondo de nuestros corazones, que es lo que necesitamos. Primero ir a lo que hay en nosotros y luego despuĆ©s fijarnos en los demĆ”s. Eso es algo que tambiĆ©n habĆamos visto. Digo por decir, ahora que nosotras hemos aprendido sobre los Ćdolos y es mĆ”s fĆ”cil que veamos nosotros los Ćdolos de nuestros esposos que de nosotras mismas. TambiĆ©n es algo que he podido experimentar, pero Dios ha sido bueno y en su gracia me ha mantenido callada. Por mĆ”s que yo quiera decir, ay Gabriel tienes este Ćdolo, yo he sido, pues simplemente he callado. ĀæPor quĆ©? Porque Dios me ha enseƱado a que debo trabajar primero en mĆ. AsĆ que esto es lo que Dios tenĆa para nosotras en esta noche. SĆ© que bueno que ahora sĆ fui puntual, Āæpor quĆ©? Porque quiero que podamos compartir, que si alguien tiene algo que agregar, que por favor lo puedan agregar. Y tambiĆ©n lo dejo para las que no estĆ”n conectadas, si escuchan el audio para que sepan que cualquier petición de oración tambiĆ©n nos la pueden saber, nos la pueden hacer llegar, ya sea por el grupo, por correo, mensaje, whatsapp, por donde sea. AsĆ que listo chicas.
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